Google
 

lunes, 15 de julio de 2019

Los dilemas de Los Martí



En la Habana, caminando al mediodía sobre las agujeradas aceras de sus calles, dos sonidos podían oírse con claridad salir de las casas humildes: el “pito” con el cual el régimen trataba de interferir la señal de Radio Martí, y el de las ollas de presión, ablandando cualquier cosa.

Era una mezcla extraña de sonidos, casi única: el hambre y la noticia, dos hambres; la escasez y la novela, dos desengaños; aires de libertad y a la vez, el oxígeno aprisionado, la incertidumbre del cubano. No quedaba de otra que especular: la gente, temerosa del CDR delator, echaba a andar el fogón para poder oír la novela o las noticias de Radio Martí.

En aquellos primeros días, en los cuales el régimen se ufanaba de que Radio y Televisión Martí ni se oían ni se veían, la interferencia radial, y unos pedazos de latas y tubos metálicos en las alturas de los hoteles y las torres, indicaban la urgencia de bloquear la señal. Ciertamente, lo consiguieron en parte. Incluso con la ayuda del inefable Agente Orión, un técnico que en poco menos de tres años en Estados Unidos había sido contratado para trabajar en el proyecto televisivo -¿premura o incapacidad de la CIA? El golpe moral y técnico a la “agresión radioeléctrica” fue apoyado, directa e indirectamente, por las reglas y leyes norteamericanas que impedían esfuerzos más intrusivos. Sin embargo, la olla ablandadora y el “pito’ radio-martiano continuaron sonando en las calles de toda la República.

La última batalla por la sobrevivencia de Los Martí no ha tenido lugar en Cuba sino en Estados Unidos, y se debe a un informe devastador hecho por la Agencia de Estados Unidos para Medios Globales. Algunas críticas son crónicas, y tienen razón. Otros son hechos recientes a los cuales se les ha dado, tal vez, una dimensión exagerada, como el llamado affair Soros. Los evaluadores no han escatimado palabras que bastarían para el cierre de ambos proyectos mediáticos: mal periodismo, propaganda ineficaz, violación de las normas de contratación, y éticas, y lo más importante de todo, un largo historial de infiltraciones y filtraciones de la inteligencia cubana.

Para hacer un balance justo -siempre será insuficiente-, de ambos programas es necesario analizar su base ética, legal, composición humana y material, y su factibilidad técnico-económica. Desde el punto de vista ético, hacer un medio de difusión alternativo que rete el monopolio informativo e ideológico de un régimen totalitario, no tiene mucha discusión. Pero si ese medio es financiado enteramente por un gobierno extranjero, y es este quien fija los libros de estilo y hasta las contrataciones -como es el caso actual-, su ética comunicacional es discutible.

No se trata de que Los Martí no reciban “donaciones” de Estados Unidos, Francia o Alemania. Donación es una cosa. Financiamiento es otra. Los equipos, personal y hasta las noticias, están monitoreados por el gobierno norteamericano, y, compresiblemente, deben responder a su política hacia Cuba, y no a las ideas o los proyectos de los cubanos. Así ha sucedido: el tinte de Radio y Televisión Martí es el mismo que usaron Reagan, Clinton, Bush, Obama y ahora Donald Trump.

Ese “pecado” de nacimiento ha sido la base para muchos conflictos fuera y dentro del programa; y ha servido de bandera al régimen cubano para desnortar del sentido liberador de Radio y Televisión Martí.

Una solución plausible es que, de ser un apéndice del gobierno norteamericano, Los Martí luchen por ser entidades independientes, quizás ayudadas, pero nunca regentadas por agencias federales. Hay una gran cantidad de ciudadanos cubanoamericanos que pudieran financiar el proyecto, solo que tendrían el derecho a cuestionarse, como inversores privados, la eficacia y la eficiencia de estos medios alternativos de comunicación.

Es preferible la fiscalización de los nuestros, a la que hasta ahora han hecho otros, ajenos a nuestra cultura e idiosincrasia. En ese caso le “apretarían las clavijas” al programa, y quizás ya sea hora de que algo así suceda: costos contra beneficios.

En este punto, y salvando las distancias históricas, Radio y Televisión Martí honrarían de ese modo el nombre que llevan. Patria, el periódico fundado por José Martí para la libertad de Cuba, se financiaba con fondos de tabaqueros cubanos en Tampa y Cayo Hueso. Era un modesto periódico semanal de pocas páginas, y enviado por correo. Pero era cubano, y nadie tenía que decir qué y cómo se publicaba.

Ese eslabón nos lleva al siguiente de la cadena: el manejo de la información. El periodista no se hace, nace. Puede y debe formarse, pero no solo de noticias vive el comunicador. Él también tiene ideas, emociones, desengaños. Necesita una cultura sólida, y una formación ética donde, sin renunciar a sus criterios, pueda poner sobre la mesa todas las cartas, sin marcar. Debe tener, en el caso que nos ocupa, una información veraz, actualizada de lo que sucede realmente en la Isla, y no de lo que cuenta el emigrante o el opositor, quienes para obtener asilo y sellos de comida mienten descaradamente.

Las fuentes deben ser contrastadas, verificadas, sometidas a escrutinio. En el caso de Cuba eso es difícil, mas no imposible. Quien sale de la Isla por un par de meses y regresa, encuentra otra Cuba. La Isla aparenta no moverse. Pero como dijera Galileo, sin embargo se mueve -es lo que le ha permitido, en sesenta años, evadir expertos francotiradores.

Por otro lado, no merece la pena regodearse en lo que todos saben: que no hay agua en Centro Habana, que en El Cerro no recogen la basura hace diez días, que dan tres pescados para siete personas, que todavía hay albergados del ciclón del 26. El periodismo debe, además de denunciar, proponer; ir la búsqueda de lo que el lector o el oyente no puede ver ni oír; la noticia, que deriva de nuevo, de notable, debe sorprender no solo como novedad sino como curiosidad humana. Hacer ver a los que no pueden o no quieren ver.

Eso es lo que ha perdido el periodismo que se hace en la Isla y es lo que debería encargarse de hacer un medio alternativo de cubanos para cubanos, hipotéticamente, la misión de Los Martí. No ofender. No ir hasta la descalificación del contrario. Hay un punto donde hay que parar. No es necesario poner o decir de más, porque como un bumerang, regresa contra el propio comunicador. Siempre se debe dejar algo debajo del agua, como el iceberg de Hemingway, para que el lector o el oyente puedan sentirse capaces, partes de la información. Ese olfato y talento lo han tenido los grandes periodistas.

Y entrando en el tema de las misiones, posibilidades técnicas y económicas, no sin razón quienes pagan Los Martí, que somos todos los que vivimos en Estados Unidos, desearíamos conocer, limpiamente, cómo se invierten decenas de millones de dólares. El “amiguismo” y los “socios”, endémicos males entre latinos en una agencia gobernada por norteamericanos es una bandera roja a la cual le van arriba como el toro al trapo. No porque en la Isla se fuera ministro, general o hijo de un personaje, se es comunicador social. Ellos tendrán mucha información, pero esta es una profesión seria, no para improvisados ni principiantes. Una vez que han dado todo el “jugo” que traían, deberían dedicarse, si es posible, a sus profesiones originales.

Quien escribe no puede asegurar que Televisión Martí, como prometió el ex alcalde Tomás Regalado hace meses, se puede ver ahora en toda la Isla. Por cierto, Don Tomás fue y es una elección más que acertada para dirigir ambos proyectos. Tendríamos derecho a saber qué ha sucedido y quiénes son los responsables, aquí, en Estados Unidos, no en Cuba, de que este periodista, de la “gorra a los spikes”, no haya podido avanzar más en sus propósitos.

Por último, Radio y Televisión Martí enfrentan dos conflictos que nada tienen que ver con los cubanos y los norteamericanos: las nuevas tecnologías. Si ya muy pocos leen, cada día son menos los que oyen radio y siguen noticias por televisión. El teléfono celular y las redes sociales han sustituido los diales y los comentaristas profesionales, el twitter es la verdad, y el noticiero de las ocho, la mentira. A casi ningún milenio le interesa lo que diga Díaz-Canel o Trump. Le interesa, eso sí, el nuevo escándalo de las Kardashian o en que se gastan 1,6 billones Jay-Z y Beyonce. Es una realidad triste, pero es una realidad de nuestro tiempo y hay que tenerla muy presente.

Es aquí en Estados Unidos donde el periodismo de hoy, sin renunciar a su objetivo último que es denunciar y anunciar, describir con imparcialidad y a la vez exponer el criterio del profesional, debe colocar de manera muy cuidadosa, balanceada, atractiva, el producto. Si el mensaje tiene el objetivo de mover al receptor -única confirmación de su efectividad- hay que usar métodos novedosos, actuales, para comunicar. No siempre se logra ser original. Pocas veces se pueden poner en fila la ética, la verdad, el buen decir, la legalidad y la posibilidad real de llegar a la gente.

Llamándose pues, Radio y Televisión Martí, nadie debe dudar que la meta principal es la libertad y la unión de todos los cubanos: TODOS, sin excepción. No separar ni disgustar a quienes desean un país democrático, moderno y próspero. Los dilemas que quizás se planteó el apóstol al fundar Patria, tienen puntos en común con el conflicto que genera vivir y trabajar por Cuba fuera de sus fronteras.

Por esa misma razón sus palabras resuenan, a la distancia de 127 años, con inusitada vigencia: “Nace este periódico, a la hora del peligro, para velar por la libertad, para contribuir a que sus fuerzas sean invencibles por la unión, y para evitar que el enemigo nos vuelva a vencer por nuestro desorden”.

Francisco Almagro
Cubaencuentro, 4 de junio de 2019.
Foto: Tomada de Diario de Cuba.

lunes, 8 de julio de 2019

Una programación anclada en el pasado



La agencia federal estadounidense que controla las transmisiones de Radio y Televisión Martí emitió un informe donde afirma que las dos entidades dedicadas a emitir propaganda hacia Cuba, no respetan cánones éticos del periodismo, están desfasadas en el tiempo en relación a la audiencia y amarradas a viejos valores políticos.

Por otro lado, la divulgación del informe este miércoles coincide con un hecho inédito dentro de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB, por sus siglas en inglés) donde están integradas Radio y TV Martí, que es la circulación entre sus trabajadores de una carta anónima de denuncia de situaciones de nepotismo y favoritismo en las altas esferas de OCB.

El informe fue preparado por un grupo de expertos contratados por la Agencia Estadounidense para los Medios Globales (USAGM, por sus siglas en inglés), tras un sonado escándalo acaecido en octubre de 2018, relacionado con un programa de TV Martí donde se mencionó al filántropo e inversionista George Soros, como “un multimillonario judío de origen húngaro cuya fortuna se estima en 8,000 millones de dólares”. Además, se le caracterizó como “un judío no creyente” y “de moral flexible”.

Las primeras investigaciones condujeron al despido de cuatro editores y el informe ha sido emitido tras seis meses de revisión de los programas regulares de la emisora, para detectar posibles violaciones de los parámetros éticos de USAGM, en el marco de una amplia investigación ordenada tras el escándalo por el directo, John Lansing.

El informe recuerda que durante décadas, desde la creación de la emisora radial Voz de América dentro de la desaparecida Agencia de Información de Estados Unidos (USIA), sus directivos se debatieron siempre entre promover emisiones de propaganda o un instrumento para ejecutar la política exterior de Estados Unidos. Al final concluyeron que todas las emisoras patrocinadas por el Gobierno federal deben servir para “reflejar los ideales estadounidenses de una prensa libre, objetiva e imparcial, y que de ese modo tratara de influir en las poblaciones extranjeras demostrando cómo funciona una democracia, aun con todas sus imperfecciones”.

Sin embargo, apunta el informe, en OCB las cosas no funcionan así, ya que “gran parte del contenido de Martí es diferente al de cualquier otro servicio de noticias de la agencia. Martí se dedica abiertamente tanto a la propaganda como a la promoción de la política exterior de la administración actual, en este caso hacia Cuba (así como hacia Venezuela y Nicaragua)”.

Aunque la comisión investigadora decidió no tomar partido sobre si es acertado o no que Radio y TV Martí lo hagan, ha cuestionado su efectividad. “Si bien no existe una buena forma de evaluarlo, el criterio profesional unánime del panel, basado en lo que cada miembro sabe sobre cómo usar las comunicaciones para atraer e influenciar a una audiencia y en el éxito de las tácticas que contribuyeron a la caída de la Unión Soviética, fue que los intentos unilaterales de Martí son desacertados, y es casi seguro que fracasarán”.

Así las cosas, “los problemas radican en los noticieros de radio y televisión, y especialmente en la oferta diaria constante de los programas de debate político y los informes de investigación. Estaban plagados de mal periodismo. Y, sin embargo, también eran propaganda ineficaz”. Todo esto se debe también a que la forma en que son montados los programas, tanto de radio como de televisión, pecan de una falta de calidad asombrosa. Dicho en términos sencillos, “desde el punto de vista técnico y estético, la calidad de la producción de la radio y la televisión de Martí es mediocre”.

“En la gran mayoría de los programas de radio se escuchan ruidos molestos de fondo. En televisión, la calidad del manejo de la cámara, la iluminación y los gráficos es irregular, lo que refleja una aparente falta de experiencia técnica y profesionalismo. Como resultado, muchas de las producciones parecen obsoletas y antiguas, cuando no vergonzosas”, apuntan los cinco expertos que confeccionaron el informe.

Los problemas más serios parecen estar en los estándares del trabajo, ya que muchos materiales que salieron al aire o fueron publicados en Martí Noticias solo citan fuentes de un lado de la historia, no hay equilibrio informativo y ni siquiera está claro si disponen de la competencia necesaria para opinar sobre lo que se les pregunta.

En los debates, por ejemplo, los moderadores que se supone deban ser imparciales, corrientemente dan sus opiniones y participan en las conversaciones como un panelista más. “Del mismo modo, se presentó demasiada información sin atribuir las fuentes, y esto da la impresión de que se obtuvo de manera arbitraria. Aunque no se detectó ningún plagio, una atribución descuidada de fuentes puede llevar a acusaciones de plagio”.

El informe señala también que los periodistas y editores de OCB no hacen ningún esfuerzo por contactar a las autoridades o fuentes en Cuba para contrastar la información y dependen demasiado de la llamada “oposición disidente”.

El panel concluye que en las trasmisiones se ignoran sistemáticamente las normas de objetividad establecidas en el periodismo “a favor de tácticas de comunicación visiblemente propagandísticas”, por lo cual “parece poco probable que la presentación del contenido en la radio, a través de vídeos y online logre promover la libertad y la democracia dada la demografía, la cultura y las circunstancias políticas de Cuba en la actualidad. Radio y TV Martí operan como un anacronismo”.

A juzgar por el informe, el gran problema de OCB es que opera en términos de antigüedad. Es una emisora anclada en el pasado, que creció teniendo como fuente una forma de hacer radio en Miami en las década de 1960 del siglo pasado y no ha sabido modernizarse. “El tono de las conversaciones no es diferente al que se escuchaba en la radio de Miami de hace 50 años, cuando las radios se transformaron en instrumentos de combate contra el gobierno cubano".

En estos momentos, la realidad en Cuba y en Miami es totalmente diferente. “La mayor parte de la oposición que tiene opiniones contrarias a la revolución cubana se fue hace tiempo y la gran masa de cubanos en la isla hoy tiene más sentimientos encontrados o no está demasiado politizada”, por lo cual el reto es lograr una conexión basada en esta realidad, y no “en la falsa realidad febril que suelen tener las comunidades de refugiados de todo el mundo sobre sus países de origen”.

En la introducción al informe, John Lansing absuelve de responsabilidad al actual director de OCB, Tomás Regalado, nombrado en junio de 2018 y a quien califica como “impulsor clave de estas iniciativas de reforma continua”.

Con el informe, USAGM pretende iniciar proceso de reformas de OCB para evitar que la situación se repita. “La OCB debe cumplir con los más altos estándares de periodismo profesional en todo momento y cualquier desviación de ellos es inaceptable”, declaró Tomás Regalado. Y para ello la única forma parece ser remodelar desde cero las transmisiones hacia Cuba. Lansing no fue del todo claro en esto, pero su subdirector de Operaciones, Matt Walsh en una entrevista en la VOA dijo que hay que enfrentar el reto de cambiar la cultura dentro de OCB. “Lansing quiere que nos concentremos en cómo pudiéramos reconstruir OCB desde cero, algo que no va a pasar de la noche a la mañana”.

Y una de la razones es la propia composición de los empleados de OCB, como apunta uno de los autores del informe, Edward Schumacher-Matos, director del Edward R. Murrow Center for a Digital World en la Fletcher School of Law and Diplomacy de la Universidad Tufts, Boston, Massachussets. “Son gente con buenas intenciones que quieren lo mejor para Cuba, pero también están llenos de viejos resentimientos y odio, lo que es perfectamente entendible”.

La publicación del informe coincidió con la aparición en varios buzones de correo electrónico de empleados de OCB de una carta anónima donde se acusa al director de la entidad, Tomás Regalado, de nepotismo, arbitrariedad y mantener un régimen tiránico en Radio y Televisión Martí.

Se ignora la autoría de la carta, aunque tres empleados de la entidad que la leyeron coinciden en que su contenido es “factual”. Es algo, “que todo empleado allá dentro comenta abiertamente a diario. Llevamos meses en esto”, dijo a OnCuba uno de ellos, que no puede ser identificado porque los empleados federales necesitan de permiso de sus supervisores para hablar con la prensa.

Las alegaciones son bastante duras y su autor se identifica apenas como alguien que tiene “un puesto previligiado y muchos años de servicio”, y quue se encuentra “en el grupo de los castigados con horario muy forzado (3 de la tarde a 11 de la noche) y no porque me necesiten, sino simplemente porque no soy un yes man ni un mandadero”. Sin embargo, asegura que ha estado presente en reuniones con el director de OCB, donde presuntamente Regalado habría humillado a empleados.

Según el autor de la misiva, Regalado llegó a la presidencia de OCB con la intención de cambiar el estado de cosas en su interior. “Me consta porque estuve presente en su primera reunión, cuando dijo que no voy a hacer ninguna presentación pública porque vine a cortar cabezas e incluso de aquellos vagos que creen que por ser federales no se pueden remover. A partir de ese momento y hasta hoy día, no solo ha acabado con la moral y la vida de muchas personas, sino que ha convertido el lugar en una oficina de familia para impulsar sus proyectos personales y las de su hijo, con un nivel de nepotismo que ni siquiera en la empresa privada se permite”, explica la carta, que acusa a Regalado de no haber reformado la empleomanía sino despedido a veteranos para sustituirlos por “sus amigos” que supuestamente no aportan nada a la programación radial y televisiva.

Tres empleados, bajo condición de anonimato, indicaron que ha habido un “retroceso” en la calidad de la programación, algo que señala el informe de USAGM. “Regalado trajo a su gente, que hacen radio vieja”, dijo uno de ellos.

En términos de nepotismo, la carta afirma que Regalado ha promovido a su hijo, Tomás Jr., al punto de que es quien “verdaderamente manda ahora en Martí”, y a quien describe como “un hombre atormentado por su ineptitud e ineficacia, que ni siquiera habla bien el español, balbucea, se equivoca cada dos por tres palabras y deshonra a toda la institución”.

“Con esta carta espero que alguien nos brinde ayuda para denunciar ante las instancias pertinentes todo lo que pasa desde junio pasado: Tomás Regalado Sr. ha tenido el descaro de insultar con declaraciones públicas y llamar mentirosos a los que han botado injustamente; sobran las groserías, los recortes, el maltrato a los contratistas que no los dejan ejercer con tranquilidad, y en general a todos los profesionales que él ha relegado dándole paso a nuevos contratados que o son muy inexpertos o no tienen preparación alguna para ejercer sus actuales funciones”, afirma la misiva sin proporcionar más datos o identidades.

OnCuba intentó contactar a Tomás Regalado y a su hijo y no obtuvo respuesta. Sin embargo, un portavoz de USAGM indicó que la agencia federal también recibió una copia de la carta anónima, pero declinó comentar su contenido por no estar autorizado y porque “no respondemos a anónimos”. El portavoz tampoco quiso ser identificado por no estar autorizado.

En noviembre de 1918, Regalado conversó con OnCuba. y declaró que los cambios introducidos en el personal se debieron a cierto sesgo periodístico. “Lo que encontré al llegar fue una cierta izquierdización de las noticias. Aunque no sé si las noticias tienen derecha o izquierda. Mi opinión como un observador de fuera, interesado siempre en la cosa de Cuba, es que en muchos momentos esta agencia se desvió del espíritu y la letra de la ley. Incluso durante la administración de Obama ese muro que debe haber entre la dirección política y la dirección profesional se quebró. Por ejemplo, aquí se prohibió dar la noticia de la victoria de Trump. Radio Martí fue el último medio en dar la noticia de la presidencia de Donald Trump”.

Rui Ferreira
On Cuba, 22 de mayo de 2019.
Foto: Tomada de On Cuba.

lunes, 1 de julio de 2019

Radio y TV Martí: Mal periodismo y propaganda ineficaz


El servicio del gobierno de Estados Unidos encargado de transmitir noticias objetivas a Cuba produce tanto "mal periodismo" como "propaganda ineficaz", según una auditoría independiente publicada el martes 21 de mayo de 2019.

La Agencia de Estados Unidos para Medios Globales (USAGM) -que supervisa las transmisiones internacionales financiadas por los contribuyentes-, ordenó la auditoría a la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB) en febrero, en respuesta a un reportaje de 2018 que contenía comentarios antisemitas sobre el filántropo multimillonario George Soros. Fragmentos del reportaje trasmitido por TV Martí provocaron una condena generalizada y a nueves periodistas de OCB les aplicaron medidas disciplinarias.

Posteriormente, John Lansing, CEO de USAGM, se disculpó con Soros y ordenó una auditoría para detectar "cualquier patrón de periodismo poco ético, no profesional, parcial o de calidad inferior".

Los resultados arrojaron una dura acusación de prácticas en OCB que al formar parte de USAGM, está obligada por ley a proporcionar una programación objetiva y equilibrada que refleje una variedad de puntos de vista.

Los cinco expertos del panel de la auditoría opinaron que el periodismo en OCB (radio, televisión y web) es parcial, no proporciona contextos y se cruza en la defensa estridente de las causas disidentes cubanas de línea dura. “No es solo defensa, es realmente una propaganda antigua, de martilleo constante", afirmó el presidente del panel, Edward Schumacher-Matos, profesor de la Escuela de Derecho y Diplomacia de Fletcher en la Universidad de Tufts, en Boston, Massachussetts.

La auditoría señala que "casi cualquier crítica" al gobierno cubano está permitida en los programas de Radio y TV Martí, mientras que "hay poco o ningún intento de obtener una respuesta o proporcionar información de equilibrio".

Según el panel de expertos, "las normas de objetividad bien establecidas se ignoran rutinariamente en favor de las tácticas de comunicación propagandística. Es poco probable que sus programas "logren promover la libertad de democracia dada la demografía, la cultura y las circunstancias de Cuba en la actualidad".

La implacable crítica contra Cuba "desplaza a otros tipos de cobertura de noticias e incluso al periodismo de defensa que podría ser más efectivo, por ejemplo, contar historias positivas sobre una persona o sobre Estados Unidos", expresó el panelista de la auditoría Roberto Suro del Pew Hispanic Center, con sede en Washington D.C.

En la introducción al informe, Lansing manifestó que se nombró un grupo de trabajo para actualizar los estándares periodísticos, se incorporará un nuevo editor para mejorar las prácticas periodísticas y "se requerirá capacitación adicional sobre equidad, objetividad, equilibrio y sesgo en la cobertura para todos los empleados de OCB".

Con sede en Miami, OCB supervisa Radio Martí, fundada en 1985, TV Martí, que comenzó en 1990, y Martí Noticias, un sitio de noticias online creado en 2011. Su presupuesto fue de 29 millones de dólares en 2018, y sus transmisiones, a menudo bloqueadas por el gobierno cubano, alcanzan aproximadamente el 11 por ciento de la población de la isla.

En 1999, el entonces inspector general del Departamento de Estado declaró que tanto Radio Martí como TV Martí, tenían "problemas con el equilibrio, la imparcialidad y la objetividad". En 2010, una investigación del Senado de Estados Unidos concluyó que Martí tenía "un apoyo insignificante de parte del pueblo cubano". A pesar de las críticas, Radio y TV Martí han tenido un apoyo contínuo del Congreso de los Estados Unidos.

Pero ese no será el caso si no mejoran, dijo Tomás Regalado, ex alcalde de Miami que lidera OCB. Regalado fue nombrado por la administración de Trump y asumió el cargo en junio de 2018, un mes después de que se emitieran ese reportaje sobre Soros. "Un miembro del Congreso me dijo: 'Bueno, si Radio y TV Martí no se reinventan, no se puede defender'", dijo Regalado.

Además de la OCB, USAGM supervisa también la Voz de América (VOA), una organización federal; y tres organizaciones sin fines de lucro, Radio Free Europe/Radio Liberty, Radio Free Asia y redes de transmisión del Medio Oriente que reciben subsidios de USAGM. Los autores de la auditoría reconocieron una "tensión inherente" en todas las agencias de noticias de USAGM, pero "en ninguna parte es esa tensión más aguda" que en TV y Radio Martí.

De acuerdo al informe, "Martí se involucra abiertamente en la propaganda y en la promoción de la política exterior de la administración actual en este caso hacia Cuba (así como en Venezuela y Nicaragua)". Y cita ejemplos de que Martí no cumplió con los estándares periodísticos:

• Los anfitriones e invitados en sus programas de son "tan anti-castristas que su lenguaje a menudo es crudo". El anfitrión de un programa, un disidente que pasó 16 años en la cárcel en Cuba, llamó "cáncer" al gobierno de Castro.

• Un programa de 30 minutos se centró en la decisión de la administración de Trump de permitir que los exdueños estadounidenses de propiedades expropiadas por el gobierno cubano presenten demandas en los tribunales de Estados Unidos. Nadie explicó por qué eso podría ser perjudicial para un nuevo gobierno democrático en Cuba y fue evitado por administraciones anteriores.

• A pesar de que las noticias en vivo de Martí tuvieron pocos errores, "no hubo esfuerzo" para agregar contextos. "Los invitados y anfitriones a menudo se refieren a eventos de la década de 1960 sin explicación para una audiencia que no está familiarizada o es demasiado joven para conocer las etapas iniciales de la revolución cubana".

Los autores del informe también consideran que los "programas de entrevistas unilaterales y los anfitriones combativos" de Martí que se centran en las quejas de la época de la Guerra Fría, son "fundamentalmente inadecuados" en la Cuba de hoy, donde el 40 por ciento de la población nació después de la caída de la Unión Soviética en 1990-91.

"No estoy discutiendo la existencia de esas faltas, pero mucho de esto sucedió antes de que naciera la mayoría de las personas en Cuba", dijo Roberto Suro. Por su parte, Schumacher-Matos apuntó que "son personas bien intencionadas que quieren lo mejor para Cuba, pero que también están llenas de resentimientos y enfados que son totalmente comprensibles".

En los últimos años, según el informe, ha habido cierta flexibilización de los controles gubernamentales, con más cubanos que obtienen acceso a internet, una mayor influencia e la Iglesia católica e incluso un crecimiento en los mercados privados. Para llegar a una audiencia en Cuba menos sumergida en política, el informe recomienda un periodismo más equilibrado, así como una cobertura neutral de los eventos no controversiales en Cuba, como la evacuación de huracanes.

La controversia sobre el segmento de Soros, que se emitió originalmente en mayo de 2018, se hizo pública meses después, luego de que un bloguero lo expusiera y los medios de comunicación de Estados Unidos le dieran repercusión. Entre otras cosas, Soros, un objetivo frecuente de los teóricos de la conspiración, fue descrito como "un judío no creyente de moral flexible".

Regalado dijo que nueve empleados de Martí fueron despedidos, han renunciado o han sido puestos a prueba, en espera de una investigación. Al iniciar la auditoría en febrero, Lansing denunció que el segmento de Soros era "profundamente ofensivo y totalmente inconsistente con nuestros estándares profesionales y ética. OCB no debería haberlo transmitido".

Además de Schumacher-Matos y Suro, los otros panelistas de la auditoría de OCB fueron Laura Castañeda de la Escuela Annenberg de Comunicación y Periodismo de la Universidad del Sur de California, la ex periodista de Telemundo Andrea Sarralde, y María Fernanda Sandoval, una especialista en Latinoamérica.

Matt Walsh, subdirector de operaciones de USAGM, asveró en una entrevista que cambiar la cultura en OCB será un reto. "(Lansing) realmente quiere que nos enfoquemos en cómo podemos reconstruir OCB desde cero. Lo que ciertamente es algo que no sucederá de la noche a la mañana".

En 2018, USAGM también tuvo que lidear con otras serias violaciones éticas periodisticas. En octubre, 15 periodistas del servicio de hausa de VOA fueron despedidos o disciplinados por aceptar sobornos de un oficial nigeriano. Además, la jefe del servicio en mandarín de VOA fue despedida por permitir a un multimillonario chino exiliado hacer acusaciones sin fundamento contra oficiales en Beijing durante una transmisión en vivo.

Brian Padden
VOA, 22 de mayo de 2019.
Foto: Sede de la VOA en Washington, tomada de La Galena del Sur.
Leer también la nota del director interino de USAGM y escuchar declaraciones de Tomás Regalado.

lunes, 24 de junio de 2019

Idalmis, ex Morena del Caribe



A Idalmis Gato Moya se le localiza en el combinado deportivo José María Pérez, más conocido como El Pontón, en la barriada de Centro Habana. Allí imparte clases de ejercicios aeróbicos a un grupo de muchachas. Camagüeyana de nacimiento, fue una de las integrantes de las espectaculares Morenas del Caribe que alcanzaron el cetro olímpico en Barcelona 1992, Atlanta 1996, y Sidney 2000, convirtiéndose en uno de los mejores equipos del siglo y dejando una impronta en la historia del deporte cubano.

Hija de Yemayá en la religión yorubá, esta Morena de 1.78 metros de altura, especialista en defensa y recibo en sus tiempos de voleibolista de alto rendimiento, se convierte en atacadora de primer nivel ante el periodista y libera todos los demonios que la atormentan desde su retiro del deporte activo.

“Después que yo me retiré en el 2001, me dieron seis meses para buscar un centro de trabajo y me fui interesando en el mundo de los ejercicios físicos y los aerobios para seguir vinculada al deporte y poder desentrenarme. Los primeros ocho años estuve como activista sin ganar salario alguno por diferentes lugares, hasta que logré que me emplantillaran oficialmente en este lugar”.

En esos primeros tiempos, cuando fue a buscar empleo con sus tres medallas olímpicas colgadas en el pecho, le dijeron que lo que tenían para ella era solo un puesto de auxiliar de limpieza. “Ningún trabajo es deshonroso, pero pienso que a mí eso no me tocaba, conmigo deberían haber tenido otra salida”. Idalmis recibe un pago como estímulo por ser campeona olímpica de 300 cuc mensuales, pero tiene que estar vinculada a un centro de trabajo, de lo contrario no lo puede cobrar.

“Todos los meses hay que presentar una carta firmada por la directora del centro deportivo que avale esto. No sé en caso de lesiones, peritaje médico, o simplemente por vejez, cómo serán las cosas. Imagino que se busque alguna solución. No debe ganar lo mismo quien solo fue campeón olímpico una vez y otro que lo ha sido tres veces, estoy en desacuerdo con eso. Estamos hablando de tres ciclos olímpicos con todo el sacrificio que eso conlleva y no son los mismos resultados”.

Los ojos de la ex atleta se humedecen por momentos, recordando sus tiempos de gloria y el tremendo sacrificio que tiene que hacer un atleta para lograr los resultados soñados. “El deporte es un sacrificio, se viven buenos y malos momentos, tristezas y alegrías, nostalgias y dolor. Se busca el éxito a cambio de sacrificar la juventud, la diversión, y se corre el riesgo de quedarse uno solo en la vida para darle a ese pueblo que ama el deporte, las alegrías y los buenos momentos que se merecen”.

Sin embargo, pocos saben el calvario que viven muchas de nuestras glorias deportivas cuando dejan las canchas y salen de la palestra pública. Idalmis Gato lleva ese dolor por dentro que lentamente la consume y la decepciona. “Es muy difícil retirarse del deporte activo. Tienes que estar psicológicamente bien para no caer en vicios. Salir de la burbuja no es fácil. El tratamiento que han tenido, al menos en mi caso particular, no es el mejor. Eso me da mucha tristeza, aquí nadie del Inder ha llamado a ver cómo una se encuentra. Si no fuera por esa carta que tengo que entregar todos los meses, no sabrían si estoy en Cuba o no. Conmigo no han tenido ningún detalle y no estoy hablando solamente de cosas materiales".

"Yo tuve que vender aguacates, tomates, tamales, jugos, trabajé en parques, en pasillos de edificios, en centros de trabajo, en patios de escuelas... El olvido no me vence, pero ver que otros deportistas reciben tarjetas de felicitación, cestas de regalos, reconocimientos, y a ti no te llega nada, me da mucho dolor. ¿De qué me ha valido tener tres títulos olímpicos? ¿Cómo se sentirán los atletas activos de hoy viendo que los que dieron su juventud y su vida por el deporte han quedaron en el olvido? No me he cansado de llorar sola muchas veces para desahogarme. Tengo amistades atletas de otros países y es imposible invitarlos a mi casa porque no se imaginan cómo vives”.

“El presidente Diaz-Canel lo ha dicho en varias ocasiones: hay que ayudar a los atletas y a las glorias deportivas que en su momento le dieron tantas alegrías a este país y tanto orgullo. Eso no se está cumpliendo, por eso muchos se han ido de Cuba, decepcionados. La única satisfacción que me queda es gracias a la gente en la calle que te recuerda, te saluda, y te da su cariño espontáneo. El olvido es la forma más cruel de matarte lentamente”.

“A Cuba me atan mis padres, mi familia. Yo pudiera trabajar de entrenadora en otro país, con mi currículo encuentro trabajo en cualquier lugar, pero a los míos no los puedo abandonar. Por otra parte, me gusta este país. Todo lo que he alcanzado ha sido gracias a mi esfuerzo. La revolución me dio la posibilidad de tener un lugar donde aprender, donde practicar, donde estudiar y prepararme, pero la revolución también tiene que ocuparse de las glorias deportivas después de su retiro”.

Los problemas económicos han hecho mella en los resultados del voleibol desde hace algunos años, sin embargo, la incapacidad de algunos directivos, el mimetismo, y el desaprovechamiento de los conocimientos de las glorias deportivas, son elementos que conspiran con fuerza en contra del desarrollo. Al respecto, Idalmis precisa que la muerte de Eugenio George, el gran entrenador de las Morenas del Caribe durante décadas, marcó un antes y un después en los proyectos que involucraban a varias de las jugadoras de la etapa dorada del voleibol cubano.

“Antes que Eugenio George muriera, ya retiradas nosotras, tuvimos un proyecto de mini-ball y organizamos varios eventos con nuestros propios recursos y gracias a algunas amistades para seguir desarrollando este deporte, pero después de su desaparición física eso se quedó en el aire. Creo que si aún hay en Cuba algunas tricampeonas olímpicas de este deporte, ¿por qué no se explota eso? ¿Por qué han dejado que este deporte decaiga de esa manera? A las Morenas del Caribe no se les ha dado la oportunidad en este país de asumir con el voleibol femenino."

"¿Quién es el director de la Escuela Nacional de Voleibol? Un compañero que nada tiene que ver con ese deporte; con eso te lo digo todo. Un día fui a entrenar al gimnasio de allí y no me dejaron ni entrar. El voleibol femenino no ha podido seguir los pasos de las Morenas del Caribe, la escuela no está en las mejores condiciones, hay muchos problemas. Ahora mismo, en la política de los dirigentes del INDER (Instituto Nacional de Educación Física y Recreación) no figuran los deportes colectivos, porque aportan solo una medalla. Prefieren priorizar los deportes individuales y no le ponen todo el interés que necesita para elevar su nivel. Esto es un deporte de sacrificio y de mucho trabajo que necesita mucha atención”.

El regreso de varias figuras que viven y juegan en ligas extranjeras a la selección nacional, podría ser un gran impulso para retomar el camino de las victorias en certámenes internacionales y volver a poner el nombre de Cuba en lo más alto. Sobre este asunto, Idalmis Gato está clara: “¿Cómo los atletas de balonmano han podido venir de las ligas extranjeras a jugar con la selección nacional, y con el voleibol eso no se puede, si es el mismo país y los mismos dirigentes? Nuestros atletas que viven en otros países quieren jugar por Cuba, tenemos que dejar ese complejo. Falta voluntad. Ellos, en su gran mayoría están dispuestos y lo han declarado muchas veces. Todos están esperando, como dijo el Papa en su momento, que «Cuba se abra al mundo para que el mundo se abra a Cuba» ¿Quién no extraña la presencia del voleibol en los Juegos Olímpicos?”

Sin dudas, la desaparición física de Eugenio George fue un duro golpe para este deporte. Idalmis nunca olvida las palabras que un día le dijo y que les dieron fuerzas para mantenerse por años dentro del colectivo nacional. “Fui jugadora de cambio en las Olimpiadas, pero Eugenio siempre me dijo que todas las jugadoras tienen una característica, yo tenía que entrar fría del banco y mantener alto el nivel de juego, hacer que el equipo se mantuviera estable. Él siempre hizo énfasis en esa importancia y que no debía jamás avergonzarme de la misión que tenía en el conjunto”.

Idolatrado por sus muchachas, Eugenio George es otro de tantos que no está en el altar que le corresponde, y que a golpe de sacrificio y entrega desmedida puso el nombre de Cuba muy en alto, al punto de ser seleccionado el mejor entrenador de voleibol del siglo XX. Con lágrimas en los ojos, Idalmis dice: “Eugenio le dio toda la gloria que tiene el voleibol y su entierro no fue una cosa grande. Él merecía una despedida en la Ciudad Deportiva con todas las de la ley. Para todas nosotras él era lo máximo como ser humano, como entrenador, como padre de familia. Todas nosotras fuimos sus hijas. Siempre tuvo la respuesta correcta en el momento indicado, desde un consejo deportivo hasta un consejo sobre nuestras propias vidas. Era muy inteligente, estaba dotado de muchas cualidades positivas y no puedo comprender por qué ahora mismo él no tiene el estatus que merece en este país. Después de su muerte he seguido visitando su tumba con regularidad a llevarle flores y se encuentran en malas condiciones”.

El presidente del INDER fue destituido, y otra vez las esperanzas de cambios resurgen en atletas y aficionados al deporte. Sin embargo, Idalmis Gato no es optimista:

“Es cierto que hay una nueva dirección en el NDER, pero yo pienso que glorias como Mireya Luis, Javier Sotomayor o Ana Fidelia Quirot, deberían ser los verdaderos dirigentes deportivos en este país. Esa gente se merece esas funciones, saben cómo piensa un deportista, de sus problemas. No creo que haya grandes cambios con esta directiva. Si siguen los mismos en sus mismos puestos no hemos hecho nada. Hasta que no se haga una limpieza completa, el INDER va a seguir cometiendo los mismos errores. Cuando el deportista se retira, se acabó todo”.

Texto y foto: Boris Luis Cabrera
On Cuba News, 5 de marzo de 2019.

lunes, 17 de junio de 2019

Yusimí, un avestruz habanero



Incluso ahora, que la gente llega buscándola con curiosidad desmedida, Yusimí está triste. Nació así, lamentablemente morirá así. Nada le dará un vuelco a su desolación. Le tocó una vida difícil y su angustia no la deja disfrutar -como tal vez el resto de los avestruces en Cuba- de su momento de fama.

Yusimí teme a los flashes y huye de quienes se agolpan del otro lado de la cerca y la llaman -como a los otros tres avestruces del Zoológico de La Habana- para brindarle pequeños ramilletes de hierbas, galleticas dulces, barquillos de helado, pan con pasta, pastelitos de guayaba, maníes, a cambio de un retrato suyo o, mejor, de posar junto a ella para hacerse un selfie.

Anda sola, siempre lejos del bullicio. Se entretiene comiendo marpacíficos y, cuando termina, va y se sienta en la caseta de guano o en medio del establo. A veces corretea junto a los antílopes. Julito, su pareja, es todo lo contrario. Desde que la vida les cambió, a ellos, los avestruces, no deja de pintarles gracias a los visitantes. Mete la cabeza entre las rendijas de la verja, abre el pico y las alas, emite una suerte de sonido nasal, come sin parar lo que le brinda la gente y, en ocasiones, posa para las fotos. Dicen los técnicos veterinarios que Julito es otra ave "desde que el público se ha interesado por ellos".

En 80 años que tiene el Zoológico de La Habana -el más viejo del país- nunca antes tantos visitantes se interesaron por los avestruces. Siempre fueron de las especies menos atractivas. Por eso, quizás, es que los han ubicado, junto a los antílopes, en un cerco que se encuentra en un extremo del parque. Ni siquiera los carteles guías de la entrada indican dónde encontrarlos. Leyéndolos uno sabe dónde hallar el único casuario que hay en la isla, el estanque de los cocodrilos, el rinoceronte, la jaula de los chimpancés, el foso de los leones, la cueva del oso, pero no dónde están los cuatro avestruces del Zoológico.

A Yusimí, Julito y los otros dos, que no tienen nombre, nadie les prestaba demasiada atención; si alguien se acercaba por allí era porque ya iba de salida, en busca de una de las puertas traseras, o porque buscaba algo de comer en la cafetería cercana. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, todo cambió: los leones dejaron de ser la máxima atracción, los cocodrilos posan con la boca abierta para menos visitantes, las cebras corretean y levantan polvo a solas, los chimpancés tienen que hacer más monerías que antes para llamar la atención, y los trabajadores del Zoológico solo deben responder una pregunta: ¿dónde están los avestruces?

El último día de la semana de receso escolar llovió en la mañana. Eso no impidió que miles de niños, adolescentes y padres hicieran una fila enorme bajo el agua para entrar al Zoológico. Varias familias, guarecidas bajo paraguas, llegaron hasta allí para visitar a los avestruces. "Míralo ahí, mamá, parece un dinosaurio", dijo luego un niño, mientras se acercaba al establo. "Bueno, pues en unos meses vas a comer dinosaurio", respondió la madre.

En abril de 2019 la palabra más buscada por los cubanos en Google fue AVESTRUZ. Según Google Trends, una plataforma que estudia las tendencias de búsquedas, el ave africana suscitó mayor interés que el término VISA, en un contexto marcado por las recientes modificaciones del gobierno de Trump para limitar el visado a nacionales cubanos, y que el propio DÍAZ-CANEL, quien abril arribó a su primer año como Presidente.

Tal repentino interés lo despertó Guillermo García Frías, comanndante de la revolución de 91 años. El también director de la Empresa Nacional Flora y Fauna compareció hace algunas semanas en el programa de televisión Mesa Redonda para explicar ciertas alternativas que el gobierno estudia para hacer frente al desabastecimiento alimentario en la isla.

Con el regreso a la política de mano férrea de Estados Unidos hacia Cuba y la crisis sistémica por la que atraviesa Venezuela, lo que ha provocado una reducción de las importaciones de crudo, el país ha vuelto a los tiempos duros: las tiendas y mercados se encuentran desabastecidos y encontrar alimentos básicos es una odisea. "La situación pudiera agravarse en los próximos meses", dijo recientemente Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba.

Ante las cámaras, Guillermo García explicó que, previendo lo que se viene, el gobierno llegó a la conclusión de que la dieta de los cubanos podría basarse en la carne de jutía, cocodrilo o avestruz. De esos tres exóticos animales, el avestruz fue en el que más énfasis puso el comandante: "Produce más que una vaca". Y agregó: "Un avestruz produce 60 huevos. De los 60 huevos, estamos teniendo la experiencia de que salen 40 pichones. Esos 40 pichones tienen cuatro toneladas de carne, a 100 kilos cada pichón… Mientras la vaca pare un ternero y al año es un añojo, que no tiene ese peso, ni esa cantidad de carne".

Según García, en el país existen siete granjas destinadas a la cría de avestruces, y tienen la intención de abrir alguna más. Esta no es la primera vez que, en tiempos de crisis, el gobierno cubano intenta paliar la situación con experimentos alimentarios. En la década de 1990, luego de que se desplomara el campo socialista en Europa del Este y, en consecuencia, Cuba perdiera sus prebendas comerciales y se contrajera su producto interno bruto en un 36 por ciento, Fidel Castro sacó a su ingenio a pasear.

Comenzaron a venderse pollitos en las bodegas estatales y pronto la mayoría de las casas cubanas albergaron, en los patios o en los rincones de las habitaciones, cajas de cartón donde un bombillo incandescente calentaba a las criaturas. Se habló, aunque no se llegó a ejecutar, de la cría doméstica de vacas enanas que facilitarían el consumo de leche en los hogares. La claria, un pez de agua dulce que es capaz de sobrevivir en tierra, fue introducido en el país por su rápida reproducción. Y en sus últimos años de vida, Castro llegó a decir de la mata de moringa que sus cualidades nutritivas igualaban las de la carne, el huevo y la leche.

Cuba era otro país en los años 90. La urna de cristal en la que vivían enclaustrados los cubanos se ha ido resquebrajando, sobre todo, después de la llegada de internet pública en 2014 como parte de un paquete de reformas socioeconómicas que implementó Raúl Castro. Hoy, a pesar de las altas tarifas, el 56 por ciento de los cubanos tiene vida en la red y eso cambió por completo el escenario. De ahí que las declaraciones del comandante García Frías se hayan vuelto la comidilla del mes en la isla y provocasen un alud de burlas y memes en las redes sociales. El avestruz como protagonista. El avestruz como nueva ave nacional sustituyendo al tocororo. El avestruz vestido con la chamarra militar y los grados de Guillermo García. Fidel Castro bajándose de un tanque de guerra con forma de avestruz.

En Revolico, el sitio online de clasificados más popular entre los cubanos, se puede leer un anuncio que dice: "Ganga. Vendo avestruz macho y hembra traídos del Congo, tiene carne y huevos garantizados para el nuevo período especial, te lo dejo en 1 peso cubano, con transporte incluido (los llevamos en el carro de Zoonosis). Tenemos otras ofertas: sobres de polvos de uñas de jutía conga, rico en calcio. Gracias. Si solicitas nuestro servicio no te arrepentirás. El cubanito".

Todos pensaron que era un desequilibrado o que era alguien a quien el tiempo le sobraba y por eso se entretenía en llamar por teléfono cada día de la semana para fastidiar. Hasta que un día tocaron a la puerta y, cuando abrieron, un hombre les dijo: "Yo soy el que tiene un avestruz en su casa". Miguel y Julio no supieron qué responder. Solo atinaron a escanear con la vista al recién llegado, y se dijeron para sí mismos que al menos pinta de loco no tenía.

Miguel y Julio son técnicos veterinarios del Zoológico. Hoy, Miguel se ocupa de los monos, mientras que Julio, jefe de la clínica del lugar, atiende las aves. Pero nueve años atrás, ellos se encargaban específicamente de los avestruces y fue entonces cuando aquel hombre, de quien no recuerdan el nombre, ni la dirección exacta de su casa, se presentó ante ellos en las oficinas del parque. El hombre quería donar su avestruz. Miguel y Julio le dijeron que pasara, que se sentara, y le brindaron un vaso de agua. Después del último sorbo, dijo: "Necesito que me ayuden, no puedo más, todas estas heridas me las ha hecho el avestruz". Tenía brazos y pies marcados con arañazos. Algunas heridas parecían recientes, una de ellas supuraba sangre y pus a la vez. Mostrando las fotografías del animal, les contó la historia.

La vida del hombre no iba del todo bien: se había divorciado, estaba desempleado y acababa de sufrir una fractura en la muñeca izquierda después de rodar por las escaleras del edificio de sus padres. Para sacarlo de la depresión, unos amigos lo invitaron a una boda en La Hiedra, un círculo social del Ministerio del Interior. El lugar de la fiesta era un patio enorme al aire libre con algunas hamacas y varios parquecillos con aparatos de juegos infantiles. Por todo aquel terreno pasaban corriendo de vez en cuando avestruces. En un momento de la boda el hombre se fue a caminar solo con una cerveza en la mano y se topó con unos huevos enormes. Entonces le vino a la mente el consejo que le había dado un excompañero de trabajo practicante de la región Yoruba: "Pásate un huevo por todo el cuerpo, límpiate; y verás que todo lo malo se va".

El hombre se cercioró de que nadie anduviera cerca, tomó uno de los huevos y se largó de la boda sin despedirse de sus amigos. Cuando llegó a casa, se arrepintió. Se dijo que eso de la brujería con él no funcionaría pues era ateo. No tenía ánimo para regresar a La Hiedra y devolver el huevo a su nido. No iba a cometer el crimen de botarlo en la calle y no conocía a nadie que viviera en el campo y pudiera querer un avestruz. Decidió colocarlo en un cuarto de la casa hasta que se le ocurriera qué hacer.

Miguel y Julio cuentan que semanas después el hombre entró en la habitación y vio cómo el huevo se movía: se acercó y cargó los casi dos kilogramos que ya pesaba. Minutos más tarde, el cascarón comenzó a rasgarse y un polluelo asomó la cabeza. El hombre terminó de sacarlo y, cuando tuvo al animal en sus manos, sintió que no podía deshacerse de él. El comienzo de una vida lo conmovió. Despejó el cuarto de todo estorbo y lo acondicionó para el ave. Buscó un veterinario y le pidió consejos sobre cómo alimentarlo y cómo evitar enfermedades. El veterinario le dejó una lista de tareas que debía cumplir, y en una visita, tiempo después, le dijo que el avestruz era hembra. El hombre la llamó Yusimí. Miguel y Julio no le preguntaron por qué.

Cuando Miguel y Julio llegaron a la casa del hombre, en el municipio Cerro, sintieron miedo. Nada más entrar escucharon unos potentes golpes que venían del fondo. Era Yusimí que se lanzaba contra la puerta cerrada de su cuarto. Llevaba casi tres años encerrada entre aquellas cuatro paredes. En varias ocasiones el hombre había recibido picotazos y salvajes laceraciones con las pezuñas, y fue por eso que decidió buscar en las Páginas Amarillas de la Guía Telefónica el número del Parque Zoológico de La Habana. "Era como si un monstruo estuviera enjaulado", recuerda Miguel su primera impresión. El cuarto tenía una ventana que daba a un pasillo, por donde el hombre le echaba la comida al avestruz.

El enclaustramiento volvió a Yusimí un animal en extremo violento. Por la ventana Julio lanzó una cuerda y le enlazó las dos patas. Yusimí cayó al piso y quedó casi inmovilizada. Miguel entró y le amarró el pico plano con otra soga. Junto al dueño cargaron a Yusimí y la subieron a una carretilla que un carro transportó hasta el Zoológico. Cuando ya los técnicos veterinarios se marchaban del Cerro, el hombre les suplicó: "Por favor, solo les pido que no le cambien el nombre".

Rememora Julio: "Ese pobre animal no sabía lo que era el mundo más allá de ese cuarto. Iba impresionado en esa carretilla, lo miraba todo, su cuello estaba estirado hasta más no poder. Giraba la cabeza de un lado a otro como preguntándose qué es esto que estoy viendo. Por primera vez respiraba aire libre". Miguel cuenta que en la calle, las personas se les quedaba mirando y, cuando paraban en los semáforos, les preguntaban sobre aquella impresionante ave que transportaban.

De haber tenido tiempo, ellos habrían respondido que se trataba del ave más grande y pesada del mundo (hasta 180 kilogramos, y tres metros de altura); que no vuela, pero que puede alcanzar velocidades de hasta 90 kilómetros por hora durante 30 minutos. Que es un animal mayormente herbívoro, pero en ocasiones presenta otros comportamientos alimentarios. Y no solo eso: habrían dejado atónita a la gente al contarles que tan solo uno de sus huevos equivale a veinticuatro de gallina.

En el Zoológico, Yusimí vio por primera vez a otro ejemplar de su especie, y también pudo estirar sus patas y desplegar sus zancadas para correr. "No paraba de moverse, husmeaba todo, pero no se relacionaba con los demás avestruces, les huía", dice Miguel. "Todo ha sido muy abrupto en su vida. Nació en un ambiente antinatural y sin siquiera recibir el calor de sus padres. Es totalmente entendible que su conducta sea agresiva y que sea un ave huidiza, solitaria", comenta Julio.

Algún tiempo después un grito apartó a Julio de las faenas burocráticas en la oficina. Miguel lo llamaba, desesperado. Julio salió a ver qué sucedía. Observó a la distancia que Miguel estaba a unos metros del establo sentado encima de una piedra. Con las dos manos sostenía su cabeza. Julio caminó hasta allí. "¿Qué sucede?", preguntó. "Esto es increíble; mira para allá", respondió Miguel. Julito, el avestruz que había sido bautizado con el nombre de su veterinario, estaba echado sobre sus patas.

Desde la tierra abría sus alas como un abanico y elevaba la cola y la contoneaba a un ritmo acompasado. Su cuello se movía en zigzag como si fuese la danza de una cobra. Yusimí presenciaba el cortejo nupcial. Miguel y Julio se emocionaron. Estuvieron observando aquel ritual hermoso durante los diez minutos que duró. Cuando los dos avestruces iban a comenzar el coito, Miguel le dijo a Julio: "La niña se nos hizo grande".

Texto y foto: Abraham Jiménez
El Estornudo, 29 de abril de 2019.

lunes, 10 de junio de 2019

De las memorias de un corresponsal polaco en Cuba



La Unión Soviética se había prácticamente desmoronado, solo faltaba su liquidación legal. Ya no existía el mundo bipolar, y Fidel Castro no sabía qué traerían los siguientes meses. Temía una derrota. Furioso hasta el último extremo, estaba dispuesto a sacrificar a toda la nación en nombre de la defensa de la revolución.

El IV Congreso del Partido Comunista de Cuba (octubre de 1991) descartó la posibilidad de cualquier tipo de perestroika, decidió que no habría ningún mercado agrícola limitado, y concedió al comité central competencias extraordinarias. El ambiente en el que tuvo lugar la celebración de clausura del Congreso, que se desarrollaba a puerta cerrada, habría alarmado hasta a los acólitos de Castro. Los congregados en la Plaza Antonio Maceo en Santiago de Cuba oyeron que el socialismo se mantendría a cualquier precio, y que la revolución ajustaría cuentas sin contemplaciones con quienes "capitulen o traicionen".

Según calaba la lluvia, bajo el majestuoso monumento al héroe de las luchas decimonónicas por la independencia y los potentes machetes de bronce, retumbaban reforzadas por el eco de los altavoces las siguientes palabras: lucha, sangre y muerte. En este escalofriante paisaje, parecía que se oía ya el silbido de los disparos. Castro tronaba:

-Como les decía hoy al finalizar el Congreso, somos invencibles, porque si tenemos que morir todos los del Buró Político, ¡moriremos todos los del Buró Político, y no seremos por ello más débiles! Aplausos.

-Si tenemos que morir todos los del Comité Central, ¡moriremos todos los del Comité Central, y no seremos por ello más débiles! Aplausos.

-Si tenemos que morir todos los delegados del congreso, ¡moriremos todos los delegados del congreso, y no seremos por ello más débiles! Aplausos.

-El ejemplo de cada uno se multiplicará, el heroísmo de cada uno se multiplicará, y si tenemos que morir todos los militantes del Partido, ¡moriremos todos los militantes del Partido, y no nos debilitaremos! Aplausos y exclamaciones.

-Si tenemos que morir todos los militantes de la juventud, moriremos todos los militantes de la juventud! Aplausos.

-Y si para aplastar a la revolución tuviesen que matar a todo el pueblo, ¡el pueblo, detrás de sus dirigentes y de su Partido, estará dispuesto a morir! Aplausos y exclamaciones ¡Sí!

-Y aun así no seríamos más débiles, porque detrás de nosotros tendrían que matar a miles de millones de personas en el mundo que no están dispuestas a ser esclavas, que no están dispuestas a seguir siendo explotadas, que no están dispuestas a seguir pasando hambre. Aplausos.

Cuando la habanera Caridad escuchó en televisión que todo el pueblo tenía que morir, se arrancó de su silla con la cara arrebolada: "¡Pero yo no! Está loco, no se va a solucionar nada". Tenemos que resolver nuestro problema solos, comentó José Luis, vecino de Caridad. (José Luis y Caridad eran amigos del excorreponsal cuando vivía en La Habana).

-¿Un problema? Pero si se cuentan por decenas, observé.

-No, chico, son tres problemas: desayuno, almuerzo y comida, respondió José Luis con una sonrisa.

Caridad, ironizó: "Que Fidel explique mejor cómo puedo conseguir algo para comer. Mira lo que nos han dado, dijo y abrió la cortina de plástico que tapaba un oscuro garaje. Allí, en el suelo, había unos pequeños polluelos.

-¿Oh, y eso qué es?, pregunté.

-Los pollitos asignados. Tenemos que alimentarlos, y luego ellos nos alimentarán. Él (Fidel)es un genio de las matemáticas. Primero dividió a las familias, luego restó la comida, todo lo multiplicó y al final dijo: ¡Súmate!

Por supuesto, Caridad sabía que estos pollos no tenían ninguna posibilidad de sobrevivir, porque cómo iba a alimentarlos y mantenerlos con vida en un garaje.

Para mantener la conversación, comenté: "A Robertico es a quien más le gusta decir Súmate. Ha sido gracias a él que esta palabra se ha vuelto tan popular".

Conocido por Robertico, Roberto Robaina, el primer secretario de la Unión de Jóvenes Comunistas, eligió esta palabra como lema de la campaña para atraer a jóvenes cubanos a su organización. Matemático de formación, hizo una carrera política fulgurante. Era el miembro más joven del buró político. Intentó crear una nueva imagen del funcionario del partido, relajado, con ropa deportiva, y cercano a la gente. A menudo se dejaba ver en bici, animando a un uso activo del tiempo libre y a cuidar del medio ambiente. Tenía ideas nuevas sobre la propaganda visual, menos rígida que hasta entonces.

-Robertico, dices. Oh sí, unos muchachos que esperaban un ómnibus lo vieron, mientras se desplazaba en su Lada, y comenzaron a golpear con los puños en el techo del coche. "¡Robertico, súmate, súmate!", gritaban y aporreaban cada vez con más fuerza. Tuvo que acelerar, porque su "entusiasmo" hacía peligrar la carrocería, contó José Luis.

Krzysztof Jacek Hinz
14ymedio, 28 de abril de 2019.
Foto: El autor (izquierda) y el periodista español Pedro González muestran un ejemplar del libro Cuba, síndrome isla. Tomada de Cuba, fascinación y desengaño.

Nota.- Este texto corresponde a las páginas 157-160 del libro Cuba, síndrome isla, publicado a finales de 2018 por la editorial Fronteras de España. Krzysztof Jacek Hinz (Varsovia 1955), periodista y diplomático, estuvo en Cuba en tres momentos de su vida: como estudiante en los años 70, como corresponsal de la agencia PAP a partir de 1991 y como diplomático de 1998 a 2001.

lunes, 3 de junio de 2019

La influencia de la revolución cubana en la moda



Era como si Sinatra se fuera a presentar en Las Vegas. El 21 de abril de 1959, miles de fervientes neoyorquinos se agolparon para recibir a una joven celebridad que saldría de la estación Penn: Fidel Castro, el líder de los revolucionarios cubanos.

Menos de cuatro meses antes, había derrocado una dictadura militar despiadada a través de una campaña totalmente inusitada, además contaba con una tremenda popularidad: atrajo a multitudes más grandes que ningún otro líder extranjero en la historia de la ciudad. Mientras la gente coreaba “Fi-del, Fi-del, Fi-del”, Castro se abrió paso entre el cordón policial y comenzó a saludar de mano a los presentes, como si se tratara de un candidato presidencial.

Fue el comienzo de una serie de eventos de relaciones públicas en un recorrido de cuatro días que cautivó a Nueva York, y fue un hito en la historia de la moda. Según Sonya Abrego, historiadora de la moda masculina del siglo XX, fue el verdadero surgimiento de lo que más tarde se denominaría “radical chic” (el uso otrora provocador de marcadores visuales relacionados con causas militares que todavía influye en lo que vestimos hoy).

Cuando la fotografía de Castro apareció en la primera plana de The New York Times tras su llegada, el pie de foto era casi innecesario: todo mundo reconocía inmediatamente a aquel hombre por su estilo único al vestir, que combinaba un uniforme, una gorra militar de trabajo y una barba desaliñada.

Su séquito de setenta personas estaba repleto de exguerrilleros vestidos de pantalones color caqui, cuyo llamativo vello facial se había convertido en un símbolo tan poderoso en Cuba que se les conocía simple y llanamente como los Barbudos.

“En cierto sentido, Fidel, el Che y los Barbudos fueron los primeros jipis”, comentó Jon Lee Anderson, autor de Che: una vida revolucionaria y una biografía de Castro que está próxima a salir a la venta. “Irrumpieron en escena al inicio de la era de la televisión como los rebeldes más sexis. Su apariencia en conjunto, con el cabello largo, la barba y la boina, era fuerte y formaba parte del espíritu de la época”.

En aquel entonces, muchos jóvenes estadounidenses estaban mostrando las primeras señales de desencanto con lo que consideraban era el conformismo pesado de la época de la Guerra Fría. El himno a la libertad de Allen Ginsberg, Aullido, se publicó en 1956; En el camino, de Jack Kerouac, en 1957. El segundo sexo, de Simone de Beauvoir, se estaba traduciendo y el movimiento por los derechos civiles estaba ganando impulso.

Los cubanos formaron un puente estilístico entre los Beats y la contracultura de la década de los sesenta, según Abrego. “La historia de la moda no es lineal”, comentó. “Fácilmente podría haber habido jipis de pelo largo sin el Che, pero la impresión que los cubanos dejaron en el paisaje estilístico de la indumentaria es auténtica”, agregó. Su revolución era más fotogénica y el estilo rebelde de los cubanos se infiltró en Estados Unidos.

Las barbas nacieron por necesidad. Luego de un aterrizaje anfibio en el este de Cuba en diciembre de 1956, ni Castro ni su pelotón de unos veinte sobrevivientes tenían máquinas de afeitar.

No obstante, su floreciente vello facial no tardó en convertirse en un “símbolo de identidad”, explicó posteriormente el líder al periodista español Ignacio Ramonet, cuyas entrevistas con Castro están recopiladas en Fidel Castro: biografía a dos voces. El estilo accidental se volvió permanente “para mantener el simbolismo”.

Otros elementos del estilo revolucionario se combinaron durante la campaña, como ha quedado bellamente catalogado en las revistas de moda. En 1958, Raúl, el hermano menor de Fidel, fue fotografiado por Life con el cabello a la altura de los hombros y un garboso sombrero vaquero.

Las fotografías del misterioso y bien parecido médico argentino Ernesto Guevara, conocido como el Che, mostraban que este también se dejaba crecer el pelo y llevaba una boina negra que pronto se volvería famosa.

Además, no eran solo los hombres. A principios de 1958, una fotógrafa española viajó a la Sierra Maestra como enviada de Paris Match y regresó con imágenes que incluían a una de las principales lideresas de la guerrilla, Vilma Espín (egresada del Instituto Tecnológico de Massachusetts), con una flor de mariposa blanca detrás de la oreja, presagiando la prototípica imagen de los hippies y las flores.

En las fotografías, también aparecía Celia Sánchez, la principal organizadora de los rebeldes y quien había diseñado su propio uniforme con pantalones ajustados de sarga y una camisola militar con cuello en V (según Dickie Chapelle, una de las primeras fotógrafas de guerra estadounidenses, que viajaba con ellos).

En julio de 1958, Espín apareció en Life con un rifle recargado sobre la cadera, como la versión cubana de Bonnie Parker, de la famosa pareja compuesta por Bonnie y Clyde. En un mundo reinado por Doris Day, en la cúspide del movimiento feminista, la semiótica era subversiva.

Antes de la visita de Fidel Castro a Estados Unidos en 1959, los cubanos habían contratado al prestigiado agente de relaciones públicas de la avenida Madison, Bernard Rellin, por la generosa suma de 6 mil dólares mensuales, para que asesorara a su líder sobre cómo ser atractivo para los estadounidenses.

Cuando se conocieron en La Habana, Rellin le dijo a Castro que los revolucionarios debían cortarse el pelo. Castro se negó. Conocía el poder que tenía el estilo del “barbudo rebelde”. Se trató de una decisión astuta. Para abril, la imagen característica de Castro se había vuelto tan famosa, que una empresa estadounidense de juguetes produjo cien mil gorras militares con barbas quitapón para niños. Cada gorro militar estaba adornado con el logotipo negro y rojo del revolucionario Movimiento 26 de julio y las palabras El Libertador, que hacían referencia al héroe de la independencia Simón Bolívar.

La visita de cuatro días de Fidel Castro a Nueva York se desarrolló entre un torbellino de barbas y uniformes militares. Su pintoresca imagen aparecía en escenarios oficiales y turísticos: el alcalde Robert F. Wagner recibió a Castro en el ayuntamiento de la ciudad; saludó a estudiantes con miradas de asombro en la Universidad de Columbia; visitó las oficinas de The New York Times y habló ante una multitud de 16 mil personas en el auditorio de Central Park.

Todo esto ocurrió en el momento perfecto para influir en los estadounidenses, afirmó Nathaniel Adams, un escritor que se especializa en las subculturas de la moda. El torrente de imágenes mediáticas coincidió con el auge económico en Occidente, el cual generó una nueva clase de consumidores jóvenes con dinero para gastar.

“Esta era la primera vez que los adolescentes del mundo comenzaban a copiarse mutuamente el estilo de manera consciente”, explicó Adams. “Además, eran ellos mismos quienes creaban las distintas tendencias, sin la intervención de los adultos”. Castro, un hombre con educación superior, era como un James Dean con una agenda política progresista: un rebelde con causa.

A simple vista, la obsesión de Nueva York con Fidel pareció desvanecerse relativamente rápido. Cuando se dio su siguiente visita a la ciudad, para pronunciar un discurso ante las Naciones Unidas, en septiembre de 1960, Castro fue ridiculizado por el mismo estilo que antes había resultado tan seductor.

The New York Daily News se burló de él, llamándolo el Raro de la Barba o solo la Barba; el senador Barry Goldwater lamentó que el “caballero cubano de la armadura reluciente” hubiera acabado por ser “un vago sin rasurarse”. Al poco tiempo, algunos estadounidenses de corte militar estaban organizando mítines contra los hippies, con carteles que decían cosas como: “El cabello largo es comunismo”.

No obstante, la influencia de Castro en la moda perduraría. Para su visita a Nueva York en 1960, él y sus acompañantes no llegaron a la zona de la clase media blanca, sino a un hotel del Harlem, llamado Theresa, donde se encontraron con Malcolm X y otros líderes negros.

En esta ocasión, el momento cumbre del estilo fue una recepción en un salón de fiestas organizada por el grupo progresista Fair Play for Cuba a la que asistieron 250 luminarias de la vida bohemia, entre ellas, los poetas Allen Ginsberg y Langston Hughes, el fotógrafo Henri Cartier-Bresson y varios activistas de los derechos civiles.

“El personal del hotel, el uniforme verde olivo de los ‘guerrilleros’ y la falta de formalidad, ayudaron a enfatizar la atmósfera alegre y estimulante, aunque no revolucionaria, de la reunión”, escribió un invitado, el periodista europeo K. S. Karol, sobre la fiesta.

Diez años más tarde, el escritor Tom Wolfe acuñó el término “radical chic” para burlarse de los intelectuales de Nueva York hipnotizados con las modas revolucionarias en una fiesta organizada por Leonard Bernstein en honor a las Panteras Negras, quienes habían adoptado el estilo paramilitar de los cubanos y se habían apropiado de él.

Desde entonces, la moda no ha hecho más que seguir desnaturalizando el estilo, por lo que ahora se pueden encontrar pantalones de camuflaje en cualquier parte, desde Old Navy hasta Balmain.

“Radical chic es un término que parece tan del siglo XX”, reflexionó Abrego. “Hubo un tiempo en el que fue muy negativo, cuando hacía referencia a un estilo que se desarrolló de manera orgánica, pero que ha sido víctima de la apropiación y se ha convertido en una imagen de moda que no hace ningún comentario político ni asume un riesgo personal. Me cuesta trabajo explicárselos a los chicos que llevan puestas camisetas del Che en la actualidad”.

Tony Perrottet
The New York Times en Español, 19 de abril de 2019.
Fotos: Tomadas de Pe'ta-ki.

lunes, 27 de mayo de 2019

Alberto Cortez y la épica de lo cotidiano


Como tantos latinoamericanos nacidos a finales de los setenta o principios de los ochenta, crecí en una casa donde la revolución cubana y su promesa de “un sistema justo, un sistema mucho más humano, un sistema de verdadera igualdad”, no solo para Cuba sino para toda "la cintura cósmica del Sur" , se había ya desdibujado pero todavía estaba lejos de desaparecer.

Para mediados de los ochenta, cuando pude empezar a sentarme a la mesa donde mis padres y sus amigos hablaban de política, todavía había un buen puñado de músicos que, desde los tocadiscos ubicados en los salones de buena parte de la clase media intelectual latinoamericana, dibujaban un ideario cultural que entremezclaba cierta nostalgia acrítica por los inicios de la revolución; algunas ilusiones de izquierda bienpensante que contrastaban con la crisis galopante de casi todos nuestros países; historias de amor, casi siempre muy machas pero edulcoradas, que trataban a las mujeres como musas impávidas y a los hombres como los verdaderos hacedores de la Historia; y una nostalgia por el campo y una supuesta vida simple y honesta que la mayoría de sus compositores no había conocido jamás.

De entre esos cantantes que sonaban los fines de semana en casa de mis padres, a mí me llamaba la atención uno con la voz gruesa y juguetona, una voz dueña de un histrionismo y entonación trágica que resultaba casi cómica y parecía habitar las tablas de un viejo teatro porteño. Autor de unas letras sencillas, incluso cursis, que no hablaban de ese mundo mejor que ya casi estaba por llegar, sino que aludían a un mundo cercano, nostálgico y sentimentalón que hasta un niño pequeño como yo podía entender.


Las canciones del argentino Alberto Cortez, a diferencia de las de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Víctor Jara o Violeta Parra, algunos de los otros compositores que formaban la banda de sonido de cierta izquierda latinoamericana de salón en esos años, solían aludir a un universo doméstico, donde la relación entre padres e hijos, las complicidades de la amistad, la ternura de un perro admirable y las gestas del día a día -plantar un árbol, la dificultad del amor a la distancia, ver morir a un abuelo- ocupaban un lugar tan épico y necesitado de poesía como la construcción del socialismo en el Tercer Mundo, la lucha antiimperialista, la transformación de la Historia y el nacimiento del “hombre nuevo”.

Las letras de Cortez contaban historias de lo que nos ocurría a todos a diario, no de lo que llevaba más de dos décadas por ocurrir. En esa narrativa de confección casera y accesibilidad inmediata radicaba su mérito y atractivo para un niño de padres progresistas en un país que, como todos, vivía en una constante crisis y que oía hablar a los mayores, sin comprender, de justicia social o asesinados por alguna dictadura.


Alberto Cortez, nacido José Alberto García Gallo en 1940 en Rancul, Argentina, murió el 4 de abril en Madrid a los 79 años. Había cancelado su aparición en un par de conciertos programados para el fin de semana, luego de que fuera internado de urgencia el miércoles 27 de marzo en el hospital Hospital Universitario Puerta del Sur a las afueras del capital española.

De forma similar a lo que ocurre con buena parte del cancionero latinoamericano nacido al amparo de la ilusión revolucionaria, la gran mayoría de las canciones de Alberto Cortez difícilmente soportará el paso del tiempo o la muerte de aquellos que crecimos arrullados por ellas aspirando el humo de tabaco de nuestros padres. Pero esa nostalgia anticipada, esa rebeldía infantil y sí, cursi, que las poblaba nos acompañará, queramos o no, hasta la antesala de lo inevitable.

Diego Salazar
The New York Times en Español, 4 de abril de 2019.
Leer también: Cantar en la adolorida sucesión del tiempo.

lunes, 20 de mayo de 2019

"Yo ya no soy presidente"



Escrupulosamente honesto, íntegro, austero, modesto, obstinado, testarudo, frugal al borde de la penuria. Todos esos adjetivos fueron aplicados a Don Tomás Estrada Palma en algún momento. Existen numerosas anécdotas que apoyan esta imagen.

La honestidad de Estrada Palma es memorable, pero brilla más cuando se compara con la corrupción imperante en muchos de los gobiernos que vinieron después del suyo. El subtítulo que en su biografía puso Pánfilo Camacho, publicada en 1938 es "el gobernante honrado". La inscripción en la corona de flores enviada a su funeral por Charles Magoon, gobernador provisional Cuba (1906-1909), decía "A la memoría de un hombre honrado".

Durante sus años como Delegado del Partido Revolucionario Cubano (1895-1898), Estrada Palma dirigía las actividades de recaudar fondos para los insurgentes cubanos que habían iniciado la revolución contra España el 24 de febrero de 1895. Cada semana, publicaba en el periódico Patria, que se editaba en Nueva York, las cantidades recibidas y los nombres de los contribuyentes. El 30 de enero de 1899 había un millón 513 mil dólares.

Asombrosamente, ni una sola acusación de malversación o mal manejo de fondos fue dirigida contra él.

La única insinuación vino de un tal William O. McDowell de una llamada Liga Cubano-Americana, quien afirmó que una gran cantidad de fondos se habían usado para sobornar a políticos y periódicos americanos. Estrada Palma negó vehementemente los cargos y declaró que no sabía nada de ese grupo. En realidad existía una Liga Cubana de los Estados Unidos, formada originalmente durante la Guerra de los Diez Años y resucitada en 1895.

Una gran parte de la razón por la cual los fondos recaudados se extendieron lo suficiente para cubrir compras de armas y otros pertrechos de guerra, rentas o compras de naves para financiar 51 expediciones, gastos de representación en el extranjero y ayuda monetaria a familias necesitadas, fue la frugalidad legendaria de Don Tomás, cuyas consecuencias él y su propia familia eran los primeros en sufrir. Cuenta el comandante Luis Rodolfo Miranda, que "todos los cubanos sabíamos en Nueva York que Don Tomás, por ahorrarle gastos a la Junta Revolucionaria, muchas veces reducía su almuerzo a unos uvas y un poco de pan".

Horacio Rubens, el abogado de la Junta Cubana de Nueva York en los días agitados de la actividad revolucionaria, relata algunas anécdotas, como la de los zapatos de Charles Silva y la entrevista con Richard Croker, líder de Tammany Hall. Charles Silva era uno de los miembros de la tripulación de los barcos encargados de llevar pertrechos a las cosas cubanas. En una de esas operaciones, se tiró al mar para tratar de salvar un bulto de mercancías que se había caído y en la maniobra perdió sus zapatos. Cuando regresó a Nueva York, Silva le pidió dinero a Estrada Palma para comprarse un nuevo par, pero éste se lo negó, alegando que la Junta ya le había proporcionado un par de zapatos hacía solo tres meses. Costó trabajo convencer al Delegado que Silva había perdido su calzado en servicio a la causa y estaba usando unos zapatos prestados que no le servían.

El abogado Rubens había hecho contacto con el Tammany Hall de Nueva York y Richard Croker, su líder, le había dado indicios de que "de fondos de campaña inesperados", podían hacer una contribución a los cubanos. Antes de ir a esa reunión con los políticos demócratas, tuvieron que reparar los puños de la camisa de Estrada Palma que estaban demasiado desgastados, porque Don Tomás se negaba a comprarse ropa.

Hacia fines de 1895, después de haber sido nombrado Delegado Plenipotenciario y Agente General en el extranjero de la aún no oficialmente reconocida República de Cuba, Don Tomás tuvo que establecer residencia en la ciudad de Nueva York y solamente podía visitar Central Valley, donde había fundado y dirigido el Instituto Estrada Palma, en algún que otro fin de semana. Como él era el principal sostén del Instituto, éste empezó a declinar, los alumnos disminuyeron y el dinero de la matrícula prácticamente dejó de llegar. Don Tomás alquiló una habitación de soltero en uno de los pisos altos del Hotel Astor, que había sido construído al lado del Waldorf, llamándose al complejo de los dos hoteles Waldorf=Astoria (con un símbolo de igual, no un guión entre los dos nombres), en la Quinta Avenida y Calle 34. Aunque el nombre Waldorf=Astoria siempre ha sido sinónimo de opulencia, la sección correspondiente al Hotel Astor fue construida con la intención de incluir habitaciones de soltero a precios moderados.

Don Tomás pagaba 14 dólares a la semana por su cuarto, un precio que podía haber sido especial, porque su dueño, John Jacob Astor IV, era miembro de la Liga Cubana de Estados Unidos, un grupo que abiertamente apoyaba la causa cubana. Los 14 dólares por la habitación y los 16 adicionales a la semana para otros gastos (30 dólares en total) era la única remuneración recibida por Don Tomás como Delegado del Partido Revolucionario Cubano. A pesar de frugal, esta cantidad no era suficiente para mantener una esposa y seis hijos. La propiedad de Central Valley fue entonces hipotecada por 1,500 dólares en enero de 1897 para poder sostener a la familia.

Cuando la noticia de la posible pérdida del edificio del Instituto Estrada Palma en Central Valley llegó a los oídos de la influyente emigrada cubana Marta Abreu en París, ella inmediatamente le mandó un cheque por la cantidad total de la hipoteca. Don Tomás enseguida se lo devolvió y le escribió a Marta: "Yo le he mandado su carta a mi esposa para que sea preservada como un documento sagrado; ella le enseñará a nuestros hijos a bendecir su nombre. Permítame devolver su cheque, la hipoteca no me causa angustia".

El hábito de vida simple y la economía de Don Tomás lo acompaña a la residencial presidencial en La Habana en 1902. Poco después de haber asumido el cargo de Presidente de la República, devolvió al tesoro nacional un cheque de 3 mil dólares que el gobernador norteamericano Leonard Wood le había dado para gastos iniciales. Es más, no aceptó ninguno de los fondos que estaban en el presupuesto destinados a "gastos de representación" del presidente.

Cuando sus amigos de Central Valley lo visitaron en Cuba después de haber sido proclamado presidente, el 20 de mayo de 1902, Estrada Palma les entregó una servilleta doblada que años atrás se había llevado sin darse cuenta de un establecimiento llamado Vienna Coffee Shop and Bakery en Nueva York, con el ruego que se la devolvieran a los dueños y le dieran sus excusas.

Cuando Estrada Palma renunció a la presidencia de Cuba en 1906, sobre el escritorio dejó un reloj de oro que le habían dado los banqueros de Speyer & Cia, quienes habían suscrito un empréstito a la república por 35 millones de dólares para pagar a los veteranos del ejército cubano de liberación. "Se lo dieron al presidente", cuentan que dijo, "y yo ya no soy presidente".

Margarita García
Fragmento de su libro Antes de "Cuba Libre". El surgimiento del primer presidente Tomás Estrada Palma (Editorial Betania, Colección Ensayo, 2015).

Acerca de la autora.- Margarita García nació en La Habana, donde asistió al Colegio Trelles y al Ruston Academy. Después que emigrara a los Estados Unidos, estudió en la Universidad de Columbia en Nueva York, obteniendo los títulos de Bachelor of Science (BS), Master of Arts (MA) y Doctor of Philosophy (PhD), todos en Psicología Experimental. Durante 38 años trabajó como profesora en el Departamento de Psicología de la Universidad Monclair en Nueva Jersey, de la cual se retiró con el grado de Profesora Emérita. En 2004 comenzó a estudiar la vida de Tomás Estrada Palma y ha visitado los lugares donde estuvo antes de ser proclamado primer presidente de la República de Cuba, el 20 de mayo de 1902. Está casada con Guillermo Estévez y tiene una hija llamada Victoria.

Acerca del libro.- En su debut como escritora, la Dra. Margarita García ha creado un retrato del hombre antes de que éste encontrara el "oceáno de dificultades" de la presidencia -como dijo George Washington al ser elegido y que terminarían por abrumarlo. En el libro se narran antecedentes pocos conocidos de Estrada Palma antes de convertirse en el primer mandatario electo de la Isla. El texto se desarrolla a través de tres continentes, desde celdas de prisiones hasta preparación de expediciones de filibusteros e ingeniosos esquemas de recaudación de fondos. Y se muestran fotos nunca antes vistas e ilustraciones difíciles de encontrar. Es el relato íntimo de un patriota, un maestro de vocación y profesión, un revolucionario idealista, un hombre escrupulosamente honesto y un presidente testarudo.

lunes, 13 de mayo de 2019

Niño Rivera y la orquesta neoyorquina Típica 73


A continuación, fragmento del libro El Niño con su tres. Andrés Echevarría, Niño Rivera, de Rosa Marquetti Torres, en homenaje al centenario del nacimiento del gran músico cubano, el 18 de abril de 2019.

James Carter había asumido en 1977 la presidencia del gobierno de los Estados Unidos, para un mandato que se extendería hasta 1981. Con una política menos agresiva hacia Cuba, su gestión propició una flexibilización legal a los viajes de norteamericanos a Cuba. Se abrieron oficinas de representación de intereses en Cuba y Washington y se dictaron medidas impulsadas por Carter para contribuir a relajar las tensiones acumuladas y con apariencia y pronóstico de ser insalvables.

Así, con la anuencia de las autoridades gubernamentales de ambos países se produjeron algunos acercamientos entre los músicos, quizás los primeros que ocurrían desde el establecimiento del bloqueo-embargo norteamericano a Cuba: Dizzy Gillespie visita por primera vez la Isla ese mismo año 1977; Irakere, con Chucho Valdés al frente, se presenta y triunfa en 1978 en el Festival de Jazz de Newport; y en 1979 se producen los ya legendarios conciertos conocidos como Havana Jam, que entre otras muchas luminarias trajeron a La Habana a los norteamericanos Billy Joel, Rita Coolidge, Jaco Pastorius y Weather Report, y a la Fania All Stars.

Pero los precursores de esta apertura, los primeros de todos fueron los músicos de la Típica 73. Su llegada a La Habana en noviembre de 1978 y las grabaciones que realizaran con músicos cubanos fue el preludio del Havana Jam y de la interacción entre músicos norteamericanos y cubanos en medio de la hostilidad política que inauguró una nueva y prolongada etapa de los vínculos entre Cuba y Estados Unidos.

Al decir del periodista y discógrafo José Arteaga, la Típica 73 era la mejor orquesta de música cubana de su tiempo en el ámbito musical neoyorkino. Con una fuerte influencia de las orquestas charangas cubanas, sus integrantes eran devotos seguidores de la música tradicional bailable cubana y de sus más destacados hacedores.

La Típica 73 es la primera formación afincada en Estados Unidos –y teniendo como integrantes a algunos músicos cubanos viviendo allí– que logró pasar por encima de las prohibiciones que establece el bloqueo-embargo norteamericano hacia Cuba, pues no solo visitaron la Isla, sino que también grabaron y tocaron en La Habana.

John Rodríguez Jr., bongosero y productor, se confiesa fanático incondicional de la música cubana y al descubrir que ya era posible viajar legalmente a Cuba, no lo pensó dos veces y organizó un viaje a La Habana desde Nueva York vía Canadá junto a su esposa: “Estuvimos 10 días, disfrutamos, vacilamos, conocimos a todos los músicos, pues algunos músicos de aquí de New York llamaron allá y avisaron que un músico que había tocado con Tito Puente va para allá, me recibieron y me trataron como un rey. Regreso y le cuento a los músicos aquí y les digo: Hay que ir a Cuba. Los músicos se vuelven locos. Conocí a Tata Güines, a Juan Pablo... Y un día hablando con Johnny Pacheco, de Fania, le cuento y le digo: 'Oye, cómo me gustaría grabar en Cuba'. Y resulta que su socio Jerry Masucci, que era abogado, iba a Cuba y tenía amistades políticamente heavy duty allá, me responde: 'En serio quieres grabar en Cuba? Pues déjame hacer unas llamadas'. Y se organizó todo, aplicamos y para allá fuimos.”

Sonny Bravo era entonces el pianista y director de la Típica 73. Ése es su nombre artístico, porque en realidad su verdadero nombre es Elio Osácar y su vínculo con Cuba era inmediato, genético y emocional: su padre, Santiago 'Elio' Osácar era el bajista del Cuarteto Caney, que fue famoso en el Nueva York Latino de las décadas 1930 y 1940. Su abuela materna -recordó en entrevista con la autora- se llamaba Fidelina Bravo de Douguet y había nacido en Santiago de las Vegas. Para Sonny Bravo –lo dice con firmeza- Cuba es su tierra ancestral.

Cuenta Bravo: “Originalmente, el formato de la Típica 73 era de conjunto. El primer LP se grabó sin tres, pero para el segundo y el tercer LP La Candela, el tresero boricua, Nelson González ya estaba integrado en el grupo. Yo siempre fui fanático del Niño Rivera. Todavía tengo el LP de los años 60 Niño Rivera y su ConjBand, Panart LD-3106. Y Nelson (González) ni hablar! Siempre fue su ídolo. Cuando fuimos a La Habana a grabar, el formato del grupo ya había cambiado varias veces. Alfredo de la Fe (violín) reemplazó a Nelson. Sin el tres, ya no era un conjunto. A las dos trompetas, les agregamos un saxo tenor/flauta y más tarde, un saxo soprano/barítono. También se había eliminado el trombón. Pero cuando se presentó la oportunidad de grabar en la EGREM, mi socio Johnny Rodríguez y yo decidimos encargarle a Luis Cruz el arreglo del tema Un pedacito, pensando siempre en El Niño.”

Según las emocionadas notas del disco, escritas por Roberto Gerónimo, “la Típica 73 se convirtió en la agrupación que reanudó las relaciones artísticas entre los Estados Unidos y la República de Cuba.” Las sesiones de grabación se realizaron en los legendarios Estudios Areíto de la EGREM (antiguo Estudios Panart). Sonny Bravo recuerda:

“Las sesiones de grabación comenzaron el martes 14 de noviembre de 1978 y terminaron el viernes 1 de diciembre del mismo año. En la primera semana se grabó la orquesta. Hubo sesiones el 14, 15, 16 y 17. El 18 tocamos una tanda en el Salón Mambí y otra en Tropicana. Descansamos el 19 y 20. El 21 terminamos con las pistas de la orquesta. El 22, 23, 24 y 25 se grabaron los coros y las voces principales, también se sobregrabaron los solos instrumentales de Richard (Egües), Chapo (Félix Chappottin), Juan Pablo (Torres) y El Niño (Rivera)”.

La parte cubana designó al prestigioso compositor, productor y director orquestal Tony Taño como director de la grabación y a Adalberto Jiménez, como ingeniero. Los músicos norteamericanos fueron hospedados en la zona turística de la entonces muy popular playa El Mégano, a escasa media hora de La Habana en auto. A pesar de las circunstancias que por aquellos años rodeaban a los vínculos entre cubanos y norteamericanos, los músicos de las dos orillas compartieron y disfrutaron de la música y el conocimiento mutuos.

Sonny Bravo desgrana sus recuerdos sobre Niño Rivera a cuarenta y seis años de aquellas grabaciones: “El Niño apareció en la tercera semana. Cuando le puse la partitura en el atril y le dije que sólo tenía que improvisar en el estribillo, me dijo que no, que él quería tocar el arreglo completo. ¡Y así lo hizo! De todos los íconos de nuestra música que participaron en nuestra grabación, incluyendo a Egües, Chapo, Barretico, Tata, Juan Pablo, Bacallao y Changuito, el que más recuerdo desde mi juventud es al Niño Rivera. Cuando Arsenio estaba en su apogeo a mí me agradaba más el estilo del Niño. Y yo fui criado oyendo el tres y la guitarra las veinticuatro horas los siete días de la semana”.

El proceso de masterización transcurrió en Nueva York, bajo el cuidado de Bob Ludwig. Fueron posibles el viaje y la grabación, lo que no era posible era que mediara un pago por los servicios prestados por EGREM. La solución para esto fue una consola de grabación. Así lo contó John Rodríguez Jr. a José Arteaga: “Se hizo un contrato porque no pudo haber intercambio de billetes: Fania nos pagó a los músicos como si estuviéramos en New York, y a la EGREM de Cuba en pago, se le mandó, vía Europa un equipo de sonido, una consola de 16 canales, porque el estudio de Cuba era anticuado, ellos estaban viviendo en los 50 todavía, con los equipos que había grabado la Aragón y otros. Jerry (Masucci), que tenía esas relaciones, lo pudo armar todo para que llegara.”

Cuando se hicieron las grabaciones, el cantante principal de la Típica 73 era José Alberto 'El Canario' en una formación que sumaba a Sonny Bravo, en el piano; Alfredo de la Fe, violín; René López, trompeta líder ; Lionel Sánchez, trompeta; Rubén 'Cachete' Maldonado, en las tumbadoras y los batá; Nicky Marrero, timbales; Dick 'Taco' Meza, saxo tenor; Dave Pérez, bajo; Mario Rivera, saxos soprano y barítono y John Rodríguez Jr., bongó.

Como era un intercambio musical, como invitados participaron quizás los músicos más legendarios en sus respectivos instrumentos que en ese momento vivían en Cuba: Guillermo Barreto en los timbales; Félix Chappottin en la trompeta; Richard Egües en la flauta; Arístides Soto (Tata Güines), en las tumbadoras; Juan Pablo Torres, trombón; Raúl Cárdenas 'El Yulo' , José Luis Quintana 'Changuito' y Eddie Pérez en la percusión. En los coros, Felo Bacallao, el cantante y bailarín de la Orquesta Aragón. Y por supuesto, en el tres, Niño Rivera, quien hace valer su estirpe en el solo registrado en el tema Un pedacito, de Sabino Peñalver.

Así resumió Johnny Rodríguez Jr. aquella experiencia inolvidable: “Estuvimos diez días, que era lo que duraba el paquete turístico por el que fuimos por Air Canadá, por conexiones pudimos tocar gratis en el Tropicana, en el salón ese que tiene techo. También en el Salón Mambí, donde bailaba el pueblo, ahí se vacila, fue un great time. Nos aceptaron porque el grupo era muy cubano. Conocí a todos mis ídolos, a los maestros Chappotín, Niño Rivera, Bacallao, Changuito, Tata Güines, Barreto, a todos. Y yo en el medio del salón, dirigiendo a esos monstruos. Le decía a Sonny (Bravo): ¡Estoy soñando! No puede ser. ¡Dirigiendo a toda esta gente que son mis ídolos desde niño! ¡Un sueño hecho realidad!”.

El LP se tituló En Cuba- Intercambio Cultural de la Típica 73 y fue publicado incialmente por el sello Inca, subsidiario de Fania, y luego por la propia Fania Records en 1979 con referencia JM 00542. Sería distribuido en cualquier lugar del mundo, menos en Cuba. Tuvo reediciones, al menos, en España, Venezuela, Japón y Estados Unidos.

Si este libro recoge los recuerdos emocionados de los músicos newyorricans Sonny Bravo y Johnny Rodríguez Jr cuatro décadas después de aquellas históricas grabaciones, es para demostrar cuán profundo había calado la música popular cubana en ellos y de qué modo había quedado intacta la idolatría por sus más virtuosos exponentes, que habían permanecido en Cuba y no habían emigrado, tras el triunfo de la Revolución de 1959.

El paso del tiempo que marcó la diáspora y la desconexión entre los músicos hizo que nombres como el de Niño Rivera se fueran convirtiendo cada vez más en mitos vivientes y reverenciados por quienes desde lejos continuaban haciendo música cubana, no importa si eran cubanos, puertorriqueños o de otras nacionalidades. Las obras más populares y valiosas de muchos de los músicos que permanecieron en Cuba, Niño Rivera entre ellos, no dejaron nunca de grabarse y difundirse en las comunidades latinas de Estados Unidos, y otros países.

El viaje a Cuba de la Típica 73, sus grabaciones y actuaciones en La Habana fueron el preludio del fin de la orquesta neoyorquina, que a su regreso tuvo que lidiar, para su sorpresa, con las acciones hostiles de una parte influyente de la comunidad cubana residente en Estados Unidos y enfrentada al gobierno revolucionario, que condenaron ese viaje y ese intercambio cultural. “Ese viaje a mi tierra ancestral ¡me costó la orquesta! Poco a poco se cerraron todas las puertas. Jamás volvimos a tocar en Miami, en Union City, New Jersey o en el Club Círculo Cubano. Pero si tuviera que hacerlo de nuevo, ¡lo haría mil veces! Aquellas tres semanas llenas de memorias ¡no las cambio por nada”, dijo Sonny Bravo.

Rosa Marquetti Torres
Texto y foto de Niño Rivera tomados de On Cuba News, 1 de abril de 2019.