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jueves, 21 de julio de 2016

Diálogo con mi abuela


En el marco de las celebraciones por el Día África, el 25 de abril de 2016, la reconocida cineasta Gloria Rolando, presentó en el cine Charles Chaplin, en La Habana, su más reciente documental, Diálogo con mi abuela.

Gloria Rolando tiene una vasta obra cinematográfica acerca de las raíces africanas y caribeñas de la cultura cubana, así como ha abordado importantes acontecimientos de la historia nacional, tal es el caso de la masacre de los Independientes de Color. En el 2014, ella estrenó Reembarque, documental que se concentra en el proceso de repatriación de los migrantes haitianos quienes fueron traídos como mano de obra barata para trabajar en la industria azucarera.

En esta oportunidad, la cineasta aborda su propia historia familiar a partir de la relación que tuviera con su abuela Inocencia. Un testimonio contado en primera persona que nos acerca a vida cotidiana de las mujeres afrodescendientes cubanas. A continuación, la dedicatoria de Gloria Rolando.

A mi madre,
A mi abuela,
A Santiago Villafuerte, quien me inició en el amor al mundo del cine.

En el año 1993 grabé la conversación que tuve con mi abuela Inocencia, sin imaginar que esto sería la base de un diálogo muy particular. Mi abuela se llamaba Inocencia Leonarda Armas y Abreu. Nació en 1906 en la ciudad de Santa Clara. Se sentía muy orgullosa de que sus nietos habían podido estudiar. Ella, negra y pobre, alguna vez quiso ser enfermera.

Diálogo con mi abuela es un audiovisual donde mezclo el documental y algunos momentos de ficción. Un diálogo entre la realidad y la imaginación en el que participa la poesía de la vida cotidiana. La naturaleza (las flores, el bosque, las raíces de los árboles, la frondosa ceiba, el mar, el cielo, el sol) también se integra al lenguaje de Diálogo con mi abuela porque cada elemento, juega su papel en la narración visual.

Una foto de los años 20 donde aparecen mi abuela Inocencia y su primera hija, Olga América Casamayor Armas, mi madre, es la imagen del poster del documental y también de la evocación espiritual que viene representada a través de las voces del Grupo Vocal Baobab. La música, al igual que en otras obras realizadas por mí, forma parte del relato.

El Grupo Vocal Baobab (Los ojos del arcoiris, Raíces de mi corazón, 1912: Voces para un silencio), pone su sello de identidad cuando interpreta los cantos tradicionales del espiritismo cubano, llenos de energía y sobretodo, mucho sentimiento. Sus integrantes son los que “llaman” y “reciben” -al pie de la Bóveda Espiritual- aquellas imágenes que representan a los antepasados que vienen a dialogar a través de estos pasajes de la memoria: los africanos, las madres, abuelas y abuelos y, en general, aquellas mujeres negras cuyas prodigiosas manos fueron el sustento de muchas familias. Baobab también despide el diálogo con la conocida canción Silencio, de Rafael Hernández Marín.

En realidad no sé como catalogar Diálogo con mi abuela. Lo dejo a consideración de la crítica especializada. Queda abierta la denominación de esta experiencia donde se escucha la voz original de mi abuela Inocencia. También están, como parte de ese diálogo, mis preguntas y comentarios. Fue algo espontáneo, en la casa, con una grabadora de cassette, pequeña. Y esta conversación está acompañada de fotos familiares, unas mejores que otras, a color o en blanco y negro.

Pero la voz de mi abuela Inocencia representa la de muchas mujeres negras cubanas y creo que más allá de las referencias a la historia familiar, Diálogo con mi abuela puede ayudar a que el espectador imagine algunos rasgos de la vida social de la ciudad de Santa Clara, lugar de nacimiento de Inocencia. Una ciudad que al igual que otros lugares de la Isla de Cuba, vivió las páginas de los conflictos raciales en los inicios del siglo XX. Por ejemplo, los sucesos del Parque Leoncio Vidal en el año 1925. Mi abuela, al igual que muchos descendientes de africanos en Cuba, llevaba el apellido de los antiguos amos, Abreu. Su testimonio representa una pequeña parte de ese inmenso ejército de la “gente sin historia”.

Por ese pasado de tanto dolor, por el presente y el futuro de esa población cubana descendiente de esclavos; por esos 130 años de la abolición de la esclavitud en Cuba que se conmemoran en 2016; por esas razones y muchas otras, se hace esta obra de 40 minutos de duración donde el diálogo permite darle voz también a quienes no estamos de acuerdo con las representaciones de la población negra en Cuba ni otras partes del mundo. Esos estereotipos coloniales que llenan los ojos de los turistas. Esas artesanías vulgares, baratas e irrespetuosas que ignoran la verdadera historia y la contribución social de los negros y las negras. Es evidente que ignoran las verdaderas imágenes que con pasión, respeto y ternura se muestran en Diálogo con mi abuela.

Ojalá que esta obra pueda poner un granito de arena en la movilización de la conciencia. Ayude a pensar y darle más valor a nuestros pequeños y humildes espacios de la vida cotidiana; a dialogar con los miembros de nuestras familias más allá de sus creencias religiosas, profesiones, ideas políticas, beneficios materiales o lugar donde se encuentren.

Al final, sólo ese diálogo profundo, real, contradictorio, sincero, lleno de amor y lágrimas puede ayudarnos a sentirnos un poco más dichosos como seres humanos.

Gloria Rolando
La Habana, 10 de febrero, 2016.
Tomado del blog Negra cubana tenía que ser.

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