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lunes, 26 de septiembre de 2022

Cien mentiras de Fidel Castro (IV)


Las siguientes infames mentiras fueron utilizadas por Fidel Castro para engatusar al pueblo cubano, al que pronto traicionaría convirtiendo la isla en un satélite de la Unión Soviética.

32. “Es falsa también por completo esa 'bola' (rumor) de que el Gobierno Revolucionario iba a intervenir los colegios privados (...) Algunos contrarrevolucionarios se dieron a la tarea de decir que el Gobierno Revolucionario iba a quitar la patria potestad, y hay gente que ha ido hasta psiquiatras por el problema ese.” Discurso, 8 de noviembre de 1960.

-Escasamente cuatro meses después se desdice y donde dijo digo, digo Diego: “Y, por tanto, anunciamos aquí que en los próximos días el Gobierno Revolucionario decretará una ley nacionalizando las escuelas privadas. Esa ley no puede ser una ley para un sector, esa ley tendrá un carácter general; es decir que serán nacionalizadas las escuelas privadas.” Día Internacional del Trabajo, Plaza Cívica de La Habana, 1 de mayo de 1961. El refrán “primero se coge a un mentiroso que a un cojo”, le viene como anillo al dedo. La confiscación de todos los centros de enseñanza privada incluyó instalaciones, edificios, cuentas bancarias, etc., sin compensación alguna a sus legítimos propietarios. Se puede caracterizar como un robo a mano armada.

33. "Nosotros estamos haciendo unos colegios maravillosos para el pueblo; nosotros estamos haciendo lo que siempre dijimos: que íbamos a hacer colegios para el pueblo mucho mejores, y es lo que estamos haciendo.” Discurso, 8 de noviembre de 1960).

-La intervención de todos los centros de enseñanza tuvo por objeto implantar las ideas socialistas, no la educación por sí misma. Los llamados “logros” de los esfuerzos educativos del castrismo han culminado en el fracaso después de décadas de adoctrinamiento socialista en el sector de la educación. Los hechos hablan más que las palabras. En 1958, con una población de 5.63 millones, habían 8,436 escuelas primarias, de las cuales 3,587 eran urbanas y 4,849 rurales. En 2016, con una población de 11.2 millones, existían 6,863, de las cuales 2,084 eran urbanas y 4,779 rurales. Actualmente hay menos escuelas primarias urbanas y rurales que en 1958. Las cifras hablan por sí solas.

34. El 17 de diciembre de 1960, en el programa Ante la Prensa de CMQ, Castro afirmó que, “la tasa de analfabetismo en nuestro país es de 37,5%". En el primer Congreso del PCC, celebrado del 17 al 22 de diciembre de 1975, dijo: “En 1953, año del ataque al Moncada, el 23,6 % de la población mayor de 10 años era analfabeta.” A pesar de lo que dijo en 1975, el documento aprobado por el V Congreso del PCC, en octubre de 1997, refiriéndose al período anterior a 1959, casi duplica la cifra, al afirmar que “de un país con más del 40 por ciento de analfabetos...” (Granma Internacional, octubre de 1997).

-La tasa de analfabetismo en Cuba era del 18% en 1958 para los mayores de 10 años de edad (Archivos del Ministerio de Educación de Cuba), ocupando el tercer lugar en América Latina. El régimen tiene como norma inflar el porcentaje de analfabetos antes de 1959, utilizando la tasa de analfabetismo de 23,8% correspondiente al censo de 1953. Las estadísticas del régimen reconocieron el verdadero porcentaje al confirmar que en 1961 que “de un total de 929.207 analfabetos identificados, se le enseñó a leer y a escribir a 707.212 de ellos; 221.995 no aprendieron”. (Verde Olivo, 16 de agosto de 1968).

-En 1958, la población mayor de 10 años de edad era de 4,97 millones, y el número de analfabetos 894.600. En 1961 la población mayor de 10 años era de 5.15 millones, y el número de analfabetos 929.207. La verdadera tasa de analfabetismo basado en las figuras del régimen fue del 18%, el mismo porcentaje que en 1958. Es obvia la manipulación de las cifras por parte del castrismo.

35. “Desde luego, no se está engañando a nadie, aquí nunca se ha engañado a nadie, nosotros nunca hemos engañado a nadie. Desde luego, si nosotros nos paramos en el Pico Turquino cuando éramos cuatro gatos y decimos: Somos marxista-leninistas desde el Pico Turquino, posiblemente no hubiéramos podido bajar al llano.” Discurso, 20 de diciembre 1961.

-La manipulación, la mentira y el engaño son parte intrínseca de la personalidad sicopática de Fidel Castro, utilizando a la mayoría del pueblo cubano, después de seducirlos con sus cantos de sirena, para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. Este ha sido el gran engaño, la madre de todos los engaños.

36. El 26 de octubre de 1962, durante la Crisis de los Misiles, lo más cercano que jamás el mundo ha estado de una guerra nuclear, Castro escribió en su 'carta del Armagedón' a Nikita Khrushchev: “Si los imperialistas invaden a Cuba con el objetivo de ocuparla, el peligro que esa política agresiva representa la humanidad es tan grande que tras tener lugar ese hecho la Unión Soviética no debe permitir circunstancias en las que los imperialistas puedan llevar a cabo un primer ataque nuclear contra nosotros, ése sería el momento para eliminar este peligro para siempre, en un acto de la más legítima autodefensa. Por dura y terrible que sea la solución, no habría otra”.

-Respuesta de Khrushchev el 30 de octubre de 1962: “En su cable del 27 de octubre usted propuso que deberíamos ser los primeros en llevar a cabo un ataque nuclear contra el territorio enemigo. Naturalmente, usted comprende a dónde nos hubiera llevado. No hubiera sido un simple golpe, sino el comienzo de una guerra mundial termonuclear”.

-El 22 de octubre el presidente John F. Kennedy, en un discurso radial y televisado, informó a la nación sobre el bloqueo naval de Cuba debido a la instalación de misiles con ojivas nucleares en la isla. La gran mayoría del pueblo cubano no se percató del grave peligro que corría, pues Castro no les contó del cercano peligro de una guerra nuclear, solo les informó del bloqueo naval y de una posible invasión de los Estados Unidos. Como manipulador consumado omitió un pequeño detalle: obtener el consentimiento de 6.9 millones de cubanos que serían aniquilados en una guerra nuclear.

-Castro, en su profundo odio contra los Estados Unidos, no vaciló en pedir el lanzamiento de un ataque nuclear preventivo contra objetivos estadounidenses. No le importaba que el uso de armas nucleares sellaría la muerte de millones de personas en los Estados Unidos y la Unión Soviética, y eliminaría al pueblo cubano de la faz de la tierra. Como buen cobarde, primero buscó su seguridad en el refugio antiaéreo de la Embajada soviética en La Habana, que le proporcionaba al menos una oportunidad para la supervivencia, sin tener en cuenta las consecuencias de su acción sobre la humanidad.

37. En el discurso del 31 de octubre de 1963, en La Habana, Castro dijo: “El devastador huracán que recientemente asolara las provincias de Oriente y Camagüey, con su secuela de destrucción y muerte (…) independientemente de las medidas adoptadas desde los primeros momentos por la dirección política y el gobierno, y de la heroica actuación de los miembros del Partido, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de las organizaciones de masas, que en valerosa lucha contra la naturaleza, salvaron de una muerte segura a miles de ancianos, mujeres y niños...

-Castro no hizo mención de los miles de muertos ocasionados por el huracán Flora, la mayoría de ellos jóvenes estudiantes que estaban realizando trabajo voluntario recogiendo café en las montañas de Oriente, albergados en barracones. El régimen no se preocupó de evacuarlos a zonas seguras antes del arribo del huracán. Las lluvias torrenciales provocaron la crecida de los ríos y arroyos, ocasionando grandes inundaciones, deslizamientos de tierras, destruyendo caminos y puentes, causando la muerte de más de 2 mil personas. Castro utilizó al Flora como chivo expiatorio para justificar el estancamiento de la economía, que ya estaba con problemas antes que el huracán azotara la isla.

-El huracán, moviéndose a una velocidad de 10 kilómetros por hora, tocó tierra el 4 de octubre las 12 pm en la Punta de Maisí, saliendo por la costa norte de Oriente a las 10 am del 8 de octubre, haciendo un lazo y permaneciendo sobre la isla durante cuatro días.

-Reporte de U.S. Weather Bureau: Boletín 3 am del 4 de octubre de 1963. Las fuertes lluvias también desbordarán ríos y arroyos de Haití y el oeste de República Dominicana, que se volverán peligrosos y sujetos a inundaciones. Las personas en la provincia de Oriente, Cuba, y en la isla de Gran Inagua, deben apresurar los preparativos para protegerse contra los vientos huracanados, las mareas altas y las olas y las fuertes lluvias.

-Los boletines meteorológicos hicieron evidente la inminencia del peligro. Las estadísticas en la dictadura castrista se falsifican deliberadamente con fines publicitarios, manipulando o simplemente escondiendo la información, como en las estadísticas de los muertos causados por el huracán Flora, como se demuestra a continuación:

-El ciclón Flora causó estragos en Cuba.- Se reportaron 100 muertos según el parte del Gobierno. Periódico Revolución, octubre de 1963. "Flora, además, dejó un saldo dolorosísimo de vidas perdidas en esa ocasión: más de 1 000 personas" (discurso de Fidel Castro, 26 de mayo de 1969. Casi siete años más tarde, elevó diez veces las pérdidas de vida en Un monumento para recordar a las víctimas del huracán Flora, que ocasionó la muerte a más de 1 200 cubanos (Juventud Rebelde, 7 de octubre de 2003). La agencia EFE, el 13 de septiembre de 2004, informaba que "el más mortífero de los huracanes, sin embargo, fue Flora, en 1963, que dejó casi 2 000 muertos por las inundaciones que produjo en el oriente de la isla.

¿Cuántos años han de pasar para realmente conocer las pérdidas materiales y de vidas humanas ocasionadas por los huracanes que han azotado Cuba después de 1959?

Humberto Corzo
Cubanet, 31 de julio de 2019.

lunes, 19 de septiembre de 2022

Cien mentiras de Fidel Castro (III)

Las siguientes infames mentiras fueron utilizadas por Fidel Castro para engatusar al pueblo cubano, al que pronto traicionaría convirtiendo a la isla en un satélite de la Unión Soviética.

20. “Donde prevalezcan todas las libertades humanas bajo un régimen de justicia social, porque los pueblos de América no quieren ni libertad sin pan ni pan sin libertad”. Discurso en el Consejo Económico de los 21, Buenos Aires, 2 de mayo de 1959.

-Instaló una revolución comunista de intolerancia y odio contra quienes han opinado diferente y donde todas las libertades fueron suprimidas por un régimen de terror sin pan.

21. “¿Es que acaso pudiera alguien afirmar que hemos mentido alguna vez al pueblo? ¿Es que acaso puede pensarse que somos unos hipócritas o unos cobardes?”. Discurso en la Plaza Cívica de La Habana, 8 de mayo de 1959.

-Tremenda cara dura del Comediante en Jefe. No, qué va, no le mintió al pueblo una sola vez, sino una y mil veces. Fue un mentiroso de marca mayor que fingió en público tener ciertos ideales y sentimientos, escondiéndole al pueblo sus intenciones reales y verdaderos sentimientos. Fue un cobarde que se escondió detrás de una máscara de hipocresía y doble moral.

22. “Jamás, por ninguna razón del mundo, prostituiremos nuestra conciencia con la mentira o con la hipocresía”. En ese mismo discurso de 1959.

-En su Manifiesto de la Sierra, dirigido al Pueblo de Cuba y publicado en la Revista Bohemia el 26 de Julio de 1957, Castro prometió restaurar la Constitución de 1940, convocar a elecciones libres, democráticas y multipartidistas, de acuerdo con el Código Electoral de 1943. O sea, que prometió gobernar provisionalmente solo año y medio. En dicho manifiesto prometió al pueblo también total libertad de prensa, así como la excarcelación de todos los presos políticos. Una mentira tras otra, nunca se han dicho tantas mentiras en un documento. Qué hombre tan cínico e hipócrita!

23. “Esta es una revolución enteramente democrática; todos los derechos del hombre son los derechos de nuestra Revolución; es que la libertad de opinar, la libertad de escribir, la libertad de hablar, la libertad de reunirse y la libertad de creer, son libertades sagradas de nuestra Revolución” . En el mismo discurso en la Plaza Cívica de La Habana, 8 de mayo de 1959.

-Hace más de seis décadas que esos derechos, fundamentales en una democracia, no se han respetado en Cuba. Periódicos, estaciones de radio y televisión, han sido confiscados, clausurados. Miles de personas arrestadas, encarceladas, perseguidas por expresar, o tratar de expresar sus opiniones. La negación de los derechos humanos por la tiranía castrista han originado actos de barbarie, cientos de fusilados, cientos de prisioneros políticos torturados, decenas de mítines de repudio y el éxodo de más de dos millones de cubanos.

24. “Los trabajos de desecación de la Ciénaga de Zapata, por ejemplo, hace rato que se están adelantando”. La Plata, Sierra Maestra, 17 de mayo 1959.

-En mayo de 1959, especialistas de la firma holandesa NEDECO contratada por el régimen, calcularon que a un costo de 70 millones de dólares para desecar 22 mil hectáreas de tierras pantanosas, con menos de un metro de profundidad de turba, no garantizaba rentabilidad. A pesar de las recomendaciones de los especialistas holandeses, Castro continuó con el descabellado plan de desecar 67,100 hectáreas.

25. “Nuestra revolución, que no es de ningún color, ni rojo, sino verde olivo que es el color del uniforme del Ejército Rebelde”. Programa Ante la Prensa, 21 de mayo de 1959.

-“Verde que te quiero verde”, como dice el poema de Federico García Lorca: de eso nada. El color era "rojo que te quiero rojo”. La revolución resultó ser como el melón, verde por fuera y roja por dentro.

26. “Urrutia ha elegido este momento de peligro extremo para acusar al gobierno sin prueba alguna de ser comunista. Esta actitud rayaba en la traición. Ahora con el traidor (se refiere a Pedro Luis Díaz Lanz), quien ha puesto en marcha una campaña contra los comunistas. No soy comunista, ni tampoco lo es el movimiento revolucionario.” Comparecencia en la televisión cubana, 17 de julio de 1959.

-Poco después de terminada la comparecencia, Manuel Urrutia envió su renuncia. Urrutia tenía muy poco poder ejecutivo como Presidente de la República, debido a que el control efectivo lo tenía Fidel Castro desde su puesto de primer ministro. Castro apoyó la infiltración comunista en las fuerzas armadas como Raúl Castro y el Che Guevara, eliminando a todos aquéllos que se les opusieran.

27. “¡Haremos la Revolución, la reforma agraria y todas las leyes, aunque caigan raíles de punta!”.Discurso en Camagüey, 21 de Octubre de 1959.

-Seis décadas después de la instauración de la Reforma Agraria, Cuba es el único país en el hemisferio donde todos los índices económicos han bajado, aunque la tierra es muy fértil y capaz de proveer alimentación a su pueblo. La tiranía es la única responsable de que el pueblo cubano tenga racionado el consumo de carne, arroz, frijoles, frutas, vegetales, viandas, leché, café, azúcar... que siempre se han producido en la isla.

28. Huber Matos, quien había hecho referencias a la infiltración de comunistas en el ejército revolucionario, con militantes comunistas como Raúl y el Che, reemplazando a miembros del Movimiento 26 de Julio, escribió una carta a Castro renunciando a su cargo. En la reunión del Consejo de Ministros antes del juicio a Matos, Faustino Pérez dijo “creo que el Comandante Huber Matos es inocente y debe ser puesto en libertad”. Tras una acalorada discusión, Fidel dijo: “O Huber Matos es un traidor o soy un mentiroso”. Procedió a destituir de sus cargos a los ministros Faustino Pérez, Manuel Ray y Enrique Oltuski, quienes consideraban a Matos inocente de realizar actividades contrarrevolucionarias. El juicio mediático se llevó a cabo en el Campamento de Columbia del 11 al 15 de diciembre de 1959. Huber Matos fue sentenciado a 20 años de cárcel por traición. Cumplió cada minuto de su sentencia de veinte años. Fidel Castro actuó de manera histriónica, como lo que siempre fue, un mentiroso consumado.

29. “Que el amo de sus riquezas sea el país, porque no se concibe un país libre, cuya economía es economía de extranjeros”. Discurso en La Habana, 24 de febrero de 1960.

-Durante el período 1949-1958, alrededor del 68,6 por ciento del comercio exterior de Cuba se llevaba a cabo con los Estados Unidos, pero en 1962, el 82 por ciento del comercio exterior de la isla se realizaba con los países socialistas. El régimen castrista simplemente sustituyó la dependencia económica de los Estados Unidos por la dependencia económica de los países socialistas. Como en buen cubano se dice, cambió la vaca por la chiva.

-Hoy más que nunca la economía del régimen castrista depende en alto grado de factores externos, pues se suple con el influjo de dólares producto de las remesas, turismo, servicios técnicos e inversiones extranjeras. En 2019, el índice de dolarización de la economía sobrepasaba el 60 por ciento, lo que hace a la Isla altamente dependiente de países del área dólar. La dolarización ha causado una devaluación de la moneda nacional con relación al dólar y una pérdida del poder adquisitivo de los cubanos que no tienen acceso a las divisas.

30. “Vamos a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria que todo el mundo sepa quién vive en la manzana, qué hace el que vive en la manzana y qué relaciones tuvo con la tiranía; y a qué se dedica; con quién se junta; en qué actividades anda. Porque si creen que van a poder enfrentarse con el pueblo, ¡tremendo chasco se van a llevar!, porque les implantamos un comité de vigilancia revolucionaria en cada manzana”. Palacio Presidencial de La Habana, 28 de septiembre de 1960.

-Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) establecidos por Castro fueron copiados de los 'blockwarts' de Hitler (vigilantes de cuadra). La misión principal de los CDR es la de vigilar y controlar la vida tanto pública como privada de todos los vecinos de su cuadra, actuando como espías del régimen con el objeto de garantizar su permanencia. Los CDR han estado involucrados en actos de repudio, intimidando y atacando físicamente a las personas que el régimen cataloga de “contrarrevolucionarios” y es una de las organizaciones responsables de la ola de represión en todas las provincias.

31. “Por suerte para nosotros, Cuba es un país de magníficas condiciones, que cuando haya podido desarrollar todos sus recursos, cuando se invierta correctamente toda la energía humana que hoy se invierte, muchas veces, de manera inútil, logrará alcanzar un estándar de vida muy alto; y rendirá en frutos de bienestar todo el esfuerzo que hoy hagamos”. Palacio de los Deportes, La Habana, 8 de noviembre de 1960.

-Cuba, sesenta años más tarde, con el cierre y desmantelamiento de 104 de los 156 centrales existentes dejó de ser una potencia azucarera. Pasó de ser la mayor productora y exportadora mundial de azúcar de caña, a producir solamente 1,1 millones de toneladas en 2010, cantidad ligeramente mayor que la de 1,05 toneladas producidas en 1894, antes del inicio de la Guerra de Independencia.

-El área dedicada a la industria del ganado suministraba al país con una producción de leche de 806 mil toneladas métricas (959 946 000 litros al año) y se sacrificaban anualmente 835 mil cabezas de ganado (promedio de peso 900-1000 lbs). En 1958, el per cápita anual del consumo de 76 libras de res y de 147 litros de consumo de leche estaban entre las más altos del mundo y su costo para las personas entre los más económicos.

-La ganadería cubana ha sido diezmada. De 6,33 millones de cabeza de ganado en 1958 con una población de 6,6 millones, equivalente a 95 reses por cada 100 habitantes, a solamente 4,13 millones en 2014 con una población de 11,24 millones, lo que equivale a 37 reses por cada 100 habitantes. En 1958, Cuba llegó a ser el tercer país consumidor de carne en América Latina.

Humberto Corzo
Cubanet, 25 de juliio de 2019.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Cien mentiras de Fidel Castro (II)


Las siguientes infames mentiras fueron utilizadas por Fidel Castro para engatusar al pueblo cubano, al que pronto traicionaría convirtiendo a la isla en un satélite de la Unión Soviética.

13. “Nosotros hemos dicho que convertiremos a Cuba en el país más próspero de América, hemos dicho que el pueblo de Cuba alcanzará el nivel de vida más alto que ningún país del mundo”. Discurso, 13 de marzo de 1959, La Habana.

-En 1999 el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas colocó a Cuba en el penúltimo lugar de pobreza entre los países de América Latina. Sólo un país latinoamericano era más pobre que Cuba, Haití. Los informes estadísticos de Cuba y organismos especializados reflejan que las producciones de la agricultura cubana disminuyeron año tras año desde 1980 al 2010. Había escasez de papas, boniatos, malanga, plátanos, mangos, arroz, entre otros alimentos tradicionalmente producidos en la isla. La zafra azucarera 2017-2018, con una producción de 1.1 millones de toneladas de azúcar, fue la peor de los últimos 124 años. Desde 1961 hasta 1990, la tiranía recibió un promedio cuatro mil millones de dólares al año en subsidios de la Unión Soviética. Del 2000 al 2014, el subsidio de Venezuela ha sido estimado en 105 mil millones de dólares. Durante todos esos años, los recursos dedicados a la construcción de viviendas, transporte público e infraestructura han sido mínimos, no se suprimió la libreta de racionamiento y el nivel de vida disminuyó notablemente.

14. “Nos casaron con la mentira y nos han obligado a vivir con ella en vergonzoso contubernio; nos acostumbraron a la mentira, y nos asustamos de la verdad. Nos parece como que el mundo se hunde cuando una verdad se dice. ¡Como si no valiera más la pena que el mundo se hundiera, antes que vivir en la mentira!”. Discurso en el Colegio Médico Nacional, 16 de marzo de 1959.

-“Una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad”, dijo Joseph Goebbels. Castro usó la mentira como un arma política. Convirtió las mentiras en verdades. Nos casó con la mentira y ha obligado a los cubanos a vivir con ella hasta que el castrismo desaparezca de la faz de la tierra.

15. “De todas las formas de discriminación racial, la peor es aquella que limita el acceso del cubano negro a las fuentes de trabajo porque es cierto que ha existido en nuestra patria, en algunos sectores, el bochornoso procedimiento de excluir al negro del trabajo (…) Vamos a ponerle fin a la discriminación racial en los centros de trabajo, haciendo una campaña para que se ponga fin a ese odioso y repugnante sistema.” Discurso, 22 de marzo de 1959.

-Constitución de 1940, Artículo 20: “Se considera punible toda discriminación por motivo de sexo, raza, color o clase y cualquiera otra lesiva a la dignidad humana.” Desde el inicio de la República, en 1902, se dio comienzo al proceso de la integración racial. No existía discriminación racial en el transporte público, escuelas públicas, la mayoría de los centros de trabajo, fuerzas armadas y la dirección política. Durante la época republicana, cierto número de cubanos de color llegaron a ocupar cargos políticos de gran importancia. Batista, jefe del ejército, presidente y hombre fuerte de Cuba, era mestizo, descendiente de español y taino. Durante su liderazgo, un gran número de los oficiales del ejército fueron mulatos y negros.

-Bajo el régimen verde olivo, los cubanos negros han sido desplazados de los empleos en el turismo, las empresas mixtas, y de los empleos mejor remunerados. Como el régimen controla el empleo en esos sectores, podemos afirmar que el régimen ejerce la discriminación racial. El cubano negro es doblemente discriminado; por ser ciudadano cubano y por el color de su piel. Bajo el fidelismo, los negros y mulatos, que representan el 36% de la población, sólo ocupaban seis escaños en el buró político de partido comunista, de 24 miembros, y solamente el 10% ocupaban escaños en el comité central. En las fuerzas armadas, entre los oficiales de alto rango, donde más del 90% son blancos, prácticamente no tienen representación, pero sí la tenían entre las víctimas en las guerras castristas en África, donde una mayoría sirvió como carne de cañón.

16. En el discurso de la toma de posesión como Primer Ministro, el 16 de febrero de 1959, Fidel dijo: “Se están llevando adelante ya los proyectos para desecar la Ciénaga de Zapata, donde obtendremos 15 mil caballerías de tierra, y para recuperar los bajos del río Cauto, desecándolos también y preparándolos para la agricultura, donde calculamos obtener 10 mil caballerías más de tierra”. Un mes después, en el Colegio Médico Nacional, afirmó: “Pienso que es un crimen más que la Ciénaga de Zapata no hubiese sido desecada hace muchos años. La Ciénaga de Zapata, nada más fácil en el mundo que desecarla, no es ni siquiera una ciénaga. Pues bien, antes del día 30 de este mes, la Ciénaga de Zapata comenzará a ser desecada, y antes de un año y medio habremos recobrado 15 mil caballerías de tierra, de la tierra más fértil en la Ciénaga de Zapata. Para el año que viene estará sembrado en la Ciénaga de Zapata todo el arroz que hoy se importa; tendrán tierras 24 mil familias, y trabajarán 50 mil personas, solamente en lo que era un pantano, una ciénaga.”

-El 29 de marzo de 1959 Castro ordenó la intensificación de las obras de la Ciénaga de Zapata. La desecación de la Ciénaga tenía por objeto convertirla en tierra productiva, pero en realidad ocasionó una gran destrucción del sistema ecológico en esa zona. En 2013, según el Panorama de Uso de la Tierra de la Oficina Nacional de Estadísticas, el 58% del área agrícola del país no estaba en producción, mientras el pueblo carecía de comida. Basado en sus estudios de la región, el ornitólogo cubano Carlos Wotzkow, estima que el 50 por ciento del sistema ecológico de la Ciénaga de Zapata se ha perdido dada la acelerada destrucción del medio ambiente. El descabellado plan de desecación de la Ciénaga de Zapata para sembrar arroz con para el consumo nacional y la recuperación de tierras en los bajos del río Cauto fueron rotundos fracasos de Fidel Castro. Se gastaron millones de dólares en proyectos que ocasionaron considerables daños ecológicos. Las áreas pantanosas adyacentes a la Bahía de Cochinos fueron prácticamente destruidas, también su flora y fauna.

17. “La Democracia es derecho para unos y para otros, que se discutan todas las teorías, todas las prédicas que se escriban, que se discutan, porque el hombre es razón y no fuerza, el hombre es inteligencia y no imposición y no capricho, que se hable, que se discuta, que lo que nosotros estamos buscando en esa libertad donde todas las ideas se discutan, en que todos tengamos derecho a pensar, libertad para escribir, libertad para reunirse, para todos los actos lícitos y legales. El hombre es verdaderamente demócrata (…) Y aunque sea en una esquina y donde lo oigan 20 personas si no lo pueden oír 100, ese hombre pueda expresar su pensamiento. Y si quieres sacar en mimeógrafo una tesis política que la imprima y la reparta en la Universidad sin que se lo lleven a la estación de policía”. Comparecencia en el programa televisivo Ante la Prensa, CMQ, abril 2 de 1959.

-Todo eso es verdad en una democracia, pero no bajo una tiranía en la cual han sido abolidas las filosofías políticas que difieren del sistema imperante, la libertad de asociación y reunión, el derecho a escribir y expresar ideas que critiquen a los gobernantes. Que se lo digan a todos aquellos que han osado expresar sus pensamientos en una esquina haciendo uso de sus libertades fundamentales y han ido a parar a la cárcel, condenados a largas penas de prisión. Que se lo digan a todos aquéllos que han sido golpeados y sancionados por repartir copias de la Declaración Universal de Derechos Humanos, categorizado por el régimen cubano como delito de distribuir “propaganda enemiga”.

18. “Respeto al comunismo, solo puedo decirles una cosa, NO SOY COMUNISTA, ni los comunistas tienen fuerza para ser factor determinante en mi país”. (Discurso en la Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos, Washington DC, 17 de abril de 1959). “Esta revolución no es comunista sino humanista”. Washington DC, 19 de abril de 1959. Dos años después, el 1 de diciembre de 1961, en La Universidad Popular, espacio de la TV cubana, declaró: “Puedo decir, con satisfacción plena y confidencia, que soy marxista-leninista y lo seré hasta el último día de mi vida”.

-Castro, un desvergonzado y un mentiroso patológico, negó enfáticamente que el comunismo tuviera algo que ver con él, para un tiempo después proclamar que había sido marxista leninista toda la vida. El ojo del amo ruso engordaba al “Caballo”.

19. “Deseamos establecer en Cuba una verdadera democracia, sin trazo alguno de fascismo, peronismo o comunismo. Estamos en contra de toda clase de totalitarismo”. Conferencia en Nueva York con el Dr. Gaínza Paz, director del periódico La Prensa de Buenos Aires, 23 de abril de 1959.

-Estableció un estado totalitario donde se prohibieron los partidos políticos. Destruyó el movimiento obrero y se eliminaron sus múltiples conquistas laborales y sociales. Persiguió y arrinconó las instituciones religiosas. Censuró e incautó los medios de prensa escrita, radio y televisión. Reprimió al pueblo y sembró el terror. Planificó la miseria creando escasez de alimentos, obligando a las mujeres a prostituirse para vivir. Su propósito siempre fue el de detentar un poder absoluto, personal y de duración indefinida.

Humberto Corzo
Cubanet, 19 de julio de 2019.


lunes, 5 de septiembre de 2022

Cien mentiras de Fidel Castro



¿Por qué a esta serie la he titulado Cien Mentiras de Fidel Castro?

Porque Fidel Castro afirmaba todo lo contrario de lo que pensaba, disfrazaba su pensamiento haciendo que sus pronunciamientos parecieran otra cosa. Porque falsificaba lo prometido quebrantando su palabra. De él se podía decir que "mentía más que lo que hablaba".

A fin de comprender las acciones de Castro, es necesario entenderlo como lo que realmente fue, no como la gente dice que fue. Era un hombre con dos caras: una, la de un revolucionario que promete prosperidad, democracia y la restauración de la Constitución de 1940. La otra, la de un mentiroso que decía y prometía cualquier cosa con objeto de permanecer de por vida en el poder.

Las siguientes infames mentiras fueron utilizadas por Fidel Castro para engatusar al pueblo cubano, al que pronto traicionaría convirtiendo a la isla en un satélite de la Unión Soviética.

1. “Habrá libertad para los que hablan a favor nuestro y para los que hablan en contra nuestro y nos critican”. Discurso, 1 de enero de 1959, Santiago de Cuba.

-Impidió toda expresión del pensamiento que no estuviera conforme con la línea fijada por su tiránico régimen. Eliminó a cuantos osaron criticar el proceso revolucionario, obligándolos a abandonar el país bajo amenazas, enviándolos a prisión o fusilándolos.

2. “El problema más grave de la América Latina ha sido la presencia continua de las dictaduras en el hemisferio. Aquellas que todavía permanecen, merecen nuestra atención específica”. Entrevista con Manuel Camín del diario Excelsior de México, enero de 1959.

-El régimen castrista lleva más de 60 años de férrea dictadura. Sangre, sudor y lágrimas han sido para los desdichados habitantes de la isla-cárcel los frutos de seis décadas de castrismo.

3. “Quien dice libertad de prensa, dice libertad, dice libertad de reunión; libertad de reunión y derecho a elegir libremente, no solo al Presidente, sino los trabajadores a elegir a sus dirigentes. Derechos que no se pueden arrebatar”. Discurso, 5 de enero de 1959, Camagüey.

-Todos esos derechos le han sido arrebatados al pueblo cubano por la tiranía castrista. El 15 de diciembre de 1959 se inició el proceso de las purgas, persecución y encarcelamiento de más del 50 por ciento de los líderes sindicales, la gran mayoría miembros del Movimiento 26 de julio, democráticamente elegidos en el X congreso de la CTC llevado a cabo en noviembre de 1959, destruyendo el movimiento sindical y aboliendo los derechos conquistados por los obreros.

4. “Cuando se suprime un derecho se termina por suprimir todos los demás derechos, desoyendo la democracia. Las ideas se defienden con razones, no con armas. Soy un amante de la democracia.” Declaraciones a la prensa, 7 de enero de 1959, La Habana.

-Precisamente ésa ha sido su verdadera meta. Empezó por suprimir un derecho y terminó por suprimirlos todos, con objeto de satisfacer sus deseos de poder absoluto. Para llevarla a cabo, inicialmente enarboló la bandera democrática.

5. “Ahora que no hay censura, y que la prensa es enteramente libre, más libre de lo que ha sido nunca, y tiene además la seguridad de que lo seguirá siendo para siempre, sin que vuelva a haber censura aquí.” Discurso, 8 de enero de 1959.

-Desde que tomó el poder en 1959, la libertad de prensa e información dejó de existir. El régimen ha controlado y censurado los periódicos y revistas, la radio, la televisión, la industria del cine y el acceso a internet casi en su totalidad.

6. “Hoy, que no hay torturas, ni presos políticos, ni asesinatos, ni terror. Hoy no hay más que alegría.” Discurso, 8 de enero de 1959.

-Estadísticas de los últimos 60 años: 7, 700 muertes documentadas; más de 475 mil presos políticos han pasado por las cárceles; más de 96 mil han perecido en el Estrecho de la Florida tratando de escapar; más de 15 mil cubanos muertos en acciones armadas entre ellas la invasión de Bahía de Cochinos y la insurrección del Escambray. Durante años, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha denunciado torturas a presos políticos cubanos.

7. “¿Armas para qué? ¿Para luchar contra quién? ¿Contra el Gobierno Revolucionario, que tiene el apoyo de todo el pueblo? Discurso, 8 de enero de 1959.

-Le confiscó las armas a la población, su derecho a poseer y portar armas, uno de los garantes contra la tiranía, con el fin de controlarlos y mantenerse en el poder. ¿Armas para qué? Para el movimiento guerrillero que inició en abril de 1959 en América Latina y después en las guerras en África y Medio Oriente. Para satisfacer su egocentrismo y luchar contra los Estados Unidos, convirtió a la isla en un gigantesco cuartel, llegando a tener más de 500 mil hombres sobre las armas en las décadas 1970-1980. Durante ese periodo fue la mayor fuerza militar en América Latina. En el libro Secretos de Generales, publicado en La Habana (abril de 1997), el castrismo hace alarde de su participación militar con tropas, armamento y dinero en más de una docena de países.

8. “Para implantar una dictadura, bastan unos cuantos. A los miles de soldados los mandaban unos cuantos generales, tenían a los soldados engañados, les habían prohibido pensar”. Discurso, 12 de enero de 1959, Club Rotario, La Habana.

-Para implantar su dictadura solo bastaron unos cuantos. Pero Fidel, su hermano Raúl y sus generales han comandado a miles de soldados a quienes han engañado, encarcelado, ejecutado y prohibido pensar. Dictador es el hombre que como él, tomaba decisiones unipersonales, tenía a su pueblo oprimido, imponiéndole su voluntad y sus caprichos, con el fin de mantenerse indefinidamente en el poder.

9. “Yo no soy comunista ni tampoco el Movimiento 26 de Julio, pero no tenemos que decir que somos anticomunistas por agradar al extranjero”. Declaraciones a la prensa, 13 de enero de 1959.

-Esta maquiavélica declaración la hizo para ganar tiempo, pues en los comienzos de su dictadura, las condiciones no le eran propicias para declararse marxista-leninista.

10. “Los que hablan de democracia deben empezar por saber en qué consiste el respeto a todas las ideas, a todas las creencias, en qué consiste la libertad y el derecho de los demás (...) No perseguimos a nadie (...) Cuando se empiece a clausurar un periódico, no se podrá sentir seguro ningún diario, cuando se empiece a perseguir a un hombre por sus ideas políticas, no se podrá sentir seguro nadie, cuando se empiecen a hacer restricciones, no se podrá sentir seguro ningún derecho”. Declaraciones a la prensa, 13 de enero de 1959.

-Suprimió todas las ideas que criticaron su manera de gobernar, persiguió todas las creencias religiosas, clausuró todos los periódicos, las estaciones de radio y de televisión. Persiguió y mandó al paredón, la cárcel o al exilio a todos aquellos que se opusieron o discreparon de sus ideas, aboliendo los derechos políticos, sociales y laborales entre otros derechos humanos.

Humberto Corzo
Cubanet, 12 de julio de 2019.
Foto: Portada del Diario de la Marina del 18 de abril de 1959. Tomada de Cupus.org.

lunes, 29 de agosto de 2022

La liturgia del buen morir


Es natural que la Revolución cubana, obsesionada con las ficciones de su origen, elabore con el mismo empeño tantas ficciones de muerte. La épica de la guerra -la juventud, el plomo, los barbudos- encuentra su contraparte lógica en la liturgia del buen morir. De ese modo, el mito de Guevara cabe en un retrato; Almeida es el difunto melódico y Raúl -fallecido ya para la vida pública- tiene previsto el osario de esposo ejemplar, junto a Vilma.

Fidel Castro, planificador neurótico de sus funerales, fue más precavido: se calzó a sí mismo en la piedra, a salvo de las imágenes y los iconoclastas. Pero Camilo Cienfuegos, el muerto inicial, el muerto por excelencia, fue encapsulado en el relato y el rito.

Como el Prometeo de Kafka, de la muerte de Camilo hay tantas versiones como conspiradores. Me interesa menos el destino de la célebre avioneta Cessna 310 que el oficio de tinieblas con que Fidel sepultó al «Cristo rumbero» de Lawton. Porque en esa tumba desconocida se cifra la inocencia -sería mejor decir la ingenuidad- de la revolución.

Durante un discurso de 1964, Guevara divaga sobre sus compañeros caídos. Recordarlos año tras año se le hace oneroso, pesado. Genera una "mecánica", dice, "que choca". No comprende el melodrama cubano, dado a la evocación constante de los muertos. Por eso, en su intervención, decide hablar de comida.

Mientras comparten una lata de leche condensada en la Sierra Maestra, Camilo le habla a Guevara de la harina de maíz con cangrejos que sabe preparar su madre. Es lo que más extraña de la casa familiar. Este cruce entre la muerte y el apetito es sumamente revelador sobre Camilo. Es la paradoja que lo define: por un lado, la vitalidad sensorial, las mujeres, la adrenalina, el tabaco y la guerra; por otro, una especie de pulsión hacia la muerte.

La "mecánica" funeraria que molestaba tanto a Guevara (quizás porque la padecería más adelante) tenía su fuente en Castro. Embalsamar la memoria era una de las "malas artes" de la dirigencia a las que el argentino aludiría en ese mismo discurso, pues "de los muertos se puede hablar de forma distinta" y sin padecer su réplica.

Fidel comprendió mejor que nadie en qué órdenes Camilo se le distinguía y por qué esa interferencia, más temprano que tarde, le sería perjudicial. Fidel viene de arriba, de Belén, la universidad y una luna de miel en Miami; Camilo viaja también al norte, pero en busca de trabajo y comida. Castro es mojigato y no baila; Camilo es mujeriego, no tiene un peso en el bolsillo y los guajiros lo quieren.

Fidel es el comandante; Camilo, a sus espaldas, le roba el espectáculo. Es el "segundo hombre", el "Señor de la vanguardia". Hay una energía poderosa en él, un ciclón. Castro no puede aprovechar la ventolera y, de hecho, apenas puede resistirla. Cuando triunfó la Revolución, Fidel Castro tenía 33 años; Camilo Cienfuegos iba a cumplir 27.

Un hombre que muere con 27 años es una fuerza de la naturaleza. 1959 es el año que fija un límite simbólico para los rebeldes: atrás queda el caos, ahora comienza el orden. Camilo es el único que se resiste a abandonar la edad heroica. No se encuentra a sí mismo como parte del gobierno, y esta carencia de identidad suya como dirigente, como político, lo distancia en lo fundamental de Castro y Guevara.

Ellos llevan años regurgitando un nuevo orden. Tienen un plan y un método. Cuando acaba la guerra, acceden por fin a la posibilidad de ejecutar su utopía en la isla. Cuba se convierte en un campo de experimentación histórica, en el cual se despedazan la vieja aristocracia comunista del PSP (Partido Socialista Popular) y los jóvenes revoltosos del Movimiento 26 de Julio.

Cuando vemos a Camilo aferrándose, sin camisa, a un helicóptero que se eleva por los aires, trepando por los patines de aterrizaje como si fuera un niño, no es difícil adivinar que se precipitará en la nada. Está demasiado lejos de Guevara y sus libros de marxismo; de Fidel y sus delirios de líder máximo; de Raúl y sus intrigas con los comunistas. Se va a caer.

Camilo pierde la noción del tiempo. Cuando todos padecen la resaca de la guerra, todavía él está ebrio en su popularidad, firma autógrafos y se acuesta cada noche con una mujer distinta. Le oían decir con frecuencia: "No sé si esto es sueño o realidad". Es el único joven en un mundo de adultos.

El comandante Huber Matos también entró a la adultez política de modo abrupto. Acostumbrado a la franqueza de los soldados, escribe un par de cartas a Castro para -según la famosa fórmula- "emplazar a Fidel a que definiera lo que es humanismo, y lo que es la revolución y hasta dónde piensa llevarla".

Los sucesos han sido contados por numerosas voces: Fidel se encoleriza e insulta por televisión a la tropa camagüeyana; Camilo recibe órdenes de arrestar a Matos; viaja al campamento Agramonte y comprende que va entrando al matadero. Pero Huber ha tomado la previsión de apaciguar al ejército y se evita un alzamiento, lo cual parece haber sido la idea de Castro.

Camilo no obedece la orden de escoltar él mismo al prisionero hasta La Habana y, antes de marchar a Santiago, pronuncia un turbio discurso en el teatro del campamento. Se sabe que tanto Guevara como Camilo imitaban el estilo retórico de Fidel, a su vez heredero de la histeria ortodoxa de Chibás.

Pero aquí a Cienfuegos se le corta la voz más de una vez. Su propia imagen es la de un león al que han trasquilado o confundido: le han quitado la melena, aunque le queda la barb, por orden del lampiño Raúl. Habla "con una seriedad poco acostumbrada en nosotros".

Deja en claro su lealtad a Fidel y evita toda mención a los cambios en el ejército. Llama a su audiencia "compañeros del Ejército Rebelde" y les recuerda la carta de Matos y su "mala causa". Desvaría cósmicamente: "Si tenemos que llegar a la luna en un cohete nuestro", grita, "a la luna llegará la Revolución cubana en un cohete también".

No entiende de comunismo ni de romances bolcheviques, y así se lo hace saber entre líneas a los soldados: la Revolución es "cubana, cubana como las palmas, cubana única y exclusivamente". La gente le aplaude, recupera parcialmente la confianza de la tropa y se va a Oriente. Se le escuchó por última vez en La Habana, el 26 de octubre de 1959, durante la «concentración monstruosa» de cubanos frente al Palacio Presidencial.

El periódico Revolución, dirigido por Carlos Franqui, envió dos corresponsales a cubrir la búsqueda del Cessna 310, rebautizado como FAR-53. Dos tristes tigres, bohemios y amigos del muerto: el escritor Guillermo Cabrera Infante y el fotógrafo Jessy Fernández. Volvieron con una foto en la que aparece Fidel, consultando un mapa sobre una avioneta. El aparato lleva dibujada, bajo las aspas, la dentadura de un tiburón.

Cabrera Infante contó a Franqui -el chisme como documento histórico- que Fidel, cuando terminaba la pesquisa, mataba a tiros una vaca y armaba una comelata, una fiesta en Turiguanó o en Playa Larga. Al día siguiente comparecía ante la prensa afligido, inconsolable, y del mismo modo recibía a los padres de Camilo. Lunes, el suplemento cultural de Revolución, dedicó el primer número de noviembre de 1959 a Cienfuegos. Cabrera Infante organizó allí las fotos de Jessy y un mapa de la búsqueda, donde Fidel garabateó sectores y coordenadas. A la altura de Matanzas había escrito con trazo fuerte la palabra USA.

No deja de ser curioso cotejar los documentos reproducidos en Lunes con las grabaciones que se conservan de Camilo. En el discurso a las tropas camagüeyanas, el editor suprime el "compañeros del Ejército Rebelde" y borra el "día doloroso y triste". Permuta los "problemas interiores" del gobierno por "problemas anteriores"; sustituye proposiciones "indecorosas" a Juan Almeida por "indirectas".

Y, por último, extirpa el fragmento más problemático del discurso: "Que no vengan los compañeros a sentirse afectados porque quien fue su jefe heroico", y aquí se le corta la voz a Camilo, "en estos momentos atraviesa una situación difícil". El corte es tan genial que es imposible no atribuírselo a Cabrera Infante: aprovecha el cambio de página, cuando el lector tiene que manipular el folio y bajar la vista, para omitir la frase. Trucos del viejo Caín, tipógrafo en la adolescencia, para que aquellas palabras cayeran, como Camilo, en el vacío.

Dicen que Cienfuegos iba a menudo a la redacción de Lunes, para saludar a la gente y "aconsejar" a los muchachos sobre los contenidos del número. No cabe duda de que, tras su muerte, otro censor con menos guasa recomendó a Cabrera Infante lo que debía o no colocar en aquel número especial. Y él lo hizo de buen grado, o accedió a que otros lo hicieran. Al fin y al cabo, ¿quién nombró a Caín guardián de su hermano?

En el propio editorial de aquel número, Lunes ofrecía las instrucciones de la "mecánica" para momificar a Camilo: "Estas fotografías por las que anda su rostro impaciente, enérgico, dichoso, bueno y lúcido, conservémoslas en nuestras casas, hagámosles un lugar para siempre".

Castro fue minucioso en la elaboración del rito. El antiguo alumno de los jesuitas aprovechó de tal modo al muerto que cuando le tocó el turno a Guevara ya había perfeccionado la técnica. Sin cadáver, todo cubano puede hacer de un retrato su tumba. Sepultado en el mar -como Hernando de Soto- cualquier costa, río, cenagal o palangana sirve para que funcione la liturgia. Todos deben arrojar una flor o un barco de papel: los objetos, por alguna brújula metafísica, encontrarán al homenajeado en el abismo.

Luego queda trabajar la conciencia y la culpa: Castro repite una y otra vez, alimentando la salación del cubano, que si Huber Matos no hubiera traicionado Camilo no hubiera volado una y otra vez a Camagüey, y por lo tanto no se habría accidentado. De manera que Matos es el asesino indirecto, el chivo expiatorio. El 28 de octubre se convirtió en el día del exorcismo nacional. Camilo es Sansón, pero también es Osiris, fantasma ejemplar para ser imitado. El héroe muere y resucita. Lo dice la fórmula de Castro, que siempre sonó a amenaza: "en el pueblo hay muchos Camilos".

Una posdata: el 28 de octubre de 2021, cuando comencé a pensar en este ensayo, tecleé lo siguiente a Julio Llópiz-Casal: "Pronto escribiré un texto sobre Camilo, el símbolo-Camilo, el muerto-Camilo, el ícono-Camilo, el tipo-que-pudo-ser, sus diarios, etcétera".

Julio me respondió: «El Camilo que pudo ser es interesante. Me cuenta un amigo que en el museo en Yaguajay hay una chaqueta diseñada por él. Es una imagen preciosa que está en mi cabeza desde entonces". El resto del mensaje era también entrañable y cortés, como todo lo de Julio. Por eso no lo quise amargar con mi opinión sobre ese Camilo hipotético.

El fallo de Camilo Cienfuegos -su popularidad, su "olor a santo"- estaba más allá de su voluntad. Quizás nunca se hubiera opuesto en la práctica a Fidel Castro, pero esta sola contingencia era demasiado riesgo para el futuro de la Revolución. No soy yo quien lo dice, sino los allegados, los historiadores, los amigos. Hubiera tenido que madurar, que entrar en el tiempo y en el reino de Castro, como lo hicieron Juan Almeida y otros jóvenes que formaron la aristocracia militar de la Sierra.

Por otra parte, es innegable que la muerte lo llamaba. "Recuerdo una vez que llevamos a los muchachos al río Almendares", contaba su madre, Emilia. "Yo le digo: Camilo, no te vayas a meter en el río; y él, tan pronto llegó, se tiró y por poco se ahoga, porque no sabía nadar; lo tuvieron que sacar los demás".

La chaqueta de Julio o el fragmento escondido entre las páginas de Lunes nos permiten soñar, acudir a la escritura e inventarle un destino a Camilo. La historia de las revoluciones -lo dijo Guevara, el otro muerto- tienen una gran parte subterránea. Tenemos derecho a interpretar ese silencio del archivo y destrozar, eventualmente, la liturgia mortuoria de Fidel Castro.

Xavier Carbonell
El Estornudo, 13 de junio de 2022.

lunes, 22 de agosto de 2022

"En Cuba, malo que bueno..."


Lo vieron los vecinos, la foto está en las redes sociales: a Zidán Batista Álvarez, con dos heridas de bala, esposado, tirado en el piso, desangrándose, lo remató, luego de patearlo, el agente de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) con chapa 15388.

Zidán tenía 17 años, era negro y vivía en El Condado, un barrio pobre de Santa Clara. Según la nota del Ministerio del Interior del pasado primero de julio, el adolescente era violento, de pésima conducta social y agredió con un machete al agente. Es lo que siempre dicen en estos casos, cuando los policías se ponen nerviosos y se les sueltan los gatillos. Y da la casualidad que los muertos siempre son jóvenes negros.

Hay mucha indignación. Pero no faltan zoquetes que aun aceptando que hay brutalidad policial y racismo, afirman que en los Estados Unidos son más frecuentes estos casos. Y es cierto, solo que allá, como impera un estado de derecho, los policías, si son hallados culpables, van a la cárcel, mientras que aquí, los justifican, los apañan, y si no hay más remedio que sancionarlos, lo hacen de mentiritas.

Pobre y estúpido consuelo ese de pensar que tenemos problemas, pero todo es peor fuera de Cuba. Ese consuelo y la mansa resignación resultante han sido inculcados por el régimen, durante décadas, a varias generaciones de cubanos.

A los cubanos, los medios oficialistas nos pintan una visión tétrica del mundo que se extiende más allá de Venezuela, Nicaragua, Rusia y China: crisis económica, desempleo, inflación, miseria, hambruna, represión, guerras, racismo, epidemias, contaminación…

Es como para agradecer la dicha inmensa de vivir en Cuba, “la fiesta innombrable” que tuiteó Díaz-Canel en onda lezamiana, con todos los problemas habidos y por haber que tenemos, que como todos debemos saber –y si no, nos lo vuelven a explicar los mandamases- son por culpa del “genocida bloqueo yanqui”.

Y han exagerado con esa visión catastrofista en los últimos dos años, para contribuir a nuestra indefensión inducida, haciéndonos creer que si hay apagones, faltan las medicinas, los precios andan por las nubes y tenemos que pasar la mayor parte del día haciendo colas para conseguir algo de comer es, además de por “el recrudecimiento del bloqueo”, consecuencia de la crisis ocasionada por el Covid 19 y por la guerra de Ucrania. Como en el resto del mundo. Hasta en el Primer Mundo.

Hace unos meses, en el NTV, llegaron a expresar preocupación por el desabastecimiento en los Estados Unidos, basados en el terrible hecho de que en los supermarkets de Miami estaban escaseando productos como el papel higiénico y el queso crema. El verano del pasado año, cuando la epidemia de Covid 19 mayores estragos hacía en nuestro país, querían, manipulando los datos que daba el Ministerio de Salud Pública, que nos consoláramos con el hecho de que en Estados Unidos y Brasil, países con muchísima más población que Cuba, era mucho mayor el número de contagiados y fallecidos por culpa de las fallidas políticas gubernamentales para enfrentar la epidemia.

Cuando no pudieron ocultar la represión de las protestas de los días 11 y 12 de julio de 2021, y justificar la muerte de un manifestante baleado por la espalda en La Güinera, intentaron convencernos de que la represión fue mucho más cruenta en Chile, Colombia y Ecuador, países donde no está criminalizado el disenso político y la protesta social, sino la violencia, y no condenan -para que sirva de escarmiento- a 20 y más años de cárcel por sedición a los participantes en manifestaciones pacíficas.

Y si se habla de los menores de edad encarcelados durante el estallido social, te dicen que en Estados Unidos hay cientos de menores condenados a cadena perpetua y a la silla eléctrica. Los robos, los asaltos, los feminicidios, aumentan, pero como no hay crónica roja, muchos siguen pensando que en Cuba hay menos violencia y se vive con más seguridad que en otros países.

No son creíbles ni respetados, pero los mandamases del continuismo han conseguido que los cubanos, aunque se quejen del hambre, las privaciones y la vida miserable que llevan, si no les da por emigrar a como dé lugar, acaben dándose por vencidos, resignándose con la filosofía del “aquí en Cuba, malo que bueno se va resolviendo”. Una actitud que se aviene de maravillas con la cínica e inmovilista aseveración de que “esto no hay quien lo arregle, pero tampoco quien lo tumbe”.

Luis Cino

lunes, 15 de agosto de 2022

Sangría de Cuba


Cuba se desangra y descapitaliza humanamente con la avalancha migratoria que no cesa y, unida a la bajísima tasa de nacimientos, dibujan un país de viejos, dependientes de las remesas de hijos y nietos y migajas de la casta verde olivo y enguayaberada que tras el 11 de julio de 2021, aceleró la destrucción de la nación.

Los balseros y caminantes cubanos rumbo a Estados Unidos simbolizan el fracaso del comunismo, que acabó siendo letal para los humildes a quienes pretendía redimir, a los que nunca deja ser adultos, aplasta con represión y cárcel, pobreza y desigualdad.

La emigración cubana ha escalado en ilegalidades y dos tiroteos recientes, con el resultado de un muerto y heridos, en sendas operaciones frustradas de contrabando humano, en las que implicados arriesgan sus vidas y penas de cárcel, cobrando por salvar a un grupo de la perversión del delirio tardocastrista.

Opositores y activistas anticastristas, incluidos los desterrados por la dictadura más antigua de Occidente, son minoría en esa legión de médicos, deportistas, ingenieros, creadores, científicos, macheteros, técnicos medios, campesinos, obreros y niños que huyen de la tierra que los vio nacer, hartos de sobremorir en medio de consignas absurdas y carencias injustificables.

¿De qué valió protagonizar una revolución socialista en las narices del imperialismo yanqui, para acabar siendo una cárcel con miles de fusilados y encarcelados por sus ideas? Las que no se mataban, avisaron.

¿De qué valió imponer un solo partido hegemónico, para acabar lamentando la escasez de vocaciones y las bajas masivas en el Partido Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes Comunistas?

¿De qué valió alardear de independencia y soberanía, para ser mantenidos por la Unión Soviética, la Venezuela de Hugo Chávez y la solidaria emigración cubana?

¿De qué valió la alfabetización y los programas educativos, para acabar siendo uno de los mayores productores de mano de obra calificada del capitalismo?

¿De qué valió fantasear con ser potencia médica, para sucumbir ante el coronavirus y el dengue, alquilar al mejor postor a esclavos de bata blanca y usarlos como sargentos políticos del socialismo del siglo XXI?

¿De qué valió perseguir a disidentes, intelectuales y artistas, religiosos, homosexuales y apáticos; en nombre de la pureza revolucionaria, para acabar construyendo un gran reino de la simulación y el oportunismo?

Cada cubano que huye es un voto diáfano contra la tiranía, incluidos ésos que se declaran emigrantes económicos, como si su fuga no fuera consecuencia del desastre político que aflige a la nación, urgida de libertad, justicia y pan.

Los intentos del Palacio de la Revolución de justificar el desastre de Cuba por causas exógenas, empezando por el comodín de la hostilidad de Estados Unidos, se estrellan contra esos artefactos decimonónicos flotantes, cargados de cubanos que prefieren zozobrar en el Estrecho de la Florida, en la Selva del Darién o los volcanes centroamericanos, a la zozobra infinita a la que están condenados en la Isla desde que nacen hasta que mueren.

Carlos Cabrera
CiberCuba, 30 de junio de 2022.
Leer también: Cuba se está vaciando.

lunes, 8 de agosto de 2022

Dándole pa'trás a la memoria


Esta noticia me recordó que entre 1968 y 1970 viví en Nueva Gerona, capital de la entonces Isla de Pinos, hoy municipio especial Isla de la Juventud. La delegación del Ministerio de Justicia, donde trabajé, quedaba en el local donde hay un cartel que en la parte de abajo es rojo y azul y adentro se ve una persona en la foto de esa noticia.

El entonces ministro de Justicia, Alfredo Yabur, fue el responsable de que en Nueva Gerona, Isla de Pinos, por primera vez funcionara una delegación del Ministerio de Justicia (MINJUS). Para atenderla nombró a un abogado amigo suyo, Rafael García Himely, en ese momento mi esposo y padre de mis dos hijos, quien la abrió en 1967. Un año después, me trasladé a vivir a Nueva Gerona con Iván y Tamila, entonces de 3 y 4 años. En 1969 nos divorciamos, mis hijos volvieron a La Habana al cuidado de su abuela, mi madre, y yo regresé a Isla de Pinos, pues debido a la falta de mecanógrafas fiables y con experiencia, me habían contratado para trabajar un año en el comité municipal de la UJC.

Ese empleo lo acepté no por el salario (163 pesos), que era el mismo de cuando trabajé con mi ex esposo Rafael y la jueza Irene Alfonso, que era la presidenta del Tribunal Popular, si no porque en la UJC solo tecleaba cartas y mamotretos políticos, mientras que en la delegación del MINJUS tenía que mecanografiar extensos documentos jurídicos, algo bastante aburrido. Además, en la UJC repartían gratis mudas de ropa, las 'tos tenemos', llamadas así porque en esa época la usaba casi todos los cubanos, fueran dirigentes o trabajadores: pantalones de una dura mezclilla azul oscuro y camisas de mangas largas, de una tela gruesa de algodón que en distintos colores confeccionaban en la Textilera Ariguanabo de San Antonio de los Baños. También en la UJC daban ruedas enteras de cigarros suaves o fuertes. Todos los meses iba un fin de semana a La Habana a ver a mis hijos, por avión, en el 'patico', como le llamaban a los aviones soviéticos AN-24, con cinco vuelos diarios Nueva Gerona-Habana.

Además de llevarle dos o tres ruedas de cigarros fuertes a mi madre (desde los 12 años comenzó a fumar, aún viviendo con sus siete hermanos en la finca de sus padres Luis y Francisca en Tuinicuú, Sancti Spiritus y que no sé porque se llamaba Sebastopol), cuando iba a La Habana llevaba par de camisas para regalar: las habaneras les cortaban las mangas y algunas las bordaban. Cuando en 1969 mis hijos regresaron a la capital, hice en la Oficoda los traslados correspondientes de sus libretas de racionamiento, pero yo me quedé con mi libreta en Nueva Gerona porque en Isla de Pinos daban más alimentos. Lo único que nunca cogí fue el pollo, porque los daban vivos. Mensualmente no solo llevaba mi cuota de carne de res, arroz, etc., si no también productos que vendían por la libre, desde latas de jugos y conservas hasta pescado, camarones y langostas.

El primer secretario de la UJC municipal era Manuel Torres Muñiz, primo de Luis Orlando Domínguez Muñiz, primer secretario de la UJC nacional. En 1970 me propusieron laborar un mes como mecanógrafa en el campamento de la tercera Brigada Venceremos, compuesta por jóvenes izquierdosos de Estados Unidos. A mediados de septiembre de 1970 regresé definitivamente a La Habana. En nuestra casa de Romay, en El Cerro, no teníamos teléfono, yo daba los números de dos vecinas que vivían enfrente, el de la familia de Eloísa Pedroso y el de Rita Castro, una mulata que era sorda, pero no sé cómo oía el timbre del teléfono. Rita tuvo dos hijos con un americano que ya había fallecido. Vivía sola en la accesoria de un solar, su hija Violeta, mulata blanconaza, bonita y tiposa, se fue al principio de la llegada al poder de los barbudos. Su hijo Rodolfo era militar del Ministerio del Interior, lo destinaron a Isla de Pinos y allí se empató con Iraida, una pinera mayor que él, tuvieron un hijo, Rodolfito.

Fue al teléfono de Rita al cual me llamaron el 27 de septiembre de 1970, para decirme que al día siguiente debía estar a una hora de la tarde que ahora no recuerdo, en tal punto en el exterior del Ministerio de Comunicaciones. Debía llevar puesto el pulóver anaranjado de la Brigada Venceremos. A los cubanos que trabajamos en esa Brigada nos situaron en la primera fila, delante de la tribuna. En eso veo venir a Fidel Castro con Manuel Piñeiro, alias Barbarroja, quienes empezaron a saludar a los cubanos presentes. A Piñeiro lo había conocido en el campamento de la Brigada Venceremos, por la presa El Abra, en las afueras de Gerona.

No sé en las dos anteriores Brigadas de Estados Unidos, pero en esa había unos cuantos oficiales de la inteligencia que se hacían pasar por 'cuadros de la UJC'. La oficina quedaba en un un amplio salón y en una mesa, en una esquina, siempre había agua fría, un termo de café, jugo de naranja y toronja y bocaditos de jamón y queso. Los segurosos no sólo iban a que les mecanografiara, también iban a tomar café o merendar. Por lo menos en tres ocasiones, Piñeiro visitó el lugar. La primea vez que me vio preguntó si yo era cubana, según él, yo parecía puertorriqueña.

Por eso el 28 de septiembre de 1970 cuando Manuel Piñeiro se acercó a mí dijo: "Fidel, parece puertorriqueña, pero es cubana". Fidel respondió: "No sé de dónde sacaste que parece puertorriqueña, porque se ve que es cubana". Era mi tercer encuentro con Fidel Castro. Fragmento del discurso que localicé en este sitio chileno, porque en el oficial, donde conservan todos sus discursos, no se pueden leer.

Nosotros queremos en esta noche expresar de una manera especial nuestro reconocimiento hacia la tercera brigada de jóvenes norteamericanos que han venido a trabajar a nuestro país (APLAUSOS). Tenemos aquí presente en este acto un contingente de algo más de 400 jóvenes procedentes de 25 estados de la Unión Norteamericana y también de Puerto Rico (APLAUSOS). Constituyen la tercera brigada de jóvenes norteamericanos que nos visita este año. Dos brigadas anteriores participaron en el corte de caña, y fueron brigadas millonarias.

Los compañeros que han trabajado con esta brigada han quedado con una magnífica impresión de su actitud ante el trabajo, de su autodisciplina y del sincero y profundo interés con que han estado haciendo su aporte de energía y de buena voluntad en favor del desarrollo de nuestro país. Y esta ha resultado ser también una brigada millonaria. Y ustedes dirán: “¿Pero cómo, si ya no hay zafra? ¿Cómo puede haber una brigada millonaria en Isla de Pinos, además, donde no hay caña?” Pues bien: fertilizaron 1 095 187 plantas de cítricos en un área de 570 caballerías (APLAUSOS). Y fertilizaron, además, 450 kilómetros de cortinas rompevientos en 28 799 horas de trabajo (APLAUSOS).

Recolectaron 5 389 quintales de limones en 16 518 horas de trabajo (APLAUSOS). Sembraron 21 681 matas de toronja, 3 903 de naranja y 6 832 de resiembra de naranja en 10 627 horas de trabajo. Esto representa un total de 13 caballerías sembradas nuevas (APLAUSOS), y 6 caballerías de resiembra. En aseguramiento de las siembras trabajaron 3 938 horas. En riego de posturas, en 32 903 posturas; descarga de posturas, 7 599. Relleno de huecos para siembra, 7 208. Además, en trabajo de construcción trabajaron 512 horas en la loma de Sierra de Caballos, que es para la antena de televisión en Isla de Pinos, y 960 horas en la construcción del círculo infantil de Gerona (APLAUSOS). Y aquí ustedes ven en concreto el esfuerzo realizado por estos jóvenes en un movimiento magnífico de gran contenido revolucionario e internacionalista (APLAUSOS), expresión de los sentimientos y de las reservas morales de lo mejor del pueblo de Estados Unidos (APLAUSOS).

Es esta ya la tercera brigada. Más de 1 500 jóvenes -si mal no recuerdo unos 2 000- han venido venciendo el bloqueo y los obstáculos de todo tipo y los riesgos de todo tipo. Porque hay que decir que a los imperialistas no les agrada absolutamente nada y se ponen histéricos al conocer de la presencia de estos jóvenes norteamericanos en nuestro país (APLAUSOS); jóvenes que se arriesgan a la ira de los imperialistas y a las consecuencias de este gesto revolucionario hacia nuestro pueblo, y que, desde luego, puede traducirse en los innumerables inconvenientes que los imperialistas crean para tratar de desalentar el movimiento progresista y el movimiento revolucionario en Estados Unidos. De ahí que nosotros expresemos con particular emoción nuestro reconocimiento y nuestro agradecimiento a estos jóvenes norteamericanos en este décimo aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución (APLAUSOS).

Mi cuarto y último encuentro con Fidel Castro fue el 12 de mayo de 1986, cuando me citó a su despacho, lo narro en mi libro Periodista, nada más, que pueden leer en mi blog. Pero el primer y segundo encuentro, en 1960 y 1961, lo conté en el tercer capítulo de mi libro:

La primera vez que hablé con Fidel fue en diciembre de 1960, en la tribuna de un acto de recibimiento a maestros voluntarios en Ciudad Libertad, antiguo campamento militar de Columbia.

-Fidel, dice Lalo Carrasco que nunca le pagaste los libros de marxismo que te llevaste fiados.

-¿Y Lalo todavía se acuerda de eso?, me respondió.

Lalo Carrasco, viejo comunista como mi padre y mi familia materna, había tenido una librería en Carlos III y Marqués González. Entre 1959 y 1961 trabajé como mecanógrafa y bibliotecaria en las oficinas del comité nacional del PSP, y la librería de Lalo quedaba enfrente. A menudo hablaba con Lalo. Siempre decía: “¡Qué descarado es ese Fidel, se llevó los libros y nunca me los pagó!”. No sé si antes de morir Lalo, el comandante le pagó lo que le debía. (A una librería que durante un tiempo hubo a la entrada del hotel Habana Libre, a la derecha, le pusieron Lalo Carrasco. Cada vez que entraba, me acordaba de la anécdota de los libros de marxismo. Lalo era un tipo campechano y mi padre se llevaba bien con él, igual que con su mujer, una de las hermanas Restano cuyo nombre he olvidado).

Mi segundo encuentro con Fidel Castro se produjo un domingo del mes de febrero de 1961, poco antes de sumarme al tercer y último contingente de maestros voluntarios, en la Sierra Maestra. Fue en La Raquelita, finca ubicada en El Cacahual, otrora propiedad de Luis Conte Agüero, famoso periodista y político antes de 1959. La finca había sido expropiada y entregada a Blas Roca, secretario general del Partido Socialista Popular, para que allí pudiera trabajar y descansar con tranquilidad. Mi padre había sido guardaespaldas de Blas más de veinte años. Además, Roca era el esposo de mi tía Dulce Antúnez, hermana de mi madre. Por si no bastara, Blas Roca en 1961 era mi jefe en las oficinas del PSP.

Ese domingo, Blas y los principales líderes del comunismo nacional se habían reunido secretamente con Fidel Castro. Si mal no recuerdo, se encontraban Aníbal Escalante, Joaquín Ordoqui, Carlos Rafael Rodríguez, Manolo Luzardo, Lázaro Peña, Flavio Bravo y Severo Aguirre. Aunque el rumbo socialista de la revolución no se hizo público hasta el 16 de abril de 1961, ya la cosa estaba ideológicamente amarrada. El slogan de “la Revolución es más verde que las palmas” no era más que eso, una consigna (en sus inicios se pensó que el proceso revolucionario tendría un carácter estrictamente nacionalista, con participación protagónica de la pujante burguesía cubana). Lo realmente cierto era lo que la gente decía: "Es como un melón, verde por fuera y roja por dentro".

En una pausa de la reunión de Fidel con los mandamases comunistas, mi tía Dulce me llevó al secreto encuentro. Se celebraba en una especie de bohío circular sin paredes y el techo de guano no permitía demasiada visibilidad. Me presentó al “máximo líder”:

-Fidel, ésta es mi sobrina Tania. Dentro de poco se irá a la Sierra Maestra, a un curso de maestros voluntarios, pero nadie en la familia cree que va a aguantar, porque mira qué flaquita es (tenía 18 años y pesaba cerca de 100 libras) y es muy mona (melindrosa) para comer.

Fidel se puso en pie. Dirigiéndose a mi tía, afirmó:

-No se preocupen. Aquello allá es muy sano. En las montañas hasta el aire engorda.

Y mirándome me dijo:

-Te vas a acordar de mí, porque cuando regreses no te van a conocer.

Y así fue. Luego de tres meses en el campamento La Magdalena, Minas del Frío, y después de subir tres veces al Pico Turquino -el más elevado de Cuba, con 1.974 metros de altura- cuando regresé a La Habana había dejado de ser flaquita. Pesaba 130 libras.

Tania Quintero

lunes, 1 de agosto de 2022

Testimonio de Lázaro Yuri Valle Roca*



Escribo estas líneas para liberar esos pensamientos y sucesos que me llevaron a tomar la decisión más correcta que he tomado en mi vida: declararme opositor y luchar contra la dictadura más vieja de Latinoamérica.

Corría el año 1978 o 79 cuando mi abuelo Blas Roca llegó a la casa indispuesto. Según oí decirle a mi abuela, Dulce Antúnez, había tenido una fuerte discusión con Fidel Castro. Esas discusiones acaloradas con Fidel eran bastante frecuentes. Ya se sabe cómo era el carácter del dictador, su prepotencia y autosuficiencia. Mi abuela le preguntó al doctor Cabeza qué le pasaba a mi abuelo y le dijo que nada, que solo había sido un dolor de cabeza y le había dado un calmante. Pero mi abuela, que lo conocía bien, me llamó al cuarto y me dijo que me preparara porque íbamos para la clínica con mi abuelo. El doctor Cabeza cuestionó la decisión de mi abuela, pero ella le dijo que conocía bien a su marido, pues llevaban más de 50 años casados. Cuando llegamos a la clínica, ya mi abuelo tenía el rostro y la boca desfigurados y le diagnosticaron una trombosis cerebro-vascular.

A partir de ese momento se empezaron a poner las cosas tensas, al punto que lograron divorciar a mis abuelos para casarlo con su secretaria Justina Álvarez. Argumentaron que mi abuelo y Justina mantenían una relación extramatrimonial de muchos años, algo totalmente incierto. En ese estado que se encontraba mi abuelo, Raúl Castro lo divorció y lo casó con Justina. Fueron innumerables las cosas que le hicieron a mi familia, al extremo de no dejarnos ir a verlo. Yo fui en varias ocasiones y Justina decía que tenía que avisar y sacar una cita. Otras veces me botaron, porque hablaba con mi abuelo cosas que a ellos no les gustaba, sobre todo las humillaciones y desprecio hacia mi familia.

Recuerdo el día que murió mi abuelo. Mi abuela, con un valor tremendo, me dijo: "Yuri, se murió tu abuelo, vístete que vamos para el velorio". Y nos fuimos caminando hasta la Plaza de la Revolución, ella se sentó al lado del féretro y yo a su lado. Imagínense cuando llegó la Justina, pero mi abuela y yo inconmovibles. Fidel, Raúl, Ramiro Valdés y Guillermo García miraban detrás de un paraván situado cerca. En eso Raúl me llama para decirme porque yo no llevaba a mi abuela para la casa, para que descansara, a lo que le respondí: "Por qué pinga no se lo dicen ustedes, o no tienen valor para hacerlo, así que váyanse a la mierda, hijos de puta". Y regresé y me senté junto a mi abuela. Cinco minutos más tarde terminaron el velorio. Al entierro pidieron que no fuera mi abuela. Después que finalizó la ceremonia, mi madre al ver que había gente echando la tierra dentro de la tumba, fue y le quitó las palas a los sepultureros y se las dio a sus hijos, para que fuera su familia quien le diera sepultura a su padre, Blas Roca Calderío.

Fueron muchas las vejaciones y humillaciones contra mi familia. Había mucho odio de parte de Fidel y su camarilla contra mi abuelo, que fue un hombre humilde, sencillo y correcto. Nosotros comíamos, como el pueblo, por la libreta de abastecimiento. Nunca mi abuelo quiso casas en la playa y a mucha insistencia de Fidel y Raúl, en las vacaciones alquilaba una casa en la playa, pero la familia tenía que ahorrar todo el año para pagarla. En una ocasión, Raúl le mandó un jeep de regalo a mi abuelo y él se lo devolvió. Le dijo que en el Comité Central solo se podía tener un auto. Son innumerables las cosas que puedo contarles, por eso mi abuelo caía mal pues nunca lo pudieron corromper. Tuvo discusiones con Fidel cuando la Constitución de 1976, que Fidel quería imponer cosas arbitrarias y mi abuelo nunca estuvo de acuerdo. Él era el único que a Fidel Castro le decía que algo no se podía hacer. Por eso lo odiaban, por eso lo divorciaron enfermo, con su cerebro destrozado por coágulos de la trombosis.

En otra ocasión, en 1981, yo tenía 20 años y estaba pasando el servicio militar en tropas guardafronteras, en la escuadrilla nacional ubicada en la Ensenada de Cubanacán, cerca de Jaimanitas, La Habana, donde me desempeñé como radarista en un barco interceptor Griffin. En esa marina guardaban sus barcos y yates muchos dirigentes entre ellos Fidel, el patrón de sus yates era el coronel Kiki Finalé, que andaba por allí ese día en una lancha rápida. Uno de los muchachos que yo tenía bajo mi mando fue corriendo a buscarme, para decirme que Finalé estaba abusando de ellos y humillándolos, haciendo gala y derroche de su prepotencia y despotismo por ser coronel y patrón de los yates de Fidel Castro.

Fui en ayuda de los soldados, entablando una tremenda discusión con el coronel Finalé, a quien terminé diciéndole que por mis cojones no saldría de la marina hacia Varadero, a donde se dirigían ese día, y salí en el barco para hacer mi guardia. Cuando vi venir su lancha de zafarrancho de combate y le hice los disparos de advertencia, paró la lancha. Cuando me acerqué, en la lancha con Finalé iban Alejandro Castro y Juan Juan Almeida, que enseguida me reconocieron. Yo no sabía que Kiki estaba acompañado por ellos, me disculpé y siguieron su viaje. Este hecho trajo como consecuencia que a los cinco días me botaron del servicio militar, con la prohibición que no podía portar ningún arma de fuego.

Espero entiendan que no sea más explicito y dé más datos y detalles, pero estoy preso y tengo muchos presos a mi alrededor, pendientes hasta del más mínimo detalle, lo que como, lo que escribo, todo. Además, para sacar este escrito y hacerlo llegar a su destino, debo burlar requisas y registros. Espero que con estos pocos ejemplos comprendan porque decidí ponerme contra la dictadura.

Mis abuelos siempre me dijeron que yo pensara y fuera lo que yo quisiera. De ellos aprendí a odiar a la dictadura, a ayudar a los más necesitados y que el pueblo, el soberano, es el que manda. También me enseñaron estas palabras de nuestro Apóstol: “Un hombre solo no vale más que un pueblo entero, pero hay hombres que no se cansan cuando su pueblo se cansa, y se deciden a la guerra antes que los pueblos, porque no tienen que consultar a nadie más que a si mismo. Y los pueblos tienen muchos hombres, y no pueden consultarse tan pronto ”.

La vez que más orgulloso me sentí de mis abuelos, Blas Roca y Dulce Antúnez, fue en uno de mis viajes a Estados Unidos, cuando fui recibido por amigos que conocieron a mi familia. Sus palabras de admiración y respeto a mi familia, fueron conmovedoras. Por eso lucho contra la dictadura, por eso cada día me siento orgulloso de mis abuelos y de mi madre, Lydia Roca Antúnez, quienes impregnaron en mí sentimientos puros y patrióticos.

Es mi compromiso seguir con la lucha que ellos iniciaron. Llevar a cabo sus ideas son mi guía y mi fuerza. Y los ejemplos de Martí, Maceo, Agramonte, me dan fuerzas para enfrentar todos los atropellos y humillaciones que me hacen, para tratar que desista en mi lucha para que Cuba y los cubanos seamos libres de una vez y por todas. El Apóstol nos enseñó que "son héroes los que pelean por hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad".

Muchas gracias a todos los hermanos que alzan sus voces en mi defensa para sacarme de este injusto y arbitrario encierro, que enfrento con la firmeza de mi legado familiar y de mis ideales. Y con la convicción de que Cuba tiene que ser libre ya.

Patria, Vida y Libertad.
Lázaro Yuri Valle Roca, preso político de conciencia.
Combinado del Este, prisión de máxima seguridad, 25 de junio de 2022,

a tres días de ser arbitraria e injustamente juzgado por un tribunal.

*Testimonio dado a conocer en La Habana por Eralidis Frómeta, esposa de Lázaro Yuri.

Foto: De la vez que detuvieron a Valle Roca en las afueras del cine Yara, en la céntrica esquina habanera de 23 y L, cuando junto con otros activistas se manifestaba pacíficamente el 10 de diciembre de 2015, Día Internacional de los Derechos Humanos. Antes de ser encerrado en Villa Marista el 15 de junio de 2021 y después enviado al Combinado del Este, Yuri estuvo muchas veces detenido. Imagen tomada de Radio Viva 24.

lunes, 25 de julio de 2022

60 años racionando la miseria


El 12 de marzo de 1962 los cubanos amanecimos con el anuncio oficial (Ley 1015/62) de que a partir de ese momento, y por el tiempo que fuese necesario, los alimentos se venderían de forma racionada. Al día siguiente, una Junta Nacional para la Distribución de los Alimentos, creada por disposición del Consejo de Ministros, dictó las primeras regulaciones.

La Libreta de Abastecimiento de Productos Alimenticios, como eufemísticamente se le denominó al documento que entregó el castrismo a cada familia para poder comprar en las bodegas, era la versión cubana de las cartillas de racionamiento que surgidas en la Unión Soviética y sus países satélites tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

A la Libreta de Productos Alimenticios se sumaría poco después una escuálida Libreta de Productos Industriales para adquirir -a veces teniendo que escoger entre un artículo u otro- la ropa, los zapatos, los pocos efectos electrodomésticos rusos que hubiese y, anualmente, tres juguetes para cada niño menor de 12 años.

En Cuba no hubo un conflicto bélico prolongado y destructivo que justificara el racionamiento, sin embargo, el régimen alegó que el desabastecimiento que se empezaba a padecer era debido al “bloqueo y la guerra económica a que era sometida Cuba por parte del gobierno norteamericano y la contrarrevolución”. También dejó claro que racionar los alimentos era la única forma de impedir el acaparamiento y la especulación.

Y hasta hubo zoquetes, como Che Guevara, que celebraron el racionamiento y achacaron el aumento del poder adquisitivo de las personas a la revolución y lo consideraron una forma de conseguir la equidad y la justicia social, nivelándonos a todos (los de a pie, se sobreentiende) al ponernos a comer lo mismo.

Lo que nadie pudo imaginar fue que aquel racionamiento, que se anunciaba como una medida provisional que duraría solo unos pocos años para dar paso a la abundancia prometida por el Máximo Líder para un paradisíaco futuro, se prolongaría hasta nuestros días.

Luego de la relativa bonanza económica de los años 80, fruto del millonario subsidio del Kremlin y la integración de Cuba al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), en 1990, con el derrumbe del bloque soviético, llegó el Periodo Especial, que nos puso casi al borde de la olla colectiva administrada por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

A partir de 1991, las páginas de la Libreta de Abastecimiento se redujeron y desaparecieron de ellas más de la mitad de los productos que se ofertaban hasta entonces, entre ellos la carne de res y la leche condensada, por solo citar dos. Desde hace tres décadas, la leche entera en polvo es solo es para niños menores de siete años y enfermos cuya dieta la requiera.

Eso, a pesar de que Fidel Castro anunció en los años 70 que Cuba, gracias a los experimentos ganaderos que se le ocurrían, produciría más leche que Holanda, tanta leche que alcanzaría para llenar la bahía de La Habana. Recordemos, además, el discurso del 26 de julio de 2007, donde el general Raúl Castro prometió que en 'breve tiempo' todos los cubanos podrían tomarse diariamente un vaso de leche.

En la actualidad, lo que se puede adquirir por la libreta, y que malamente alcanza para malcomer durante siete a diez días, ha quedado reducido a unas pocas libras de arroz, frijoles, azúcar, una botella de aceite de soya por persona cada dos meses, y una vez al mes pollo, huevos, picadillo o una jamonada que hay que ir rápido a buscarla a la carnicería porque generalmente está falta de refrigeración y se echa a perder. Ah, y un panecillo diario por persona de pésima calidad y que en pocas horas se pone ácido.

Hace poco más de un año, en medio de la crisis originada por la pandemia, a los mandamases se les ocurrió implementar un reordenamiento económico que ha disparado varias veces los precios y provocado una hiperinflación que no saben cómo detener. Con el sector privado al punto de la asfixia y la agricultura y la ganadería arruinadas por caprichosas políticas antieconómicas que recuerdan el comunismo de guerra bolchevique, hoy todo escasea, incluso lo más elemental.

Mientras crecen las colas tumultuosas vigiladas por la policía -lo mismo para comprar pollo que cigarros o papel sanitario- , los mandamases, casi todos obesos, siguen culpando de la escasez al 'bloqueo' y a los revendedores, haciendo promesas de un futuro de prosperidad y hablando de sobrecumplimientos que solo existen en el periódico Granma y en el Noticiero de Televisión.

Ante lo escasa y cara que está la comida -la cuota mensual que recibe una persona en las bodegas no baja de los 120 pesos- y la imposibilidad de comprar en las llamadas Tiendas en MLC (moneda libremente convertible), muchos cubanos temen el momento en que eliminen la Libreta de Abastecimiento.

Pero eso, a juzgar por lo mal que va todo, es muy poco probable que suceda.

Luis Cino
Cubanet, 12 de marzo de 2022.