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jueves, 14 de febrero de 2019

Cuatro versiones de una canción cubana de amor




El autor de Tú, mi rosa azul es el guitarrista y compositor Jorge Mazón (La Habana, 1923), uno de los fundadores del feeling o filin. Además de Pablo Milanés, Tú, mi rosa azul, ha sido interpretada también por Vicentico Valdés y la Sonora Matancera, Moraima Secada con el Cuarteto de Meme Solís y la Señora Sentimiento, Elena Burke.

Tania Quintero

lunes, 11 de febrero de 2019

Boleros para Jeff Bezos


"Un bollo hala más que una carreta de bueyes", dicen en Cuba y en el caso de Jeff Bezos parece que así ha sido. O tal vez lo que ha acabado con su matrimonio de 25 años es su pene, del cual presume en estos mensajes enviados a la mujer que le ha robado el corazón.

Ella no es mucho más atractiva que la ex señora Bezos y su marido no es un mister universo, pero es mejor parecido que Bezos, con ese coco liso y esas orejas de palo. Aunque, claro, es el hombre más rico del mundo. Y el dinero al más feo lo embellece. Lo cierto es que el enamoramiento de Jeff Bezos se está convirtiendo en un culebrón mediático.

Cuando internet y los e-mails no habían invadido el mundo, y cuando twitter, facebook, whatsapp, instragram y toda esa vaina pública no había hecho su aparición, los hombres y mujeres del mundo occidental se declaraban su amor a solas, mirándose a los ojos, en un parque, a la orilla del mar, cenando en un restaurant o tomándose un trago en un club sin luces estridentes, escuchando una música suave y bailando apretados.

Por teléfono se decían cosas solo escuchadas por ellos. Si uno de los dos viajaba dentro o fuera del país, se mandaban cartas y postales, a veces acompañadas de fotos y solamente ellos tenían la posibilidad de leerlas y guardarlas... Hasta que se peleaban y rompían cartas, postales, fotos y regalos.

Pero ahora no. Ahora todo hay que decirlo, contarlo, fotografiarlo y subirlo a una red social. Y a pesar de contraseñas, nubes, llaves y candados, siempre alguien se entera y lo saca a la luz, como están haciendo con Jeff Bezos. A los Bezos se les rompió del amor y él se siente como una ola.

Si las mejores canciones de amor han nacido de los encuentros y desencuentros de una pareja, lo mismo puede decirse de los boleros, compuestos en Cuba, México o Puerto Rico. Para el hijastro de un santiaguero que a los 55 años se ha apasionado por Lauren Sánchez, estadounidense de origen mexicano de 49 años, Amor de otoño, de Pablo Milanés:



Si alguien tiene el correo electrónico de Jeff Bezos, favor hacerle llegar estos boleros y una botella de ron Bacardí.

Tania Quintero

jueves, 7 de febrero de 2019

Breves años cubanos de Anoland Díaz (II y final)



No encontramos más noticias sobre Anoland y su vida musical hasta que el 10 de marzo de 1943, tras la compra por el Partido Socialista Popular de la veterana Radio Lavín, se produce la inauguración de otra radioemisora que hizo mucho por la cultura nacional y por la cual pasaron la mayoría de los más prominentes nombres en la música y el arte en Cuba: la Mil Diez. Según refiere Oscar Luis López, historiador de la radio cubana, en su obra La radio en Cuba, Anoland Díaz fue una de las cantantes de planta, junto a nombres rotundos como los de Celia Cruz, Olga Guillot, Elena Burke, María Cervantes, Aurora Lincheta, Tomasita Núñez, Matilde Camejo, Estela Rodríguez -la hermana de Arsenio-, Alba Marina, Zoila Gálvez, Chiquita Serrano, Margarita Díaz; y entre los hombres, Miguelito Valdés, Miguel de Gonzalo, Bienvenido León, Alfredo León, Orlando Guerra Cascarita, Zephir Palma y muchos otros.

Anoland tenía cualidades musicales notables para haber transitado el mismo camino que muchas de las contendientes en el programa La Corte Suprema del Arte, donde resultó una de sus finalistas. A partir de 1938 en un momento que se considera de renovación y descubrimiento de nuevas figuras para el canto lírico cubano, las voces de Zoraida Marrero, María de los Angeles Santana, Esther Borja, Rosita Fornés y muchas otras irrumpieron en los escenarios, en la radio y hasta en el cine, y atendiendo a sus magníficos resultados era muy probable que Anoland, con su juventud y talento, pudiera seguir obteniendo como profesional éxitos similares.

Si damos crédito al periodista Daniel Domínguez, Anoland llegó a Panamá en 1947, tenía entonces 19 años. Aunque algunas fuentes indican que Anoland viajó con su familia para radicarse en Panamá, Domínguez pone en boca de Rubén Blades lo siguiente, referido a este hecho: “Abandonó su hogar porque no soportaba la situación familiar que vivía allá”. Y es muy probable que así haya sido, teniendo en cuenta la numerosísima familia que habían creado los padres de Anoland.

En la orquesta que la acompañaba en sus primeras incursiones musicales en Panamá, conoció al percusionista Rubén Darío Blades Bosques, bongosero por más señas, quien compartía su tiempo laboral como detective de la policía, según ha contado Iván García en su artículo La sangre cubana de Rubén Blades. Pero a Blades le apasionaba la percusión, y la música afrocubana. Tuvieron cinco hijos de los cuales Rubén es el segundo.

En su nuevo lugar, Anoland continuó su vida como cantante, pianista y actriz en radio novelas para la Red Panamericana y para RPC Radio. Algunas de las fuentes consultadas apuntan que Anoland Díaz tocó para la reina Isabel de Inglaterra, en alguno de los actos en homenaje a la soberana británica en ocasión de su visita oficial a Panamá en 1953.[27] Hizo también esporádicas apariciones cantando junto a su hijo Rubén y acompañándose ella misma al piano, de las que ha quedado este video.

A Anolan le gustaba cantar ópera, zarzuela, boleros y la música popular internacional. “El primer disco que se compró en mi casa, en 1959 o 1960, -contó Rubén- fue uno de Amad Jamal, pianista e intérprete de jazz. (…) No teníamos ni el dinero ni el espacio para tener un piano. Fue mucho después, cuando les compré a mis padres un apartamento, que le llevé su primer piano. Ella tocaba boleros y piezas clásicas, y algunas veces componía temas instrumentales.”

Sin embargo, Anoland nunca grabó un disco, y en cuanto a grabaciones comerciales, el único registro del que hasta ahora se tienen noticias, es el de su voz en ese clásico de la salsa que es Maestra Vida, la primera ópera salsa original en la historia del género y uno de los trabajos más trascendentales e inteligentes de su hijo Rubén como compositor, junto al puertorriqueño Willie Colón, quien fungió como productor y también músico. Grabada en 1980 y distribuida en un álbum doble bajo el sello Fania (LP F576/577), Maestra Vida marcó un antes y un después en el género salsa, al introducir la temática social que reflejaba los problemas y contradicciones en los espacios urbanos en los países latinoamericanos y en las zonas de Estados Unidos con gran presencia latina, a la vez que abordó en ella elementos de la narrativa literaria de Latinoamérica.

Musicalmente, Maestra Vida trascendió los límites estrictos de la salsa, al incluír boleros y un tratamiento instrumental que enriqueció ambos géneros haciéndolos acompañar de un formato sinfónico. Anoland aportó su voz al personaje de Manuela, que puede escucharse en el corte 5 del primer disco, un bolero bajo el título Yo soy una mujer, donde también hace un breve dúo son su hijo Rubén. También la voz de Anoland aparece fugaz al final del corte 3 Carmelo después (El viejo Da Silva) del segundo disco de Maestra Vida.

De la experiencia personal que representó este trabajo con su madre, diría Rubén: “Cuando estoy en un estudio de grabación, suelo transformarme en un tirano. En aquella ocasión tuve que hacer un esfuerzo para calmarme, pues estaba más nervioso yo que ella, y eso no la ayudaba. Pero su voz es tan dulce y tan expresiva que le dio un sentido especial a ese número. Yo soy una mujer fue su única grabación en un disco, como intérprete. A pesar de su inmenso talento, nunca grabó un disco. Y quería darle la oportunidad de tener esa experiencia. Tiempo después estuvimos trabajando en un disco de boleros para grabar juntos, pero entonces enfermó y ya no pudimos continuar con el proyecto. Me quedó eso pendiente.”

Anoland moriría en Panamá en 1991, víctima de cáncer. Del impacto y el dolor de esos meses en los que vio morir cada día a su madre, de la lucha de Anoland por la vida, de sus personales vivencias como hijo enfrentando lo irreversible, surgió el tema Amor y control, que de manera póstuma Rubén Blades dedicó a su madre.


La relación de Rubén Blades con su madre fue no sólo especial, entrañable, sino decisiva en su carrera vital: “Mi madre fue una influencia determinante -comentó a Daniel Domínguez. Me orientó hacia el arte con su talento, pues ella cantaba y tocaba muy bien el piano con el que se acompañaba. Además, nos entregó su sacrificio, pues hizo a un lado su posibilidad como artista para dedicarnos su tiempo y esfuerzo como madre. Ella y mi abuela, Emma, fueron la razón principal para encaminarme como artista y como abogado”. Para el músico y comunicador venezolano León Magno Montiel, “Anoland fue su amor infinito, su musa; de ella heredó la sensibilidad musical y el alma de compositor.”


Rosa Marquetti Torres
Desmemoriados. Historias de la Música Cubana, noviembre de 2018.
Foto: Anoland Díaz, retratada en La Habana por Armand, el fotógrafo de las estrellas cubanas. Publicada en marzo de 1942 en la revista Ecos de la RHC. Tomada de Desmemoriados.

Aclaración: En todas las fuentes consultadas, el nombre de Anoland aparece indistintamente con “d” al final, y sin ella. Ver más fotos, notas y fuentes consultadas en Desmemoriados.

lunes, 4 de febrero de 2019

Breves años cubanos de Anoland Díaz (I)



Que uno de mis músicos preferidos -Rubén Blades- es hijo de una cubana, no es noticia. Incluso tampoco es para muchos una primicia decir que ella fue cantante y que triunfó muy joven desde las ondas radiales cubanas.

De modo que lo único que pretendo aquí es contribuir a documentar la breve, pero exitosa vida artística de Anoland Díaz en Cuba, a través del reflejo que tuvo en la prensa de la época, donde solo los periódicos y la radio -en caso de que se hubieran conservado grabaciones- podían dejar constancia de lo que ocurría en la escena musical cubana. Eso sí puede que tenga para los lectores alguna novedad, pues la presencia de la pequeña reglana en los principales programas radiales a partir de 1938 y hasta 1946, demuestra cuán hondo caló el talento de aquella chiquilla que cantaba con voz de soprano y hasta podía acompañarse al piano.

Acerca de su nacimiento y familia, el musicógrafo e investigador colombiano Sergio Santana aporta los siguientes datos: Nacida Anoland Bellido de Luna y Caramés, en el ultramarino pueblo de Regla, en La Habana, en 1927, su padre Louis Bellido de Luna Reinee, de Nueva Orleans marchó a Cuba, a luchar en la Guerra Hispano-Cubano-Americana a finales del siglo XIX. Le gustó el país y decidió quedarse, casándose en terceras nupcias con Carmen Caramés, natural de Galicia y con quien tendría 22 hijos, entre ellos, Anoland.

En 1938, los dueños de la radioemisora CMQ organizan un inusual programa en forma de concurso musical que denominaron La Corte Suprema del Arte y que en sus múltiples ediciones llegaría a ser decisivo en el surgimiento de nombres íconos de la música cubana. De ahí salieron Celia Cruz, Rosita Fornés, Elena Burque, Raquel Revuelta, Alba Marina, Merceditas Valdés, Ramón Veloz, Aurora Lincheta, Armando Bianchi, Obdulia Breijo, Radeúnda Lima, Xiomara Fernández, Olga Chorens, Vilma Valle, y muchos otros.

Entre los muchos adolescentes y niños que se presentaron a escrutinio en aquellas primeras audiciones estaban Aurora Lincheta, Olga Chorens, Magaly del Valle, Elsa Valladares, Siomara Fernández, Adria Catalá y una chiquilla hermosa que no rebasaba los 11 años de edad: Anoland Bellido de Luna, que desde su primera presentación decidió aparecer como Anoland Díaz, un apellido que a ella o a alguno de sus mayores debió parecerle más apropiado. A pesar de su corta edad, asombró a todos y resultó una de las finalistas triunfadoras de esa primera edición.

La Corte Suprema del Arte era el suceso del momento: presentaba una y otra vez largos conciertos y espectáculos no sólo en los estudios de la radioemisora, sino también en importantes teatros de la ciudad, que se abarrotaban de público para ver cantar a sus nuevos ídolos. El programa reventaba los ratings de radioaudiencia y engrosaba la recaudación de las taquillas de los teatros y cine-teatros. Era un éxito y una popularidad premonitorios: por sus micrófonos pasaron quienes llegarían a ser grandes figuras de la música y la actuación.

Ese mismo año, en los shows de La Corte Suprema, la voz de Anoland se unió a la de otra muchacha finalista, quien décadas después sería una de las imprescindibles en la escena musical y teatral en Cuba: Miriam Acevedo. Con sus once años, comienza para Anoland una verdadera vorágine de conciertos y presentaciones que la van haciendo conocida y hasta famosa, como niña prodigio.

Para conmemorar el primer año del exitoso programa radial, Arturo Liendo escribe el guión del espectáculo Un viaje musical, que subiría a la escena del Teatro Nacional, en La Habana, presentando a los ganadores del original programa-concurso: Aurora Lincheta, el dúo Busquet, la pequeñita Adria Catalá, Estrellita Díaz, y muchos otros, contando con el madrinazgo de la famosa soprano Zoila Gálvez. El mismo periódico en su edición del 22 de diciembre de 1938 anuncia la presentación de las niñas Anoland Díaz y Adria Catalá en el cine-teatro Moderno, en función a beneficio del colegio Fors, que combinaba pase de películas y la actuación de las nenas cantantes, como parte del segmento infantil de promoción de La Corte Suprema del Arte.

Anoland vuelve en enero de 1939 al Teatro Nacional optando por uno de los tres premios en metálico que concedía la RKO Radio entre los ganadores del programa. Tanto Anoland, como Irma Puentes, Rosita Bujones, Olga Sánchez, Rodolfo Cueto y Rafael Rodríguez, debían interpretar la canción tema del filme “Dí que me quieres”. Acompañada por el pianista Luis Mora, participa en un acto cultural con motivo de la celebración del 20 de mayo, en la sede de la Asociación de Emigrados Cubanos, y en el anuncio es calificada por la prensa como “soprano ligera de diez años”.

Cinco días después, se anunciaba al dúo Miriam y Anoland en el cartel del espectáculo que, organizado por la Unión de Empresarios, presentaría ese día el Teatro Nacional en homenaje a Heliodoro García, empresario de ese coliseo, y donde el numeroso elenco incluía nombres rotundos de la música cubana como Ernesto Lecuona, Rita Montaner e Ignacio Villa Bola de Nieve.

Era la primera vez que Anoland compartiría cartel con estos íconos de la cultura nacional, junto a otros famosos, como la declamadora Carmina Benguría, las cantantes líricas Zoraida Marrero, Georgina Dubouchet, Zoraida Beato y Lydia de Rivera; un tenor mexicano que llegaría a ser un grande del bolero y la canción: Pedro Vargas; los comediantes Garrido y Piñero, las orquestas Hermanos Lebatard y Hermanos Castro y como presentadores, José Antonio Alonso, Arturo Artalejo, Germán Pinelli y Gaspar Pumarejo.

Junto a las niñas Marta Cervantes y Adria Catalá, el dúo Miriam y Anoland se gana el favor del público, toma parte en diversos programas radiales, espectáculos teatrales y hasta en campañas publicitarias, como aquel sorteo organizado por las bicicletas Niágara en julio de 1939. De su breve unión musical con Anoland Díaz, la Acevedo diría varías décadas después a la periodista y bloguera cubana Tania Quintero: “Me presenté en La Corte Supema del Arte como cantante y gané todos los premios. Anoland Díaz era también una niña excepcional. Desde pequeña tocaba el piano de afición como una verdadera profesional, era el asombro de todos. Ella cantaba con voz de soprano, y yo de contralto infantil. Y al dueño de la CMQ se le ocurrió que nuestras voces podían hacer un dúo perfecto. Se llamó “Myriam y Anoland, el dúo perfecto”.

Myriam y Anoland, como dúo infantil, aparecen en el malogrado filme Una aventura peligrosa, de Ramón Peón, estrenado el 1 de junio de 1939 en el Teatro Nacional, en medio del éxito de La Corte Suprema del Arte, y que significó el debut cinematográfico de quien sería la gran vedette cubana Rosita Fornés, quizás el único valor defendible del filme. Ahí las niñas interpretan Duerme muñequita, una canción de cuna de Ramiro Gómez Kemp, quien estaba encargado de la dirección musical del filme y a toda costa logró colar obras suyas de dudosa calidad, junto a las que eran propósito y objetivo de la producción del filme: las de Ernesto Lecuona y Nilo Menéndez, el autor de Aquellos ojos verdes, entonces prominente ejecutivo en la música y el cine en Estados Unidos.

Según anuncio publicado el 6 de octubre en el Diario de la Marina, y con escasos 12 años Anoland es invitada a integrar el cartel de la suite de conciertos que ha ideado y organizado el gran Ernesto Lecuona en el teatro Auditorium, en El Vedado. Anoland Díaz participaría en solitario en el tercero de ellos, titulado La Rumba, coincidiendo de nuevo con Rita Montaner , Zoraida Marrero y Georgina DuBouchet, y junto a los también cantantes Jorgelina Junco, Oscar López y Joseíto Núñez; las orquestas de los cantantes Paulina Alvarez, con su orquesta, y Fernando Collazo y con La Sonora Matancera, ya instalados en el favor popular, propiciarían la presencia de formatos de música popular en el exquisito escenario capitalino, reservado a la llamada música culta y el canto lírico.

Ramón Fajardo Estrada, en su libro Rita Montaner. Testimonio de una época glosa así la aparición de Anoland por primera vez en el importante coliseo de El Vedado: “A los espectadores se les propician dos atractivas ofertas: asistir a la primera actuación en Cuba de la cantante brasileña Malena Toledo y al debut de Anolan Díaz, una niña de ocho años de edad, que impresiona a todos en ¿Por qué no vienes?, de Lecuona, con la Orquesta de La Habana, y al acompañarse ella misma al piano en El amor de mi bohío, de Julio Brito.”

Al mes siguiente, en noviembre, se organiza un concierto de despedida al trío Habana, que acoge el cine-teatro Cuatro Caminos. Ahí está Anoland junto a prominentes artistas de la radio y el teatro, como Miguelito Valdés, René Cabell, María Ciérvide, Blanquita Amaro, Abelardo Barroso y las orquestas Casino de la Playa y Riverside, entre otros, y como presentadores Manolo Serrano y Germán Pinelli, y su desempeño es destacado por la prensa. Ese mismo mes canta en el Festival de la Prensa, junto a la orquesta Hermanos Lebatard y la mexicana Manolita Arreola. Ya para estas fechas, la pequeña estrella era artista exclusiva de CMQ Radio y se presentaba en el programa del mediodía, que patrocinaba la empresa jabonera Crusellas.

En ocasión de una función extraordinaria, a la espera de la celebración del 24 de febrero en 1940, una de las fiestas patrias, Anoland sube de nuevo a la escena del Teatro Nacional, en el mismo programa otra vez con Rita Montaner, con la soprano Esther Borja, los comediantes Garrido y Piñero, y Bola de Nieve, entre otros. Meses después ya la mencionan entre los artistas que el Diario de la Marina cataloga como famosos, esta vez participando en un gran festival organizado por el jabón La Llave en la ciudad de Cárdenas, Matanzas, en una comitiva musical encabezada por la Montaner, y en la que figuraban el libretista y compositor Félix B. Caignet, los cantantes René Cabel, Hortensia Coalla, Estrellita Díaz y la orquesta Cosmopolita, entre otros.

Para el 20 de junio de 1940 los artistas organizan un homenaje a Augusto Ferrer de Couto, columnista del periódico Alerta recién designado Concejal del Ayuntamiento de La Habana y Anoland es incluída en la revista musical que el coreógrafo y bailarín Julio Richards había ideado para la ocasión: Mujeres en La Habana, encabezada por Rita Montaner -con la que coincide ya por tercera vez- y en la que figurarían, en el profuso elenco, la bailarina Carmita Ortiz, la famosa actriz del teatro vernáculo cubano Luz Gil, la orquesta femenina Anacaona, la orquesta Riverside, el conjunto de música porteña Río de La Plata con sus cantantes Olga Chorens y Manolo Fernández.

Cuando Amado Trinidad Velazco decide crear la RHC Cadena Azul y el 1 de abril de 1940 irrumpe en el medio radial cubano con un empuje no visto, con prisa y sin pausa va a por los mejores músicos y artistas, y entre los emergentes, los más prometedores, la mayoría de ellos con contratos con otras radioemisoras como CMQ. Les ofrece jugosos contratos y logra llevarlos al cuadro artístico-musical de la RHC Cadena Azul. Entre ellos está Anoland Díaz, hasta ese momento, artista de CMQ.

En el número inaugural de la revista Ecos de la RHC Cadena Azul, en el que se presentaba a todo su cuadro director, técnico y artístico, la pequeña Anoland Díaz figuraba con una foto donde se le catalogaba como “la diminuta soprano con voz de angel”.Así se le presentaba en sus asiduas apariciones en los programas patrocinados por la marca cigarrera Trinidad y Hermanos, en la RHC Cadena Azul: “La Voz de Angel de la Radio”. En el número de agosto de 1941, en la misma revista, aparecía una foto suya, donde se le describía: “La Voz de Angel de la Radio es un verdadero valor en el campo lírico en Cuba. Esta simpática chiquilla es cada día más aplaudida y cada vez más imprescindible en la elaboración de buenos programas”.

Para diciembre de 1941, Anoland junto a su hermana Lina es anunciada como el Dúo Cuba, artista exclusivo de los programas auspiciados por Trinidad y Hermanos e integrando la extravagante caravana de Amado Trinidad y la RHC Cadena Azul que se presentaría durante ese mes en los teatros Iriondo (Ciego de Avila), Principal (Camagüey), Infante (Holguín) y Oriente (Santiago de Cuba como parte de un elenco encabezado por la orquesta Havana Casino dirigida en esta ocasión por Gilberto Valdés, el Conjunto Vocal Siboney (con Isolina Carrillo, Olga Guillot, Marcelino Guerra más conocido por Rapindey y Facundo Rivero, entre otros), Las Marvel Sisters, Reynaldo Henríquez, Rita María Rivero, Tomasita Núñez, Alfredito Valdés, Joseíto Núñez, Alfredito León, Chano Pozo, Adolfo Guzmán y la orquesta típica argentina Los Románticos Gauchos y la norteamericana Eleanor House, entre muchos otros.

Con una foto del Dúo Cuba, a toda contracubierta, las mostraba y anunciaba la revista órgano oficial de dicha emisora radial. La misma revista publicaba en marzo de 1942 una foto de Anoland firmada por el prestigioso Armand, considerado el fotógrafo de las estrellas, y que comentaba sus aplaudidas actuaciones en el programa “Eslabones de Oro Partagás”.

El 31 de mayo de 1942 participa en el homenaje a Ibrahim Urbino en el teatro Fausto, con las orquestas de Ernesto Lecuona y Havana Casino, Rita Montaner, las cantantes líricas Hortensia Coalla, Zoraida Marrero, Hortensia de Castroverde, Rita María Rivero, los tríos Matamoros y Servando Díaz, René Cabel, entre otros. En septiembre de ese mismo año, Amado Trinidad es homenajeado por músicos, artistas, empresarios y políticos en un gran espectáculo en el cabaret Tropicana, y en el escenario, Anoland Díaz compartió micrófonos con los cantantes Wilfredo Fernández y Margot Alvariño.

Rosa Marquetti Torres
Desmemoriados. Historias de la Música Cubana, noviembre de 2018.
Foto: Anoland Díaz en el primer número de la revista Ecos de la RHC Cadena Azul, abril de 1941. Tomada de Desmemoriados.

Aclaración: En todas las fuentes consultadas, el nombre de Anoland aparece indistintamente con “d” al final, y sin ella. Ver más fotos, notas y fuentes consultadas en Desmemoriados. Leer también la entrevista que Tania Quintero realizó en 2009 a Myriam Acevedo, publicada en este blog con el título Todo vuelve al principio y Recordando a Myriam Acevedo, una nota sobre su fallecimiento el 22 de julio de 2013 en Roma.

jueves, 31 de enero de 2019

Lucho gatica o la pureza melódica del bolero


La historia del bolero es una crónica de azares recurrentes: los principales países cultivadores del género (Cuba, México, Colombia, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela) tejen una red manchada por las tintas suplicantes del deseo. El mar Caribe, cómplice y testigo, baña con sus espumas el desborde de la pasión.

El chileno Luis Enrique Gatica Silva, más conocido por Lucho Gatica (Rancagua, 11 de agosto de 1928-Ciudad de México, 13 de noviembre de 2018) lo sabía muy bien. Con su atractiva figura y su estilo inconfundible se convirtió en el sueño de miles de admiradoras en Hispanoamérica. Llegó a Cuba en 1954 para cantar Sinceridad, del nicaragüense Gastón Pérez, el gran éxito que lo respaldaba en Chile. La bolerista Olga Guillot lo introdujo en el filin y a su repertorio incorporó Contigo en la distancia, de César Portillo de la Luz y En nosotros, de Tania Castellanos. El pianista y compositor Bebo Valdés dirigió la orquesta que lo acompañó en su gira por España en 1962.

Visitó a La Habana en ocho ocasiones y sedujo por la ponderación de su fraseo y por la acariciante delicadeza melódica que hacía suspirar a las damas. En una presentación en el estadio de béisbol del Cerro, apareció su madre entre el público: un show hábilmente preparado por el popular presentador Gaspar Pumarejo. Dicen que toda Cuba lloró cuando Gatica abrazó emocionado a su progenitora después de meses sin verla.

En México grabó No me platiques más (Vicente Garrido) y en esos años vendió un millón de discos. En la capital mexicana, el Teatro Capri era su escenario preferido. Caminaba por la Alameda, a un costado del Palacio de Bellas Artes, y la gente le mostraba su afecto. En aquellos tiempos de tríos y temas románticos, Lucho fue un ídolo.

Recuerdo de niño cómo de las victrolas de los bares habaneros brotaba la voz del hijo de Rancagua interpretando Tú me acostumbraste (Frank Domínguez), Historia de un amor (Carlos Eleta), Novia mía (José Antonio Méndez), La enramada (Graciela Olmo), Amor mío (Álvaro Carrillo) y Amor secreto (Gustavo Prado) que se escuchaban entre tragos de ron, aguardiente o cerveza. A los hombres desengañados les gustaba Encadenados: "Tal vez sería mejor que no volvieras / quizá sería mejor que me olvidaras. / Volver es empezar a atormentarnos / a querernos para odiarnos / sin principio ni final".

Pero las consonancias de La barca y El reloj, del mexicano Roberto Cantoral, inundaban los espacios íntimos. Mi madre cantaba a dueto con Lucho Gatica en la radio: “Reloj detén tu camino / porque mi vida se apaga / ella es la estrella / que alumbra mi ser / yo sin amor no soy nada”. El vocalista chileno detenía el tiempo, su voz tentaba quietamente a las mujeres de mi casa. Mi abuela tenía un almanaque con su rostro sonriente en el comedor y mis tías suspiraban y decían: “¡Qué hombre, Dios mío!”. Lucho Gatica y el actor mexicano Arturo de Córdova eran los máximos responsables de los sueños eróticos de muchas amas de casa cubanas en las décadas de 1950 y 1960.

El martes 13 de noviembre, en la Ciudad de México, el hombre que repetía tranquilamente “Yo no le temo a la muerte, soy muy feliz”, dejó de mirar por su ventana el mundo. En La Habana, viejos enamorados se fueron al Malecón a ver cómo la luz del sol se iba apagando y el mar se vestía de amargura, mientras a lo lejos se escuchaba un trío cantando La barca, de Roberto Cantoral, uno de sus grandes éxitos.


Carlos Olivares Baró
Cubaencuentro, 16 de noviembre de 2018.

Una nota de Tania Quintero.- A los 90 años fallecía en México el cantante chileno Lucho Gatica, quien antes de 1959 estuvo varias veces en La Habana. En 1957, año en que cumplí los 15, un grupo de muchachas que vivíamos cerca del Stadium del Cerro, esperamos a que saliera de una conferencia de prensa para que nos firmara un autógrafo, que era lo que se usaba. De hecho, fue la única firma de un artista que tuve en mi autógrafo forrado en piel verde que por 0.99 centavos compré en el Ten Cent de Galiano. La barca, El reloj, Amor mío, El bardo y No me platiques más figuraron en el hit parade de la radio, el principal medio que entonces había para escuchar música cubana y foránea.

En Cuba, Lucho Gatica no desplazaba al bolero, tampoco al feeling. Por igual se escuchaba a los intérpretes extranjeros como Nat King Cole, Frank Sinatra, Dean Martin, Doris Day o Elvis Presley que a los nacionales: José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Freddy, Elena Burque, Omara Portuondo, Moraima Secada, Fernando Álvarez, Vicentico Valdés, Orlando Vallejo, Blanca Rosa Gil y, por supuesto, al Trío Matamoros, María Teresa Vera, Celia Cruz y la Sonora Matancera, Benny Moré, Bola de Nieve y las Orquestas América y Aragón, los Conjuntos Casino y de Roberto Faz, entre otros muchos cantantes y agrupaciones de toda la Isla. Después llegarían las canciones protesta de la Nueva Trova que, por suerte, pronto incluyeron temas de amor como Yolanda y Para vivir de Pablo Milanés, y Unicornio y Óleo de mujer con sombrero, de Silvio Rodríguez.

lunes, 28 de enero de 2019

Antonella, repartera cubana


"Yo no sabía andar en La Habana. Ni siquiera había venido sola. Llegué a la terminal de ómnibus y pregunté cómo seguir para Centro Habana. Cogí un P12 hasta Infanta. Bajé hasta Manglar".

Antonella tiene 22 años, es de Viñales, un pueblo de Pinar del Río donde, dice, se vive bastante bien porque hay turismo y tranquilidad, pero donde el negocio de la música no funciona. Por eso accedió a la invitación de un amigo suyo de Facebook, al que le había mandado dos pistas de audio con sus únicas canciones, porque él se decía cantante, decía que trabajaba con los músicos de Laura Pausini y que no le podía dar su número porque no tenía línea cubana. Le dijo, sin embargo, que a las ocho de la mañana se encontrarían sin falta en Infanta y Manglar para grabar juntos en la Galaxy Music, uno de los estudios más mencionados por los reparteros, como les dicen a los músicos que hacen reparto, el reguetón de los pobres.

"Yo sin dinero. Le había dicho a mi mamá que me hacía falta plata para ir a La Habana, porque un cantante me esperaría ahí para hacer una colaboración. Ella me dio lo que pudo y dijo: niña, ¡ten cuidado!"

Y allí estaba Antonella, en Infanta y Manglar. Solo que cuando empezó a preguntarles a los del estudio por el fulano, nadie lo conocía. Allí, por lo menos, no tenía una canción. “Si es cantante, será en su casa”, le comentaron.

"Estábamos haciendo el background y el productor preguntó quién pagaría. Dije: el muchacho fue quien invitó. Habíamos quedado en eso. Antes de terminar quería que lo pagara yo. Yo que estaba sin dinero. ¡Eran 60 CUC! Por poco me da un infarto, lloré mucho, me subió la presión".

Siendo niña, Antonella perteneció por tres años a la compañía infantil Sueños y Esperanzas, de Pinar del Río. En ese momento, aunque solo le gustaba el baile, montarse en las carrozas de los carnavales con trajes repletos de lentejuelas, volantes, arrollar en las comparsas, trataba de colarse también en el coro cada vez que actuaba, pero siempre en la última fila, cuestión de que si desafinaba, el público no lo notara.

Con 14 años, mientras cursaba la secundaria básica, decidió cantar. Se apuntó en la Academia La Alameda, compañía pinareña privada donde impartían clases de guitarra, violín, clarinete, piano básico, canto lírico y solfeo durante tres años y daban certificado de graduación. Escogió canto lírico y piano. Lo dejó a mitad del segundo año.

Luego trató de matricular en un curso de canto que ofrecían en el teatro José Jacinto Milanés. Cuando fue, estaban las plazas cubiertas. Tampoco acabó el preuniversitario. Con 21 años empezó a estudiar de lunes a viernes, de cinco de la tarde a ocho de la noche en la Facultad Obrero Campesina, mientras se preparaba para los exámenes de ingreso a la universidad. En ese trayecto escribió canciones, se puso a buscar por internet un estudio donde grabar y encontró al fulano que la invitó a La Habana.

Esa mañana, Odalys, la madre del Mercenario, dueño de la Galaxy Music, dejó de ser la única mujer que merodeaba la zona de grabación. Le dio a Antonella un vaso de agua, un calmante y le dijo: “Tú tranquila. Vas a hacer tu canción solita y no vas a pagar”.

-Yo venía a cantar una balada, algo romántico, con mucha letra. Luego esta gente empezó a “descorchar” y me embullaron para hacer reparto. Improvisé una melodía: uy, papi, papi, yo sé que te gusta que mueva mi pom- pom- flow/ que mueva mi pom- pom- flow.

Terminó muy tarde en el estudio. No tenía dónde pasar la noche y salió en busca de un transporte para su provincia. Dejó dicho que vendría el mes siguiente. En Pinar del Río vendió un poco de ropa, pidió dinero prestado y volvió con el dinero suficiente para grabar varias canciones. Ahora se le ocurren muchos coros: Lentamente me acerqué/ lentamente te acercaste/ yo no quiero hacerme pero tú primero me miraste/ y disimuladamente con tu cuerpo me rozaste/ yo no lo puedo negar, bailando me enamoraste/ bailando me enamoraste…

Coge el móvil, los apunta y cuando reúne suficiente dinero los va a grabar en la Galaxy Music. Antonella es, si no la única, al menos es la mujer que ha desarrollado una trayectoria más estable y reconocida dentro del reparto, género relativamente nuevo, que por sus características, puede considerarse la versión cubana del reguetón.

-Considero que la revolución del reguetón apareció en Cuba en 2015, tras el éxito de Chocolate con su Guachineo. A partir de ese momento, el género se populariza, incorporándole los metales, la caja y el compás de la clave cubana.

Contigo es el título de la primera colaboración de Antonella con otro repartero. Había escrito el tema, pero sonaba muy sentimental, le hacía falta un poco de rapeo, algo más fuerte. Le propuso hacer un remix a El Kamel, uno de los más populares exponentes del reparto. En 15 días el tema sumó más de 8 mil reproducciones en YouTube, hasta que unos piratas se las agenciaron para quitarlo del canal del estudio.


Diez meses después de haber lanzado su primera canción oficial, prepara su primer disco titulado I am Antonella. Serán 12 temas de reparto porque “a mucha gente le gusta, es el reflejo de lo que se vive en el país y, a la vez, da deseos de bailar”. Se le ocurre que los reparteros podrían unirse y tratar de levantar el género, como en Puerto Rico Bad Bunny, Ozuna y Anuel AA con el trap. Ella también cree que esas letras no son las más convenientes, que es una cuestión que puede y debe ser cambiada.

"La gente quiere oír pocha, vamos para el descorcheo, vámonos pa'l party. Es el lenguaje de la calle, del cubano, pero no hay por qué decir vulgaridades. Se suele generalizar el reparto como propiedad de hombres, de machistas discriminadores de la mujer. En el compás de 3 por 4 yo veo la oportunidad de mezclar melodías pegajosas con letras más dulces como "Baby, tú me matas bailando/ cuando te me pegas/ tu cuerpo rozando/ me voy excitando/ y ya me estoy volviendo loco, loco, loco contigo/ tú loca, loca, loca conmigo/ ¿qué sientes cuando duermes conmigo?/ porque te juro que yo siento amor cuando duermo contigo, baby".

-No ves, y ríe, ellos son los pochos y yo la pocha.

Sabrina López Camaraza
El Toque, 23 de noviembre de 2018.
Foto de Antonella realizada por Marcos Paz Sablón y tomada de El Toque.
Leer también: Chocolate MC.

jueves, 24 de enero de 2019

Cuba, una jirafa solitaria



El fracaso de la gestión diaria del socialismo en Cuba sigue vigente por el poder de convicción de las metralletas y los tanques. Su desidia, su ineptitud y su torpeza de antología, enseña cada hora que la vida del hombre de la calle, la existencia de la familia y la estabilidad del hogar, está diseñada por una cuadrilla de incompetentes que se guían por un esquema social empantanado y en ruinas, que tiene la facultad de borrar del país lo mismo los trenes que los cocodrilos.

No hay nada que toquen aquellos funcionarios que funcione bien, como no sea en los primeros tres minutos del mecanismo que se inaugure y, de inmediato, comienza el padecimiento de la sociedad, de los hombres y mujeres que viven en la Isla, condenados al mandato de la izquierda del guarapo tibio que son apoyados por la solidaridad y la comprensión que le mandan por correos sus diversos amigos de Europa y otras zonas del extranjero.

Cuando hablo, entonces, de la borradura de los trenes en Cuba se debe a una reseña publicada en uno de los panfletos oficiales en la que se destaca que el diagnóstico del año 2018 “no puede ser peor” debido al “robo de combustible, de harina de trigo o cemento; la destrucción de los costosos silos constituyen alarmantes hechos delictivos contra el trasporte de mercancías por ferrocarril, esencial para la economía del país.”

El periódico acusa de tales robos a unos “ninjas de baja catadura moral”, aunque sabemos que los verdaderos responsables del movimiento de esas y otras mercancías son los personajes que deben de organizar y velar con recelo ese trabajo y dejar, por una horas, la estratosfera lujosa de una nación donde la abundancia no tiene nada que ver con todo lo que falta en la casa y en el entorno de los cubanos de a pie y de la bicicleta china.

Este asunto comprende también el uso de los ciudadanos como pasajeros de los trenes que parecen controlar, con gran eficacia, los ninjas de baja catadura. De los vagones de ferrocarril y sus agonías podemos pasar en tránsito surrealista al otro elemento mencionado: los cocodrilos.

Hablo de la devastación del famoso Zoológico de la Avenida 26, en Nuevo Vedado, donde queda una jirafa solitaria y melancólica que puede apreciar estos apuntes de su retrato: “El deterioro de las instalaciones es visible: el mal estado del parque infantil y de muchos de sus aparatos, falta de higiene, problemas en el sistema de drenaje y en la recogida de basura, estanques de agua vacíos. Todo ello sumado a la pobre oferta gastronómica, redondea una situación que, tal y como se ve, parece difícil de revertir.”

Ya se sabe, entre otras cosas, ni trenes ni cocodrilos. Ni libertad.

Raúl Rivero
Blog de la FNCA, 30 de noviembre de 2018.
Foto: Jirafa en el Parque Zoológico Nacional de Cuba, en Calabazar, poblado en las afueras de La Habana. Tomada de 14ymedio.

lunes, 21 de enero de 2019

Lis Cuesta, la primera dama invisible


En la madrugada del miércoles 14 de noviembre, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel regresó de su gira por países del continente euroasiático, periplo ampliamente seguido por los medios estatales de prensa y en el cual lo acompañó una delegación ministerial. Como parte de ese grupo también se encontraba su esposa, la flamante primera dama Lis Cuesta, a pesar de que los cubanos nunca hayan escuchado su nombre precedido de tal apelativo en el noticiero nacional.

Sería falso afirmar que Lis Cuesta Peraza, holguinera de 47 años y segunda esposa de Díaz-Canel, nunca ha tenido visibilidad pública cuando, en realidad, ya se le había visto acompañando a su marido en giras anteriores por el exterior, cuando él era primer vicepresidente, así como durante las pasadas elecciones generales, momento en el cual su tatuaje causó revuelo en las redes sociales.

Ella es la Primera Dama de Cuba, un título que, si bien no está recogido en la Constitución y nunca se usó durante los años en que gobernaron los hermanos Castro, alegando rezagos burgueses contrarios a la Revolución, ahora puede cobrar fuerza en el vocabulario popular, cada vez más cercano a las tendencias internacionales.

“No puedo decir qué funciones tendrá a partir de ahora o qué significa que la llamen así, pero el hecho de que la mencionen en los medios como primera dama es realmente algo sin precedentes”, refería a BBC Mundo el exdiplomático cubano Carlos Alzugaray, tras escuchar una pequeña alusión en el noticiero del mediodía durante la visita a Cuba de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Luego, el título de Primera Dama fue eliminado de la voz en off para la emisión nocturna del mismo espacio.

Desde entonces, su figura es vista al lado de su esposo en importantes actividades políticas y de gobierno, pero sin mencionar su nombre y mucho menos su estatus. Cuando Díaz-Canel estuvo en septiembre en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, Lis formó parte de la delegación oficial que lo acompañó y tuvo una agenda propia.

Nunca se supo qué hizo ya que los medios nunca lo informaron, y aunque las redes sociales se inundaron con las imágenes de la pareja presidencial bailando salsa, el ciudadano desconectado nunca se enteró. De igual modo, el silencio la recubrió en esta última gira internacional por Rusia, Francia, Corea del Norte, China, Vietnam, Laos y el Reino Unido.

Contrario a lo que podría pensarse, el único medio que dedicó un espacio a la agenda de Lis Cuesta fue la Agencia Central de Noticias de Corea del Norte, cuando los días 5 y 6 de noviembre reportó sus visitas al Palacio de Escolares y Niños de Mangyongdae y a la Universidad de Música Kim Won Gyun, acompañada de su par norcoreana Ri Sol Ju. En los dos centros, Cuesta y su comitiva fueron atendidos por altos funcionarios del Partido del Trabajo de Corea y por profesores y estudiantes.

En el Palacio de Escolares y Niños de Mangyongdae “recorrió las salas de los círculos de danza coreana y kayagum (instrumento musical tradicional de Corea), la piscina y otros puntos escuchando explicaciones de cómo los alumnos coreanos desarrollan sus talentos y vocaciones en esa institución de educación extraescolar”; mientras, en la Universidad de Música, “Lis Cuesta Peraza estuvo en varios lugares, como el aula de la facultad de música vocal, escuchando las explicaciones sobre el historial de la universidad desarrollada como fidedigno centro de formación de los músicos competentes”.

Numerosos y diversos han sido los comentarios de los cubanos al respecto. A inicios de la presidencia de Díaz-Canel podían leerse en el sitio Cubadebate opiniones. Es el caso de una persona que se identificó como Luis Enrique: “Desde que triunfó la Revolución, ese título nobiliario, por así decirlo, se borró de nuestra constitución y sigo abogando porque así sea”.

Otro usuario nombrado Rigo se pronunciaba a favor de que mencionaran a Lis de la siguiente manera: “La que lo acompaña es su esposa…no una estatua o un búcaro…merece ser reconocida oficialmente”; mientras que otro identificado como Doctor, expresaba: “Qué bueno que tenemos la oportunidad de que nuestro nuevo presidente salga en público con su esposa, que es lo más normal y da ánimo de familia, que es la célula básica de la sociedad”.

Ahora, el criterio popular ha tomado un rumbo más concreto. Tal es el caso de Ludmila Ramos, una cuentapropista que expresa que presentar a su esposa “humaniza más a una figura como Díaz-Canel”. El hecho de que un presidente se muestre con su pareja en público hace que la gente quizás lo aleje del endiosamiento” que existía con Fidel y Raúl.

Por su parte, la socióloga Jazmín Zulueta identifica al fenómeno como “una práctica habitual en el mundo. Nos incorporamos a ella y lo estamos haciendo con tacto pues, aunque todos sabemos en qué consiste este tipo de títulos, todo tiene un primer y un segundo paso, teniendo en cuenta nuestras costumbres en el tema tras el triunfo revolucionario”.

Para el joven biólogo Lázaro Urrutia, tener una primera dama en Cuba es algo relevante “porque ella, en su condición, puede representar valores necesarios para el desarrollo familiar, así como impulsar proyectos culturales, sociales y representar al país en eventos internacionales de mujeres. Una mayor visibilidad suya en la prensa sería bien recibida por la gente porque como esposa del presidente también es la cara del país más alejada de la política cruda. Ella sería como el rostro suave y hermoso de la política”.

Con relación a este último tema, el profesor de idiomas Carlos García entiende que “si va a tener una agenda, esta debe hacerse pública. Si va a consumir el fondo público para viajar y acompañar al presidente o para representar a Cuba en encuentros de primeras damas, debe haber explicación de su agenda, aunque tenga su trabajo como lo que ella profesionalmente sea”.

En muchos países, se ve a la Primera Dama como un cargo político con presupuesto estatal, funciones y rutinas establecidas y amplias expectativas sobre quien lo ocupe. No obstante, algunas mujeres han decidido no asumir tal posición, como Julie Gayet, compañera del expresidente francés François Hollande, quien decidió no formar parte de la vida política que arrastraba a su marido y mostrar un modelo específico de mujer que mantiene su trabajo a pesar del cargo de su esposo.

Tras lograr la independencia de España, la primera mujer en ser denominada Primera Dama en Cuba fue Mariana Seba, pareja del presidente Mario García Menocal (1917-1921); mientras que la última vez que se utilizó el título fue durante el corto gobierno de seis meses de Manuel Urrutia, quien asumió la presidencia con el triunfo de la Revolución.

Quizás, si la nueva constitución llega a implementarse, la clase política modifique algo su discurso y se reconozca legalmente la figura de Primera Dama dentro del sistema político. Por el momento, el cargo no existe oficialmente y no dispone de un presupuesto propio como ocurría antes de 1959.

Marcelo Álvarez
Cubanet, 17 de noviembre de 2018.
Foto: Al regreso de una gira euroasiática, Raúl Castro y José Ramón Machado Ventura recibían en el aeropuerto al presidente Miguel Díaz-Canel y su esposa, Lis Cuesta, el 14 de noviembre de 2018. Tomada de Isla Local.

Leer también: Imagen de primera dama empieza a ser más visible y La esposa de Díaz-Canel es un fantasma en Cuba. En la información titulada Díaz-Canel en México Cubadebate, por primera vez puso que viajaba acompañado de su esposa Lis Cuesta, pero no fue mencionada en Granma.

jueves, 17 de enero de 2019

RTV Martí: (Des)encuentro con la historia


Diciembre abrió en Radio y Televisión Martí con su proyecto más ambicioso: la serie Cuba, 60 años de dictadura comunista, que incluye el episodio de la participación (1962-67) de exiliados cubanos en la Crisis del Congo [1]. Ya que la serie se propone contar “la verdadera historia”, el adelanto noticioso Cubanos que lucharon en el Congo, reencuentro con la historia desentona en algunos detalles.

1. “De 1962 a 1967 un grupo de cubanos fueron partícipes de una operación dirigida por la CIA para combatir la expansión del comunismo en suelo africano .Los primeros enviados allá fue (sic) una docena de pilotos exiliados como Gustavo Ponzoa, Gastón Rodriguez, Tony Blázquez, Jack Varela, Fausto Gómez, Mario Ramos, Rene García, Luis Ardois, Alberto Pérez, Luis de la Guardia, Amado Cantillo…”

Esta operación de la CIA no se puso en marcha contra la expansión del comunismo en el Congo, sino contra la secesión de la provincia de Katanga, liderada por el político anticomunista Moise Tshombe [2].

Los primeros enviados no fueron ninguno de los antes mencionados ni doce, sino siete pilotos: Mario Ginebra, Rafael García, Eduardo Herrera, Luis Cosme, Antonio Soto, César Luaices y Alfredo Maza, más el mecánico Segisberto Fernández [3]. Poco después se incorporó Joaquin Varela.

La primera referencia oficial a estos pilotos en el Congo data del 15 de noviembre de 1962 [4]. Habían sido solicitados a USA por el Jefe de Gobierno Cyrille Adoula para enfrentar a la fuerza aérea de Katanga (AVIKAT). La Fuerza Aérea Congolesa (FAC) disponía de seis aviones T-6 sin tripulación ni armamento. Se preparó para entrar en combate hacia enero de 1963, pero el 29 de diciembre de 1962 AVIKAT quedó virtualmente destruida por el escuadrón aéreo de la ONU, que intervenía en el conflicto interno desde mediados de 1961. La ofensiva siguiente puso fin a la secesión de Katanga el 15 de enero de 1963. Tshombe marchó al exilio y los pilotos cubanos de CIA/FAC se quedaron volando en torno a Leopoldville (Kinshasa) to show the flag [5].

2. “Una rebelión, conocida como Simba (León en swahili), fue organizada por los izquierdistas congoleses, con el apoyo de Moscú, Pekín y La Habana. Las autoridades oficiales pidieron apoyo a Bélgica y Estados Unidos. Ya la actual provincia de Katanga se había proclamado en 1960 un estado independiente y la muerte de Patricio Lumumba solo complicaba el panorama político”.

A poco de estallar la rebelión simba en la provincia de Kwilu (1 de enero de 1964), los cubanos volaron ya en misiones contra los rebeldes liderados por Pierre Mulele, quien contaba con el apoyo de Pekín, pero no de Moscú ni de La Habana [6].

Hacía un año que Katanga había dejado de ser Estado independiente y retornado como provincia a la República Democrática del Congo. Lumumba había sido asesinado tres años atrás, luego de su arresto por oden del Comandante en Jefe Joseph Mobuto.

El panorama político vino a complicarse el 29 de septiembre de 1963. El Jefe de Estado, Joseph Kasa-Vubu, decretó la disolución del parlamento y la facción de izquierda formó enseguida el Consejo de Liberación Nacional, que para mayo de 1964 promovía otro alzamiento en la región de Fizi-Uvira.

Las fuerzas de la ONU se retiraron el 30 de junio y la cosa se puso tan fea que Kasa-Vubu trajo a Tshombe del exilio como recambio de Adoula. Tshombe reactivó las redes de mercenarios que había contratado durante la guerra de secesión de Katanga y emprendió una serie de campañas de contrainsurgencia que concluirían el 13 de octubre de 1965, al ser revocado por Kasa-Vubu. Entretanto la CIA/FAC fue creciendo a la sombra del Mobutu [7].

Sólo a partir de la rebelión simba pudiera aceptarse que la CIA convocara a exiliados cubanos a combatir el comunismo en el Congo. Aunque los simbas “no eran ciertamente comunistas”, tal como precisó un alto oficial de la CIA allí [8], sí representaban una amenaza para el gobierno pro-occidental en Leopoldville y recibirían ingentes recursos “de China y de la Unión Soviética fundamentalmente”, como anotó en su diario el Che Guevara, quien de paso indicó: “El único dirigente (genuino entre los simbas) me parece que es Kabila” [9].

RTV Martí soslayó otro detalle con la cita de que los exiliados cubanos “en un inicio ni siquiera sabían adonde partían, pero la convicción era la misma, combatir al comunismo y las huestes de Castro”. Sólo después del combate de Bendera, el 29 de junio de 1965, pudiera aceptarse que la CIA convocara estas salidas combinando ambas motivaciones [10]. Antes no tuvo información de la inteligencia de que Castro había ido con los simbas más allá de “la propaganda, el entrenamiento en Cuba y la provisión de armas y dinero” [11].

Aparte de personal para la FAC, la CIA reclutó también a exiliados cubanos para una compañía de infantería y una suerte de pocket navy en el Congo. En ambos casos invocó la lucha por el mundo libre, pero aquellos reclutados para la flotilla de bolsillo fueron engañados al descaro con la promesa de que después del Congo, vendría Cuba [12].

3. “Tras la embestida de los cubanos, (el Che Guevara), usando el lago Tanganica, pasó a Tanzania con varios de sus adeptos, y de ahí huyeron hasta Checoslovaquia”.

No hubo embestida de los cubanos que no fueran operaciones coordinadas por Mobuto y/o Tshombe con la CIA. Llegarían a combatir al Che tal como venían haciéndolo contra los simbas. Eso sí: la CIA reportó que la supremacía aérea y el patrullaje naval inclinaron la balanza a favor de las tropas contrainsurgentes en tierra [13].

Así y todo, el patrullaje no impidió que el Che apuntara en su diario: “Pasamos el lago sin problemas, a pesar de la lentitud de las lanchas y, en pleno día, llegamos a Kigoma” [14]. De este puerto lacustre en Tanzania había salido el 23 de abril de 1965 y llegaba de vuelta, derrotado, el 21 de noviembre. Sólo que no con varios, sino con casi todos sus adeptos, salvo dos que serían rescatados al mes siguiente. De Kigoma fueron por tierra a Dar es-Salam y de aquí volaron a Moscú rumbo a La Habana [15].

4. “Tras finalizar las operaciones militares para 1967-1968, varios cubanos, entre ellos René García, quedaron en el Congo, primero en la aviación civil como pilotos y después de instructores de B-26 y T-28 en la fuerza aérea”.

Las operaciones militares de los pilotos cubanos en el Congo incluyeron bombardear y ametrallar a compañeros de lucha contra los simbas: gendarmes katangueses (en julio de 1966) y mercenarios blancos (en julio de 1967), que eran partidarios de Tshombe y se amotinaron contra Mobutu [16].

A poco de ser revocado Tshombe como premier, Mobuto dio un golpe de Estado el 25 de noviembre de 1965 y llegaría a ser, como dictaminó la propia CIA, “el mejor aliado geopolítico de los Estados Unidos en el continente africano, pero también uno de los cleptócratas más vilipendiados del mundo, que acabaría arrastrando su país a la ruina económica y al caos político” [17].

RTV Martí citó también a uno de los pilotos, Amando Cantillo, con que la participación de los exiliados cubanos en la crisis del Congo es una historia “en la que ganamos”. Sólo que Hegel y otros han señalado el detalle de cómo los hombres actúan impulsados por ciertas motivaciones y persiguen determinados objetivos, pero la historia termina como le da la gana.

Los exiliados cubanos empezaron siendo reclutados por la CIA para combatir al anticomunista Tshombe y quedaron subordinados a Mobuto. Al seguir la rima de la contrainsurgencia, ya fuera frente a comunistas o anticomunistas, dieron pie a un dictador peor que Fidel Castro, como escribí en 2014.

Mobutu se proclamó “segundo héroe nacional” y exaltó como primero a… ¡Lumumba! Proscribió toda actividad política e impuso el régimen de partido único (Movimiento Popular de la Revolución - MPR) con militancia por nacimiento de todos los ciudadanos congoleses y repudio tanto del capitalismo como del socialismo.

Convocó a elecciones en 1970, pero sin voto secreto. Había que escoger entre una boleta verde (por aquello de la esperanza) para votar por él y otra roja (por su odio a los ñángaras) para votar en su contra. Ganó por 10 131 669 contra 157, con unos 30 mil votos más que electores registrados. Se reeligió en 1977 y 1984.

Desplegó una campaña de “autenticidad nacional” que incluyó desde cambiar la toponimia del país [ahora Zaire] y prohibir la moda occidental hasta nacionalizar las empresas extranjeras. Su culto a la personalidad llegó a que los medios se refieran sólo a él por el nombre (ahora Sese Seko) e identificaran a los demás funcionarios del Estado tan sólo por sus respectivos cargos.

Aunque China había apoyado la rebelión simba, Mobutu restableció relaciones diplomáticas en 1972 y al año siguiente se reunió en Pekín con Mao, de quien copiaría el título de Timonel. Al regreso implantó el Programa Salongo de “trabajo cívico obligatorio” y empezó a largar críticas contra Bélgica y Estados Unidos. Hacia 1990 levantó la prohibición de otros partidos políticos y montó un gobierno de transición, que entraría en crisis a fines de 1996 con la sublevación del grupo étnico Tutsis apoyada por Uganda, Ruanda y Burundi. Para el 16 de mayo de 1997, Mobuto salía espantado al exilio en Marruecos [18].

Al día siguiente ascendió al poder en Zaire -que retomó el bautizo de República Democrática del Congo- un tal Laurent Kabila, aquel simba que al Che le pareció buen dirigente.

Arnaldo M. Fernández
Cubaencuentro, 5 de diciembre de 2018.
Foto: Grupo de rebeldes congoleses conocidos como los Simbas, fotografiados en diciembre de 1964 en Stanleyville. Tomada de Al combate corred... hasta el Congo.


Notas

[1] La crisis puede enmarcarse desde la declaración de independencia [30 de junio de 1960] hasta el aplastamiento de la última revuelta de mercenarios [13 de noviembre de 1967].

[2] Hellström, Leif: The Instant Air Force: The Creation of the CIA Air Unit in the Congo, 1962, Universidad Södertörns (2005), 39.

[3] Villafana, Frank R.: Cold War in the Congo: The Confrontation of Cuban Military Forces, 1960-1967,Transaction Publishers (2011), 67.

[4] Telegrama 1133, del embajador americano Edward A. Gullion al Secretario de Estado Dean Rusk (Museo y Biblioteca Presidencial JFK, Archivo de Seguridad Nacional [Congo], Caja 33).

[5] Al ser entrevistado por Hellström en Oetwil am See (Suiza), el 3 de diciembre de 1994, Rafael “El Huevo” García empleó tal expresión para resumir este encuentro de dos culturas: el avión T-6 hacía tanto ruido que los cubanos no tardaron en apodarlo “el enano que le ronca” y como las supercherías congolesas incluían el ruido intenso como manifestación de poder, los vuelos rasantes infundían temor. Los oficiales del ejército congolés acuñaron Makasi [fuerte, poderoso, en sijualí] para designar la CIA/FCA.

[6] Ogunsawo, Alaba: China’s Policity in Africa, 1958-71, Cambridge University Press (1974), 175.

[7] La CIA/FAC empleó 79 pilotos extranjeros, casi todos cubanos, y 11 aviones T-6, 13 T-28, 7 B-26, 2 C-45, 3 C-46 y 1 Beech, así como 3 helicópteros Bell. Cf.: Robarge, David: “CIA’s Covert Operations in the Congo”, Studies in Intelligence, Vol 58, No. 3 (Septiembre 2014), 5.

[8] Holm, Richard L.: “A Close Call in Africa”, Studies in Intelligence, Vol 43, No. 3 (Invierno 1999-2000), 17. En febrero de 1965, Holm voló con el piloto cubano Juan Perón por la zona de Bunia. El mal tiempo provocó el aterrizaje forzoso y el T-28 se incendió. Holm salvó la vida gracias a Perón y vecinos de una villa de la tribu Azande. El piloto cubano del otro T-28 que participaba en esta misión, Juan Tuñón, despareció.

[9] Guevara, Che: Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo, Mondadori (1999), 30 s. 153.

[10] El cubano Norberto “Nine” Pío tuvo la ocurrencia de caer en combate con su pasaporte y diario encima. Cf.: “Congo has Diary of Cuban Agent”, Washington Post, 18 de julio de 1965.

[11] Inteliligence Memorandum (OCI No. 2326/65), 25 de septiembre de 1965.

[12] Villafana, Frank R.: Ob. cit., 40 s. 81 ss. Al mando de Rip Robertson, veterano de Bahía de Cochinos, la compañía tomó parte en la Operación Dragón Rojo, que el 24 de noviembre de 1964 liberó a rehenes europeos y americanos en Stanleyville (Kisangani). Los otros cubanos arribarían en septiembre de 1965 para tripular dos lanchas rápidas (Swift) de 50 pies, artilladas y con radar de vigilancia nocturna, en misiones de patrullaje del lago Tanganica.

[13] Robarge, David: Ob. cit., 6.

[14] Guevara, Che: Ob. cit., 138. Guevara elogió al capitán cubano Roberto “Changa” Hernández como “el inefable almirante Changa, dueño y señor del lago”.

[15] Villafana, Frank R.: Ob. cit., 169 s.

[16] Los motines fueron liderados por el coronel katangués Ferdinand Tshipola en 1966 y los jefes mercenarios Jean Schramme (belga) y Bob Denard (francés) en 1967. Vid.: Clarke, Stephen J. G.: The Congo Mercenary, South African Institute of International Affairs (1968), 70-78.

[17] Robarge, David: Ob. cit., 8.

[18] A poco de exiliarse murió de cáncer de próstata. Transparencia Internacional listó en orden descendente a Suharto (Indonesia), Marcos (Filipinas) y Mobutu como los peores cleptócratas.

lunes, 14 de enero de 2019

RTV Martí: Historia y estilo



El Colegio Universitario de Miami-Dade donó su serie de televisión educativa Historia Cultural de Cuba a RTV Martí, que irá tirando los 50 episodios sábados y domingos a las once de la mañana y once de la noche.

Tomás Regalado, director de la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), parece haber definido la audiencia prevista con esta declaración: “Cuando nuestros jóvenes escuchen y vean estos programas se van a dar cuenta de que Cuba es un pueblo valeroso, de que Cuba es un pueblo orgulloso”.

La declaración es contrafáctica. ¿Un pueblo valeroso que lleva 60 años aguantando el castrismo? ¿Y orgulloso de qué? ¿Acaso de que ni Machado ni Batista pudieron llegar a una década en el ejercicio del poder dictatorial?

Así y todo, el meollo es otro.

Luego de arrostrar el bombardeo de la historia oficial por las vías escolares, mediáticas e incluso paisajísticas, los jóvenes cubanos jamás buscarán refugio en una historia alternativa, mucho menos los sábados y domingos por la mañana y por la noche. Muchísimo menos si la serie de historia cultural Made in Miami nada tiene que ver con su realidad ni sirve para nada en sus vidas.

La doctora Mercedes Cros-Sandoval principió esta serie hacia 2013, que aborda sobre todo la Cuba anterior a 1959. Como si fuera televisión de esa misma época, la producción abunda en cabezas parlantes e imágenes fijas. No en balde se pueden contar con los dedos los episodios que pasan de mil visitas en YouTube. Ninguno llega a dos mil.

Sobre la misma base, la Dra. Cros-Sandoval impartió Historia de Cuba a aquellos becarios del programa Somos un solo pueblo, de la Fundación Nacional Cubano-Americana, que explotó como un ciquitraque. Ya entonces se vio el abismo entre su serie y la pretendida audiencia juvenil de RTV Martí: “Yo no tengo carácter para explicar lo que pasó en Cuba después de 1959, pero mi padre, médico de profesión, tuvo que recoger tomates en Homestead y eso no lo puedo perdonar”.

Amén de soslayarse el problema histórico cardinal -qué pasó- la serie se queda solo con la nostalgia y la catarsis como guías de la “historia espectacular”, según Regalado, de un pueblo “completamente único”, según la doctora Cros-Sandoval.

La serie Historia Cultural de Cuba presenta a la nación cubana como algo grande. De este modo se apropia del pasado en clave de historia monumental.También insiste en figuras y hechos venerados por largo tiempo y así cultiva la historia anticuaria. A los jóvenes cubanos -tan oprimidos por las necesidades del presente y tan deseosos de librarse de cargas- solo les cuadra la historia crítica, que juzga y condena.

Esa historia vendría con la serie Cuba: 60 años de dictadura comunista, al aire a partir del 1 de diciembre de 2018 y Regalado califica como “el proyecto más ambicioso” en la propia historia de RTV Martí. Por televisión son seis episodios, uno por década, mientras que por radio son treinta y cuatro.

Esta serie daría respuesta a la pregunta cardinal de qué pasó, pero ya en los avances del primer programa se nota que la premisa es presentar a Cuba en la década de 1950 como la clásica tacita de oro, pero el don de avivar en lo pasado la chispa de la esperanza tiene que vérselas, como advertía Walter Benjamin, con “enemigo no ha dejado de vencer”.

A tal efecto no basta articular históricamente lo pasado “tal como realmente ha sido”, según adelanta la serie, pues todo el mundo sabe que los vencedores cuentan una historia y los perdedores, otra. El imperativo estriba en sacar, como principal lección histórica de lo que pasó, por qué pasó y para qué nos sirve eso ahora. Ojalá la serie consiga satisfacerlo.

Los juicios sobre las virtudes de Cuba y cubanos almidonados en el tiempo nunca llenarán el vacío que dejó dentro de la Isla la larga etapa castrista de usar la Historia con mayúsculas. Cuba anda hoy, como precisa el doctor en Historia Sergio López-Rivero, por el camino del “patriotismo quejumbroso y nostálgico del antiguo nacionalismo orgulloso de Fidel Castro”. Tras esfumarse el espejismo simbólico de ese fenómeno histórico denominado Revolución Cubana, se acabaron la Historia como vida de la nación y la Patria como religión dentro de los cubanos.

Cepillar la historia a contrapelo de la historia oficial no despertará interés si una época pasada se imagina nada más que virtuosa y el relato queda cifrado en episodios de los buenos contra los malos. Como éstos terminaron ganando, la historia alternativa corre el riesgo de inducir a la ironía con respecto al presente e incluso al cinismo en el actual contexto pragmático kubizhe.

El imaginario colectivo del insilio dejó atrás la noción de destino, tras arraigar la mera búsqueda de futuro sin base en historias alambicadas, ya sean producidas en La Habana o Miami. Hoy prevalece la pura razón práctica, pero la imaginación sociológica del exilio sigue empollando una imagen irrecuperable del pasado.

Para llegar con una historia crítica por radio y televisión a los jóvenes, hay que empezar por reconocer que ellos detestan las historias que instruyen sin animar y alegrar de inmediato, como la historia oficial. La alternativa está cargada de tristeza.

Quizás haga falta la historia, pero nunca como refinado paseo por estaciones selectas del pasado que “será pasado y no podrá nunca retornar”, como afirmaba San Nicolás del Peladero.

Arnaldo M. Fernández
Cubaencuentro, 26 de noviembre de 2018.
Nota de Tania Quintero.- Un amigo cubano residente en la Isla me envió su opinión sobre este artículo de Arnaldo M. Fernández:
"Tiene razón el periodista cuando cuestiona si es valeroso un pueblo que lleva 60 años aguantando el castrismo. Incluso yo diría que el problema no es tanto de falta de valor como de conciencia cívica. conciencia de cuáles deberían ser nuestros derechos. También cuando dice que los jóvenes cubanos jamás buscarán refugio en una historia alternativa, mucho menos los sábados y domingos. De todos modos da igual, porque aquí en Cuba nadie, ni joven ni viejo, pone TV Martí. No se ve, no existe, no se habla de eso".