Google
 

viernes 10 de julio de 2009

Toquen mambo, que murió el Piffe!


Por Armando López

Cuba, país de la ausencia. Por medio siglo, músicos, bailarines, pintores, escritores… han escapado del oscurantismo ideológico del castrismo. Tres generaciones de artistas han creado, fundado y envejecido en tierra ajena .Son miles regados por el mundo, con la nostalgia clavada, haciendo su obra en Miami, Nueva York, México, Madrid, y sin una hinchada nacional que los respalde.

Cada artista que muere fuera de la Isla es una denuncia al castrismo. Celia Cruz, Lidia Cabrera, Ernesto Lecuona, Cundo Bermúdez, Alberto Alonso… son una herida abierta en la cultura cubana. Ahora le tocó a Germán Pifferrer, el flaco de Gibara, que de cantante de la Orquesta Avilés, la más antigua del país, llegó a ser (se dice fácil en tierra de Somavilla y Chico O'Farril) uno de los mejores arreglistas y directores de orquesta que ha dado Cuba.

En julio pasado, Vivian María López, locutora y directora de la emisora WTNA 88,9 FM, radio pública de Miami, organizó un concierto-homenaje a Pifferrer, un homenaje de esos cuando la muerte acecha: el Piffe tenía un cáncer de hígado.

Por el escenario del Teatro Artime de la calle Primera, de Miami, pasaron Malena Burke, Carlos Oliva, Gema Corredera, Marisela Verena, Roberto Torres, Hansel y Raúl, The Cachao All Stars, Luis Bofill. El maestro Pifferrer sacaría fuerzas para dirigir su última creación, el Miami Latin Jazz Nonet, y presentar su disco, con los temas Dancing, Cascareando, The Friend, The Trumpet y Happy Morning. Y otros del legendario Juanito Márquez, autor de Alma con alma, su entrañable amigo, paisano, mentor y maestro.

"Conocí a Pifferrer casi un niño en Gibara, donde nacimos y seguimos juntos en Holguín, en la Orquesta de los Hermanos Avilés. Yo hacía los arreglos y el Piffe cantaba (desde los 15 años) y copiaba mis partituras. Cuando me trasladé a La Habana, lo embullé a venir. Copiaba para Rafael Somavilla, para Adolfo Guzmán y para mí. Observando partituras fue aprendiendo lo básico de la orquestación, luego estudiaría armonía con Somavilla y Duchesne. Fue un buen cantante", dice Juanito Márquez.

Cuando la furia del ritmo pacá de Márquez (1965), Silvano Suárez produjo un show en el Habana Libre que llamó Madame Pacá. Juanito dirigía la orquesta y tocaba tres solos de guitarra, Piffe se lucía cantando Alma con alma. Iba gente de todo el país.

"Me fui de Cuba en 1970 sabiendo que Piffe no aguantaría mucho allí. Por más que lo nombraron director de la Orquesta de Música Moderna, se vino por el Mariel. Y fue como si cuarenta años después nada hubiera cambiado. Sólo que esta vez hacíamos los arreglos juntos", precisa Juanito.

"Despedir a un amigo le hace un hueco a uno, despedirlo dos veces es del carajo —protesta Nelson El flaco Padrón, baterista. Yo era como hermano del Piffe. Desde que vivía en la casa verde de la calle Infanta, no salíamos de Radio Progreso. Lo dejé de ver en 1962, cuando me vine a Miami. Cuando el Piffe salió por el Mariel, se radicó en Nueva York. No nos volvimos a ver, hasta que bajó a Miami en 1994. Ya tenía su barriguita, pero el carácter era el mismo, tímido; pero cuando se sentía cómodo con la gente, no paraba de hablar. Al rato de reencontrarnos en Miami, no nos separamos más. Me levantaba, pasaba por su casa, donde tenía su estudio, a ver si caía algo. Si no grabábamos, charlábamos, porque tenía memoria de elefante, a contar anécdotas de artistas no había quien le ganara".

Sobre la llegada de Pifferrer a Nueva York, el cineasta Iván Acosta recuerda: "Lo conocí por Felipe Pipo Martínez, vicepresidente de Kim Record y productor de la popular Charanga 76. Pipo se apareció con que Juanito Márquez recomendaba a Pifferrer como tremendo músico. ¡Y sí que lo era! Realizamos juntos unos 30 comerciales de radio y televisión. Piffe componía la música, la orquestaba y la grababa en el estudio que tenía en su casa de Brooklyn. En Kim Records fue la tabla de salvación para cantantes y músicos exiliados. Hasta Paquito D'Rivera, cuando llegó, grabó para la disquera".

En 2001, Pifferrer hizo los arreglos y dirigió la orquesta en el show de Acosta 50 años de Mambo. Fue un tributo a Dámaso Pérez Prado que Juanito Wust grabó en vivo en el Town Hall de Nueva York. El disco del concierto estuvo nominado al Grammy.

"Pifferrer no sólo era un gran arreglista, compositor y director, tenía una rara cualidad: todos lo querían", reconoce Acosta.

El grabador Juanito Wust conoció al Piffe en Cuba: "A fines de los ochenta nos volvimos a ver en Nueva York, grabamos un disco de son en un estudio del viejo Raúl Alarcón. Allí Piffe me embulló a montar mi estudio, como el de su casa de Brooklyn. En Nueva York le iba muy bien. Hizo mal en mudarse para la Florida. Acá hacía los comerciales de Mac Donald, Burger King, Goya. Por huirle al frío se fue para Miami y perdió los contactos con las publicitarias".

Según Wust, cuando Germán Pifferrer trató de regresar a Nueva York, se alojó unos meses en su casa. "Trabajamos juntos varios discos, tenía una manera amable de reprocharle a un músico que sonaba a rayos. Y era tremendo cocinero, hacía unos camarones enchilados para chuparse los dedos", anota.

En las notas del disco Miami Latin Jazz Nonet, Paquito D'Rivera relata su primer encuentro con Germán Pifferrer en el show Madame Pacá: "Fue entonces que iluminado por un seguidor de tenue luz, apareció en escena un joven delgado, vestido con un elegante y modernísimo traje de 'shark skin' color acero… Han pasado cuatro décadas desde aquella noche habanera… y después de escuchar por enésima vez esta grabación, todo parece indicar que el Piffe se las ha arreglado para demostrar que si aquellos tiempos pasados fueron buenos para la música, los de hoy son aún mejores".

Y agrega Paquito: "El Piffe, como lo llamábamos sus amigos y admiradores, contradice a aquellos que aún pretenden hacernos creer que negar el academicismo y tener menos conocimientos ayuda a preservar la espontaneidad y la frescura creativa, cuando la realidad es que, en absolutamente ninguna actividad humana, nadie puede ser considerado superior por saber menos. Germán fue una prueba de ello".

Pifferrer hizo los arreglos para Hot House, disco de Arturo Sandoval que ganó el Grammy 98, del Tributo a Benny Moré (Tropicana All Stars Orchestra, nominado para el Grammy) y de 60 Años de Exuberancia Musical Cubana (Tributo a Cándido Camero). Dirigió en el Carnegie Hall, en el Radio City Music Hall, y realizó la banda sonora de los filmes Azúcar amarga y Just the Ticket. Hace apenas dos años, dirigió la gran orquesta del Festival de la OTI, en Puerto Rico.

Germán Pifferrer murió en Miami el 17 de enero de 2009. La noticia no fue publicada en ningún medio de prensa de la Isla.

(Publicado en Cubaencuentro el 22.1.09. Foto: Pedro Portal, El Nuevo Herald)

miércoles 8 de julio de 2009

La politización del deporte cubano


Por Iván García

Omar linares la gran estrella beisbolera cubana, de 28 años, es desde hace ocho diputado al monocorde parlamento nacional, que se caracteriza porque todos sus acuerdos se adoptan por unanimidad. Omar no es el único con tal categoría. Víctor Mesa, 37 años, otro astro del béisbol ahora en retiro, también es diputado. Ellos dos han sido los deportistas en activo que más lejos han llegado en una cuestionable carrera política.

Casi sin excepción, se puede afirmar que las figuras encumbradas del deporte cubano, junto con el pasaporte que les permite estar viajando la mitad del año, cargan consigo el carnet del partido (PCC) o la juventud comunista. El saltador Javier Sotomayor, el boxeador Félix Savón y el pelotero Antonio Pacheco, son militantes del partido. Iván Pedroso, de salto largo; el nadador Rodolfo Falcón, y el baloncetista Roberto Carlos Herrera, son miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Todos los entrenadores de las selecciones nacionales, además de su aval técnico, pertenencen al partido, como Miguel Valdés y Jorge Fuentes, en béisbol; Alcides Sagarra, en boxeo; y Juan M. Diaz, de volibol masculino, por solo mencionar cuatro de los más destacados.

El deporte cubano está altamente politizado. Junto a la salud y la educación, el deporte completa la tríada de lujo de esa vitrina sagrada de los cacareados "logros de la revolución". A pesar de su alto costo, el gobierno sufraga los gastos y preparación de los atletas cubanos, más por el interés de mostrar sus triunfos con el eslogan de que estos han sido posibles "gracias a la victoria de enero de 1959", que por lograr un hombre más sano e incentivar la masividad deportiva.

Tal práctica no es novedosa: era común en los expaíses socialistas de Europa del este, poseedores de laboratorios para forjar campeones. Después de la caída del Muro de Berlín, se supo que la desaparecida República Democrática Alemana preparaba a sus atletas usando sustancias prohibidas. Por encima de las medallas, las antiguas naciones comunistas pretendían demostrar la supremacía del socialismo sobre el capitalismo. Detrás estuvo siempre el matiz político. Tanto como los éxitos, al gobierno cubano le interesa la lealtad a su ideología, fidelidad que se ha visto mermada por la deserción en los últimos años de decenas de peloteros y boxeadores, entre otros deportistas.

Ello ha motivado el reforzamiento del trabajo de adhesión y a todo joven talento que despunta le dan "tratamiento politico": primero le otorgan, según la edad, el carnet del partido o la juventud, y luego le resuelven algunas situaciones materiales (casa, carro, etc). Si se mantienen fieles a los "principios del socialismo", cuando les llega el retiro pasan a integrar la extensa legión de entrenadores. Si no tiene capacidad para formar campeones, pero se es confiable, puede ser utilizado como una especie de embajador itinerante.

Es el caso del tres veces campeón olímpico, Teófilo Stevenson. A los que tienen un nivel intelectual más alto y cierta agudeza política, pueden otorgarles un cargo administrativo, como a Alberto Juantorena, bicampeón olímpico en Montreal'76 y actualmente vice presidente del INDER. Ésos son los menos: la mayoría pasa a entrenar niños y jóvenes en sus localidades de residencia. Otros ni eso: han caído en el olvido, como ocurrió con el boxeador Douglas Rodríguez, campeón mundial en 1974, hoy por culpa del alcohol convertido en un desecho humano.

La excesiva politización alcanzada por el sistema deportivo cubano tuvo su mayor exponente el 14 de julio último, cuando en una nota divulgada por el INDER se argumentó que el equipo nacional de béisbol no asistiría al torneo bilateral anualmente celebrado en los Estados Unidos por razones políticas. Una semana después, la Comisión Nacional de ese deporte emitía otro comunicado en el cual entre lineas se daba a conocer la verdad: Cuba no asistió a los juegos programados en territorio estadounidense, por temor a la deserción de varios peloteros y entrenadores,

(Publicado en Cubafreepress el 8 de agosto de 1997).

lunes 6 de julio de 2009

Más allá de un abrazo

Por Tania Quintero


En esta foto de la Galería de paulpablopavel, en Flickr, podemos ver la estatua que ha inmortalizado uno de los gestos más humanos y antirraciales en la historia de las Grandes Ligas: el brazo que Pee Wee Reese, entonces capitán de los Dodgers de Brooklyn, le pusiera sobre el hombro a Jackie Robinson, el primer negro contratado por una ligar mayor, en 1946. La estatua fue develada en noviembre de 2005 por Michael R. Bloomberg, alcalde de Nueva York, y Marty Markowitz, presidente del condado de Brooklyn, como aquí podemos leer.

A propósito, en enero de 2008 el Premio Jackie Robinson a toda una vida dedicada al béisbol, le fue otorgado al cubano Orestes Minnie Miñoso, y quien en entrevista a Armando López confesó que su brazo lo había entrenado "jugando pelota de manigua".

Se da otra circunstancia: tanto Pee Wee Reese como Jackie Robinson estuvieron en Cuba en la década de 1940. De la presencia de Robinson en la capital cubana, en 1947, he encontrado una foto, con Jackie aún vistiendo el uniforme de los Royals de Montreal. Su presencia fue mencionada por Los Angeles Times en 1997.


Por su parte, Pee Wee Reese estuvo por vez primera en La Habana en marzo de 1942, cuando los Dodgers de Brooklyn entrenaron en diversas localidades de la ciudad. De ese viaje son las siguientes fotos, de William Vandivert, de la revista LIFE. En la primera, Dolph Camilli en el Stadium del Cerro.


En esta otra imagen del mismo autor, Pee Wee y Pete Reiser practican el deslizamiento bajo la supervisión del coach Charlie Dressen: al igual que Camilli y otros jugadores, Dressen parece no poder soportar el sol del mes de marzo, considerado tenue para los cubanos.


En 1942, William Vandivert no perdió ocasión para fotografiar a Reese y Reiser en su tiempo libre. Además de sesiones de entrenamiento, ellos compartieron habitación y correrías, como se aprecia en las tres instantáneas a continuación. En la primera, durmiendo bajo mosquiteros, en la misma habitación del hotel donde se hospedaron. En la siguiente, merendando con dos amigas cubanas. Y en la última, los dos se dirigen a su habitación descalzados y en puntillas, para no hacer ruido, mientras el reloj marca las 12 de la noche.




Pee Wee Reese y los Dodgers de Brooklyn volverían a entrenar en La Habana en dos ocasiones más: en febrero de 1947, cuando coincidieron con Jackie Robinson, y en marzo de 1959. Nos lo recuerda el profesor cubano Roberto González Echevarría en Spring Training History Articles. González es autor, entre otros libros, de The Pride of Havana: A History of Cuban Baseball, publicado en 1999.

viernes 3 de julio de 2009

Cine y derechos humanos


Amnistía Internacional ha hecho una lista de 328 películas que directa o indirectamente abordan temáticas relacionadas con los derechos humanos. Entre estas cintas se encuentran cinco de Cuba o sobre Cuba. (TQ)


FRESA Y CHOCOLATE (Cuba, 1993), de Tomás Gutiérrez Alea, protagonizada por Jorge Perugorría, Mirta Ibarra y Vladimir Cruz (foto), entre otros actores.


DERECHO DE ASILO (Cuba, 1994), de Octavio Cortázar, versión del relato homónimo del escritor cubano Alejo Carpentier y con la actuación de Jorge Perugorría (foto) y Enrique Molina, entre otros actores.


ANTES QUE ANOCHEZCA (USA, 2000), de Julian Schnabel, basada en el libro homónimo del escritor cubano Reinaldo Arenas y con Javier Bardem, (foto), Johnny Depp y Sean Penn, entres otros, en los roles centrales.


BALSEROS (España, 2002), documental de Carles Bosch y Josep María Domenech, con intérpretes de la vida real. Letra y música de la cantante cubana Lucrecia, residente en España.


HABANA BLUES (España-Cuba, 2005), de Benito Zambrano, con la actuación de Alberto Joel García, Roberto Sanmartín y Yailene Sierra, entre otros.

Fragmento de HABANA BLUES



miércoles 1 de julio de 2009

Hawaii


Al igual que Cuba, Hawai es un archipiélago, o sea, un conjunto de islas. Desde el 21 de agosto de 1959 es el estado número 50 de los Estados Unidos de América.

A su fama de paraíso para los surfistas, ahora se suma el hecho de que en su capital, Honolulu, el 4 de agosto de 1961 nació Barack Obama. En la Galería de vielles_announces, en Flickr, he encontrado unas fotos de Hawai de la década 1940-50. Tania Quintero

Coastline Maui July 1945 por vieilles_annonces.

Behind Diamondhead on Oahu August, 1945 por vieilles_annonces.

Pali Road June 1945 por vieilles_annonces.

July, 1945 Coastline East Oahu por vieilles_annonces.

Fishing Maui Aug 1945 por vieilles_annonces.

Town in B1 Nov 1943 por vieilles_annonces.

Honolulu, Hawaii around 1942 por vieilles_annonces.

Flaming Ginger July 1945 por vieilles_annonces.

Aug, 1945 Rich home with Kais patch Maui por vieilles_annonces.

Pure Hawaiian Aug 1945 Maui por vieilles_annonces.

La foto a continuación pertenece a la Navidad de 2008, la he tomado de la revista Hola. Es la casa donde Obama y su familia pasaron unos días de vacaciones, antes de la toma de posesión. Más aquí y aquí

lunes 29 de junio de 2009

Puzzle


Por Tania Quintero

Revisando los archivos fotográficos de la revista LIFE, encontré una veintena de imágenes de Aline Jonhson de Menocal, realizadas en 1946 por Nina Leen y clasificadas bajo el rótulo "Havana Glamour Girl".



Pero cuando uno las revisa, se da cuenta que la etiqueta no se corresponde con la realidad: además de una dama de la alta sociedad cubana de la época, la señora Johnson, al menos en ese momento, era madre de dos hijos, como en estas dos fotos se puede apreciar.



En un primer momento pensé que se trataba de la esposa de Raúl García-Menocal, quien en los años 40 fuera Alcalde de La Habana.

e hijo del tercer presidente que tuvo Cuba en su etapa republicana, Mario García Menocal. Para cerciorarme, continué buscando en internet.


Y descubrí que fue esposa de Luis García-Menocal Nadal, quien debe haber estado emparentado con los García Menocal, una de las familias con un árbol genealógico de profundas raíces en la Isla. Con él, Aline tuvo tres hijos: Teodoro, Alina y Luis, los tres apellidados García-Menocal Johnson. Éste último, Luis, se casó con Kathy Barnwell y tuvo dos hijos: Carlos García-Menocal Johnson y Emilia Elena García-Menocal Johnson, quien se casaría con Eduardo Beruff García-Beltrán y con él tuvo tres hijos: Jorge Alejandro Beruff García-Menocal, Luis Eduardo Beruff García-Menocal y Alina Beruff García-Menocal.


El nombre completo de la "Havana Glamour Girl" (en la foto) era Alina Johnson Aguilera y sus padres fueron Teodoro Johnson Anglada y Emilia Aguilera Sánchez. Como se puede ver, a este puzzle le faltan piezas para terminar de armarlo.


sábado 27 de junio de 2009

Cuba, la generación MJ

En un cabaret de Varadero, un cubano imita a Michael Jackson.
Un turista descubrió un cuadro del rey del pop en el estudio de un pintor . Otro, lo fotografió a través de la ventana.
Para los de mi generación, lo máximo eran Frank Sinatra, Nat King Cole y Elvis Presley. En aquellos años, los pudimos disfrutar sin censuras. Peor suerte tuvo la siguiente horneada juvenil: a escondidas tuvieron que oír jazz. Los Beatles, el rock y la música proveniente del "capitalismo y el imperialismo" fueron perseguidos con saña por quienes a partir de 1959 decidieron convertir a Cuba en una finca personal, al mejor estilo de Birán.

De la hoguera se salvaron unos pocos, entre ellos Michael Jackson. Porque el brasileño Roberto Carlos estuvo un montón de años prohibido sólo porque el estribillo de una de sus canciones, "yo quiero tener un millón de amigos" era el tema musical de la sección dedicada a los oyentes en la Voz de las Américas, emisora oficial del gobierno de Estados Unidos.

Mis hijos y los amigos de su edad no podían escuchar las últimas canciones ni ver los últimos videoclips del exintegrante de los Jackson Five. Pero las pocas canciones que les llegaban, fueran autorizadas por el partido o de un cassette de audio conseguido underground, en el primer motivito las ponían en la grabadora y las bailaban, con el famoso pasillito incluido. Faltaba más, que en una isla de bailadores de rumba, guaguancó, mambo y chachachá, los jóvenes no fueran capaces de hacer cualquier paso de baile, aunque éste se llamara moonwalker.

Se las aprendían en un inglés macarrónico, al extremo que hubo una, que como no entendían la letra, la cubanizaron y cuando llegaba el estribillo a coro cantaban "se me cae la trusa, se me cae la trusa".

Dicen que ayer la noticia de la inesperada muerte de Michael Jackson corrió como pólvora desde San Antonio a Maisí. Fue y es la noticia. En las casas, esquinas, colas, parques, bateyes, guaguas...
El espacio que Granma no le dedicó a Celia Cruz se lo dedicó a él. El título de Juventud Rebelde era poco original, el texto estuvo mejor. Prensa Latina decidió irse con la de trapo.

Radio Reloj prefirió destacar la presencia en La Habana del cantante colombiano Juanes. Y por Radio Nuevitas nos enteramos del próximo lanzamiento de un disco con Buenavista Social Club y los británicos Mick Jagger y Amy Winehouse, con veinte temas, entre ellos uno de Michael Jackson.

Ayer en el teatro Apolo de Nueva York, espontáneamente empezaron a congregarse personas de todas las edades. Para escuchar y bailar sus canciones. Espontáneamente también, en Cuba, ayer, hoy, los próximos días, meses y años, los cubanos continuarán escuchando y bailando sus canciones. Igual que siguen haciendo con Benny Moré, Miguel Matamoros, Pacho Alonso, Elena Burke, Arsenio Rodríguez, Pérez Prado, Ernesto Lecuona, Celia Cruz y tantos otros. Porque si hay dos países que pueden enorgullecerse de sus músicos, esos son Cuba y los Estados Unidos.

Tania Quintero

Fotos: tweetypie71, paperocks.a.k.a.evalinda y Jaqme, Flickr.

viernes 26 de junio de 2009

Los brigadistas olvidados de Suiza

Brigadistas suizos en Albacete en 1937

Por Rodrigo Carrizo


"No me gusta contar batallitas, yo no soy un deportista ni un héroe. Sólo fui un combatiente por una causa justa en un momento preciso y con una realidad política determinada". Con cierta sordera, Eolo Morenzoni mantiene una lucidez envidiable. Se define como "un comunista que siempre ha sido comunista". Tiene 88 años. Sus convicciones le empujaron a escaparse de casa a los 16 años para viajar a España. Era 1936, y Eolo Morenzoni decidió que debía combatir el fascismo. Dejó una carta a sus padres explicando su decisión y mintió sobre su edad para poder viajar hasta Girona.

Sobrevivió a la guerra. Pero al volver a su país, lo metieron en la cárcel. Había quebrantado la neutralidad de Suiza en los conflictos bélicos. Hasta la semana pasada, 70 años después, su lucha no ha tenido un reconocimiento oficial. La historia de los 850 brigadistas suizos de la Guerra Civil española no tiene nada que ver con homenajes, nostalgias, reconocimiento y respeto. Hoy sólo viven cinco.. Morenzoni, nativo del Cantón Tesino, en la Suiza italiana, es el único de los supervivientes que goza de salud para contar su experiencia. Los otros veteranos, ya nonagenarios, son Elio Canevascini, Jakob Bosshard, Lucien Reymond y Alice Müller. En España murieron 185.

Para otros cientos que combatieron el fascismo ha llegado tarde la decisión del Consejo Nacional suizo (equivalente del Congreso de los Diputados) de aprobar esta semana una ley que rehabilita a los voluntarios que lucharon en la Guerra Civil española. Hasta hoy, lo único que su país les había dado era el estigma de la cárcel.

Morenzoni nació en el seno de una familia "visceralmente antifascista". Recuerda que ya de adolescente escribía artículos "en una publicación comunista". "No fui a la guerra de España por una locura de juventud, sino que yo era una persona comprometida políticamente".

Salió de España en abril de 1938. En su país no le esperaba ningún recibimiento. "Al día siguiente de mi retorno a Suiza me arrestaron. Nunca entendí cómo supieron de mi llegada". Pasó una semana de prisión y luego 45 días de confinamiento solitario. Muchos de los que sobrevivieron se enfrentaron en Suiza a penas de prisión por "haber servido en un ejército extranjero" rompiendo así la neutralidad helvética. En muchos casos, fueron condenados al ostracismo bajo la etiqueta de "peligrosos izquierdistas".

Para entender esta política suiza, los supervivientes intentan explicar el ambiente político que se vivía en el país en los años treinta. Eran los tiempos "en que Suiza ilegalizó al Partido Comunista" y toda actividad antifascista, como recuerda Morenzoni. El anciano brigadista no es el único en señalar con el dedo a las autoridades de Berna de la época acusándoles de "simpatías filonazis".

"El castigo al que fueron sometidos estos voluntarios se explica por un artículo del Código Penal Militar, que sigue aún vigente", explica Ralph Hug. Este historiador y periodista, fundador de la Asociación IG Spanienfreiwillige, se ocupa de defender los intereses de estos veteranos. Hug explicó que el gran problema de los voluntarios que fueron a España fue que "se les percibió como comunistas a sueldo de Moscú". De hecho, los combatientes en la Legión Extranjera o en la Resistencia francesa no pasaron por el mismo calvario.

Eran épocas en las que el país alpino estaba profundamente marcado por un anticomunismo visceral y el temor a una eventual ocupación soviética en plena Guerra Fría. Ralph Hug recuerda que Suiza fue "el primer país democrático en reconocer el régimen de Franco, en marzo de 1939".

Hans Hutter era un joven de 23 años que trabajaba de mecánico de coches en La Chaux-de-Fonds, en el cantón de Neuchâtel. En 1936 oyó que sus cualidades profesionales podían ser muy necesarias en Barcelona y decidió emprender el viaje a una España en guerra.

"Pero él no tenía motivaciones políticas. Era sólo un idealista que vio venir la catástrofe que se cernía sobre Europa y decidió echar una mano", explica su hijo Markus Hutter, diputado por el Partido Radical y una de las personas que más se emocionaron cuando se votó la ley. Su padre, fallecido en 2006, no pudo ver ese momento.

"Mi padre tenía algo muy valorado en la Barcelona en guerra: su formación militar, pues había estado en la Escuela de Reclutas en Suiza", comenta Hutter. Con esas credenciales se incorporó a la XI Brigada y combatió en las batallas de Brunete, Teruel, Guadalajara y el Ebro. Hans Hutter fue herido dos veces y terminó como experto tanquista del Batallón Thaelmann. Tras volver a Suiza en 1938, estuvo arrestado y fue privado del derecho de voto durante dos años. "Dentro de lo que cabe, salió bien librado", valora su hijo.

Hans Hutter fue autor del libro Spanien im Herzen(España en el corazón) y volvió tras la guerra para adoptar a dos niñas españolas. Una de ellas, Carmen, vive aún en la calle Vizcaya, de Barcelona. "Mi padre siempre dijo que su segunda patria era España".

El estigma de los voluntarios se ha mantenido 70 años, hasta que el pasado 2 de diciembre la totalidad del arco parlamentario (a excepción del partido de derecha nacionalista UDC-SVP) votó por la rehabilitación de estos combatientes de las Brigadas Internacionales. El socialista Carlo Sommaruga, relator del grupo parlamentario responsable de la ley, recuerda la "profunda emoción" que se vivió esa jornada en el hemiciclo en Berna.

"Suiza dio definitivamente la vuelta a una de las páginas más negras de su historia", afirma el diputado, satisfecho de esta "rehabilitación total, moral y política, que anula e invalida todo juicio previo". El reconocimiento es sólo moral. No hay ningún tipo de compensación económica por la injusticia.

Suiza se reconcilia con los más de 800 voluntarios que fueron a la cárcel por defender sus ideas en un país extranjero. Sólo cinco viven. Sólo uno es capaz de contar su historia. ¿El reconocimiento? "Era algo que se debía hacer", concede Morenzoni. "Pero para nosotros ya no cambia nada. Nadie me puede quitar de encima la experiencia de la cárcel", concluye.

(Publicado en El País el 7 de diciembre de 2008)

miércoles 24 de junio de 2009

La Florida y la guerra

Cuando decimos Florida, a nuestra mente vienen imágenes de sitios placenteros, con mucho sol, palmeras y playas. También ese nombre nos recuerda Orlando, donde radica Disneyworld. Pero en 1942 (el año en que nací), la Florida acogió a miles de reclutas y soldados que en su territorio se adiestraron para ir a combatir junto a otras fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial. Estas fotos las he encontrado en los archivos de la revista LIFE. (TQ)


Cientos de voluntarios esperan para inscribirse, en las afueras del Hotel Evans. Foto: Myron Davis.


Soldados a la entrada del Breakwater Hotel. Foto: Myron Davis.


Lobby del Alban Hotel. Foto: William C. Shrout.


Night club de Miami Beach convertido en aula de instrucción militar. Foto: Myron Davis.


Restaurante transformado en comedor para la tropa. Foto: Myron Davis.


Reclutas hacen calistenia. Foto: Myron Davis.


Más ejercicios, al borde de la playa. Foto: William C. Shrout.


Revisándose los pies, en un local de la Collins Avenue convertido en dispensario médico militar. Foto: Myron Davis.


Clase sobre ataque químico, en el Flamingo Park Baseball Field. Foto: Myron Davis.


Recibiendo clases de cocina en el Drake Hotel. Foto: Myron Davis.


Dando clases de natación en el Roney Plaza. Foto: William C. Shrout.


Marchando entre palmas. Foto: William C. Shrout.


Desfilando por la Collins Avenue. Foto: William C. Shrout.


Candidatos a oficiales limpian su cuarto. Foto: Myron Davis.


Calle comercial de Miami, frecuentada en su tiempo libre por oficiales, soldados y reclutas. Foto: William C. Shrout.


Panorámica de algunos de los hoteles de Miami, reconvertidos en centros de entrenamiento por las fuerzas armadas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Foto: Wlliam C. Shrout.


Mientras los militares se entrenaban, en la Florida los civiles arduamente trabajaban, en este caso reparando un navío de guerra. Foto: William C. Shrout.


Otros laboraban en los campos, recogiendo frijoles. Foto: William C. Shrout.


Y los que podían, se entretenían viendo un desfile de modas de Saks Fith Avenue en el Miami Beach's Versaille Hotel. Foto: Wlliam C. Shrout.

lunes 22 de junio de 2009

1942

Cuando el 10 de noviembre de 1942 nací en La Habana, el mundo estaba en guerra. Infinidad de fotos de la Segunda Guerra Mundial he visto en seis décadas. Ahora, gracias a los archivos de la revista LIFE, he descubierto imágenes nuevas.

Por Tania Quintero


Acto en Trafalgar Square, Londres, en apoyo al Segundo Frente y la URSS. Foto: Hans Wild.


Miles de jeeps con destino a la Europa en guerra, producidos en Ohio. Foto: Dmitri Kessell.


Cartillas de racionamiento en Zürich, Suiza. Foto: William Vandivert.


Niño recibe un cupón de alimento, en un supermercado de Estados Unidos. Foto: Alfred Palmer.


Leyendo la sección de comics del periódico dominical, en Michigan. Foto: William Sanders.


En el Reino Unido, las mujeres ocuparon los puestos de los hombres movilizados por la guerra, como se pueden ver en ésta y las siguientes tres fotos, todas de William Vandivert.





Mujeres de la Marina de Estados Unidos desfilan en la base de Cherry Point, Carolina del Norte. Foto: William C. Shrout.


Ciudadanos hacen cola en Malta para conseguir una ración de leche.


El Duque de Windsor visita a trabajadores inmigrantes de Bahamas en Nueva Jersey, Estados Unidos. Foto: Peter Stackpole.


La actriz Marlene Dietrich baila con un marinero, en una escena de la película Show Business at War.


Soldados acantonados en Francia ayudan a una mujer. Foto: Ralph Morse.