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lunes 19 de marzo de 2012

Lunacharski, el bolchevique que "juzgó" a Dios

Lunacharski, el bolchevique que «juzgó» a Dios por crímenes contra la humanidad

Por Isabel Viana

«La religión es como un clavo. Cuanto más se lo golpea en la cabeza, más penetra», dijo Anatoly Lunacharski en 1923. Y debía saber de lo que hablaba el comisario de Instrucción Pública de Lenin, que había dedicado gran parte de su vida a perseguir a la Iglesia tras el triunfo de la Revolución Rusa en 1917. Él y sus camaradas bolcheviques estaban convencidos de que podían erradicar la religión de la noche a la mañana, y como tal, se dedicaron a confiscar los bienes eclesiásticos, destruir algunos monasterios, organizar procesiones simbólicas en las que se ridiculizaba a dioses y profetas y erigir cadalsos en los que se decapitaban y quemaban efigies del Papa.

Pero el hecho más sorprendente e insólito fue el que protagonizó Lunacharski en enero de 1918: el «Juicio del Estado Soviético contra Dios». Un acontecimiento que tuvo lugar un año después de que los bolcheviques derrocaran al zar Nicolás II, al inicio del considerado primer período (1918-1923) de la persecución sistemática contra la Iglesia en Rusia, y que coincidía con la primera época de la exaltación del delirio iconoclasta.

En esta vorágine, a principios de 1918, se organizó en Moscú un tribunal popular presidido por el tal Lunacharski, que se declaró absolutamente competente para juzgar al Todopoderoso por sus «crímenes contra la Humanidad».

El 16 de enero, y con una gran cantidad de público presente en aquel «circo» histórico, comenzó el proceso en el que, durante más de cinco horas, se produjo la lectura de todos los cargos que el pueblo ruso, en representación del resto de la especie humana, formulaba contra el «reo». La imputación principal parecía estar clara para los fiscales bolcheviques: Dios era «culpable» de genocidio.

No parecía haber diferencias entre aquel juicio «divino» y otro de índole más terrenal. Los detalles estaban perfectamente cuidados, como si de un juicio del todo legal se tratara: en el banquillo de los acusados se colocó una Biblia, los fiscales presentaron una gran cantidad de pruebas basadas en testimonios históricos y los defensores designados por el Estado soviético presentaron bastantes pruebas de su inocencia, llegando incluso a pedir la absolución del «acusado» alegando, ni más ni menos, que padecía una «grave demencia y trastornos psíquicos», no siendo responsable de lo que se le achacaba.

Otro detalle importante de esta historia es que el presidente del tribunal no era exactamente un ignorante en lo que a cuestiones de la religión se trataba. Todo lo contrario. Lunacharski -quien en 1933 sería nombrado por Lenin embajador en España- aprovechó sus largas temporadas en la cárcel, antes de 1917, para estudiar intensamente la historia de las religiones, a la que ya se había dedicado durante años en París, como reconoce en su autobiografía.

De hecho, la intención de su libro «Religión y socialismo» -que provocó una violenta condena por parte de los miembros de su partido- era incorporar al marxismo los valores religiosos y salvacionales que se encontraban en las formas religiosas y cristianas. Esto le puso en contra a muchos de sus camaradas.

El 17 de enero de 1917, tras cinco horas de testimonios, apelaciones y protestas, el tribunal declaró finalmente «culpable» a Dios de los delitos que había sido acusado: genocidio y crímenes contra la Humanidad. A Lunacharski ya sólo le quedó leer la sentencia: el Señor moriría fusilado a la mañana del día siguiente y no se daría hasta entonces la posibilidad de interponer ningún tipo de recurso ni establecer el más mínimo aplazamiento.

La pena de muerte fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento, que disparó varias ráfagas al cielo de Moscú.

Pocos años después, entre 1923 y 1929, la astucia del pensamiento bolchevique aconsejó no repetir este tipo de actos ni la persecución abierta contra la Iglesia que habían protagonizado en los años anteriores, e incluso el mismo Lunacharski condenó los excesos cometidos en este sentido, antes de morir, camino de España, cuando se dirigía a ocupar su cargo en la embajada. «Qué Dios les coja confesados», diría más de un creyente.
ABC, 16 de enero de 2012
Foto: Keystone.

sábado 17 de marzo de 2012

Una disneylandia comunista


Por Rosalía Sánchez

Berlín reacciona con rapidez a la ola de turistas que llegan anualmente a sus aeropuertos y que acaba de superar, por primera vez en 2011, los 10 millones. Los hoteles surgen como setas y las atracciones turísticas también, aunque en casos causen dolorosas situaciones. "Para nosotros, las víctimas, esto es un circo de mal gusto", dice Manfred Lehmann, un mecánico que a sus 71 años ha acudido a la inauguración del Museo de la Stasi y que contempla horrorizado cómo los símbolos comunistas se venden hoy como souvenir. "Yo fui encarcelado por oponerme a la dictadura, ¿cómo cree que me siento ante este espectáculo que banaliza mi sufrimiento y el de mi familia?", se pregunta.

En el antiguo cuartel general de la Stasi, el nuevo museo se propone mostrar al público el 'modus operandi' de los servicios secretos de la RDA. La entrada del edificio sigue presidida por un busto de Karl Marx que recibe al visitante sin advertirle del sórdido mundo del espionaje, manipulación y represión que fue orquestado desde sus entrañas. El 15 de enero de 1990, una multitud enfurecida irrumpió en este cuartel general, en el barrio berlinés de Lichtenberg. Se apropiaron de millones de documentos y parte del mobiliario de la llamada 'Casa 1', lo que hizo posible que fueran preservados y que ahora sean recuperados y exhibidos en su entorno original.

Pero mientras la muestra resulta divulgativa y divertida para los visitantes extranjeros, para muchos alemanes del Este y víctimas de aquel sistema de opresión supone un insulto. El objeto central de la muestra es la completamente restaurada oficina de Erich Mielke, que dirigió de 1957 a 1989 el aparato policial y de inteligencia de la República Democrática Alemana con un poder prácticamente absoluto y que consideraba enemigo a todo aquel que pensase diferente.

"Han convertido esto en Disneylandia", se queja Lehmann, a quien le resulta imposible olvidar la cantidad de penas de muerte que se firmaron sobre ese escritorio que ahora es el corazón de la exposición, junto al gran aparato televisor marca Philips con el que Mielke veía la televisión occidental, un artículo inalcanzable para un ciudadano común y corriente y unas noticias cuya recepción estaba prohibida para los ciudadanos.

"Igual que no se expone en un museo el escritorio de Hitler, esto no debería estar expuesto como un objeto turístico. Y tampoco se venden recuerdos para turistas con la cruz gamada. Esto es del todo inaceptable", insiste Lehmann, abrumado por los vestigios físicos de aquella burocracia siniestra y formidable que destruía vidas de ciudadanos a su antojo.

Los responsables de este nuevo museo, sin embargo, consideran que guarda el "adecuado equilibrio y una visión histórica", según el ministro del Interior del estado de Brandeburgo. "En el pasado, en los 90, había una auténtica nostalgia por los viejos tiempos, pero creo que ahora hemos superado esto. Hay un amplio reconocimiento de que la RDA fue una dictadura, también de que Alemania del Este tenía sus lado estrafalarios y está bien que conservemos una parte entrañable de aquellos años", explica.

Los archivos de la Stasi fueron abiertos al público el 15 de enero de 1992, revelando lo que la red de espías e informantes recababa meticulosamente sobre la población germano-oriental. El poderío de Mielke se basaba en unos 90.000 agentes de tiempo completo y una red de 200 mil informantes no oficiales que tenían como misión vigilar a sus amigos y vecinos. Más de 1,8 millones de afectados han presentado solicitudes para saber quién los espiaba y qué se escribía sobre su persona.

La restauración del edificio ha costado 11 millones de euros que serán amortizados en apenas unos años. Más de 6.000 personas han visitado este nuevo museo en sus dos primeros días de apertura y el atractivo de Berlín garantiza un flujo interminable de turistas europeos que compran gustosamente recuerdos con la hoz y el martillo.

El Mundo, 18 de enero de 2012
Leer también: Adiós, RDA.

jueves 15 de marzo de 2012

Llorar y rugir en Pyongyang


Por Raúl Rivero

Los escritores de Corea del Norte no firman sus libros porque son obras colectivas. Los músicos y los pintores trabajan también en grupos, unánimes y orondos y bajo las líneas estrictas del Partido Comunista y de la gran idea Suche, que es el pensamiento de Kim Il-sung, el sol de la patria.

Me lo contó otro artista sin nombre, un poeta que, a principios de los 80, era el máximo dirigente de los escritores de ese país. Estaba sentado frente a mí en una silla enorme, en el medio de un salón que parecía una pista de baile. Tenía sobre su mesa 10 tomos de las Obras completas del Querido Líder y un ejemplar en inglés de un libro titulado Arroz y acero, firmado por el periodista peruano, Genaro Carnero Checa.

No me miró nunca. Miraba al traductor, un joven ceremonioso y serio que hablaba español con fluidez y que comenzaba a decirme lo que me quería comunicar mi interlocutor sin dejarlo terminar las frases.

Supe en esa conversación de una hora que Kim Il-sung es el creador de la Ópera Revolucionaria y que sus obras, hermosas y didácticas, están en la memoria y en el corazón de todos los pueblos.

Le pregunté por qué en el Museo Nacional no había visto documentos originales y me respondió que Corea del Norte era un baluarte en la lucha contra el imperialismo. Quise que me enseñara algunos libros recientes del colectivo de autores y me anunció (creo que en ese momento sonreía) que se me obsequiaría en su momento la colección de volúmenes del máximo jefe.

Vi su primera muestra de debilidad cuando encendió un cigarrillo inglés. Aproveché para preguntarle si podía reunirme para conocer y charlar con algunos autores de su país. Dijo que los pueblos de Cuba y de Corea eran hermanos.

Me llené de valor y le pregunté qué autores de América Latina se habían publicado en los últimos años. Ninguno, respondió. Y se bebió de un trago largo un poco de té que le quedaba en el tazón.

Antes de ponerme de pie y despedirme le dije al poeta coreano que si quería hacerme alguna pregunta sobre la literatura y el arte en Cuba.

Se dirigió al tercer hombre en el ring y le susurró algo. Pregunta, me dijo el traductor, que si en Cuba hay fieras salvajes. Dije que sí, pero que no se preocupara porque allá tampoco el Partido las autoriza a rugir.

Tomado de El Mundo.
Foto: Norcoreanos lloran por la muerte Kim Jong Il ante una estatua de Kim Il Sung en Pyongyang.

miércoles 14 de marzo de 2012

El golpe de estado de Batista cambió mi vida


Por Tania Quintero

Esa foto fue hecha el 24 de febrero de 1952. Ese día, un grupo de alumnas de tercer grado de la Escuela Pública 126 "Ramón Rosaínz" fuimos con la maestra, la Dra. Carmen Córdoba, a visitar y llevarle tabacos a los antiguos mambises que residían en el Hogar de Veteranos, en San Miguel y Agustina, municipio 10 de Octubre.

Entonces no podía imaginar que apenas dos semanas después, el 10 de marzo de 1952, mi vida cambiaría para siempre. Tenía 10 años (nací en 1942) y el golpe de estado que Fulgencio Batista le dio al presidente Carlos Prío, marcó el fin de mi inocencia infantil y de prisa tuve que madurar.

El 10 de marzo de 2012 se cumplieron 60 años de ese golpe de estado. Fuera de Cuba, donde viven muchos batistianos, lo han recordado. En la isla también deben vivir todavía ex seguidores de Batista, quienes a diferencia de los residentes en el exterior, se cuidan de manifestar en alta voz su simpatía por el mulato de Banes. No les critico ni me molesta. Cada cual es libre de apoyar y defender al político, partido o ideología que estime pertinente.

Pero el mismo derecho que tienen esas personas a manifestar públicamente sus opiniones favorables a Batista, lo tengo yo para contar en mi blog cómo viví los 7 años de su estancia en el poder. Entiendo la nostalgia y simpatía que muchos cubanos, dentro y fuera de la isla, puedan tener hacia Batista y su gobierno, pero yo no las tengo. Y de la misma manera que los respeto y soy tolerante con ellos, quiero que lo sean conmigo. "El respeto al derecho ajeno es la paz", dijo Benito Juárez.

En Dos hombres y el destino, Carlos Alberto Montaner se refiere al buen trato de Batista hacia los dirigentes del Partido Socialista Popular (PSP). Eso fue en su primer mandato (1940-44), cuando en las urnas le ganó a Ramón Grau San Martín. Pero cuando en el 52 retornó a la presidencia, mediante un golpe militar, fue muy represivo con los comunistas y con todo lo que oliera a "'comuñanga". Esa situación empeoró más aún a partir del 26 de julio de 1953, con el ataque al cuartel Moncada por parte del 'subversivo Fidel Castro' (así le llamaban entonces), y un grupo de sus hombres del Movimiento 26 de Julio.

¿Por qué Batista cambió de palo pa'rumba con sus ex aliados en el PSP? Pienso que fue porque en su segundo mandato contaba con el apoyo pleno de los americanos, anticomunistas por excelencia, y llegó dispuesto a acabar con los 'rojos' del patio. Debe haber influido la ligazón que el PSP tenía con el Kremlin y partidos comunistas de otros países, entre ellos el de Estados Unidos.

Creo que a partir de 1952-53, Batista reprimió más a los del PSP que a los del 26 de Julio, tal vez porque cuando Fidel Castro cayó preso, su suegro Rafael Díaz-Balart, también oriundo de Banes, le pidió a Batista que a su yerno, el marido de su hija y padre de su nieto no le pasara nada. Y el paisano cumplió su palabra: a Fidel no le envenenaron la comida en Boniato; cuando después del 26 de julio lo encontraron escondido en un bohío, en las afueras de Santiago, respetaron su vida, y por asaltar un cuartel, con muertos de ambos lados, lo condenaron solamente a 15 años de cárcel. Lo mandaron al Presidio Modelo de Isla de Pinos, donde vivió a cuerpo de rey los 22 meses que allí estuvo.

Fidel Castro y el resto de los asaltantes del Moncada no estuvieron ni 2 años presos. Gracias a una amnistía general firmada por Batista, salieron en libertad incondicional el 22 de mayo de 1955. Unos meses después se fueron a México y regresaron el 2 de diciembre de 1956 y en la Sierra Maestra organizaron una guerra de guerrillas.

En su segunda vuelta al poder, como ya dije, Batista fue un hombre de los americanos. Pero cuando es incapaz de detener y acabar con la lucha armada de los barbudos en las montañas orientales, los americanos le dejan de brindar apoyo y se lo empiezan a dar a Fidel Castro. La primera señal conocida se produce en 1957, cuando enviaron a Herbert L. Matthews, periodista del New York Times, que lo dio a conocer en todo el mundo. A partir de ahí, su aureola de líder y de héroe se acrecentó.

Para mí fue una etapa demasiado dura. Era hija única, pero como mi madre tenía menos fortaleza de espíritu, con 12 y 13 años tenía que salir a buscar a mi padre, que esa noche no había llegado a la casa y seguramente se encontraba en una estación de policía habanera. O en las dependencias del tenebroso SIM (Servicio de Inteligencia Militar) o el BRAC (Buró Represivo contra las Actividades Comunistas), más tenebroso aún. Antes, debía pasar por Luyanó, por la casa de Aramís Taboada, abogado del PSP, para que presentara un Habeas Corpus, figura jurídica eliminada por Fidel Castro a partir de enero de 1959. De un tajazo también eliminó el derecho de huelga de los trabajadores y en 1960 acabaría con la libertad de prensa y expresión.

Durante los siete años del batistato viví sobresaltada, con el oído siempre atento, para escuchar el chirriar de autos que se detenían delante de nuestro viejo edificio, en Romay 67 entre Monte y Zequeira, Cerro, a dos cuadras de la Esquina de Tejas. Los miembros más viejos de la familia Alfonso, que aún viven en la casa de enfrente, en el No. 70, todavía recuerdan la represión que mis padres, José Manuel Quintero Suárez y Carmen Antúnez Aragón, mi tío Luis Antúnez Aragón, hermano menor de mi madre, mi prima Teresa Monteagudo Antúnez y yo, Tania Quintero Antúnez, vivimos a partir del 10 de marzo de 1952. A veces eran autos con militares de civil, del BRAC o del SIM, con Castaño, su jefe, en persona, o perseguidoras, con policías de la 5ta. estación, situada en Belascoaín y Peñalver, 'famosa' por su jefe, Ventura, que había implantado métodos especializados de interrogatorios y refinadas torturas.

No sólo mi padre era detenido a cada rato, también lo fueron varios primos, entre ellos Francisco, hermano mayor del hoy disidente Vladimiro Roca Antúnez. Paquito, como le decíamos, fue apresado y torturado en la 5ta. Estación y estaba en una lista para ser eliminado el 6 de enero de 1959. Se salvó en tablitas.

Quien no tuvo esa suerte fue Fulgencio Oroz, dirigente de la Juventud Socialista (JS), de piel blanca, cabellos y ojos claros. Un joven muy educado, con quien conversaba largas horas en casa de la familia Jiménez, que se trasladó de Santa Clara a La Habana y malamente vivían en lo que fue la parte posterior de una bodega, en San Joaquín y Cádiz, a dos cuadras de mi casa. Oroz residía en Luyanó, lo detuvieron en diciembre de 1958, lo torturaron salvajemente y hasta hoy no se han encontrado sus restos.

Tampoco puedo olvidar los arrestos y torturas a compañeros del PSP y la JS, como a Padilla y a Risquet, que los apresaron después de haber estado en nuestra casa, en la esquina de Monte y San Joaquín, mientras esperaban la guagua. Fueron 7 años demasiados duros para una niña y una adolescente.

Quienes no lo vivieron en carne propia, porque su familia era batistiana o apolítica, es comprensible que 60 años después defiendan o simpaticen con Batista y vean sólo su lado 'bueno y democrático', pasando por alto la política de terror ejercida contra los comunistas en su segundo mandato (1952-58). Hoy pasa lo mismo con los defensores de la revolución cubana, que se afanan en pintar como 'buenos y democráticos' a los hermanos Castro, silenciando la represión contra sus opositores desde el mismo 59 y sus violaciones de los derechos humanos.

Pero lo que yo no podía imaginar es que cuando la Seguridad del Estado detuvo a mi hijo Iván García Quintero, el 8 de marzo de 1991, tendría que sufrir nuevamente acoso, represión, detenciones... Y menos que el 25 de noviembre de 2003 me iría de mi patria con mi hija y mi nieta mayor. Desde entonces, vivo en Suiza como refugiada política.

Volviendo al pasado. El PSP tuvo que pasar a la semiclandestinidad el 10 de marzo del 52 y a la clandestinidad total un año después, el 26 de julio del 53. Blas Roca Calderío, secretario general del PSP y uno de los redactores de la Constitución de 1940, fue uno de los hombres más buscados por el SIM y el BRAC, los dos principales cuerpos represivos de Batista. Hasta el 1 de enero del 59, Blas permaneció escondido en diferentes barriadas de la capital, cambiando contínuamente de domicilio. La madre de mi prima Teresa, María Luisa Antúnez Aragón, ya fallecida, con una larga historia de lucha en favor de los derechos de las mujeres, obreros y campesinos, primero en Sancti Spiritus su provincia natal y después en La Habana, se volcó en cuerpo y alma en el cuidado de Blas.

'Mama', como le decíamos a la tía María, le cocinaba, lavaba, planchaba, limpiaba la casa y le inyectaba. La esposa de Blas, mi tía Dulce Antúnez Aragón, era hermana de María, y solía visitar a Blas una vez por semana. El día que mi tía Dulce iba a visitarlo, mi mamá se iba para su casa, en la calle Estrada Palma, Santos Suárez, a cocinarle a sus cuatro hijos (Lydia, Francisco, Vladimiro y Joaquín), a dos primos que vivían allí (Moisés y Sonia) y a atender a nuestra abuela Pancha (Francisca Aragón), fallecida el 10 de Octubre de 1959. Si era un sábado o domingo yo también iba y me pasaba el día en Santos Suárez, algo que me encantaba, porque era un barrio más bonito que el mío.

A mis tías Dulce y María las detuvieron varias veces, pero nunca lograron arrancarles una palabra. Fueron muy valientes, ninguna de las dos había cursado estudios superiores, pero supieron despistar la fuerte vigilancia que sobre ellas y nuestra familia materna tenían los cuerpos represivos de Batista.

Esa vigilancia también la tuvo mi padre, porque él era enlace entre el PSP y Blas, quien desde su escondite no dejó de dirigir al partido. No había mes en que no se nos apareciera el SIM, el BRAC o la policía de Ventura. Mis primos y yo estábamos al tanto de todo. Sobre la marcha aprendimos lo que era vivir en clandestinidad, donde teníamos que tener un olfato especial, pues había muchos '33.33', como le decían a los chivatos de Batista, porque esa era la cantidad de dinero que les pagaban por delatar. Aprendimos también a mantener la boca callada y, sobre todo, a no tener miedo.

Por eso, cuando a Iván lo detuvieron el 8 de marzo de 1991 y en Villa Marista me recibió un coronel que era el segundo jefe, le dije que si no le tuve miedo a los militares de Batista, a ellos tampoco les temía. A mi primo Vladimiro no sólo me une el año de nacimiento,1942 (yo el 10 de noviembre y él el 21 de diciembre), sino el hecho de haber vivido dos represiones, primero con Batista y después con Fidel Castro.

Mi padre se ganaba la vida como barbero ambulante, pero Castaño, el jefe del SIM, y el jefe del BRAC, cuyo nombre no recuerdo, sabían que por mi padre haber sido toda su vida guardaespaldas de Blas, estaba en contacto con él. Por eso lo detenían tanto. Una vez lo detuvieron en la calle y encima llevaba un papelito con un mensaje para Blas. Mientras esperaba para ser interrogado, se lo tragó.

Eso sí, a mi padre nunca le pusieron un dedo encima: no por su impresionante biotipo (era obeso y medía 6 pies de estatura), si no porque en 1940, cuando Blas estaba participando en la redacción de la Constitución, mientras mi padre lo esperaba en los jardines del Capitolio, se le acercó Caramés, en ese momento jefe de la policía de La Habana y le dijo algo que a mi padre no le gustó. Mi padre, hombre flemático y de poco hablar, lo miró, se levantó y le metió un piñazo. En ese momento Caramés pudo haber sacado la pistola y matado, pero no lo hizo. Lo ocurrido corrió como pólvora por la ciudad y si a mi padre siempre lo respetaron, a partir de entonces lo respetaron más.

Esa anécdota no me la contó mi padre, a él no le gustaba darse 'valijú' ni alardear de lo que hacía o dejaba que hacer. Me la contó Francisco Martínez Morell, secretario de Juan Marinello, cuando en 1975 trabajé en el Movimiento por la Paz. Tener 12 o 13 años y de prisa tiener que ocultar en tu blumer un papel que tu padre te ha dado, porque de dos carros se están tirando 6 u 8 militares y sientes como ya apresuradamente empiezan a subir los dos pisos, con sus armas en la mano, es algo que te marca para toda tu vida.

Una vez, mi madre estaba parada en el balcón y vio cuando por la calle Monte doblaban dos carros del SIM, que eran de color cremita. Se fue corriendo al cuartico donde mi padre pelaba, pero en ese instante estaba hablando con uno del PSP que había ido a entregarle un documento para Blas, lo sentó en la banqueta de madera, de su maletín de barbero sacó la tijera y el peine y empezó a pelarlo. Le dio a mi madre el documento y a ella no se le ocurrió mejor escondite que ponerlo debajo del cojín donde ponía los codos cuando se paraba en el balcón. Por suerte, el cojín tenía un relleno pesado y el documento estuvo allí las 2 o 3 horas que duró el registro: te abrían todas las gavetas, tiraban papeles y libros al suelo, levantaban los colchones, un gran reguero.

Quiero aclarar que jamás fui militante del Partido Socialista Popular y menos del Partido Comunista de Cuba. Nunca me ha gustado ser miembro de ninguna organización, sea política, sindical o cultural. Ni dirigir nada. Entre 1959 y 1995, año en que me hice periodista independiente, en Cuba laboré en más de una docena de lugares, bien como mecanógrafa, bibliotecaria, secretaria, maestra o reportera, de la revista Bohemia y los servicios informativos de la TV. En cada uno de esos sitios, trabajé mucho y traté de hacerlo bien, sin faltar ni llegar tarde y con rigor y profesionalidad.

El 10 de noviembre de 2012 cumpliré 70 años. Y por eso he querido dejar constancia de una experiencia traumática que pensé no volvería a vivir. Y la volví a vivir. Con otra dictadura, mucho más larga, con distintos métodos represivos, los dos terribles.

Uno no escoge a sus padres ni a su familia. Vine al mundo con una parte de mi familia, la materna, que creía en el socialismo y por eso luchó. Y aunque después todos -o casi todos- se desencantaron, es una etapa que no puedo borrar de mi vida. Ésos fueron los padres y los familiares que me tocaron y de ellos no voy a renegar.

Para otros no lo fue. Pero para mí, Fulgencio Batista fue tan malo como Fidel Castro.

martes 13 de marzo de 2012

Bola de Nieve sin su casa-museo


Por Reinaldo Emilio Cosano Alén

Los residentes en la localidad habanera de Guanabacoa pensaron, ya que era una vieja demanda patrimonial y cultural, que entre los recientes homenajes tributados a Bola de Nieve, por el centenario de su natalicio, sería inaugurada su casa natal como museo de permanente recordación y respeto al excelente pianista, compositor y cantante.

Más aún cuando la antigua vivienda de Bola de Nieve, en la calle Máximo Gómez esquina a Versalles, está enclavada en el centro histórico de Guanabacoa, declarado Monumento Nacional en enero de 1990.

Pero Ignacio Jacinto Villa Fernández (Guanabacoa, 1911-Ciudad de México, 1971), rebautizado Bola de Nieve por su coterránea y amiga Rita Montaner, es otra gloria de Cuba que se ha quedado sin su casa-museo.

El inmueble presenta avanzado deterioro, especialmente por filtraciones en el techo y desconchado en las paredes. Pero, según autoridades locales, no se puede comenzar su rehabilitación hasta que no consigan reubicar a los diecisiete actuales ocupantes, sin parentesco con Bola de Nieve.

La carrera artística de Ignacio Villa se inicia como pianista acompañante en las proyecciones de películas silentes, en el cine Carral, el principal de Guanabacoa. Pero el salto a la popularidad lo marcan sus presentaciones como acompañante al piano de Rita Montaner, en el distinguido hotel capitalino Sevilla.

Su meteórica carrera hará eclosión cuando marcha a México, junto a Rita, como pianista acompañante. Ambos se pasean triunfales por los más afamados escenarios y emisoras de radio en los Estados Unidos.

Bola de Nieve continuará por su cuenta el indetenible estrellato, actuando en escenarios de Argentina, Chile, Perú, España. Y luego del regreso a Cuba, volverá a triunfar en Francia, Dinamarca, Italia, Checoslovaquia, Unión Soviética y China.

Repite presentaciones en varios de esos países y comparte escenarios con muchas celebridades artísticas del planeta. Tiene programas propios en radio, televisión y teatros de muchas naciones.

Al preguntársele sobre el origen del apodo artístico que eclipsó su verdadero nombre, contaba que ese “nombrete” se lo puso su amiga Rita Montaner: “Un día llegó a mi casa y al verme con mi cabeza tan grande, negra y rapada, se echó a reír y, para fastidiarme, dijo: Pareces una bola… una bola de nieve”.

Cierta vez le aseguró a un periodista que si sumaba sus cortas estancias en Cuba, en los últimos tiempos de su carrera, no sobrepasarían los tres años. Esa permanencia casi constante en el exterior, además de las simpatías que demostró por la revolución, contribuyeron quizás a que Bola de Nieve, a pesar de ser obviamente homosexual, pudiera librarse de la persecución homofóbica ordenada por el gobierno desde mediados de la década de los 60.

Como es sabido, aquel abusivo acoso a los homosexuales cubanos envió a miles hacia campos de trabajo forzado, y cercenó las carreras de muchos artistas e intelectuales homosexuales, condenándolos al ostracismo.

Cuando el periodista cubano Enrique Núñez Rodríguez le preguntó a Bola de Nieve, en una entrevista, por qué siendo homosexual no abandonaba la Isla, como tantos otros que se habían ido por el temor de ser excluidos artísticamente, o recluidos en campos de trabajo, él, burlón, con su gracejo característico, le respondió: “Me quedo porque esta revolución es muy macha”.

De tránsito en México, pocas horas antes de partir a Lima, Perú, falleció de un infarto cardíaco. Su amiga, la famosa compositora y cantante Chabuca Granda, lo esperaba en Lima con un gran homenaje. Bola de Nieve estaba muy entusiasmado ante la perspectiva de ese reencuentro con Chabuca.
Cubanet, 17 de enero de 2012

domingo 11 de marzo de 2012

Fraga y el Rolls Royce


Por Clovis Rossi*

Debo a Manuel Fraga Iribarne mi primer y único paseo en un Rolls Royce en la vida. Era 1975. Yo preparaba reportajes sobre la inminente Transición española, de Francisco Franco Bahamonde que, si alguien más lo recuerda, murió en aquél mismo año. Obviamente, la incursión terminaría en España, pero antes pasaría por París para oír a los exiliados de la clandestina izquierda, y por Londres, donde Fraga era embajador de la dictadura. Aunque en aquél momento, Fraga ya era etiquetado de aperturista.

Un amigo que trabajaba en la embajada de Brasil en Londres, el periodista Alberto Tamer, me consiguió un encuentro con Fraga. Más que un encuentro, fue una comida en la embajada española. Si Rosa Montero confesó que fue con miedo a su primera entrevista con Fraga, yo solo podía sentir más miedo todavía.

Ella le encontró en 1978, cuando España ya estaba redemocratizada y ella ya era periodista de EL PAÍS, con todo el peso que representa pertenecer a este formidable equipo.

Yo, por otro lado, hablaba con el embajador de una dictadura. Yo, que venía de un país que también estaba bajo una dictadura, aparte de remoto. Nada de emergente, potencia del futuro, como se dice hoy en día. Éramos subdesarrollados de hecho, institucionalmente, económicamente, socialmente, etcétera.

Mi miedo aumentó cuando Fraga me presentó a otro invitado. Era el director de una publicación de cubanos que vivían en Miami que, en aquella época, no era exactamente un ejemplo de gente que ama a la democracia (hoy en día, no lo sé).

Pero, al contrario de Rosa Montero, yo no necesitaba hacer preguntas difíciles o delicadas. El objetivo no era obtener declaraciones, sino informaciones para intentar comenzar a entender la Transición española.

Desde este punto de vista, Fraga fue impecable. Dejó clara la razón por la que entendía que no se tardaría mucho en desatar lo que Franco pensaba que quedaba “atado y bien atado”. España, en su visión y la de sus amigos empresarios, había tocado techo. Solo podría continuar desarrollándose si se abría a Europa, lo que exigía también la vuelta a la democracia.

Mariano Rajoy, en su artículo para El País sobre Fraga, enfatizó el amor del líder gallego por la libertad. Puede que existiese, pero mi impresión de aquél primer encuentro fue la de que él se había convertido en un aperturista por puro pragmatismo: España solo se desarrollaría si se redemocratizaba. Y tenía razón.

Otro invitado de aquella comida sería la prueba viva de otro tipo de pragmatismo. Aunque fuese amigo de los exiliados a los que la dictadura cubana llama 'gusanos', mantuvo excelentes relaciones con Fidel Castro, de remoto origen gallego.

Sea como sea, Fraga fue valioso en la Transición aunque su papel en la democracia terminó siendo bastante menor, como el de muchos otros políticos que conocí aquellos meses previos a la muerte de Franco. Quedó prácticamente confinado a Galicia.

Terminada la comida, Fraga me ofreció transporte para el aeropuerto, que acepté. El coche de la embajada era un reluciente Rolls Royce, deslumbrante para un periodista joven de 32 años, venido de los remotos trópicos y que jamás había estado en Londres. Mirar a los londinenses desde el asiento trasero de un Rolls sabía a gloria. Efímera, pero gloria. El conductor, encima, llevaba guantes blancos.

Me sentí tentado a llamar a la puerta de la Xunta que Fraga presidía, en las dos ocasiones que pasé por A Coruña de vacaciones. Desistí. Al final, iba en coche y, aunque no estuviera, no creo que el vehículo oficial de la Xunta fuera un Rolls.

*Periodista brasileño, columnista de Folha de S. Paulo. Esta crónica fue publicada el 16 de enero de 2012 en su blog de El País titulado Algo mais que samba, en portugués y español. La traducción al español fue hecha por Beatriz Borges. La foto de Fidel Castro con Manuel Fraga aparece en el trabajo con este pie: "El Fraga que conocí confraternizaba también con anticastristas".

viernes 9 de marzo de 2012

Especulaciones sobre el destino final de Fidel Castro


Por Walter Clavel Torres*

Aunque todavía no ha concluido la construcción de una obra en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, por sus características, hay un cúmulo de rumores sobre los propósitos de la misma.

Las principales especulaciones giran alrededor de que será para el destino final de Fidel Castro, sobre todo por su cercanía al panteón del Apóstol José Martí.

La premura con que se inició el proceso constructivo llamó mucho la atención, así como que fuera designado para los 'insurgentes', como son conocidos los participantes en los asaltos a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Bayamo, en 1 953.

La fuerte custodia del lugar igualmente llama la atención y también la construcción, pues los nichos están dispuestos en la parte exterior de la estructura, mientras en la parte interior, no se distingue un uso predeterminado.

Los materiales empleados, como el mármol de color rosado, le da un toque exótico, muy diferente al resto de los usados anteriormente en el Cementerio de Santa Ifigenia. En una pieza construida en forma piramidal, podría fungir de obelisco, donde se pudiera colocar una lápida o tarja con información sobre el difunto.

El grosor de las tuberías que se están instalando en el lugar también hace pensar que buscan asegurarse de un buen drenaje, ya que las inundaciones han sido uno de los grandes problemas que ha confrontado este cementerio. O tendrán previstas algunas infraestructuras hidráulicas en el proyecto.

La opinión de la ciudadanía santiaguera es que se está construyendo la tumba de Fidel Castro, algo que se ha tomado con cierto alivio: a corto plazo podrán librarse de una pesada carga. Y se empieza a desmontar el mito, incluso dentro del oficialismo, de la supuesta inmortalidad del Comandante en Jefe.

*Subdirector de la Agencia de Prensa Libre Oriental.

Foto: Aplopress. A la derecha, el lugar de la supuesta tumba donde enterrarían a Fidel Castro, que quedaría a la izquierda del panteón donde reposan los restos de José Martí, en el Cementerio Santa Ifigenia, Santiago de Cuba. Ver más fotos aquí.

miércoles 7 de marzo de 2012

Tanto poder y tanto miedo


Por Leonardo Calvo Cárdenas

Cuando se unen el poder absoluto, la soberbia y el miedo, se genera una combinación peligrosa y lamentable.

En los últimos meses el nerviosismo de Estado ha generado en Cuba una incisiva escalada represiva contra el más visible proyecto cívico antirracista de la Isla. El amplio programa de actividades con que el Comité Ciudadano por la Integración Racial de Cuba (CIR) conectó con las dinámicas globales generadas por el Año Internacional de los Afrodescendientes ha sido objeto de permanentes amenazas y aparatosos operativos policiales destinados a impedir por la fuerza las acciones cívicas e intelectuales de la organización.

En varias ocasiones, los oficiales de la policía política han manifestado a los líderes del CIR la determinación de no permitir ninguna actividad. Con frecuencia alrededor de una docena de líderes y activistas del CIR han sido temporal y arbitrariamente detenidos, pues el grupo persiste en cumplir sus diseños y programas y no dar un paso atrás ante la intolerancia represiva de las autoridades cubanas.

Las maniobras dilatorias del régimen impidieron a los principales líderes del CIR asistir en calidad de delegados a la Primera Cumbre Mundial de Afrodescendientes (La Ceiba, Honduras, 18-21 de agosto). En ocasión de celebrarse el II Foro Raza y Cubanidad, principal evento académico del CIR (24-26 de noviembre) el mismísimo Juan de Dios Mosquera, líder del Movimiento Nacional Cimarrón de Colombia, llegado a La Habana especialmente para participar en el cónclave, fue testigo excepcional de lo que es capaz de hacer el aparato represivo castrista para impedir que unas pocas decenas de cubanos se reúnan para discutir sobre su historia y problemas actuales.

Sin embargo, la desesperación e impotencia de las autoridades cubanas puede llegar a límites insospechados. El jueves 15 de diciembre uno de esos oficiales que tiemblan de pánico ante una cámara fotográfica y no se atreven a usar sus nombres verdaderos, se personó en el domicilio de Juan Antonio Madrazo Luna, coordinador nacional del CIR. Aprovechando la ausencia de Madrazo, el autodenominado “coronel Alejandro” procedió a sembrar el terror en su familia y especialmente amenazó a Teresa Luna, la anciana madre del líder del CIR.

Con este recurso extremo y miserable, el oficial pretendió disuadir a Madrazo Luna de acoger en su vivienda la programada conferencia de prensa que al día siguiente debía dar cuenta a la opinión pública de la marcha del Proyecto Nuevo País, que animan varias organizaciones políticas y cívicas al interior de Cuba con el objetivo de promover propuestas ciudadanas para la transformación de la sociedad cubana.

Tales actitudes no hacen mella en la determinación de Madrazo Luna y sus hermanos de lucha de cumplir los compromisos asumidos con la lucha por la democratización de Cuba, pero retratan de cuerpo entero y sin lugar a dudas la naturaleza criminal y antihumana de las autoridades cubanas que, desde la altura del poder absoluto, son capaces de acudir a tamañas bajezas para seguir violando el derecho ajeno.

El gobierno cubano presume de su humanismo y solidaridad en las más lejanas latitudes, mientras se derrumban la moral y los argumentos del régimen para sostener sus actitudes intolerantes, y la mentira, la represión y el chantaje descarnados constituyen las herramientas únicas, y últimas, para contener las ansias de libertad del pueblo cubano.
Foto: 24 de noviembre de 2011. Con la participación de alrededor de 45 personas, ese día se inauguró en La Habana la segunda edición del Foro Raza y Cubanidad, en la vivienda de Juan Antonio Madrazo Luna, en El Vedado.

lunes 5 de marzo de 2012

Lo que hay detrás de los nuevos cambios


Por Laritza Diversent

La nueva normativa vigente en materia de vivienda derogó una parte de las normas que impedían a los emigrantes cubanos disponer de sus casas antes de salir definitivamente del país. Sin embargo, dejó vigente la Ley 989 del 5 de diciembre de 1961, que impone el permiso de entrada y salida, y la confiscación de bienes por esta causa.

Desde antes de que fueran aprobadas las recientes medidas, en círculos informales se comentaba que esta ley sería eliminada del sistema legal cubano. Pero únicamente se derogó la normativa que la complementaba y permitía su aplicación.

El Instituto Nacional de la Vivienda, el Ministerio de Justicia y el Ministerio del Interior, por medio de la Resolución Conjunta No. 1/2011, derogaron la resolución emitida el 22 de agosto de 1995, que hacía efectiva la aplicación de la Ley 989/1961 y tenía como objetivo impedir que éstos evitaran la confiscación y dispusieran de sus bienes antes de salir del país.

¿Por qué dejarían vigente una ley que ya perdió todo sentido? Con las nuevas modificaciones, el Estado confiscará la vivienda de residencia de los propietarios, y que no hayan dispuesto de ella, antes de emigrar. Tampoco tiene lógica mantenerla, porque impone a los cubanos el permiso de entrada y salida. La actual Ley de Migración y su Reglamento, imponen y regulan la forma de obtener estos permisos.

No obstante, a nivel de pasillo continúan los comentarios sobre la aprobación para finales de 2011, de una nueva ley de migración. Si eso sucede, quizás se derogue expresamente la Ley 989/1961. Se rumora que extenderán el tiempo de permanencia en el exterior a dos años. Actualmente la residencia cubana se pierde a los 11 meses y un día.

Los más entusiasmados afirman que cuando el río suena es porque piedras trae. Un dicho muy popular entre los isleños. Personalmente no soy tan optimista. Me cuesta trabajo creer que el gobierno renuncie tan fácilmente a controlar su emigración.

De una cosa no hay dudas: la Ley 989/1961 entrará en desuso. Tal vez sobrevenga su derogación tácita. Sin embargo, en el sistema legal cubano, una norma que no esté expresamente derogada, mantiene su vigencia. Una regla que rige por tradición.

El problema está en un posible retroceso. En 1993, el Estado, con la llegada del interminable 'período especial', permitió el auge del trabajo por cuenta propia. En 1997 comenzaron las restricciones para obtener licencias de cuentapropistas, que fueron eliminadas en octubre de 2010 con las nuevas regulaciones para este sector. La incertidumbre se niega a abandonarnos.

Tampoco hay dudas que los cambios acontecidos y los que se rumoran llegarán, son buenos y esperados por los cubanos. El problema está en que su adopción y permanencia dependen únicamente de la voluntad de la clase política, que entra en período de elecciones generales en 2012.

Quizás no sea más que eso, una estrategia para aumentar el nivel de aceptación del Partido Comunista de Cuba entre la población. No por casualidad está ocurriendo en la segunda mitad del primer mandato del jefe de Estado y de Gobierno, y primer secretario del único partido gobernante, Raúl castro Ruz. Quizás sea una simple coincidencia, pero no me lo parece.
Foto: Tomada del blog Jurisconsulto de Cuba.

sábado 3 de marzo de 2012

La letra del año y los pronósticos cubanos


Por Juan Juan Almeida

Si mal no recuerdo, el Consejo Cubano de Sacerdotes Mayores de Ifá profetizó para el 2011 la letra con signo Odí Osa, que quiere decir Ire Achegunota lowo Orunmila, eyelbale adie meyi a Orunmila (Vencimiento de dificultades gracias a Orunmila, dar dos gallinas en sacrificio a Orunmila). Gobernó el año Ogún, le acompañó Yemayá.

Se ofrendó todo un gallinero. Aun así, las dificultades continuaron e incluso se incrementaron. Marcado por contradicciones inmorales e ilegales, el gobierno cubano mantuvo el poder realizando esfuerzos increíbles.

En el VI Congreso del Partido Comunista se intentaron responder urgencias económicas, políticas y sociales, con burdas manipulaciones de interesantes criterios que de manera obsoleta tratan de poner en marcha.

Desde el punto institucional, buscan regular o reajustar los principales cargos de gobierno y el aparato estatal, con una precisa tendencia a la militarización. Mientras, y como complemento, se prepara la Primera Conferencia Nacional del PCC, a realizarse en enero de 2012.

El colofón de la actividad institucional durante el año 2011, fue el octavo período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, donde se dio a conocer que el Producto Interno Bruto quedó por debajo del por ciento planificado, debido al incumplimiento en las inversiones y los atrasos en la esfera productiva; se exhortó, como novísimo descubrimiento, a cultivar la unidad de los cubanos en torno a la Revolución; se destacó la necesidad, obligada más bien, de un enfrentamiento decidido a las manifestaciones delictivas y de corrupción jugando con la cadena pero nunca con el mono; y como remate de burla, se anunció la excarcelación de casi tres mil reclusos, de los cuales solamente 7 estaban realmente detenidos por claras razones políticas.

Los días previos a la reunión parlamentaria, los medios aseguraron que el General Raúl Castro anunciaría la nueva política migratoria. Pero este desvariado Presidente sólo le dedicó al tema un párrafo diminuto en el que dejó anunciada una reformulación “efectiva y lenta”.

Según cifras oficiales, Cuba registró en 2011 un crecimiento del 7,6% el número de viajeros que visitaron la isla. “Turistas” son todas aquellas personas que pasan por el aeropuerto, sean enfermos atendidos por bondades de palacio, doctores que cumplen misiones, artistas que viajan en funciones gubernamentales o intercambios culturales, diplomáticos, funcionarios, delegaciones oficiales, aparato de seguridad, cubanos residentes en Cuba o en el exterior, y por supuesto los turistas reales, conforme su clara y cierta acepción.

El INDER dio a conocer la lista de quienes considera los mejores atletas del año y, como de costumbre, margina de ella a los deportistas encumbrados que residen fuera de Cuba. Por su parte, y pese a los viajes, necedad y gastos de la doctora Mariela Castro, quedó otra vez postergado el nuevo código familiar que empodera con derechos a la comunidad LGBT.

La temporada ciclónica del recién concluido 2011, no tuvo gran trascendencia. De poca actividad, y sin impetuosos huracanes. La ansiada conexión a internet continúa siendo un sueño inalcanzable; y el acceso a la tecnología y la información, una falacia.

Por detrás del telón me indican que el consumo de alcohol en la población, creció a niveles alarmantes (obvio, con un presidente con esa proclividad malsana). La cultura sin embargo mantuvo su ritmo acelerado, estimulando la agresividad y la vulgaridad; como ejemplo tenemos que el top de los musicales y el premio de la popularidad, lo obtuviese el contagioso Chupi chupi.

La peregrinación de nuestra santísima virgen, nos mostró que creer en Dios y vivir en Cuba, sigue siendo irresoluto. El gobierno y la santa iglesia parecen ser como un león y un hipopótamo intentándose aparear.

Según estas evidencias, y pese a todos los pronósticos, el General Raúl Castro es un hombre muy “sensible” que padece discapacidad e indiferencia por los problemas del pueblo. Pero al igual que su hermano es incapaz de resolverlos.

Texto y foto tomado de Martí Noticias.