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lunes, 6 de abril de 2020

Diez años sin Orlando Zapata


Entre las cientos de denuncias sobre las torturas físicas y psicológicas a las que fue sometido Orlando Zapata Tamayo, en todo el tiempo que permaneció en el infierno de las cárceles cubanas, y que resumí para la serie Sus últimos siete años de vida, hay una que merece destaque aparte.

El 23 de septiembre de 2008, la periodista independiente Caridad Caballero Batista, desde Holguín, reportaba para Payo Libre una información titulada "Militares torturan a prisionero de conciencia". Su información tenía una fuente directa, la del propio Zapata, y fue conocida mediante una de esas llamadas reglamentarias que cuando los carceleros quieren, les permiten hacer a los prisioneros políticos.

Por vía telefónica, Orlando denunció que el 15 de septiembre, había sido violentamente arrastrado 110 metros, con los brazos esposados, por un grupo de oficiales dirigidos por Fernando y Oreldys Miraldea. Éste último, dijo Zapata, pronunció palabras obscenas, y él le respondió con consignas anticastristas.

"Por otra parte, Orlando Zapata Tamayo aprovechó la comunicación (telefónica) para enviarle un mensaje a todos los hermanos de la oposición, donde dice, que sus ideas serán firmes hasta la muerte, que pueden contar con él, que seguirá luchando desde las mazmorras castristas a nombre de Pedro Luis Boitel, la oposición interna, las Damas de Blanco, los hermanos del exilio, por José Martí y Félix Varela, y su consigna siempre será libertad y democracia para todos", escribía Caridad Caballero.

Ya Orlando no está. Pero ha quedado su ejemplo. Un mensaje, claro y directo. Por ello, pido a Guillermo Fariñas y a todos los prisioneros políticos y de conciencia cubanos que reconsideren y desistan de sus huelgas de hambre y ayunos prolongados.

Autodestruirse y morir, solo o en grupo, en mi modesta opinión, no es la mejor manera de luchar por un ideal.

Orlando Zapata Tamayo lo hizo. Es de admirar y respetar. Pero con Pedro Luis Boitel y el propio Zapata, es suficiente para el presidio político cubano. Y para la disidencia es suficiente con Miguel Valdés Tamayo, quien no falleció por una huelga de hambre en 2007, si no por las precarias condiciones de salud en que se encontraba cuando lo excarcelaron, para que se muriera, como se murió, fuera de los barrotes.

Para lograr el camino hacia la libertad y la democracia en Cuba, no bastan todos los presos políticos, disidentes y exiliados, juntos y unidos. Eso será obra de un solo protagonista: el pueblo cubano. Cuándo y cómo, el tiempo lo dirá.

Tania Quintero, 1 de marzo de 2010, blog Desde La Habana.

Algunos textos publicados sobre Orlando Zapata Tamayo:


















Video. Homenaje en Kentucky a Orlando Zapata Tamayo, el 24 de febrero de 2020. Tomado de El Kentubano, publicación y web fundados por Luis David Fuentes.

Recopilatorio realizado por Tania Quintero.

lunes, 30 de marzo de 2020

La incultura que los condena



A tal punto delirante ha sido el “desagravio” a la supuesta profanación de las imágenes de José Martí en Cuba, que no son pocos los que afirman que se trata de una operación diversionista, -para decirlo en lenguaje castrense- con el fin de activar las “masas”, hacerlas inmunes a la escasez reinante en todos los órdenes, materiales y espirituales; regresarlas a la trinchera involucionaria y reafirmar el suicida slogan de Patria o Muerte. Cierto o no, al comienzo de un año que promete ser peor que el anterior, se necesitaba un nuevo impulso ideológico ante tanta aridez imaginativa.

Miguel Díaz-Canel, el presidente designado, hombre maduro de la Generación Tía Tata Cuenta Cuentos, ingeniero y según sus antiguos condiscípulos, un muchacho simpático, buena persona -con el perdón de Alfredito Rodríguez-, insiste en cada presentación pública en la cultura y la educación como valores que “salvan”. En ese sentido no le falta razón, aunque parezca una frase manida, retórica para un discurso rimbombante. Parece decirlo de corazón y sobre todo, con temor: el deterioro cultural y educativo en la Isla es tan profundo que puede acabar con la propia revolución, ahogada en el caos y la irreverencia absoluta.

Se necesitarán generaciones para alcanzar los mínimos de la República. La narrativa vendida a las nuevas generaciones cubanas y para el exterior es que en Cuba reinaba la incultura y el analfabetismo antes de 1959. La eclosión de tantas nuevas editoriales -en realidad fueron las mismas, solo se cambiaron nombres y dueños por administradores-, y la Campaña de Alfabetización -un esfuerzo loable, noble- han servido como propaganda para contraponer esos bienes a un pasado que insisten en llamar república neocolonial, mediatizada o seudorrepública, o sea a medias o falsa república, un total irrespeto a quienes, con luces y sombras, pusieron a la Isla en el concierto de naciones libres y prósperas.

La revolución cultural y educativa se inició, según el discurso oficial, con la publicación de El Quijote de manera masiva por la Imprenta Nacional de Cuba el 31 de marzo de 1959, golpe de efecto propagandístico porque como dijera alguien, muchos hablan de El Quijote y pocos se lo han leído. Hubo una tirada de 400 mil ejemplares. Para 1962, casi toda la producción bibliográfica estaba centralizada en la Editorial Nacional de Cuba, institución bajo cuya sombrilla se producía la mayor parte de la literatura educativa y política. Fidel Castro, el ex máximo líder, repetía entonces una de sus frases tramposas: “No les pedimos que crean, les pedimos que lean”.

Para poder leer había que aprender, así que la campaña masiva de alfabetización fue anunciada el 29 de agosto de 1960, durante la graduación del primer contingente de maestros voluntarios. Hasta aquí todo parece justo, primaveral. Pero las cartillas para enseñar las primeras letras a campesinos y obreros iletrados usaban alegorías a la revolución y sus líderes. La citada Editorial Nacional comenzó a imprimir numerosas novelas y libros académicos soviéticos, gracias a los cuales en la Generación Tía Tata se encuentran nombres eslavos. En tanto, desaparecían de bibliotecas y linotipos autores contrarios al proceso, o quienes se marchaban del país. Un ajuste de cuenta cultural-ideológico cuya cima se alcanzó en el Quinquenio o Decenio Gris: un puñado de individuos decidían qué podían o no podían leer millones de personas residentes en Cuba.

Hace algunos años una monja “repatriada” a la Isla, profesora y teóloga graduada en Roma, y Madrid, me comentó que la Revolución cubana nunca había sido un alzamiento de obreros y campesinos, como pregonaba el discurso oficial y el marxismo importado. Ellos, los humildes y para los humildes, solo habían sido relleno de una escenografía donde los estudiantes, los intelectuales y las clases medias habían sido los protagonistas reales. Era estudiante universitaria en aquellos días de insurrección. Tenía la certeza de que no eran solo la miseria y el analfabetismo quienes derrocaron a la dictadura, sino “el desarrollo de una conciencia nacional, una economía floreciente y el desarrollo cultural en ese momento”. Cito sus palabras con la mayor fidelidad posible a más de dos décadas de distancia. Lo único que añadiría es que la respuesta brutal e ignorante a tales reclamos por parte de Fulgencio Batista terminó por unir a todo un pueblo en su contra.

Con el tiempo y la curiosidad -sobre todo la libertad de leer y buscar información-, se comprueba que aquella hermana tenía razón. Es de la contradicción, de la necesidad de compartir lo que se tenía y lo que se podía tener, que se fraguó un proceso de cambio con apoyo casi total al principio. La Revolución cubana debe en parte su distintivo a que es una rebelión cultural -no es campesina, ni obrera ni militar- de las clases medias y altas, quienes comprenden el potencial de un país en desarrollo, cada día más independiente de la tutela norteña. Solo que como cualquier otra revolución, y con el añadido caribeño, la desmesura iconoclasta la hizo ir contra todo lo anterior, algo bien aprovechado por la élite comunista.

Nunca había visto la génesis del proceso revolucionario desde esa perspectiva. No podía verla. Mi generación, la de la Tía Tata, tuvo que aprenderse los libros de historia de Julio Le Riverend y no los de Leví Marrero, leer la poesía de Nicolás Guillén y no la de Gastón Baquero, los ensayos de Roberto Fernández Retamar y no los de Jorge Mañach. Creció mi generación aprendiendo a leer con novelas de Salgari, Verne y Stevenson. Nos faltó leer los cuentos de Lino Novás Calvo, el primer traductor de El Viejo y el Mar al español. Como bien han reseñado otros colegas, cuatro generaciones de cubanos han hecho su tálamo intelectual de las migajas ideológicas que el poder decide lanzarle al pueblo. Migajas que no siempre tienen suficiente levadura ni sal para hacer crecer la espiritualidad y la verdad en los individuos.

El Partido Comunista tiene la tinta, el papel, la imprenta, la librería y el quiosco donde se venden periódicos y revistas estatales. Todo bajo control. A los demás solo pertenece la curiosidad humana de ir más allá del dictum et factum. Pero ahora y de modo intuitivo, los nuevos jerarcas perciben que si la llamada Revolución comenzó por una suma de necesidades culturales e ideológicas, por ahí también puede irse. Ya no se necesitan imprentas ni periódicos para tener criterios, opiniones, fotos. La hegemonía sobre los medios ha dado paso a una pluralidad en el ciberespacio que, en no pocas ocasiones, también puede resultar baladí, fake news (noticias falsas). A pesar de eso, la democracia informativa -y formativa- siempre será preferible a la dictadura comunicacional, dogmática.

Los nuevos mandamases aspiran a que sus discursos, sus narrativas machaconas y poco originales sean tomadas con seriedad. ¿Será muy difícil darse cuenta de que una primera página de Granma, el órgano oficial, de hace 40 años es casi idéntica a una actual? ¿Cómo explicarles a los niños que el libro de texto con que aprenden a leer es muy parecido al que usaron sus abuelos, cuando en el mundo había socialismo y Cuba era parte de un sistema llamado así? ¿Cómo contar el fracaso de la Zafra de los Diez Millones, la Involución Energética, los dos períodos de hambruna en 1970 y 1993 y el que se acerca? ¿Cómo explicar un cuadro del Renacimiento, los personajes y los hechos religiosos si no se tiene la menor idea de lo que significan? ¿Seguir culpando por todo al Imperialismo mientras en casa se espera con ansiedad la remesa de afuera para poder comer como personas?

El cubano medio de hoy no es una persona educada ni culta. Sus lagunas históricas, religiosas, filosóficas, de civilidad y cortesía son enormes en comparación con las generaciones que le antecedieron. No es un fenómeno local, sino universal. Se lee menos, y ser ignorante de ningún modo asusta. El toque singular en Cuba es que aunque el ciudadano trate de superarse culturalmente, educarse en valores universales como el respeto a la opinión ajena, el buen decir, vestir y comer, el ambiente de sobrevivencia y de escasez lo asfixia constantemente. Es, en resumen, una conducta y un lenguaje carcelario.

Sin embargo, la era digital y la democratización de las redes está “culturizando” de nuevo a los compatriotas de la Isla. Un teléfono celular o una computadora son parte de un proceso indetenible, al cual el régimen pretende oponer mayor control, bloqueo de páginas, inundar de contenidos “revolucionarios” el ciberespacio. Los creídos dueños absolutos de la palabra, como en décadas anteriores, podrán tener a la gente entretenida, pero nunca convencida. Ahí radica el conflicto mayor del poder totalitario: la historia que cuentan puede que sea auto-indulgente, y que se perdone a sí misma. La verdadera cultura los condena.

Francisco Almagro
Cubaencuentro, 5 de febrero de 2020.
Ver también: El Esteban que se enredó en su Lazo.

lunes, 23 de marzo de 2020

Ortografía


La más extraña criatura que vive en Cuba es el lector de Granma que se toma el trabajo de escribir comentarios al final de un artículo. Hay muchas otras raras especies en la isla, como el dirigente, el hijo del dirigente, y hasta el nieto del dirigente, recientemente descubierto en Instagram, pero ninguna es más interesante, desde el punto de vista de la ciencia, que ese apasionado lector de tonterías que siente la efervescente necesidad de expresar su entusiasmo o su indignación después de leer una noticia o un artículo de opinión en el peor periódico del mundo.

Granma, hay que admitirlo, es un periódico utilísimo, sirve para envolver cualquier cosa, para limpiar cristales, hasta para forrar libros, si no aparece nada mejor. Uno se puede imaginar cuántas cosas puede hacer la gente con Granma, sería una catástrofe que el periódico del Partido Comunista redujera aún más su tirada y su paginación. Granma cumple una función esencial en la vida doméstica cubana, y hasta que no sea posible para todos comprar papel sanitario, o papel de cocina, Granma debería seguir imprimiendo millones de ejemplares cada semana. Su versión electrónica, sin embargo, es completamente inútil, no se puede envolver o limpiar nada con ella. Ni siquiera sirve para azorar las moscas.

Es difícil entender por qué alguien se tomaría el trabajo de leer Granma online, puesto que, con un simple clic, ese lector podría leer fácilmente un periódico de verdad, The New York Times, The Guardian, La Jornada, Asahi Shimbun. Más difícil aún es imaginar las razones por las que alguien creería que escribir un comentario en Granma sirve de algo, cumple un noble propósito, no es un gesto de escalofriante estupidez. Uno tiende a pensar que ese lector online de Granma es una criatura mitológica, como Nessie o el abominable hombre de las nieves, hay quienes aseguran haberla visto, pero nadie puede aportar evidencia fotográfica de su existencia. Nadie ha logrado encontrar uno de esos enérgicos lectores de Granma, pero ahí están sus comentarios, como huellas en la nieve de un enigmático monstruo que rehúsa todo contacto con la humanidad.

La mayoría de los artículos de Granma pasan desapercibidos, o casi. La columna de Rolando Pérez Betancourt sobre el filme Parásitos provocó solo cuatro comentarios, dos de ellos de lectores que preguntan dónde pueden ver la tan admirada película sudcoreana. Un artículo de la doctora Graziella Pogolotti titulado Problematizar la realidad, recibió un solo comentario, de un lector que describió las ideas de la autora como una "versión didáctica del pensar/actuar del Presidente Díaz-Canel", lo cual es un insulto que esa pobre mujer no se merece a estas alturas de su vida. No recibió comentarios la noticia Perfila Guantánamos dos polos exportadores, ni siquiera de lectores guantanameros. Es probable que el autor de esa noticia tampoco la haya leído, que la haya escrito con los ojos cerrados.

Sin embargo, la nota reportando el arresto de dos individuos supuestamente implicados en las acciones de Clandestinos, esos joviales vándalos que arrojan sangre de cerdo a bustos e imágenes de José Martí, había recibido 427 comentarios hasta la tarde del viernes 17 de enero. Incluso la doctora Pogolotti iba a escribir una nota, y se contuvo. El interés que ha despertado Clandestinos no es sorprendente, no ocurre todos los días que alguien se burle tan rampantemente del gobierno cubano, sin que lo atrapen y lo despedacen. Si los cogen, los tribunales de Raúl Castro los van a condenar a varios años de cárcel, los van a tratar como terroristas, agentes enviados por Luis Posada Carriles desde el más allá para atormentar a sus eternos enemigos.

Pero lo que ha hecho Clandestinos hasta este momento es tan simple, tan, si se quiere, pueril, que un juez benevolente en otro país los condenaría tan solo a pagar una gruesa multa por vandalismo y daño a la propiedad pública. La campaña de Clandestinos contra los bustos de Martí es, en sentido estricto, insignificante, y por eso mismo, extrañamente magnífica. No ha puesto en peligro a nadie, no ha causado daño a ningún individuo en particular, pero ha dejado en ridículo al gobierno cubano, cuya reacción contra los pícaros enmascarados ha sido tan efectiva como la de un elefante espantando a un mosquito con la trompa. Actos de repudio a Clandestinos y desagravio a Martí han sido convocados a lo largo del país en escuelas, fábricas y unidades militares, algo que debe haber deleitado a los vándalos, que quizás nunca se imaginaron que el gobierno cubano sería tan estúpido como para darles gratuitamente esa gloriosa publicidad.

Los lectores de Granma se han sumado a la campaña contra Clandestinos con exquisita virulencia. Leyendo sus comentarios, alguien que no hubiera prestado atención a los rumores sobre Clandestinos creería que los vándalos sacaron el cadáver del Apóstol del Cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba y bailaron desnudos alrededor de él a la luz de la luna mientras invocaban a Lucifer y a Donald Trump. Ni un solo lector ha intervenido para advertir que los ataques de Clandestinos no están al parecer dirigidos contra Martí, sino contra el gobierno que se apropió de Martí y lo usó para justificar su ocupación indefinida y tiránica del poder. Ni un solo lector ha pedido compasión o indulgencia para los dos detenidos, o ha argüido que, incluso si hubiera sido el propósito de Clandestinos mostrar su feroz aborrecimiento hacia Martí, y burlarse de él y su legado, eso, en sí mismo, no debería constituir delito, aunque sí lo sea destruir o dañar bienes públicos. A decir verdad, nadie se ha molestado en calcular los daños materiales causados por Clandestinos, que parecen ser muy pequeños, algunos estudiantes de secundaria han hecho ellos solos más daños a sus escuelas en un solo día que Clandestinos en toda su campaña.

Algunos lectores han llegado a pedir la pena capital, aunque otros, más moderados, solo han pedido para los arrestados, y para los que caigan después, severas penas de cárcel, o lo más que se les pueda dar sin violar el actual Código Penal. Los muy ingenuos, no se han enterado de que el Código Penal cubano es tan flexible que alguien podría ser condenado a treinta años de cárcel por escribir un artículo en El Estornudo, si así lo determinara Raúl Castro. Varios lectores han imaginado juicios públicos para los Clandestinos, en Santa Ifigenia, pidió uno, o en la Plaza de la Revolución, demandó otro. Muchos han pedido que los dos supuestos Clandestinos sean obligados a limpiar y reparar los bustos de Martí dañados en esta revuelta, y todos los demás. No pocos han pedido que, como castigo, los dos hombres sean obligados a leer las Obras Completas de José Martí. "Eso no sería un castigo", tuvo que advertir un lector.

Es posible que los comentarios escritos por esos lectores de Granma hayan sido espontáneos, que nadie les haya dado la orden de hacerlo. Lamentablemente, alguien debió al menos corregir su ortografía. Si hubieran escrito estos comentarios en el artículo sobre los dos polos exportadores de Guantánamo, no importaría que lo hubieran hecho con los pies, nadie espera que el potencial de la floreciente economía guantanamera sea debatido en gongorino español. Pero los lectores que escribieron comentarios sobre Clandestinos se ufanaron de la cultura, la educación y la dignidad que la Revolución supuestamente habría traído a Cuba, y muchos dijeron que los enemigos del gobierno de la isla, capaces de orquestar este ultraje a Martí, sin dudas no conocían su obra.

La peculiar ortografía de esos lectores sugiere que ellos tampoco han leído a Martí, o a ningún otro autor, o bien no han pasado de Pulgarcito y algunos versos sencillos, estos últimos porque los han oído en la Guantanamera. El Estornudo, haciendo un somero examen de los comentarios, encontró estas perlas:

calucnias
ofenzas
deprimento (por detrimento)
endignamos
echos
a estado
combiene
yevar
yamarlo
bandalico
alcanze
orrendo
proseres
astruismo
seberamente
medrentar
mersenarios
deve
resiten
lagras
cemejante
jusgados
nombrarce
reciden
conosco
hiso
cavida
desonrra
dirijidos
dirijentes
obsena
inconsevible
a hecho
subverción
bajesa
mansillaron
escremento
desarmados (por desalmados)
emancillar
en sima
liberta (por libertad)
descencia
incumpatibles
idiologico
gentusas
palear (por paliar)
acahesidos
payasiando
indinación
iva a caer
refleccionar
que acer
perese
merezen
arroyar
delingue
compadesco
conoscan
quizo
dicnidad
apostor (por Apóstol)
guzanos
compacion
recidiendo
nosivo
pocision
asecho (por acecho)
contrarevolucion
halla pasado
comiensa
hizieron
vastante
enorgullese
ay que (por hay que)
astrocidad
consecuensias
desida
haci (por así)
dignida
idiologia Martina

Y habría que sumar decenas de errores gramaticales, muchos de esos lectores no saben escribir una oración simple, con sujeto y predicado, uno se pregunta cómo pasaron segundo grado. Por supuesto, el problema no es, o no sólo, la mala ortografía; cualquiera comete errores, incluso El Estornudo. Seguramente a Martí también se le fue alguna vez una s donde debía haber estado una c, ningún escritor es inmune. La pésima ortografía colectiva de los lectores de Granma, que no podría ser atribuida a la prisa y al descuido de un lector u otro, es solo un síntoma de algo mucho peor, la pobreza de pensamiento, de conocimiento y de carácter de esos lectores.

Más escandalosa que los ataques de Clandestinos a los bustos de Martí, es la evidencia de cómo la combinación de una educación muy defectuosa, y la tosca, omnipresente propaganda castrista, ha creado una fracción de la ciudadanía cubana que no sólo no sabe escribir, sino tampoco hablar, o pensar. Que habla con bastedad, escribe sin reconocer reglas ortográficas primordiales, y piensa en eslóganes y clichés, sin generosidad, sin imaginación, sin libertad. Y no es que, siendo todos meros lectores de Granma, sean inofensivos. Hay algunos de ellos que ya son ministros. Esa gente, doctores "internacionalistas", militares retirados, estudiantes de la Universidad de las Ciencias Informáticas, profesores de institutos tecnológicos, quienesquiera que sean, son la inamovible zona residual de apoyo al gobierno Castro-Díaz-Canel en la sociedad cubana. No quieren un cambio, no lo comprenden, la mera idea les parece una abominación.

Los comentarios de los lectores de Granma son una muy precisa indicación de la descomposición de la cultura política del castrismo terminal. Quizás, aún más deprimente que el miedo o la indiferencia de la mayoría de los cubanos, sea esto, la paupérrima calidad del discurso político popular, su ilegibilidad, su degeneración en jerigonza, su falta de sinceridad y sentido común, la conclusión inevitable de que muchos cubanos aún hablan y piensan como si se hubieran tragado un editorial de Granma. A pesar de todo, después de tantos años. Nunca, desde Dos Ríos, ha estado Martí más muerto que ahora. Ni el idioma español en Cuba.

Juan Orlando Pérez
El Estornudo, 20 de enero de 2020.
Meme tomado de Todo Memes.

lunes, 16 de marzo de 2020

El fracaso del Hombre Nuevo



Los que nos reprochan a los cubanos haber soportado estos 61 años de dictadura deberían reconocernos el haber conseguido, de un modo u otro, resistir, ignorar y burlar la mayoría de las imposiciones castristas. De no ser así, hoy seríamos algo parecido a Corea del Norte, lo cual hubiera satisfecho las mayores expectativas de Fidel Castro.

Aquel proverbial choteo del que se quejaba Jorge Mañach, nos ayudó a tirar más que a chacota, a mierda, tanta solemnidad y prosopopeya pseudoépica y patriotera con que nos quisieron deslumbrar.

Se les fue el tiro por la culata. Obligándonos siempre a obedecer, nos hicieron, aunque sufriera nuestra moral, expertos en simular acatamientos. Pero jamás consiguieron domarnos del todo.

No pudieron ponernos a hablar en su jerigonza. El agobiante y ridículo metalenguaje castrista ha quedado reservado solo para los burócratas, la policía, los chivatos, ciertos intelectualoides estreñidos, el NTV, las páginas del periódico Granma y algunos humoristas (hasta que los prohíben). Los demás, que somos mayoría, rechazamos esa jerga y preferimos hablar en cualquier otra, aunque sea la de los aseres.

Quisieron, con el materialismo dialéctico y el ateísmo de estado, alejarnos de Dios, pero bastó la pirueta del Máximo Líder con Frei Betto y que apretara la miseria en el Periodo Especial, para que en busca de ayuda del más allá, se llenaran las iglesias (de todas las denominaciones), salieran los elegguás de los closets y los babalaos no tuvieran que esconderse para sus consultas. Ahora se bautizan los niños, se exhiben sin recato los ildés, la mano de Orula y los collares de los santos, los iyabós inundan las calles, y la gente no se cohíbe, ni siquiera en la TV, para decir “gracias a Dios” y “si Dios quiere”.

No pudieron hacer que aceptáramos los nuevos nombres de la mayoría de los lugares. Seguimos diciendo, en vez de Hospital Salvador Allende, la Quinta Covadonga. Tampoco aceptamos sustituir el nombre de la calle Carlos III por el de Allende. Y nos negamos a llamar Camilo Cienfuegos y seguimos identificando como Dolores del lado de Lawton y Lacret del otro, a esa avenida que divide la Calzada de Diez de Octubre.

Quisieron hacernos anticapitalistas, pero bastó que autorizaran, con innumerables trabas y limitaciones, el trabajo por cuenta propia, y asombró, causó pasmo, la inventiva y diligencia de los cubanos para los negocios.

Tanto que quisieron hacernos humildes, frugales, conformes y resignados con lo poco y malo que hay, y cada vez la gente es más consumista, presumida y ostentosa.

De tanto que nos quisieron hacer que odiáramos y rechazáramos todo lo que viniera de los Estados Unidos, hoy los cubanos son el pueblo más pronorteamericano de Latinoamérica.

Irse para “la Yuma”, a pesar de todos los obstáculos, como sea, es la máxima aspiración de muchos, muchísimos cubanos, especialmente de los jóvenes, que idealizan el american way of life, a pesar de todo el adoctrinamiento antiyanqui que recibieron en la escuela, donde pioneros por el comunismo, casi siempre sin desayunar con leche, los hicieron jurar que serían como el Ché.

Los mandamases, con su maña para convertir los reveses en victoria y su mentalidad de chulos, luego de fracasar en hacer que viéramos como enemigos a los familiares y amigos que se fueron de Cuba, consiguieron convertirnos en rehenes, para que fueran a parar a sus arcas los dólares de las remesas que envían, a costa de innumerables sacrificios, para que no muramos de hambre, esos mismos que fueron despreciados e insultados y con los que nos prohibían comunicarnos.

No pudieron impedir, pese a todas las prohibiciones, nuestro gusto por lo yanqui. A la larga, a los mandamases comunistas no les quedó más remedio que a regañadientes, aceptar el béisbol de las Grandes Ligas y el baloncesto de la NBA, y advirtiendo siempre del diversionismo ideológico y la guerra cultural, la música y las películas y series televisivas norteamericanas. Porque jamás consiguieron, existiendo la WQAM y las emisoras de FM del sur de la Florida, imponernos la Nueva Trova y la tristeza de quenas y charangos de la música andina, ni las películas de guerra de Mosfilm.

Por mucho que se esforzaron, no consiguieron que dijéramos oká como los policías y los dirigentes, sino okey, con acento bien yanqui, cual si estuviéramos mascando chicle. Amén de brother, man, no problem, business, baby, I love you, y hasta algún que otro disparate con tal de que suene “americano”.

No consiguieron implantar costumbres rusas, propias del Ejército Rojo, como aquella —necrológicos que son los ñángaras— de colocar los ramos de flores de las bodas en los monumentos y las tumbas de los muertos de la revolución. En vez de eso, hoy cada vez más cubanos celebran Halloween. Y los baby showers vienen en camino.

Tampoco lograron acabar con las Navidades. Pese a lo que opinara el Máximo Líder, siempre las celebramos como pudimos, y con lo que teníamos, que era bien poco, casi nada. Y lo que festejamos el primero de enero es el año nuevo, no la victoria de las huestes fidelistas en 1959.

No pudieron evitar, pese a la censura, que los que leemos, los pocos que quedamos con el hábito de la lectura, nos agenciáramos para conseguir y pasarnos de mano en mano, los libros prohibidos de Cabrera Infante, Zoé Valdés, Reinaldo Arenas y Milan Kundera.

Con toda la represión de la Seguridad del Estado y el maniobrar de sus chivatos, no han podido impedir que bajo un régimen policial y de Partido único, haya más partidos políticos y movimientos opositores que si estuviéramos en democracia. Y una sociedad civil, que da tumbos, pero verdadera, no la pandilla servil que intenta presentar el régimen como tal.

No pudieron fabricar el hombre nuevo. Todo funcionó mal en las retortas y probetas del perversamente suprahumano laboratorio castrista. Resultó el asere cubensis, amoral, chusma, disparatado y cínico, que ya va por su tercera generación, y que si no es capaz de rebelarse abiertamente, tampoco sirve para obedecer ciegamente y cumplir, al pie de la letra, los deseos de sus amos.

Al final, más tarde o más temprano, en dependencia de cuán lejos llegue el desastre, esos aseres y sus “jevitas”, cansados de aguantar privaciones, entre palabrotas, escupitajos y a ritmo de reguetón, serán los sepultureros de un sistema inicuo que ha durado demasiado tiempo y nos ha hecho demasiado daño.

Luis Cino
Cubanet, 31 de enero de 2020.
Foto: Tomada de Cubanet.

lunes, 9 de marzo de 2020

Lisandra, la youtuber de San Leopoldo



La Cuba real sobrevive del invento. Fuera de los focos y las consignas, donde los discursos pomposos que chillan Patria o Muerte son un eco lejano, la gente se las apaña a golpe de talento y creatividad.

El barrio mayoritariamente negro, mestizo y pobre de San Leopoldo, en el corazón de La Habana, es un buen ejemplo. Para lo bueno y lo malo. Cuna del jineterismo, el mercado subterráneo y el juego ilegal, los nacidos en este distrito piensan dos veces más rápido que cualquier otro cubano.

En muchas casas no llega el agua potable. Una colección de inmuebles ruinosos desafían la gravedad. Cuarterías que parecen favelas en las cuales por la izquierda venden carne de res de alguna vaca sacrificada la noche anterior o jabones de lavar y detergente robado de los almacenes de la fábrica de Sabatés.

Barriadas populosas como las de San Leopoldo, Colón y Cayo Hueso, siempre se distinguieron por vivir al límite de la legalidad. Allí usted puede comprar lo que no hay en los mercados, desde un caballo para acarrear materiales de la construcción a cocaína colombiana.

En agosto de 1994, un año antes de nacer Lisandra García Rodríguez en un edificio a una cuadra del malecón habanero, la gente de San Leopoldo, superado por las penurias y falta de libertades, se tiró a la calle a protestar.

Lisandra, 26 años, pudo ser muchas cosas, manicure, peluquera, gastronómica o emigrar a cualquier nación como tantas jóvenes de su generación. Ella optó por estudiar. Se graduó de geografía y en sus tiempos libres se dedica a subir historias a su canal de YouTube.

En un país donde los medios, ediciones de libros y hasta la poesía es estatal, parece una abstracción realizar audiovisuales para colgarlos en internet. Por razones tecnológicas, conexiones lentas y económicas: una hora de internet equivale a 18 pesos, el salario de una jornada laboral de Lisandra.

En un siglo que roza la ciencia ficción, donde la 5G permitirá la conducción de automóviles autónomos, el concepto de periodismo se ha ampliado. Los influencers y youtubers han llegado y se han abierto un hueco en un público saturado por el exceso de información. Y lo han logrado. Actualmente en Cuba hay unos 250 youtubers.

Algunos periodistas independientes los critican, argumentan que difunden ocio y frivolidades. Pero la mayoría de los youtubers cubanos también comentan sobre la realidad económica y los problemas sociales. Lisandra García es de ésas. El pasado jueves quedamos en vernos en el portal del cine Yara, en 23 y L, Vedado. Luego caminamos hasta la cafetería La Arcada, al costado del ICRT, y tras tomar un café, Lisandra conversó con Diario Las Américas

DLA: ¿Por qué youtuber?

LG: A pesar de ser graduada de geografía, me llamaba más la atención el mundo de la comunicación. Me gusta dar criterios, realizar crónicas sociales y ser youtuber me dio la posibilidad de plasmar esos deseos.

DLA: Internet comenzó a funcionar para los cubanos el 4 de julio de 2013, antes era coto exclusivo de turistas y determinados organismos estatales, e internet de datos el 6 de diciembre de 2018. Es un servicio caro y las conexiones son muy lentas. ¿Cómo te las arreglas?

LG: Sí, es complejo. Antes de abrirse las salas de navegación en internet, a través del Paquete y los canales clandestinos por cable, empecé a ver youtubers. Recuerdo que el primero que vi fue Hola soy Germán, de un chileno que ahora vive en Estados Unidos. Cuando internet se amplió a varias zonas wifi en la capital, compraba tarjetas de una hora y me conectaba en busca de información. Comencé a investigar y vi que había un montón de personas que se dedicaban a eso. Casi dos años más tarde me decidí a iniciar mi propio canal.

DLA: En la actualidad, periódicos, televisoras e incluso empresas privadas en todo el mundo contratan a influencers o youtubers para que hagan publicidad y audiovisuales por encargo. ¿En Cuba cómo eso funciona?

LG: En Cuba hay youtubers que trabajan para firmas digitales que se anuncian en las redes sociales, comercializando ropa deportiva, por ejemplo, y han hecho patrocinio con algunos. Anita con Swing, una de las youtubers más conocidas en Cuba, tiene varios patrocinadores. Sitios como ADN, radicado en Miami, también patrocina y le encarga videos a youtubers locales. A veces periódicos y canales televisivos, sobre todo de la Florida, nos mencionan y ponen imágenes de historias que contamos. En mi caso, Univisión me ha citado. Y eso, desde luego, repercute en los like.

DLA: ¿Tú trabajas con un guión o improvisas cuando hablas a la cámara?

LG: Depende. En el video que hice en Cienfuegos, hubo cosas que estudié y memoricé, pero en la mayoría de mis videos, donde hablo de asuntos cotidianos o sobre mi vida, improviso.

DLA: ¿En el video que hiciste en el Mercado de Cuatro Caminos memorizaste lo que ibas a decir?

LG: No, no, simplemente investigué un poco y salí para allá. Luego todo va saliendo sobre la línea. Fui como una joven común y corriente que va a hacer sus compras. Hice la cola, conversé con la gente y me puse a buscar en los estantes, como una cliente más. Las mejores historias son las que se improvisan, las espontáneas.

DLA: ¿Cómo resuelves internet, que es muy caro en Cuba?

LG: Internet de datos es más caro aún, incosteable para mí. Suelo utilizar los wifi ubicados en zonas públicas. Dos o tres veces he comprado datos para el teléfono. Como tengo que utilizar las redes sociales, visualizar videos, se me consumen muy rápido los datos.

DLA: ¿Tienes publicidad en tu canal de YouTube?

LG: Sí, en octubre de 2019 empecé a monetizar mi canal. Esto funciona a partir de mil suscriptores y cuatro mil horas de reproducciones.

DLA: ¿Cuánto dinero se puede ganar en un mes? ¿Es rentable ser yotuber en Cuba?

LG: Depende de la cantidad de suscriptores. Yo no sólo soy youtuber, trabajo en el Instituto de Geografía Tropical. Después del aumento salarial cobro 894 pesos, alrededor de 37 dólares. Monetizar el canal ha sido rentable. Mi primer salario como youtuber lo cobré el pasado mes diciembre, cerca de 200 euros. Pero creo que tengo posibilidades de aumentar mis ingresos. En YouTube, que es una empresa de Estados Unidos, uno no puede estancarse, constantemente debe reciclarse para no quedarse atrás.

DLA: ¿Cómo cobras? Debido al embargo, cobrar dinero de empresas estadounidenses es complicado en Cuba.

LG: Busqué una vía alternativa. Una prima mía que vive en Europa se ocupa de cobrar y enviarme el dinero.

DLA: Y está el otro problema, el equipamiento tecnológico. Cada vez hay más exigencias y se necesitan mejores herramientas. ¿Tú grabas con el teléfono móvil?

LG: Sí, grabo con el móvil, pero también tengo una cámara que me regalaron, una Nikon semi profesional, que alterno con el teléfono. Comencé con un celular chino de la marca Xiaomi, que he ido cambiando y ahora tengo un Samsung Galaxy 8 Plus, un smartphone con prestaciones decentes. Pero cada año el nivel de calidad de los equipos de grabación, sean teléfonos inteligentes o cámaras, mejoran ostensiblemente y en Cuba uno se va quedando rezagado. Aunque quieras, no puedes seguirle el ritmo a los constantes avances tecnológicos.

DLA: ¿Se necesita un tipo de teléfono o cámara para que un youtuber pueda hacer su trabajo con un mínimo de calidad?

LG: Lo principal es que el equipo grabe en HD. Claro, si tiene otras prestaciones, como filmar en 4K, sería mucho mejor.

DLA: Tus historias son ágiles, utilizas la 'tijera', ¿dónde aprendiste a editar?

LG: Mi generación ve a las nuevas tecnologías como algo natural. Aprendemos a dominarla con bastante facilidad. Yo me conectaba a internet y buscaba cuáles eran los programas de edición más utilizados. Viendo esos materiales encontré cuál era el más funcional, el que más me convenía para lo que yo quería hacer. Actualmente utilizo Adobe Premier Pro y edito en una laptop.

DLA: ¿Cómo puedes compaginar tu profesión de geógrafa con los vlogs (video blogs) en YouTube?

LG: Mi profesión me ha ayudado a crear contenidos, pues por razones de trabajo he tenido que viajar a provincias y aprovecho para contar y subir historias muy distintas a las de la capital. He estado en Pinar del Río, Matanzas, Sancti Spiritus, Cienfuegos y Camagüey. Esos viajes han contribuido a enriquecer mi canal en YouTube.

DLA: ¿Que te gusta más, tu profesión o ser youtuber?

LG: Me gusta mi profesión, pero si me dan a elegir, escogería ser youtuber. Es algo creativo y movido. Aspiro a que mi canal crezca mucho más. Esto conlleva mucho trabajo, constantemente debo tratar de subir historias interesantes y mantener la interacción con los internautas. Entonces mi futuro como youtuber es trabajar, trabajar y trabajar.

DLA: ¿Cuántos videos subes a tu canal en un mes?

LG: Para poder cobrar algún dinero, como mínimo, debo subir ocho historias al mes.

DLA: ¿Hay muchos youtubers negros y mestizos en Cuba?

LG: No, somos muy pocos. Desconozco las causas. Pero para nadie es un secreto que los negros en Cuba son los que peor viven y menos recursos poseen. Y un youtuber necesita una inversión inicial en equipos y contar con una cantidad de dinero para conectarse a internet y subir los videos. Puede que por ahí ande la causa.

DLA: Cuando uno lee los comentarios, descubre un feroz asedio cibernético hacia las mujeres youtubers en general, de cualquier nacionalidad. ¿Has sufrido ese tipo de acoso?

LG: Sí, es inevitable que te encuentres con hombres acosadores. He tenido que bloquear a unos cuantos. Personas que no se enfocan en el trabajo que uno realiza, se dedican exclusivamente a hacer proposiciones sexuales. Algo muy común en Cuba, donde un sector masculino se siente con el derecho a invadir tu privacidad femenina.

Hasta la fecha, Lisa Garci, el seudónimo de Lisandra García en su canal de You Tube, tiene 6,600 suscriptores y 89 videos. Su meta es seguir creciendo. En el futuro, le gustaría viajar al extranjero y conocer otras realidades. Pero siempre regresar a La Habana. A su barrio de San Leopoldo, protagonista de innumerables historias.

Texto y foto: Iván García

lunes, 2 de marzo de 2020

La alarmante cifra de abortos en Cuba



A Monika Krause-Fuchs (8 abril 1941-20 mayo 2019), alemana de nacimiento, pionera y fundadora del actual Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) en La Habana, quien dedicó casi treinta años de su vida a la educación sexual en la Isla, e insistió -inútilmente- en que el aborto no es un método anti-conceptivo sino todo lo contrario: es el que impide la natalidad cuando ya se ha concebido. Descansa en paz, amiga.

Entre 1965 y 2019 se han realizado 5 473 000 abortos en Cuba. Eso según estadísticas internacionales del Abortion Worldwide Report. Y como de estadísticas se trata, y ya sabemos que las nada confiables estadísticas cubanas las proporciona el mismo gobierno, es probable que la cifra sea aún mayor.

Mil más, mil menos. A estos niveles estratosféricos, ¿qué más da? Estamos hablando de 5.5 millones de seres que no ha habido que alimentar, ni vestir, ni calzar, ni educar, ni cuidar o curar, ni alojar. Y toneladas de tejido placentario -gratis- para utilizar en la aplicación e investigación científica a partir de células madres, y también con fines industriales.

A partir de 1986 se reportaron casi el mismo número de nacimientos(166 049) que abortos (160 986) en la Isla. Una escasa diferencia de 5 603. Pero diez años más tarde, en 1996, en pleno Período Especial, se registraron 69 700 más abortos que nacimientos: 140 200 cubanitos o cubanitas nacieron, 209 900 fueron abortados. En 2004, fueron 127 190 los nacidos y 151 500 los abortados. Quiere esto decir que hoy la población de Cuba debía haber alcanzado los 16 803 000 habitantes. A los 11 330 000 habitantes actuales que indica la cifra oficial, le faltan 5.5 millones de cubanos

¿Qué estaba pasando en Cuba en 1996 y en 2004?

En 1996 se estaba en medio del Período Especial. La situación económica era desastrosa. Dos años antes se había dado la crisis de los balseros, que fueron rescatados y llevados a la Base Naval de Guantánamo. El presidente norteamericano Bill Clinton firmó la Ley Helms-Burton, recrudeciendo las sanciones contra Cuba. Para el 24 de febrero de ese año, Concilio Cubano dentro de Cuba anunciaba una reunión nacional. Ese mismo día las Fuerzas Aéreas de Cuba derribaron dos avionetas de Hermanos al Rescate. Ante tanta crisis concentrada, las mujeres dijeron: ¡No nacerán!

En 2004 se consolidó la represión con la Primavera Negra de 2003, cuando 75 opositores pacíficos fueron arrestados y juzgados a diversas sentencias de cárcel. Fidel Castro se cayó en público durante un discurso y se fracturó una rodilla y un brazo. El presidente norteamericano George W. Bush recrudeció las medidas respecto a las remesas que los cubanoamericanos podrían enviar a Cuba. Las mujeres cubanas continuaron abortando.

No me malentiendan. Yo estoy a favor del derecho de una mujer a decidir sobre si interrumpir o no un embarazo. Razones puede haber muchas: su propia salud, una precaria situación económica, infecciones que compliquen el embarazo, un accidente, haber sido violadas o víctimas de incesto, la inviabilidad de un feto.

Pero como son tantas las razones que pueden surgir, o que existen a priori antes de los abortos, lo mejor es ir a tiempo al ginecólogo y ponerse un DIU (dispositivo intrauterino), que el marido o el novio se someta a una vasectomía, o que el suministro de condones sea ilimitado y gratis. Claro, que no es suficiente con que haya condones: hay que usarlos.

Nada de “yo no me pongo eso”, que “no me gusta”, o “no siento nada”, que es la reacción de muchos hombres cubanos. Con los condones no solo se impiden los embarazos no deseados, sino también el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Se reduce, también, el número de abortos que tendrá que hacerse una mujer víctima -o cómplice- de su irresponsable pareja.

Eso se llama practicar la anti-concepción, el sueño-misión de mi difunta amiga Monika Krause. Sexo, pero con responsabilidad. Los abortos deberían ser la última alternativa, el último recurso porque, parecerá natural y fácil, pero lo cierto es que puede traer complicaciones en el sistema reproductivo femenino. Eso todavía no se sabe a ciencia cierta, ni para bien ni para mal.

Un aborto debe ser lo que se hace cuando todo lo demás falló, o cuando por razones mayores (incesto o violación) no queda de otra. ¿Que el feto no tiene la culpa? La mujer tampoco. No tengamos duda de que ella es la que existe como ciudadana con derechos y cédula de identidad. Sus derechos van primero que los de otra vida que aún es inviable.

Lo que también puede escandalizar es la posible relación creada entre aborto y mortalidad infantil. Cientos de mujeres han contado sus historias en privado, sobre abortos inducidos cuando el embarazo se califica de “problemático”.

Las estadísticas de mortalidad infantil de Cuba están entre las más bajas del mundo, y se sabe que hay varias maneras de manipularlas. En un estudio realizado en 2015, el economista Roberto M. González llegó a la conclusión de que las cifras de muertes prenatales -entre la semana número 22 de embarazo y el parto- y las neonatales -entre el nacimiento y los 28 días de nacido- habrían sido manipuladas por las autoridades sanitarias cubanas. La estadística registrada sugiere que un número de muertes neonatales se reportan como prenatales, lo que reduce, artificialmente, la cifra de muertes neonatales -o sea la tasa de mortalidad infantil- ya que las muertes prenatales no se incluyen en ella.

Cabe preguntar entonces si la práctica de abortos inducidos por concepto de “embarazos con posibles complicaciones” se realiza primordialmente para proteger a la mujer de esas complicaciones, o si también se pretende por esta vía controlar -léase, reducir- el número de bebés que mueren al nacer, o sea, la estadística de mortalidad infantil.

Con o sin el factor “estadísticas”, lo cierto es que en el mundo se denomina la planificación familiar, que en gran parte depende de los abortos, como indicativo de una “cultura del aborto”. Al menos así se clasifica a Rusia, a los antiguos países del bloque soviético, a China, y a Cuba. Y eso es lamentable. Lamentable porque la decisión de abortar es más que una impersonal “interrupción de embarazo”, es una decisión humana, un difícil: “tengo que sacármelo”.

¿Hablan las cubanas en términos de tejidos placentarios? ¿O hablan de criaturas cuya identidad sospechan pero que nunca conocerán? ¿Cuántas cubanas han renunciado conscientemente a su deseo y derecho de crear una familia? ¿Cuántas han tenido que demorar ese primer parto esperando a que la situación socio-económica cambie? ¿O a lograr salir definitivamente del país? ¿Cuántas, simplemente, no parirán?

Ileana Fuentes
Cubanet, 6 de febrero de 2020.

Dossier sobre el aborto en Cuba.

lunes, 24 de febrero de 2020

La huella del Lyceum y Lawn Tennis Club



Recientemente, en Cubaencuentro escribí sobre el Lyceum de La Habana, con motivo de cumplirse en 2019 nueve décadas del inicio de sus actividades. En aquellas líneas resumí lo que significó el notable aporte cultural y social de esa modélica institución. No tenía pensado volver sobre ese tema. Sin embargo, lo voy a hacer indirectamente para dar noticia de un libro que en aquel texto mencioné.

Su autor es Whigman Montoya Deler, y aunque nombre y apellido parezcan empeñados en desmentirlo, es cubano, santiaguero para más señas. Se graduó en Letras en la Universidad de Oriente, donde después realizó un master en Estudios Cubanos y del Caribe. Ha impartido clases en la Universidad de La Habana, así como en la de Taijin, China. En la actualidad reside en Texas. El libro del cual me voy a ocupar es El Lyceum y Lawn Tennis Club. Su huella en la cultura cubana (Unos & Otros Ediciones, Estados Unidos, 2017, 213 páginas), y se inscribe dentro del campo de investigación de su autor, que es el de la mujer en la Cuba republicana.

Pese a la importancia de la labor que realizó el Lyceum, a lo largo de casi cuatro décadas, la bibliografía existente sobre la misma es escasa. Me refiero, naturalmente, a estudios monográficos y libros. Artículos puntuales acerca de las actividades hay muchos en la prensa de la época, así como en la propia Revista Lyceum. Pero ese es, ya se sabe, un material al cual los lectores no tienen fácil acceso. Conviene anotar que en los últimos años se han escrito algunos estudios. Aunque no puede afirmar, por supuesto, que sean todos, quiero mencionar los de Luz Merino Acosta (El Lyceum y Lawn Tennis y las artes plásticas cubanas, Espacio Laical, n. 4, 2018) y Daylién Lazcano (Lyceum Lawn Tennis Club y la Bibliotecología Cubana, solo disponible en formato digital). El de Montoya Deler es el primer libro dedicado al tema, y eso ya es un mérito a reconocerle.

Como es de rigor, su autor revisó buena parte de las fuentes bibliográficas existentes, además de los documentos del Lyceum que se conservan en la Biblioteca Nacional José Martí y la Colección Herencia Cubana, de la Universidad de Miami. Asimismo, entrevistó a ocho mujeres (Cuca Rivero, Graziella Pogolotti, María Teresa Linares, Marta Arjona, Natalia Revuelta, Rita Longa, Onelia Hortensia Cabrera Lomo, Rosario Novoa), cuyos testimonios recoge en uno de los Anexos. Este bloque lo integran también una selección de cubiertas de programas de exposiciones y conciertos, otra de fotos, una lista de los conferencistas cubanos y extranjeros, otra con una relación de algunas de las instituciones con las cuales colaboró el Lyceum, una bibliografía y una guía de nombres de algunas de las personas mencionadas en el libro y que tuvieron vínculos con la institución.

El cuerpo central del libro lo constituyen los trece capítulos en los que el autor ha distribuido su análisis. En el primero, titulado Vanguardia, Minorismo y Feministas, sitúa la fundación del Lyceum en el contexto cultural de la época. Apunta que en los primeros cincuenta años del siglo XX, surgieron numerosas instituciones (Pro-Arte Musical, Nuestro Tiempo, Grupo de Renovación Musical, Institución Hispano-Cubana de Cultura, Orquesta de Cámara de La Habana, entre otras) que fueron una “muestra, por parte de la sociedad civil, de una voluntad colectiva de empresa y un propósito a favor de la nación”.

Hace notar, por otro lado, que en la segunda década republicana la corrupción y el desorden imperaban en una sociedad, en la cual el individualismo era casi un lema. Eso hizo que “la conciencia cubana se vio precisada a buscar elementos de moral y ética”. De ahí el surgimiento de “sociedades que tenían el objetivo definido de levantar el espíritu público cubano para llevar a efecto reformas sociales que sirvieran al menos como paliativo a los problemas existentes”. A esa preocupación se sumó también el Lyceum, aunque desde una óptica sociocultural.

En los dos capítulos siguientes, el autor revisa y valora la faena desarrollada por el Lyceum. Hace un sucinto recorrido histórico por los hechos más relevantes de su trayectoria, hasta que en marzo de 1968 se vio obligado a cesar sus actividades. A propósito de ello, Montoya Deler comenta: “En la Cuba posterior a 1959, la existencia de una política cultural centrada por el Estado y el cierre de las sociedades privadas, puso fin a un ciclo de casi cuarenta años”.

Al resumir la trascendencia del Lyceum en el panorama cubano, argumenta que se debió, entre otros aspectos, “al deseo de rescatar el patrimonio histórico cultural, a la conformación de una imagen histórica de las artes plásticas y decorativas, la música y la literatura por medio de exposiciones, conciertos y conferencias. Al logro de una conciencia nacional, americanista y al necesario equilibrio entre tradición y progreso, al trabajo en beneficio de la comunidad (el niño y el adolescente), a la superación de la mujer a la decisión de participar en un feminismo donde la feminidad no fuera anulada, a la intención de sembrar entre sus socias inquietudes artísticas, humanistas, democráticas, pacifistas”.

En los capítulos restantes, el autor describe sucintamente el perfil del trabajo de las secciones con las cuales contaba el Lyceum: Exposiciones, Conferencias, Clases, Biblioteca, Asistencia Social. Dedica, asimismo, páginas a la Revista Lyceum, a otros proyectos culturales impulsados por la asociación y a su política nacional e internacional. Al ocuparse de este último aspecto, rescata algunos hechos escasamente conocidos. Uno es que en la década de los 30, algunas lyceístas fueron recluidas en las cárceles de Guanabacoa e Isla de Pinos, por orden del dictador Gerardo Machado. También fueron encarceladas Camila Henríquez Ureña, Carolina Poncet y otras mujeres por haber dado la bienvenida al dramaturgo Clifford Odetts, quien visitó la Isla en compañía de otros escritores norteamericanos y que estaba catalogado por las autoridades como comunista. Y entre las acciones en el campo de la política desplegada por las lyceístas de izquierda, Montoya Deler cita su contribución a la lucha armada que se libraba en la Sierra Maestra contra la tiranía de Batista, a través de la recogida de dinero y frazadas. “Era una tarea muy activa, definida y secreta, quizá de ahí que poco se conozca sobre ello”.

Un mérito que es justo reconocerle a su libro es la provechosa aportación informativa que contiene. La labor investigativa en las fuentes bibliográficas y documentales ha permitido a Montoya Deler rescatar una apreciable cantidad de acontecimientos y datos que ilustran, a la vez que la hacen patente, la importancia de la faena del Lyceum. Incorpora además un correcto análisis valorativo de la misma, y la sitúa adecuadamente en el contexto cultural en la cual se insertaba. Todo eso está escrito con concisión y fluidez narrativa, a través de una prosa directa y clara, alejado del estilo académico más farragoso y plúmbeo.

A propósito de la mención de su libro que hice en mi trabajo anterior, Montoya Deler, a quien este cronista no conoce, él me contactó a través de Facebook para agradecérmelo y me comentó, además, el escaso eco que su libro ha tenido. Con su autorización, reproduzco a continuación sus palabras: “Lamentablemente, en Miami el libro ha pasado inadvertido. Tres veces presentado a la Feria del Libro y tres veces rechazado. Desgraciadamente vivimos en un mundo de amiguísimos y enchufes y si no somos parte de eso, estaremos fuera siempre. Las ventas tampoco han sido nada buenas, por la poca difusión. Contábamos con una exlyceísta que aún vive, con sus influencias y contactos, pero nos ha dado la espalda. Así las cosas”.

Tristísimo e ingrato modo de acoger un libro que amerita otra recepción. Montoya Deler, lo he dicho ya, ha hecho una meritoria aportación al rescate de la labor realizada por el Lyceum, un esfuerzo que, como tantos otros realizados en Cuba antes de 1959, durante décadas se ha visto condenado al silencio y olvido. Merece, pues, nuestro agradecimiento. Y lo menos que podemos hacer es demostrárselo. Como dijo Voltaire, “la apreciación es algo maravilloso. Hace que lo que es excelente en otros nos pertenezca también”.

Carlos Espinosa Domínguez
Cubaencuentro, 20 de diciembre de 2019.
Foto: Portada del libro El Lyceum y Lawn Tennis Club. Su huella en la cultura cubana, de Whigman Montoya Deler.

lunes, 17 de febrero de 2020

90 años del Lyceum de La Habana


Todo comenzó el 1 de diciembre de 1928. Ese día, catorce mujeres dejaron constituido en La Habana el Lyceum, que se creó por iniciativa de Berta Arocena de Martínez Márquez y Renée Méndez Capote. Nació, según se estableció en sus estatutos, con el propósito de “fomentar en la mujer el espíritu colectivo, facilitando el intercambio de ideas y encauzando aquellas actividades que redunden en beneficio de la colectividad”; y también para “aprovechar todos aquellos esfuerzos personales que hoy dan un rendimiento mínimo, por su dispersión, aunando todas aquellas iniciativas y manifestaciones de índole benéfica, artística, científica y literaria que redunden en beneficio de la colectividad”.

En un artículo publicado en el diario El País, tan solo mes y pico después, Jorge Mañach llamaba la atención sobre el hecho de que en ese documento fundacional se reiterara, de manera “demasiado manifiesta para no obedecer a un deliberadísimo propósito”, esa preocupación final, esa intención de servicio colectivo que presidiría los fines del Lyceum. Y con una visionaria óptica, auguró: “Llenado con discreción, ese margen de acción femenina para el cual el Lyceum se funda, puede llegar a tener entre nosotros una trascendental eficacia. Bienvenido sea el Lyceum femenino, que se propone acrecentar la cultura de puertas afuera y de puertas adentro”. Bastó poco tiempo para que, en efecto, el Lyceum empezara a tener una trascendental eficacia, y el propio Mañach se convirtió en el escritor que posiblemente más y mejor respaldó y divulgó su importante labor.

La idea con la cual nació el Lyceum era crear “una asociación femenina de índole cultural y social”, similar a las existentes en ciudades como Londres, París, Nueva York, Roma y La Haya. Renée Méndez Capote había regresado de España y allí tuvo la oportunidad de conocer la labor del Lyceum Club Femenino de Madrid (1926-1939). Pero hay que decir que, aunque nació como réplica de esas instituciones que existían en el extranjero, el Lyceum pronto sobrepasó a la mayoría de las mismas, y en su ámbito de acción desbordó el mundo de la mujer y tuvo una influencia social.

En ese aspecto, resulta pertinente destacar que surgió cuando Cuba vivía, como comentó Francisco Ichaso, “una hora de inquietud, de rebeldía y de trajines creadores”. La mujer se incorporó a los afanes de la época a través de dos vías: una política, que desembocó en la Alianza Nacional Feminista, creada en 1912, y otra cultural, que culminó con la fundación del Lyceum. Conviene apuntar que unas cuantas de aquellas mujeres militaron con parejo entusiasmo en ambos movimientos. Eso lleva a Ichaso a expresar que “puede decirse, pues, que el Lyceum fue la obra de una generación emprendedora, resuelta a proveerse de los instrumentos necesarios para una metamorfosis que el país anhelaba y que ya no admitía demora”.

En un artículo que escribió con motivo de cumplir el Lyceum dos décadas de vida, también Mañach se refirió al contexto histórico en el cual surgió la institución. Se fundó, afirma, en un momento en que múltiples y disímiles inquietudes conspiraban para llenar en la vida cubana un profundo vacío y subsanar una larga mixtificación. Había una desilusión acumulada, una deformación y un retraso de los modos del vivir cubano; una improvisación nacida de un sentimiento de frustración; una soberanía humillada por la Enmienda Platt.

Por eso, escribe Mañach, en el aire había “un resplandor de jóvenes esperanzas, un deseo de romper con todas las inercias y las rutinas, una voluntad de superar el individualismo egoísta en que se había desmadrado la cubanía y retardado la integración nacional. Era, en suma, una voluntad que podemos llamar socializante (…) porque se encaminaba, en su intención más inmediata, a acelerar nuestro proceso histórico por la afirmación de los valores colectivos”.

Pariente de los sindicatos formados en la sombra, de los directorios estudiantiles, de la Alianza Nacional Feminista, del Minorismo, del Vanguardismo, la constitución del Lyceum respondió a ese espíritu. No fue un episodio superficial, sino que la iniciativa de aquellas mujeres que lo impulsaron tiene un sentido histórico profundo. Fue un modo más de afirmar lo colectivo por encima de lo individual.

Las mujeres que crearon y se incorporaron al Lyceum procedían de la alta, la pequeña y, sobre todo la mediana burguesía. Algunas llegaban con la experiencia de haber militado o participado en movimientos feministas. Asimismo, varias de ellas compartían inquietudes literarias, intelectuales y artísticas, mientras que otras contaban con estudios realizados en Cuba, Europa y Estados Unidos. En el Lyceum encontraron un lugar desde el cual podían trabajar en beneficio de la colectividad. Su labor nada tenía que ver con los antiguos grupos mundanos, ni con los actos de caridad, las fiestas con fines benéficos y las ayudas a obras piadosas, que inevitablemente aparecían reflejadas en las crónicas sociales. Las lyceístas concentraron todo ese disperso anhelo de servicio, lo transformaron y le dieron otra dirección, imprimiéndole el carácter de una actividad permanente y tenaz.

Para llevar a cabo el proyecto, se adoptó una mesa directiva colegiada y de obligada renovación cada dos años. Esto evitaba el personalismo exagerado, un mal común en las instituciones cubanas de la época. La directiva la integraban una presidenta, dos vicepresidentas, una secretaria de actas y una tesorera. La primera presidencia recayó en la escritora y periodista Berta Arocena de Martínez Márquez, y después se estableció que a ese cargo se llegaba no por la mera acumulación numérica de votos, sino por la demostración de la calidad y la trayectoria del servicio. Las vicepresidentas pasaron a ser ocupadas por Matilde Martínez Márquez y Carmen Castellanos.

Para poner en marcha el proyecto, las lyceístas alquilaron una casona colonial ubicada en la calle Calzada, entre A y B, en el Vedado (en actualidad, en ese espacio se encuentra la Sala Hubert de Blanck). La elección de aquella casa hidalga obedeció, comentó Mañach, a cierto deseo de que el Lyceum naciera de raíz criolla; “de que se afincara en la tradición, para sorber fuerza de ella y superarla. Querían ser modernas, pero no postiza y adventiciamente, al modo esnob. Querían la modernidad con casta o sentido histórico”.

La primera actividad pública con la cual el Lyceum inició su andadura fue una exposición “de arte nuevo”, inaugurada el 22 de febrero de 1929. La componían cuadros y esculturas de artistas como Carlos Enríquez, Jaime Valls, Luisa Fernández, Rafael Blanco, Armando Maribona, Hilda Lecuona, Martha López, Ernesto Navarro, Teodoro Ramos, Víctor Manuel y Alberto Sabás. A los pocos días, el embajador de México ofreció una conferencia sobre arte precolombino, el 28 del mismo mes. En el curso de ese año, dieron actividades similares Fernando Ortiz, Alfonso Hernández Catá, Mariblanca Salas Alomá, María Sánchez de Fuentes de Florit, Hortensia Lamar y Rita Shelton.

Y en los años siguientes fueron programadas conferencias y recitales que incluyen una extensa lista de nombres. Cito aquí algunos: José Antonio Ramos, Luis A. Baralt, Mariano Brull, Francisco Ichaso, Eugenio Florit, Ofelia Rodríguez Acosta, Pedro Salinas, Medardo Vitier, Elías Entralgo, Emilio Ballagas, María Villar Buceta, José María Chacón y Calvo, Carlos Rafael Rodríguez, Juan Ramón Jiménez, Rosario Novoa, Alejo Carpentier, Camila Henríquez Ureña, Alfonso Reyes, Juan Marinello, Anita Arroyo, José Antonio Portuondo, Guy Pérez Cisneros, Juana de Ibarbourou, José Lezama Lima, Gabriela Mistral, Rafael Alberti, Rosario Rexach, Conrado Massaguer, Nitza Villapol, Lino Novás Calvo, Miguel Ángel Asturias, José Vasconcelos, Victoria Ocampo. En el Lyceum, Virgilio Piñera ofreció en 1938 su primera lectura de poemas, titulada “La voz humana a través de mi universo poético”. Allí también Cintio Vitier dio, entre octubre y diciembre de 1957, el curso que sirvió de cuerpo a su libro Lo cubano en la poesía, que conserva la impronta aportada por el tono coloquial y expositivo de las clases.

Aquella labor, sin embargo, nació como un proyecto de largo alcance. En los años siguientes, el Lyceum fue incorporando nuevas actividades. A la Sección de Conferencias, se sumaron las de Música, Clases y Asistencia Social. Esta última, creada en 1933, desarrolló una importante faena. Una de sus primeras iniciativas fue la apertura de una Escuela Nocturna. Las clases eran gratuitas y además de las materias de la enseñanza primaria, se completaba con cursos y conferencias. Acogió estudiantes adultos y funcionaba gracias al dinero que se recaudaba en actividades concebidas para ese fin.

Por iniciativa de Elena Mederos, en 1943 se abrió la Escuela de Asistencia Social, primera de su tipo que funcionó en Cuba. Contó con el auspicio de la Escuela de Educación de la Universidad de La Habana y con la colaboración del Ministerio de Educación. A todo esto, hay que agregar que el Lyceum también apoyó con medicinas y canastillas a los hospitales y con atención a los enfermos con programas culturales. Tomo estos y otros datos del libro de Whigman Montoya Deler El Lyceum y Lawn Tennis Club. Su huella en la cultura cubana (Unos@Otros Ediciones, 2017), que representa un valioso aporte investigativo que rescata el legado del Lyceum.

Como Montoya Deler apunta en su libro, la directiva del Lyceum, consciente de que a través de la cultura podían contribuir a salvar la nación, crearon una sección a la que dieron el nombre general de Exposiciones, “pues no solo se exhibieron obras de artes plásticas, sino también de las artes decorativas e incluso muestras de colecciones particulares que no entraban en el marco de las artes mencionadas”. Con ese fin, abrieron una galería, a la cual el público habanero tenía acceso libre.

En ella se programaron numerosas muestras, tanto colectivas como individuales. De la larga lista de estas últimas, mencionaré, entre otras, las de María Josefa Lamarque, Enrique Caravia, Carlos Enríquez, Amelia Peláez, Arístides Fernández, René Portocarrero, Felipe Orlando, María Luisa Ríos, Mario Carreño, Fidelio Ponce, Esteban Valderrama, Eduardo Abela, Julio Girona, Rita Longa, Cundo Bermúdez, Wifredo Lam, Mirta Cerra, Luis Martínez Pedro, Gladys Triana; y entre los extranjeros, Leo Mechelaere, Bernard Reder, Foujita, Osborne, Irene Hamar, Toulouse Lautrec, Raoul Dufy, Joan Miró, Marina Núñez del Prado, Daumier. Un hecho a destacar es que en la galería del Lyceum acogió un conjunto de gouaches, óleos y tablas de Pablo Picasso. Era la primera vez que las obras del artista español se exhibían en Latinoamérica, lo cual se debió a la colaboración de Alejo Carpentier.

Otro servicio que el Lyceum puso en marcha desde el inicio, fue contar con una biblioteca para las socias. Parte de los libros que la iría nutriendo fueron donados por los autores, y otros fueron adquiridos. Ya en 1935, el fondo era de 2,412 volúmenes. En 1942, se convirtió en biblioteca pública a la que tenían acceso los lectores externos. En 1946 pasó a ser circulante, lo cual benefició a las personas que no podían ir en los horarios establecidos. Fue la primera biblioteca de ese tipo que hubo en El Vedado. Otro paso importante fue la inauguración, en 1944, de la biblioteca juvenil, la primera que se creó en Cuba. Asimismo, a partir de 1951 dispuso de una discoteca, provista de una colección de discos de música y de un equipo reproductor. Además de cumplir su función como tal, para promover y estimular la lectura, en la biblioteca se realizaban charlas y conversatorios, que en ocasiones iban ilustrados con obras teatrales y películas. Conviene anotar, asimismo, que se mantenía canje de libros con instituciones de Cuba y del extranjero.

Ese canje se realizaba principalmente a través de dos medios. Uno eran los libros galardonados en los concursos que el Lyceum auspició. En 1936 se instituyó un premio anual, consistente en la publicación gratuita, para la mejor obra de autor cubano, presentada dentro del género convocado. En sus primeras ediciones lo ganaron Ofelia Rodríguez Acosta, Herminia del Portal y Renée Potts. Después, dejó de convocarse y fue restaurado en 1948, ahora bajo el nombre de Premio Lyceum. Lo recibieron Mirta Aguirre (Un hombre a través de su obra: Miguel de Cervantes y Saavedra), Pánfilo D. Camacho (Varona, un escéptico creador), Rosario Rexach (El pensamiento de Félix Varela y la formación de la conciencia cubana) y Anita Arroyo (Martí para la juventud).

El otro medio para el canje lo proporcionaba la revista Lyceum. En el primer número se expresaba que “uno de los ideales del Lyceum ha sido el de poder mantener un órgano oficial que recoja en sus páginas la síntesis de nuestras actividades. Este ideal ha encontrado siempre múltiples obstáculos que impedían su realización, los cuales, aunque no desaparecidos se han tratado de obviar, y este primer número que aparece al conmemorarse el séptimo aniversario de nuestra fundación, será el taladro que destruya los que aún quedan por salvar”.

Ese sueño se pudo materializar en febrero de 1936, año en que vio la luz el primer número. Lo codirigían Camila Henríquez Ureña y Uldarica Mañas, y a partir del número 5-6 pasó a tener un consejo de redacción que integraban Carolina Poncet, Consuelo Montoro, Piedad Maza y Sylvia Shelton. Tenía una periodicidad trimestral y en su primera etapa, que duró hasta 1939, se publicaron 16 entregas. La carestía del papel provocada por la guerra mundial y el inicio de las obras de construcción de la nueva sede del Lyceum hicieron que la revista dejara de salir.

Volvió a circular en 1949, y sus editores anunciaban que la revista entraba “en una nueva fase de su evolución impulsada por el afán de mejorar y renovar, no solo aquellos aspectos relativos a la riqueza y variedad de su contenido, sino a la manera y la forma de presentarlos”. Y confirmaron su aspiración de “reflejar en sus páginas la obra que realiza la mujer en los diversos sectores de la vida y la cultura, y a enaltecer la memoria de las precursoras y las fundadoras, para mantener vivo el entusiasmo por la noble causa del progreso y la superación y la superación femeninas”. Al poco tiempo adoptó el nombre de Revista Lyceum, y se editó hasta 1955.

La revista incluía en sus páginas poemas, ensayos, obras teatrales, artículos de crítica e historia literarias. Había también una sección con notas sobre conferencias, exposiciones, música, danza, teatro, radio, cine, así como sobre la labor cultural y social llevada a cabo por la sociedad de la cual era órgano. Lydia Cabrera, Marinello, Mañach, Dulce María Loynaz, Juan Ramón Jiménez, Roberto Fernández Retamar, Eugenio Florit, Vicentina Antuña, Karl Vossler y Francisco Ichaso, fueron algunos de los escritores que colaboraron.

La música fue también una manifestación a la cual se le prestó desde el inicio mucha atención. La lista de artistas que por allí desfilaron es muy extensa. Baste decir que en ella figuran los cantantes, compositores e instrumentistas cubanos más destacados de esa etapa. Allí, por ejemplo, debutó en 1935 Esther Borja, quien dio un recital acompañada al piano por Ernesto Lecuona. Asimismo, en 1932 la sociedad formó su propia coral, que dirigía Arturo Bovi. Además de los conciertos, en el aspecto didáctico se programaron clases, cursos y audiciones comentadas.

A esas actividades hay que sumar otras muchas. En las clases nocturnas para adultos, aparte de las materias escolares, se impartían clases de costura, taquigrafía, francés, carpintería, mecanografía, cocina, encuadernación, bordado, encaje. Esas oportunidades de superación se concedieron incluso a aquellas mujeres que, por ser de extracción muy humilde, no podían abonar la cuota mensual. Otra iniciativa para estimular a los creadores jóvenes fue la institución, en 1948, de la Beca Lyceum. Cubría a la seleccionada los gastos de viaje, matrícula y manutención por nueve meses, para estudiar en el extranjero por un año. De la misma fueron beneficiarias la escritora Rafaela Chacón Nardi y la escultora y ceramista Marta Arjona.

Cuando el Lyceum llevaba algunos años de existencia, se hizo evidente que la casona que ocupaban resultaba ya pequeña para realizar su trabajo con las condiciones óptimas. En especial, eso se puso de manifiesto cuando Max Henríquez Ureña ofreció prestar su biblioteca por un período de cinco años: el espacio del cual disponían para albergarla era insuficiente. Fue esa una de las razones que llevó a la directiva a unirse, en febrero de 1939, con el Lawn Tennis Club, una organización con fines deportivos y recreativos que funcionaba desde 1931. Esta disponía de terrenos en el Vedado, ubicados en Calzada y 8, y allí pasó a construirse la nueva sede en donde las lyceístas se mantuvieron activas hasta marzo de 1968. No obstante, el Lyceum se reservó el derecho de continuar usando su nombre original en las actividades culturales, quedando el de Lyceum y Lawn Tennis Club para las restantes.

Las lyceístas concibieron su trabajo con una dimensión cubana y social en el sentido mayor y con una voluntad de grandeza. Y aquí es pertinente decir, cito nuevamente a Mañach, que la suya fue obra social, no “de sociedad”. Pese a que muchas de aquellas mujeres tenían una vida llena de responsabilidades, incluso profesionales, no dudaron en convertirse en animadoras y promotoras socioculturales. Lograron así lo que José María Chacón y Calvo reconoce fue “uno de los triunfos más diáfanos y rotundos del feminismo en Cuba”.

Sin embargo, uno de sus mayores aciertos fue que todo eso lo hicieron sin subrayar su feminismo, y desde los primeros años abrieron sus salones a la aportación de los hombres. Comprendieron que los extremos y las exclusiones no son beneficiosos. Eso lo resaltó Gustavo Pittaluga, al expresar que “está aquí en acción la «comunidad hermana» del hombre y de la mujer, la colaboración de los sexos en el intento de construir una sociedad nacional, la sociedad nutrida por el más elevado anhelo de vida colectiva”. Aquella fue además una institución revolucionaria y progresista, que siempre apostó en contra de la discriminación racial y se mostró abierta y tolerante, sin tomar en cuenta ideologías ni militancia.

Ahora que se cumplen los 90 años de la puesta en marcha de aquella ejemplar asociación, es justo rendir homenaje a quienes la fundaron e impulsaron. Y nadie mejor para hacerlo que Mañach, que desde el principio fue divulgador entusiasta y colaborador de aquel esfuerzo generoso, fértil e intenso. Reproduzco unas palabras tomadas de uno de los numerosos artículos que dedicó a la labor del Lyceum:

“¡Qué hermoso ha sido siempre ver a estas mujeres del Lyceum entregarse de lleno, o casi de lleno, a su sociedad, distribuirse y cumplir cada día sus tareas de dentro, sin prurito de singular ameritamiento, sin recabar más relieve ni más premio que el de su obra conjunta! ¡Con qué tenso cariño le han sabido vigilar al Lyceum sus trances difíciles, que han sido no pocos, sacrificándose muchas veces silenciosamente hasta en la personal hacienda a seguir viviendo! En estas décadas últimas, que han presenciado tantas ilusiones y tantas frustraciones, el Lyceum es una de esas cosas sustantivas y ejemplares que han perdurado en Cuba para seguir alimentando la confianza en nuestro destino. ¡Gracias, mujeres del Lyceum!”.

Carlos Espinosa Domínguez
Cubaencuentro, 13 de diciembre de 2019.
Foto: Inauguración del Lyceum de La Habana. Tomada de Cubaencuentro.

lunes, 10 de febrero de 2020

Cuba no es país para opositores (II y final)


De la cronología de marras aún quedan tres nombres: Prudencio Villalón, Ernesto Jiménez y Roberto Ayala. Que cuatro personas nieguen haber sido agredidas por Ferrer no demuestra que las otras no lo hayan sido. El Estornudo intentó, de todas formas, comunicarse a través de sus perfiles en Facebook con esas cuatro personas -tres de las cuales residen actualmente en Estados Unidos-, con el fin de verificar sus testimonios, pero solo Yusmila Reyna Ferrera, o alguien con acceso a su cuenta, vio los mensajes enviados, lo cual no sirvió de mucho porque no respondió.

Con quienes sí lograríamos hablar es con Prudencio Villalón, quien confirmaría haber sido agredido por dos activistas de UNPACU bajo las órdenes de Ferrer, y con dos testigos directos de la agresión a Roberto Ayala.

Para la UNPACU, la historia del secuestro y la golpiza a Sergio García es "una fabricación de la policía política". Su versión sostiene que Sergio García, quien es o solía ser un miembro de la organización, sufrió un accidente en una moto-taxi el 21 de septiembre, luego de que le pidieran «que se retirara de la sede porque había tenido problemas de indisciplina» y se fuera a su casa, en Mayarí, Holguín. Carlos Amel Oliva dijo a El Estornudo que Sergio García había violado las reglas de convivencia durante esos días de visita en la sede, y que el 20 de septiembre último había salido y regresado muy embriagado, algo que no está permitido, aunque le autorizaron a pasar esa noche.

Supieron del "accidente" -según cuentan en un video Nelva Ortega y Carlos Amel Oliva- a través de la esposa de Sergio García, llamada Maribel Cabreja, quien a fines de septiembre habría realizado una llamada telefónica a la sede de UNPACU en la que relató a Ortega que la policía política estaba presionando a su esposo para que este atribuyese las lesiones sufridas en el accidente a Ferrer y a otros activistas que pernoctaban en la sede. De esta conversación telefónica en específico no se conservan pruebas. Oliva dice que luego de las detenciones del 1 de octubre, previendo que se acusara a Ferrer de haber agredido al activista holguinero, decidió llamar por teléfono a la esposa de éste y pedirle que contara lo que antes había contado a Ortega, con el fin de grabarla. En el audio, divulgado poco después de las detenciones, se escucha a una mujer que reconoce llamarse Maribel Cabreja y que confirma la versión del accidente:

Carlos Amel Oliva: Mire, oiga para acá, yo quería preguntarle algo. Usted… me dijo una persona que había llamado acá y había narrado que la Seguridad estaba presionando a Sergio para que Sergio, las lesiones que sufrió en el accidente, nos las achacara a… que aquí en la sede le habían golpeado. ¿Fue así?

Mujer: Así mismo.

Carlos Amel Oliva: ¿Así mismo fue? ¿Y me pudiera decir más o menos cómo fue, qué pasó cuando él llegó allá?

Mujer: No, eso… él me dijo que él había tenido un accidente en un motor; llegó aquí pero, como al otro día empezó con dolor y dolor y dolor, no pudo ya aguantar más y tuve que llevarlo para el hospital. Lo metieron en terapia hasta que se tuvo que ir de terapia, como a los cuatro días, por la infección que había allí en esos momentos.

Carlos Amel Oliva: Entonces, ¿cuándo la policía detiene a Sergio y le presiona para que nos acuse?

Mujer: El mismo día que ingresó.

Carlos Amel Oliva: Ah, ¿lo fueron a ver al hospital?

Mujer: Sí.

Carlos Amel Oliva: Lo fueron a ver al hospital. ¿Y allí qué pasó?

Mujer: Esa gente no salía de allí. Todo el tiempo metida ahí, ahí, ahí arriba de él.

Carlos Amel Oliva: Ya. ¿Él se negó? ¿Sergio se negó?

Mujer: Sí.

Carlos Amel Oliva: Ya, ya, es decir, él no ha acusado, él no ha levantado ninguna falsa acusación ni nada de eso.

Mujer: No.

Oliva declaró a El Estornudo que con Sergio García no logró hablar por teléfono porque se encontraba adolorido y le resultaba molesto ir hasta el sitio donde se hallaba el teléfono público; que así le dijo Maribel Cabrejo, aunque esto en específico no sale en la grabación. A la pregunta de por qué nadie de UNPACU fue hasta la residencia de Sergio García, Carlos Amel Oliva respondió que el mismo 1 de octubre, en horas de la madrugada, el activista Ebert Hidalgo había intentado hacerlo, porque pretendían averiguar sobre el estado de García y ayudarle con algunos recursos, pero que Hidalgo fue detenido varios kilómetros antes de llegar a su destino. Luego ocurrió la llamada que Oliva grabó y otra llamada que no grabó, en la que Maribel Cabreja habría dicho que su esposo se encontraba con unos familiares en Matanzas. Hasta el presente, Oliva no había vuelto a saber de esa familia.

El abogado Eloy Viera cree que la defensa podría proponer esta grabación como prueba a favor de Ferrer, pero contempla la posibilidad de que antepongan múltiples excusas del otro lado para rechazarla. Las principales limitaciones estarían, por un lado, en la inexistencia de una institución independiente que certificara la validez de dicha grabación, porque en Cuba solo el Ministerio del Interior tiene facultades investigativas criminalísticas, por lo que tendrían que ser sus expertos quienes evaluaran la grabación, y por otro lado, en la posibilidad de que el expediente estuviera declarado secreto por razones de «interés estatal», con lo cual la defensa tendría que esperar a que la causa se abriera a juicio para acceder a su contenido y revisar las pruebas de la Fiscalía. Aunque no deberían existir razones para declarar secreto el expediente de una persona acusada de un delito común.

Prudencio Villalón, 62 años, cuenta que el problema con Ferrer se produjo porque este quería dividir a la organización opositora Damas de Blanco en Santiago de Cuba para llevarse a sus activistas a sus filas, y un día lo puso a elegir: o él o ellas. Villalón había sido uno de los fundadores de la UNPACU, pero trabajaba desde antes con las Damas de Blanco. Él quería pertenecer a ambos grupos.

A la semana, ocurre el incidente: dos muchachos de la UNPACU que Villalón conocía, Rubislandis Ávila y Roilán Álvarez, le abordan en la entrada de Mangos de Baraguá y le dicen que él tiene una laptop que pertenece a Ferrer y Ferrer la quiere de vuelta. Villalón replica que la laptop que carga pertenece a Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, y que no les entregará nada. Ahí empiezan a forcejear. Los muchachos quieren obligarle a que vaya a rendir cuentas a Ferrer. Llaman por teléfono a Ferrer y le dicen algo así como "aquí lo tenemos". Villalón se niega a irse con ellos, intenta defenderse, se resiste, pero los muchachos lo golpean con ganas, le quitan la laptop y se echan a correr.

Villalón asegura que los pasajeros de una guagua fueron testigos de lo que pasó, porque sus agresores habían bajado de esa guagua cuando lo vieron a él, en la calle, y que luego en la misma guagua lo llevaron a un policlínico. Supone que si nadie intervino fue porque sus agresores le acusaban de tener algo que no era suyo. O quizá nadie estaba para meterse en una bronca ajena. Luego presentó una denuncia en la policía contra Ávila y Álvarez, y los encarcelaron, pero al mes la retiró porque varios "hermanos de lucha" le persuadieron de que sería lo mejor.

La UNPACU, que no pasó por alto este suceso, en noviembre de 2013 difundió en sus redes un video en el que un grupo de activistas, todos hombres, presionan a Prudencio Villalón para que retire la denuncia: uno de los dos detenidos se encontraba supuestamente en huelga de hambre y su vida corría peligro. Los hombres alegan que la historia de la agresión no es cierta y catalogan a Prudencio Villalón como una persona "sin ningún escrúpulo", de baja moral, "sin valores éticos". Le llaman "esperpento inmoral" y lo acusan de haberles robado. También dejan claro que, si el prisionero declarado en huelga de hambre moría, él sería responsable.

El final es una joya. Uno de los activistas, dirigiéndose a Villalón, dice: "Yo te exhorto a que si tú no eres agente de la Seguridad del Estado lo demuestres, y la mejor muestra que vas a dar de eso, Prudencio, es retirando la acusación contra estos dos hermanos, porque el daño tú se lo estás haciendo a la causa a la que tú dices servir".

Pero Villalón no le guarda rencor a Ferrer, aunque nunca escuchó unas disculpas de su parte. La última vez que se comunicó con Ferrer fue por teléfono, y le dijo: "Si no cambias se puede poner todo muy peligroso para la oposición en Cuba". Eso cuenta, a seis años de los hechos. Luego vino a trabajar a La Habana, hasta que hace par de años se desvinculó del activismo por problemas familiares. No obstante, aclara, sigue siendo opositor. "Yo he sido opositor toda la vida".

El reportaje de once minutos sobre el caso de José Daniel Ferrer que transmitió el 27 de noviembre el Noticiero Estelar de la Televisión Cubana, sirvió para dos cosas. Primero: para dar un ejemplo de lo que jamás un medio riguroso, que se respete a sí mismo, pero que sobre todo respete a su audiencia, debería publicar. Segundo: para que la mayoría de los cubanos, que no dispone de otras vías informativas, se quedara con la peor imagen posible de José Daniel Ferrer.

El material tergiversa contenidos, omite información pública relevante, carece de fuentes y de balance entre las mismas, y como si todo esto no fuera suficiente, trata como culpable a un ciudadano que aún no ha sido sometido a juicio y lo acusa, sin evidencias, de un delito por el que no está en prisión. Además, gran parte de su contenido se encuentra disponible en Internet desde hace meses o años: no es nuevo ni original.

La persona o el equipo que elaboró el audiovisual se conformó, por ejemplo, con agarrar un video casero -el de Sergio García, que ronda por Facebook desde el 9 de octubre-, picotearlo chapuceramente para evitar que los espectadores supieran que la presunta víctima se identificaba como opositor político y que acusaba de abuso físico no solo a Ferrer sino también a la policía cubana, y ensamblarlo en un relato lleno de artimañas. Con ello quizás se logró la aprobación de los censores, pero también se dañó la credibilidad de una de las fuentes más importantes en esta historia.

El silenciamiento de los audios originales, superponiendo la voz en off del periodista, en la mayoría de los fragmentos de videos donde aparece Ferrer -el de la visita de su familia a la prisión de Aguadores el 7 de noviembre, el de Ferrer sentado a una mesa junto a seis hombres encapuchados, y el de Ferrer portando un supuesto fusil de asalto- constituye otra obvia manipulación. Ningún espectador pudo saber de qué se hablaba en cada uno de esos pasajes. En cambio, sirvieron para reforzar en la figura del detenido una imagen de hombre violento y mentiroso.

Las imágenes de la visita de la familia a la prisión de Aguadores no bastan para demostrar que Ferrer, González, Pupo y Zárraga no pasaron más de 30 días "desaparecidos", ni para demostrar que no fueron sometidos a tratos crueles o degradantes. Contradicen parcialmente el testimonio de Nelva Ortega, sobre todo, cuando dice que su esposo apenas podía abrazarle, pero sugieren que es cierto que la primera visita, en efecto, no ocurrió hasta el 7 de noviembre, y no logran rebatir las denuncias acerca de signos de maltrato físico, pues las imágenes filmadas secretamente son de pésima calidad y no se detalla el rostro del detenido.

¿Por qué no se entrevistó ni a una de las personas directamente implicadas? ¿Por qué no se mencionaron las restricciones legales para asociarse y manifestarse políticamente en Cuba o los recientes pronunciamientos de Naciones Unidas y de Amnistía Internacional? ¿De qué manera las imágenes de una visita de una funcionaria estadounidense a un ciudadano cubano prueban que este es «agente asalariado al servicio de Estados Unidos»? ¿Dónde están los documentos que les vinculan financieramente o al menos las declaraciones incriminatorias del propio acusado o de algún representante del gobierno estadounidense? ¿Dónde quedó el respeto del principio de presunción de inocencia, que implica considerar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario en los tribunales? ¿Acaso el Noticiero Estelar es un tribunal?

Pero la gran revelación de esa noche fue un fragmento del video donde José Daniel Ferrer golpea su cabeza cuatro veces contra una mesa en una sala de interrogatorios y, a continuación, según confirman subtítulos, grita: "Quiñones me está metiendo". Hubo quienes se impresionaron con este hallazgo periodístico, quienes creyeron que se trataba de un doble, porque la filmación es de mala calidad y no permite distinguir con certeza su rostro, y quienes lanzaron las interrogantes obvias: ¿Qué pudo haber ocurrido antes de que golpeara su cabeza contra la mesa? ¿Qué pudo haber ocurrido después? ¿Qué tiempo llevaba en ese sitio y con qué fin?

El letrado Eloy Viera dice que no se atrevería a afirmar si en este caso fue legal o ilegal que se haya filmado al detenido varias veces sin su consentimiento, pero sí afirma que durante mucho tiempo se ha intentado que todo el proceso penal cubano se filme, por una cuestión de transparencia, porque sería la constancia más clara de que se cumplen las garantías de los acusados. Pero nunca se ha conseguido establecer esa práctica. "No se permite, ni a los abogados, tomar fotografías de los expedientes", sostiene Viera. "Puedo decirte que yo, por sacar una computadora en un juicio, casi soy sancionado. No estoy hablando de una cámara de televisión. Y para que una cámara pueda entrar en un tribunal tiene que ser autorizada por el presidente del Tribunal Supremo. Con esto te digo que no es común en lo absoluto que se filme un juicio; por tanto, qué vamos a hablar de un interrogatorio".

Para Viera, la filmación del aparente interrogatorio a Ferrer permite dos lecturas fundamentales: "La primera es que, si se trata de un delincuente común, y tú habitualmente no filmas un interrogatorio de ningún delincuente común, ni lo ofreces como una garantía, ¿por qué lo haces en este caso? Evidentemente estás buscando una garantía que pueda ser redituable políticamente. La segunda es que el instructor, sabiendo que se está grabando y que lo que necesita es dejar un recuerdo gráfico, no hace absolutamente nada para impedir la autoagresión, y es una responsabilidad de las autoridades que tienen bajo custodia al detenido impedir las autoagresiones, porque son indisciplinas graves y pueden acarrear otras consecuencias".

En los días que siguieron al 27 de noviembre, diversos medios y activistas se dieron a la tarea de desarmar, parte por parte, el "Frankenstein" del Noticiero Estelar. No había que ser demasiado sagaz. Bastaba con hurgar un poco en las redes sociales y en las publicaciones de los últimos años para descubrir cuánto se había manipulado la información difundida. Por ejemplo, los fragmentos del video de los hombres encapuchados y del supuesto fusil de asalto. Este último corresponde a una crítica que hiciera Ferrer en 2016 acerca de la lucha armada como método para "lograr el cambio que Cuba necesita", a raíz de una propuesta que le habría hecho un agente, en 2002, de alzarse en la Sierra Maestra.

Por otro lado, la escena de los encapuchados corresponde a un encuentro que sostuvo Ferrer en julio de 2018 con miembros de la supuesta Banda de los 63, durante el cual éstos revelan que habían sido contratados por Aurora Sánchez Gutiérrez -suponemos que sea Aurora Sancho Gutiérrez, periodista independiente que lleva años acusando a José Daniel Ferrer de abuso de poder- para secuestrar y torturar a opositores. Al parecer, los hombres de rostros cubiertos se arrepienten y deciden sumarse a la causa de UNPACU.

Sin embargo, la polémica sobre los encapuchados no acaba ahí. Si se hurga todavía más en las redes sociales es posible localizar al menos cuatro testimonios, correspondientes a julio y agosto de 2018, que colocan en entredicho las versiones de Ferrer y sus partidarios. En videos respectivos, tres jóvenes aseguran, ahora sin ocultar sus identidades, haber sido parte de aquellos encapuchados, pero insisten en que la Banda de los 63 no existe o, más bien, que nunca existió. Todo no habría sido más que pura ficción.

Uno de los tres muchachos, cuya voz es bastante similar a la voz del protagonista del video de Ferrer y la Banda de los 63, se identifica como Enmanuel Claramunt y precisa que Ferrer le daría 30 dólares a él y a sus amigos si participaban en un montaje "para darse publicidad en la prensa", porque no tenía "noticias". Solange de la Caridad Claramunt, ex miembro de UNPACU y de las Damas de Blanco en Santiago, y madre de Enmanuel, fue quien compartió los videos en Facebook. El perfil permaneció activo apenas durante un mes y parece haber sido abierto en concreto para realizar esas denuncias, aunque esto no prueba que sea falso.

Solange de la Caridad Claramunt también grabó su testimonio y lo colgó en YouTube. Dijo que José Daniel Ferrer se había aprovechado de "los problemas mentales" que presentaba su hijo y, casi al final, agregó: "Yo sí estoy dispuesta a luchar por los derechos de este país, para que todo el mundo tenga libertad de expresión, y todo, pero no utilizando a una banda de muchachos, a que hablen cosas y cuentos y mentiras y patrañas que no son".

En esa época, Julio Antonio López era activista de UNPACU y realizaba guardias en la sede dos veces por semana. Uno de los días en que estuvo de guardia, la Banda de los 63 se volvió real: tres de los muchachos del video de los encapuchados acudieron a la sede con tubos en la mano para reclamar a Ferrer que les pagara lo que les había prometido. "La UNPACU dejó de ser una organización para convertirse en una agencia publicitaria, y necesitaba en ese momento buscar noticias", dijo López a El Estornudo. Hasta hace poco, el video de la supuesta Banda de los 63 contaba con más de 54 mil visualizaciones.

El caso de Roberto Ayala salió a la luz el 15 de octubre de 2016. YouTube, una vez más, fue la plataforma de denuncia. En un video (al final del texto lo pueden ver) publicado a través de un canal llamado Machete Producciones, que no cuenta con ninguna otra entrada, Roberto Ayala acusó a José Daniel Ferrer de haberle propinado, en la sede de la UNPACU, "una golpiza salvaje, brutal" junto con otros cinco hombres, entre quienes habrían estado Yriade Hernández (aquella otra supuesta víctima de la Cronología que luego negaría serlo), Zaqueo Báez y Roilán Zárraga.

Ayala había ido a hablar con su líder para denunciar a Víctor Campa, coordinador de la organización en el municipio Palma Soriano. Según Ayala, Campa lo había agredido a él y a otro activista y se estaba apropiando de recursos que debía repartir. Su cita con Ferrer se había programado para ese día en la tarde noche. Le acompañaban Paula Aracelis Girón, su esposa en ese momento, la hija de ésta, una niña de 9 años, y otra pareja, Yanet Díaz y Osmay Vázquez, que eran miembros de UNPACU y pretendían transmitir quejas similares. Esta era la segunda vez que irían a tratar el asunto de Víctor Campa. Dos días atrás habían estado en la sede con igual propósito y Ferrer les había pedido que lo reprogramaran.

Osmay Vázquez, Roberto Ayala, Yanet Díaz y Paula Aracelis Girón formaban parte de UNPACU desde hacía varios años. En Palma Soriano -según Vázquez en entrevista con El Estornudo- eran de las caras más visibles de la oposición: ponían carteles en sitios públicos, participaban en marchas, promovían los principios políticos que compartían. Entre 2013 y 2016 cada uno sufrió más de 200 detenciones, calcula Vázquez. Había semanas en que les detenían tres veces, por su activismo, pero también les detenían en la calle sin motivos aparentes."Nosotros lo que estábamos haciendo era intentar resolver la situación que enfrentábamos en Palma Soriano, porque todo se iba de control", explica Vázquez.

El día de la cita, pasadas las once de la noche, después de esperar varias horas para entrevistarse con su líder, José Daniel Ferrer, Yriade Hernández y Ayala comienzan a discutir afuera de la sede. Hernández ofende verbalmente a Ayala: le dice "incapaz", que debería seguir el ejemplo de Osmay Vázquez, que creó una célula en su municipio, y demostrar su valor. Ayala responde que él no tiene que demostrar nada, que en las redes sociales constaba todo lo que él hacía. Hernández entonces propone que suban -es una casa de dos plantas- para analizar las cosas con Ferrer y terminar la discusión.

Abajo quedan Yanet Díaz, Paula Aracelis Girón, la niña y más personas. En la sede, de acuerdo con Vázquez, ese día había entre veinte y treinta activistas de distintas zonas. Ayala y Vázquez confían en que, en presencia de su líder, las cosas se aclararán. La esposa de Hernández, Maylin Isaac, también está presente y sube con ellos, porque había intervenido en la discusión. Vázquez no entiende bien qué fue lo que pasó luego. Dice que tan pronto subieron y llegaron a una especie de sala donde se impartían cursos y se realizaban reuniones, Hernández y Ayala se fueron a las manos.

Con la bulla que se arma, Ferrer sale de la habitación en la que se encontraba, seguido de dos hombres que Vázquez nunca antes había visto. Ferrer no pregunta nada, suelta un palo que llevaba en la mano, va sobre Ayala y le aplica una técnica por detrás: lo tumba al suelo y lo inmoviliza sujetándolo por el cuello y las piernas. Vázquez se encuentra ahora sentado en un sillón. Los hombres que nunca antes había visto le bloquean por el frente y por un costado. Uno le advierte que no interfiera, que la cosa no es con él. El cuerpo de Ferrer se encuentra debajo del cuerpo de Ayala, el cuerpo de Ayala está listo, expuesto, para recibir los golpes. Ferrer dice: "Yriade, golpéalo". Y Hernández lo golpea todo lo que quiere. Martha Beatriz Ferrer, hija del líder, entra y se lleva el palo que Ferrer había dejado a un lado. También están en la vivienda otros dos hijos de Ferrer (Fátima Victoria y José Daniel) y Liettys Rachel Reyes, su mujer en ese momento.

La esposa de Hernández baja. Aparecen Zaqueo Báez y Roilán Zárraga. Alguien apaga la luz. Hernández se cansa o se aburre de dar patadas y piñazos a Ayala, y los otros hombres lo relevan. "Yo no sé cómo no se murió, porque (Ferrer) prácticamente lo tenía asfixiado", dice ahora Vázquez. Por fin terminan. Se cansan o se aburren de dar patadas y piñazos, y José Daniel se quita de encima ese peso muerto que debió haber sido el cuerpo de Roberto Ayala. Lo sienta en una silla, como si fuera un muñeco, y se pone a darle galletas. "Pero duro", aclara Vázquez, pasados más de tres años.

Ayala tiene un ojo hinchado, bota sangre. Pide que no le den más. Casi ruega que no le den más. Y le siguen dando. Seis o siete "galletas" en total. Ferrer deja de golpear cuando Paula Aracelis Girón, desesperada, fuerza la puerta de la sala, entra a la escena y se pone a gritar que paren. Abajo había quedado su niña dando gritos bajo el cuidado de Yanet Díaz.

Entonces Ferrer sujeta a Paula Aracelis y le tapa la boca con una mano. Ella pierde el conocimiento. Ferrer intenta reanimarla y no lo logra. Luego Vázquez se la lleva escaleras abajo y la reanima con alcohol. Estuvo unos cinco minutos ida del mundo. "Lo que se vivió fue algo tan de terror, tan de terror, que ni la represión que hemos vivido por la dictadura fue tan grande como la de ese momento", asegura Vázquez. Si no pusieron una denuncia formal ante las autoridades fue porque sintieron temor tanto a la furia de Ferrer como a las burlas de las autoridades cubanas: "(Ferrer) lo mismo te golpea él que manda a que te golpeen», dice Paula Aracelis Girón, en entrevista con El Estornudo. "Días después, él nos mandó un muchacho que tiene problemas mentales, que ahora está cumpliendo prisión, para que nos cayera a puñaladas a Ayala o a mí. ¿Adónde íbamos a ir nosotros? Si aquí el régimen lo primero que nos iba a decir era "quién los manda a ustedes a meterse en eso".

En videos de abril, mayo y junio de 2017 Girón y Ayala refirieron que activistas de la UNPACU -identificaron, en particular, a Roberto Almaguer- les habían ofendido y amenazado en lugares públicos, incluso delante de la hija. "Ese hombre no tiene piedad con nadie. Un líder no hace eso de golpear a sus activistas. Si sus activistas reciben golpes del régimen y reciben golpes del líder, ¿adónde vamos a parar?, se pregunta Girón.

En un video compartido por el ex preso político guantanamero Abel López, quien fuera activista de UNPACU, José Daniel Ferrer cuenta, con orgullo, cómo enfrentó "al difamador y calumniador Roberto Ayala": "Como no me gusta, ni quiero ser político a lo tradicional, quien generalmente al peligro manda al subordinado, y como me gusta estar en la vanguardia, cuando mayor es el peligro ahí quiero estar con los míos, lo saqué de aquí a puñetazos. Agredió aquí a un coordinador de la organización, y me tomé el problema para mí y lo saqué de aquí a puñetazos".

Después de ser sacado "a puñetazos" de la sede, Ayala apenas podía sostenerse en pie por sí mismo; los otros tres activistas se lo llevaron casi a cuestas. Caminaron, poco a poco, unos tres kilómetros, mientras la niña que no paraba de llorar. No iría a ningún hospital en la ciudad de Santiago esa madrugada para no tener que lidiar con la policía. No iría a atenderse hasta el día siguiente, ya en Palma Soriano, y allí no diría nada sobre lo ocurrido. Vázquez recuerda que, un mes después de la golpiza, Ayala todavía echaba coágulos de sangre. "Decir la verdad nos va a hacer libres. Creo que permitir que José Daniel se salga con la suya sería convertirse en cómplice. Tampoco estoy de acuerdo cómo el régimen lo está tratando, fíjese. Como opositor, quisiera que fuera juzgado por los delitos que cometió", dice Vázquez.

Hay un aspecto de esta historia sobre el cual no se ha dicho mucho, pero que no debería pasarse por alto: José Daniel Ferrer se encuentra todavía bajo licencia extrapenal con una sentencia de 2003 que no termina hasta 2028. Ahora, ¿cómo influye o podría influir esto en su proceso?

Eloy Viera explica que "el hecho de que Ferrer sea beneficiario de una licencia extrapenal lo convierte oficialmente en una persona incompatible con el régimen penitenciario, pues solo se concede ese beneficio a personas que, por cuestiones de salud temporales o definitivas, no pueden permanecer recluidas. Su reclusión actual demuestra que las autoridades lo consideran una persona con las condiciones de salud necesarias para permanecer detenido, por tanto, debieron haberle revocado la licencia extrapenal y haber dispuesto que concluyera la extinción de su sanción en un establecimiento penitenciario. Lo que sucede es que políticamente la revocación de esa licencia extrapenal sería en extremo inconveniente".

El Estornudo: ¿En qué sentido?

Elov Viera: Primero, implicaría rememorar la Primavera Negra y su nefasto significado histórico para la justicia cubana y, segundo, reconocer que la solución que le dieron en 2011 a los procesados que permanecían recluidos fue política y no legal, o sea, reconocer que aquella causa estaba motivada políticamente, lo que convertiría a todos en presos políticos y no comunes. La influencia legal podría ser mucha, pero políticamente no creo que estén dispuestos a disponer de ese caudal.

EE: En un juicio, ¿esto cómo podría afectar los intereses del acusado?

EV: En la cuantificación de la sanción. Si el tribunal lo usa como referente puede disponer una sanción conjunta e imponerle una única sanción, con lo que le corresponda por este delito y lo que le falte por cumplir de la sanción que le fuera impuesta en 2003.

EE: Es decir, tendría que cumplir lo que le queda de la sentencia de 2003 en prisión.

EV: Claro, si consideran que esa es una sanción válida, como lo es, tendría que cumplir eso que le falta y esto nuevo. Daría lugar a una sanción que ronda los 15 años. Y en su condición de reincidente no podría aspirar a la libertad condicional hasta que no cumpliera tres cuartas partes de la sanción.

EE: Hacerle cumplir esa sentencia, sería revertir hasta en alguna medida las negociaciones de hace casi una década con la iglesia católica y el gobierno español.

EV: Ese es el tema, que esas negociaciones fueron políticas, y no se les dio una salida legal. La salida legal en ese entonces hubiese sido un indulto a todos los implicados. Y no se hizo. Por eso te digo que pueden olvidarse de esa sanción, como han hecho hasta ahora, pero legalmente no deberían hacerlo.

EE: Aunque se han olvidado solo hasta cierto punto, porque a quienes quedan en Cuba con licencia extrapenal le han restringido sus movimientos.

EV: Porque quienes están sometidos a licencia extrapenal, como siguen cumpliendo una sanción, tienen que estar sometidos al control de un juez de ejecución. Por eso digo que no puede descartarse como una variable ahora, porque si entienden que el costo político es asumible, lo harán; aunque yo creo que no, sobre todo después del pronunciamiento del Parlamento Europeo del pasado 28 de noviembre, porque, según la resolución que aprobaron, lo que ha pasado con Ferrer puede considerarse una violación del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba que podría conllevar a su suspensión.

Con Roberto Ayala y Prudencio Villalón no acaban las denuncias contra José Daniel Ferrer. En redes sociales es posible localizar otros videos que recogen los testimonios de Emenelio Céspedes, Rafael Molina y Tomás Núñez Magdariaga, todos activistas de UNPACU hasta el momento de sus respectivos incidentes.

Emenelio Céspedes, en 2015, contó que él era secretario de una célula, pero se había visto obligado a renunciar porque presenciaba "falta de respeto, indisciplina, robo", y que, un tiempo después de su renuncia, José Daniel Ferrer lo mandó a buscar. "Allí fui acorralado por José Daniel, Ovidio (Martín), Vladimir, Yriade y Belkis Cantillo. Y Miralles. Allí me amenazaron; no se cansaron de decirme chivato, que yo estaba cooperando con la Seguridad del Estado".

En su testimonio, Céspedes sostuvo que lo que él denunciaba entonces venía sucediendo desde antes. "Robo, estafa, maltrato, lo mismo verbal que físicamente. Porque José Daniel Ferrer García se nombra un líder pacífico, pero el que es pacífico no le da golpe a nadie. Incluso a mí, ese día, después de amenazarme, me empujó contra la pared, y me hacía así en el pecho, y me dijo que él no me caía a mí a pingazos por consideración a mi hermana Rebeca Céspedes Hernández, que está en el exilio, que está en Nueva York, y que, si yo no me ponía de acuerdo con él, él me iba a poner en internet. Tú no puedes hablar de una dictadura, si tú estás implantando una peor. Entonces está desacreditando a todos los partidos que hay en Cuba. Para él, el único partido que existe y que sirve es la UNPACU. Eso es una forma de ser un dictador".

En 2019, en YouTube, en el canal de Aurora Sancho Gutiérrez, apareció el testimonio de Rafael Molina, un audio muy breve en el que se escucha a un hombre narrar que Ferrer le golpeó y que quiere cobrar venganza arrojándole mierda y picándole la cara. Molina confirmó a El Estornudo que quien habla en el audio es él, que la agresión ocurrió, que Ferrer sí le tiró "una galleta" (bofetada) delante de su esposa, Sucel Medina. Pero advirtió que no sabe cómo ese audio, que debe corresponder a una conversación telefónica, acabó en YouTube, y que la foto suya con la cual se acompaña, en la que aparece con un ojo hinchado, no guarda relación con el episodio narrado. La causa de la agresión, dice Molina, fue que él empezó en el Partido Nacionalista Cubano, organización con sede en Estados Unidos, y había creado filiales en Las Tunas, Holguín y Guantánamo.

También en 2019, Tomás Núñez Magdariaga denunció en Facebook haber sido discriminado por su orientación sexual y agredido verbalmente por Ferrer. Según Núñez, Ferrer le dijo que era mejor que estuviera preso que en la calle, porque preso daría más noticias. A partir de ese momento, decidió apartarse de UNPACU.

Luis Antonio López, Osmay Vázquez, Yanet Díaz, Rafael Molina y Tomás Núñez Magdariaga forman parte hoy de la Alianza Democrática Oriental, organización opositora fundada en 2004, que coordina el ingeniero y periodista independiente Rolando Rodríguez Lobaina. En UNPACU, de acuerdo con declaraciones de ex miembros, cada vez quedan menos personas. En 2017 Roberto Ayala dijo que ya no contaba con tres mil activistas, que posiblemente no contaba ni con 300. "Aquí en Palma Soriano, que había ciento y pico, hoy no llegan a 30 activistas", precisó. Según Vázquez a finales de 2019 en Palma Soriano, no deben quedar más de cinco.

Vázquez lamenta el desenlace que ha tenido UNPACU, porque hubo una época en la que "aquello era una bendición", pero cree que los grupos opositores tienen que ser democráticos y pacíficos. "A nosotros nos caen a golpes y tenemos que poner las manos atrás, porque si no, nos acusan de desacato.Ya hemos sufrido mucho. Yo no tengo prácticamente nada. A mí me han hecho la vida talco. Y aun así sigo luchando por la libertad y la democracia de este país".

El Estornudo preguntó a Carlos Amel Oliva sobre la posición de UNPACU frente a las denuncias formuladas por Prudencio Villalón, Emenelio Céspedes, Roberto Ayala, Yanet Díaz, Osmay Vázquez, Paula Aracelis Girón, Rafael Molina y Tomás Núñez Magdariaga. La respuesta fue que todas esas personas habían sido expulsadas de la organización por una misma razón: "descubrimos que pasaban información al Departamento de la Seguridad del Estado". Con respecto al video donde José Daniel Ferrer cuenta haber sacado a Ayala de la sede "a puñetazos", Oliva dijo que "existe el derecho a la legítima defensa y que ese derecho incluye repeler proporcionalmente cualquier ataque a la integridad física y moral del individuo".

En marzo de 2016, durante la visita a Cuba del entonces presidente estadounidense Barack Obama, Raúl Castro tuvo que enfrentarse a la prensa internacional. Las preguntas que le formularon, desde luego, fueron incómodas. Un periodista de CNN, Jim Acosta, le preguntó por qué en Cuba había prisioneros políticos y por qué no los soltaba, y luego, la periodista de NBC Andrea Mitchell le preguntó sobre el futuro de las relaciones entre ambos países, dadas las diferencias existentes en la interpretación de temas como la democracia y los derechos humanos. Raúl Castro se exasperó, en especial con la primera interpelación. Respondió al periodista de CNN: "Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos. Menciónala ahora. ¿Qué preso político? Dime el nombre, o los nombres. O cuando concluya la reunión me da una lista con los presos, y si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche, van a estar sueltos. Ya".

Más adelante, a la periodista de NBC: "En las instituciones, ya reconocidos, hay 61 instrumentos internacionales, etcétera. ¿Cuántos países, Andrea, del mundo, cumplen los 61 derechos humanos y civiles esos señalados ahí, en su conjunto? ¿Qué país los cumple todos? ¿Lo sabe usted? Yo sí. Ninguno. Ninguno. Unos cumplen unos, otros cumplen otros, y entre esos, estamos nosotros. De esos mencionados, 61 son, Cuba cumple 47; habrá otros que cumplan más, y muchos que cumplen menos. No se puede politizar el tema de los derechos humanos; eso no es correcto".

Tras esas declaraciones de Raúl Castro, varios medios internacionales se apuraron a ofrecer nombres de ciudadanos cubanos encarcelados por motivos políticos. BBC Mundo reseñó que la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, organización no gubernamental independiente, ofreció por entonces 89 nombres. Todos esos reportes fueron impecablemente ignorados. Incluso Ben Rhodes, entonces asesor adjunto para la seguridad nacional de la Casa Blanca, aclaró que Estados Unidos durante dos años y medio había estado compartiendo listas de presos políticos con las autoridades cubanas, pero que la réplica había sido que esas personas se encontraban en prisión por otros delitos.

Es lo que pasa cuando no se politizan los derechos humanos: los ciudadanos encarcelados por ejercer los derechos a las libertades de asociación, prensa o expresión no son considerados luego prisioneros políticos. A fines de agosto de 2019, Amnistía Internacional publicó un breve informe en el cual reconoció la existencia de cinco "presos de conciencia" en Cuba, a quienes define como "personas encarceladas únicamente por el ejercicio pacífico de sus derechos humanos". Todos pertenecen a grupos políticos opositores; dos de ellos, a UNPACU. Pero, semanas después, a su listado se sumaría el nombre del abogado y periodista independiente Roberto de Jesús Quiñones, sentenciado a un año de privación de libertad. El informe también señalaba la posibilidad de que la cifra fuera mayor, debido al "estrecho control que las autoridades cubanas continúan ejerciendo sobre la abogacía y la judicatura», y a la falta de acceso al país. Cuba es el único país de las Américas que no permite la entrada a dicha organización.

No obstante, el pasado 22 de noviembre Amnistía Internacional solicitó al presidente cubano Miguel Díaz-Canel que le permitiera ingresar a Cuba para observar y monitorear el juicio al líder de UNPACU. Para la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional la cifra de prisioneros políticos en Cuba es mucho mayor. Hasta junio de 2018, había documentado 120 casos y, al final del año, había registrado casi 2,900 detenciones por razones políticas -una estadística bastante esperanzadora con respecto al año anterior, que había cerrado con más de 5,100.

Si de algo ha sido culpable José Daniel Ferrer hasta ahora, es de oponerse al gobierno en un país donde es ilegal oponerse al gobierno. El proceso al que ha sido sometido y las campañas mediáticas que lo defienden o lo incriminan solo prueban que, por común que sea el delito que se le imputa, él no es un prisionero común. Si ahora se encuentra en prisión por sus ideas o por haber agredido a una persona, sigue siendo una cuestión no resuelta del todo, pero lo que parece evidente es que son mínimas las garantías para que esa cuestión se resuelva con justicia.

Mónica Baró
El Estornudo, 23 de diciembre de 2019.
Video inicial: Denuncias contra los hermanos José Daniel y Luis Enrique Ferrer que desde Estados Unidos hizo Meleidys Gómez el 7 de diciembre de 2019.

Ver también: Denuncias que activistas de la UNPACU hicieron contra José Daniel Ferrer y que con el título Los tigres de Más Ferrer subieron a You Tube el 15 de octubre de 2016.