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lunes, 2 de diciembre de 2019

La cosmética nacional


El dólar ha vuelto a entrar en Cuba. Queríamos pasar de dos monedas a una, pero hemos pasado de dos monedas a tres.

Esta medida busca superar o paliar a corto plazo la crisis económica que enfrenta el país y que se ha agudizado luego de las últimas restricciones impuestas por Washington a La Habana como parte de la política de embargo.

No obstante, a largo plazo, la introducción del dólar no supone una medida esperanzadora que desarrolle el sistema productivo cubano y complica aún más el enrevesado sistema monetario de la isla, con una influencia enorme, decisiva, de la economía paraestatal y el mercado negro en la vida de la gente.

Ya se habla de la caída estrepitosa del CUC (peso cubano convertible), y de los múltiples negocios informales que se pueden poner en práctica en las nuevas circunstancias.

Hubo muchos nombres para el dólar una vez entró a Cuba en la década de los noventa. Algunos quedaron. Fulas, verdes, guaniquiqui. ¿Reciclaremos algunas de estas voces, seguiremos usando las que ya usamos, o incorporaremos algunas nuevas?

La cosmética nacional cambia, lo que no cambia es la cara avejentada de Cuba.

El Estornudo, 28 de octubre de 2019.
Leer también: La Habana: tiendas dolarizadas y vigiladas, Nuevas tiendas para captar divisas y El gobierno vuelve a saquear a la población cubana.

lunes, 25 de noviembre de 2019

En Texas, Ana Francy espera que EEUU le conceda el asilo político



Cuando usted le pregunta a Ana Francy Pita Domínguez, 27 años, una habanera que espera con incertidumbre en San Antonio, Texas, que el próximo 29 de noviembre la Corte se pronuncie sobre su petición de asilo, cuál es su opinión del régimen cubano, la joven responde de manera concisa: “Es una dictadura. Uno conoce mejor el absurdo que vivimos en Cuba cuando tenemos la experiencia de residir en una sociedad abierta y democrática”, expresa a través de WhatsApp.

La emigración en Cuba es un grifo que nunca se ha cerrado. Desde que Fidel Castro llegó al poder a punta de carabina en enero de 1959, casi tres millones de compatriotas se han marchado de su patria. Han dejado atrás familiares, amigos de la infancia, propiedades, recuerdos y nostalgias.

Es cierto que la primera oleada migratoria, además de abiertamente anticastrista, era más politizada. El resto, ya sea por el éxodo del Mariel, la Base de Guantánamo o el goteo imparable que continuó huyendo de Cuba a partir de 2013, cuando la autocracia verde olivo flexibilizó los trámites migratorios, no se puede encuadrar como emigrantes económicos. Es una vieja treta del régimen para lavar la vergüenza de miles de jóvenes y profesionales que escapan del manicomio ideológico recorriendo un auténtico maratón terrestre por varios países de Sudamérica y Centroamérica o tirándose al mar en cualquier cosa que flote.

Para solicitar refugio humanitario o político en Estados Unidos no siempre hay que ser un disidente, periodista independiente o activista de derechos humanos. La nueva generación de cubanos ha sido víctima de un bombardeo indiscriminado de propaganda política en una nación donde el Estado vela por lo que ven y leen los ciudadanos. Y hasta por lo que piensan.

Después de casi 25 años ejerciendo como periodista libre, he tenido la posibilidad de conversar con empleados del turismo que le roban al gobierno, profesionales descontentos, emprendedores privados frustrados y también con jóvenes de barrios marginales que viven de vender drogas, el juego prohibido o la prostitución.

Ninguno me habló con simpatía del gobierno. Todos están insatisfechos por las penurias económicas que sufren. Desde luego, la mayoría teme enrolarse en un grupo de la disidencia. Tampoco la oposición cubana ha sabido aprovechar la formidable materia prima que le rodea. Ocho de cada diez cubanos, cuando usted en confianza conversa con ellas, le confiesan que están en contra del régimen.

He conocido numerosas personas que me han aportado información de primera mano en un bar, un taxi colectivo o simplemente se han puesto en contacto conmigo por teléfono. Ana Francy fue de esas personas.

Cuando la conocí tenía 17 años, unos grandes ojos que miraban con asombro y era muy delgada. Yo estaba con un amigo en una pizzería particular en La Víbora. La chica, tímida y en voz baja, me dijo que quería hablar conmigo. Alguien le había dicho que yo ‘era de los derechos humanos’, como le dicen en Cuba a quienes abiertamente disienten del régimen.

Había concluido sus estudios de técnico medio y no tenía trabajo. Su padre, médico de profesión, había estado en una misión en Timor Oriental y la autocracia nunca le pagó los 50 pesos convertibles que le prometieron dar de por vida. Vivía con su abuela y necesitaba trabajar. Estaba haciendo los trámites para sacar la licencia de trabajadora por cuenta propia como manicure.

Recuerdo que me confesó: “No soporto este sistema. Mira mi familia, honesta y trabajadora, nunca sale adelante. Quiero reparar mi casa y no tengo dinero. Quiero desayunar, almorzar y comer. No hacer una sola comida al día. Quiero que mi abuelita tenga una vejez feliz. Este gobierno no me da opciones”.

Al final de su conversación me preguntó si podía integrarse en la disidencia. "Hago cualquier cosa. Sé limpiar, mecanografiar, coser, cocinar”. De momento me quedé sin respuesta. Pero después le dije que era muy joven, lo duro que resultaba el acoso de la Seguridad del Estado, las consecuencias que podría tener una decisión de ese tipo y que inclusive podía ir a la cárcel. Ana Francy insistía. Pensaba en su padre, a quien conocía del barrio.

Le prometí, para salir del trance, consultar con algunos colegas de la disidencia. Al cabo de tres años volví a verla. “Nunca me diste respuesta”, me dijo. Entonces le propuse que colaborara conmigo dándome información sobre el trabajo privado y la salud. Tenía parientes y amistades que laboraban en esos sectores.

Me presentó a decenas de personas que me aportaron informaciones valiosas. Ella misma me contó sobre la corrupción de los inspectores que regulan el empleo por cuenta propia y el acoso sexual del jefe del sector de la policía de su zona. A través de Ana Francy conocí a médicos, enfermeros, economistas y emprendedores privados. Al principio nos veíamos en una cafetería frente a su casa. Luego el grupo creció -alrededor de quince personas- y nos reuníamos en su casa. Eran jóvenes que siempre estaban atentos a las noticias que les llevaba en una memoria flash con reportajes sobre Cuba publicado por la prensa independiente y extranjera.

El martes 7 de marzo de 2017, un oficial de la policía le llevó una citación a su casa. Fue la primera vez que la Seguridad del Estado intentó intimidarla.“Fui con mi madre a la unidad. El oficial que me citó era flaco. Sacó su carnet de la Seguridad del Estado. Andaba con un abrigo puesto en medio de un calor tremendo. Era joven, pero parecía viejo. Me citó tres veces. No sé de qué forma consiguió el número de móvil y me llamaba insistentemente”, cuenta y añade:

“Me dijo que se llamaba Alejandro. Quería que yo trabajara para la Seguridad del Estado. Habló mil mierdas de ti. Que tu mamá, Tania Quintero, era una opositora peligrosa. Que tú eras un agente de la CIA preparado para crear redes de influencia y prostitución. La muela más loca que escuché en mi vida”, rememora Ana Francy por WhatsApp.

Desde el primer instante, Ana Francy me contó el asedio de la Seguridad del Estado. Escribí una crónica que Diario Las Américas publicó el 19 de marzo de 2019 con el título Seguridad cubana acosa a corresponsal de Diario Las Américas en la Isla y que en el blog Desde La Habana salió con el título "Hace cinco años estamos investigando a Iván García". Públicamente le dije a la Seguridad que si tenían interés en mí, que me preguntaran directamente, que no molestaran a mis fuentes (además de Ana Francy, citaron a otras personas).

El acoso de los servicios especiales hacia Ana Francy arreció. Constantemente visitaban a sus padres. Tras el fallecimiento de su abuela, Ana Francy y su novio, un cubano radicado en Estados Unidos hace siete años, comprendieron que la única opción viable era emigrar.

El 10 de marzo de 2019, en una mañana nublada que presagiaba un temporal, Ana Francy abordó en La Habana un avión rumbo a México. “La odisea que sufrí no se la deseo ni a mi peor enemigo. Pensaba entrar por Laredo, pero en ese tiempo habían secuestrado un ómnibus de cubanos. Cogí mucho miedo y decidí irme por El Paso. Cuando llegué solo tenía 500 pesos mexicanos. No sabía qué hacer. Cuando fui a la iglesia a que me facilitaran un número para la solicitud de asilo me dieron el 9898. Imagínate, en ese momento iban por el 7000. Con un grupo de cubanos salí a buscar trabajo. Me puse a trabajar en una peluquería. Me pagaban mil quinientos pesos mexicanos. Llegó un momento que por el puente internacional no pasaba nadie. Cinco al día, dos o ninguno. No sabía qué hacer. Estaba trabajando, pero todas las fronteras de México con Estados Unidos son muy peligrosas”, rememora Ana Francy.

Quince días después, con 700 dólares ahorrados, decidió tomar un vuelo barato a Reynosa, en Tamaulipas, al noreste de México. “Reynosa sí da miedo, dicen que es una ciudad tomada por el narco. Todas las noches se escuchaban los tiroteos. Una tarde, cuando fui a cobrar un dinero por la Western Union, en la casa donde estábamos alquilados un grupo de cubanos, la mujer y su esposo que se dedicaban al negocio del secuestro, nos quitaron mil dólares a cada uno, con el pretexto de pagarle a un coyote para entrar a Estados Unidos. Todo era mentira. Decidí esperar mi número de solicitud de asilo. Como tenía personas en Texas que me avalaban, me dejaron pasar hasta el día que fuera a la Corte. Tuve suerte, pues ahora no dejan entrar a nadie. Tienen que esperar en México”.

La aspiración de Ana Francy, como la gran mayoría de los cubanos que emigran, es trabajar, superarse, formar una familia, vivir dignamente y respetar las leyes. “Quiero seguir estudiando, mejorar mi inglés, ser una persona libre que no tenga que preocuparse por lo que va a comer cada día. Y por las noches, antes de acostarme, rezar para que mi madre y mi padre puedan vivir en una Cuba diferente, democrática. Han trabajado toda su vida y no tienen nada”.

El próximo 29 de noviembre una Corte de Texas dictará sentencia. Ana Francy espera.

Iván García
Foto de Ana Francy Pita Domínguez enviada por Whatsapp.

lunes, 18 de noviembre de 2019

Mantilla, una barriada habanera



En 1841, Mantilla tenía 139 habitantes ubicados en una veintena de casas dispersas a lo largo de aproximadamente 500 metros sobre la Calzada de Managua que iba desde el entronque con la Calzada al Bejucal al Calvario.

En su mayoría, las casas eran de guano y unas pocas de madera y tejas; habían sido construidas por los hombres que participaban activamente en el Portazgo que se encontraba sobre el Arroyo Polo, eran gentes humildes, algunos de ellos esclavos.

En 1867 el caserío tendría 247 habitantes, de ellos 39 eran esclavos algunos en proceso de ser coartados. Su tasa de crecimiento fue de 2,3 por ciento anual, superior a la del actual Reparto El Calvario que tuvo un crecimiento negativo y del cual era un apéndice. La población urbana, o por mejor decir agrupada (1), tenía un peso considerable en el territorio al sur de la ciudad y tuvo un importante desarrollo económico en la esfera de los servicios y en la producción artesanal y naturalmente en el transporte, vocación esta que se verá ampliada y confirmada en el siglo XX.

Algunos caminos, callejones y serventías desembocaban en el área donde iba desarrollándose el poblado como por ejemplo el camino construido por Ramón Osma al cual ya me he referido en Arroyo Apolo en el siglo XIX. Otro de importancia fue el Camino de María Ayala que partiendo desde donde hoy se encuentra la calle Pocito y Calzada de 10 de Octubre, llegaba a la actual calle de María Ayala en Mantilla.

Para finales de siglo aparecerán algunas casas de recreo con hermosos jardines, lo cual debió presentar cierto aire burgués y ciudadano en esta localidad en la que predominaba la población dedicada a las actividades manuales. De alguna forma, que no pude dilucidar en el Archivo Nacional, por esos años finiseculares J. E. Barlow and Co. y The Havana Land Co.(2), especializados en bienes raíces tenían intereses en el territorio y utilizaban firmas de ingenieros como la Olds and Stevens para levantar sus planos y otros trabajos. A The Havana Land Co. tuvo que comprarle Juan Gualberto Gómez una parcela para construir su modesta casa a poca distancia del cruce de La Palma.

En los años 20 comienza el desarrollo del transporte automotor y entre 1923 y 1924 surge La Esperanza en El Calvario, propiedad de José Mederos y entre 1924 y 1925, Demetrio Serviño y Serafín Coca inician un recorrido desde Mantilla hasta el Ayuntamiento. En 1926 ambas “rutas” se unen con el nombre de Esperanza-Mantilla, lo cual fue el final de una competencia que pudo haberse tornado cruenta ya que se amenazaban unos a otros con sus respectivos pistolas.

Los años 30 fueron difíciles para todo el país y de esa situación de penurias no escapó Mantilla. Mientras esto ocurría, en la mansión construida por uno de los personeros del machadato, de apellido Averhoff, en una altura entre Mantilla y el Calvario, se brindaban fiestas y bailes. El pueblo comparaba el derroche de este político con la modesta vivienda de Juan Gualberto Gómez que había sido un político honesto, fallecido en marzo de 1933.

En julio de 1933 había estallado una huelga de los propietarios de ómnibus y los trabajadores de la ruta Esperanza-Mantilla. La huelga se había iniciado cuando los propietarios se negaron a pagar el peso que por cada ómnibus exigía, diariamente, Pepito Izquierdo, quien era el jefe del Distrito Central, un organismo que había eliminado el ayuntamiento y había integrado varios municipios que bordeaban el municipio habanero.

El magnate Izquierdo se había propuesto controlar el negocio del transporte urbano y por ello fue desafiado por los propietarios y los trabajadores de la ruta Esperanza-Mantilla, quienes se enfrentaron a la policía que había ido a Mantilla a detener la huelga. Dos ómnibus fueron incendiados y la huelga fue abarcando a más sectores hasta convertirse en general.

Tres meses antes, en abril de 1933, se había realizado un intento de organizar el transporte con la creación de la Asociación de Propietarios de Ómnibus la cual podemos considerar el antecedente de la Cooperativa de Ómnibus Aliados (COA) que sería fundada en mayo de 1935.

Esta cooperativa de propietarios de ómnibus sufrirá el lógico proceso de concentración y centralización capitalista, donde los más poderosos absorberán a los más débiles. La Ruta 4 fue un claro ejemplo: empezó como todas las rutas, con una decena de propietarios y poco a poco algunos de ellos fueron comprando nuevos ómnibus, más económicos y rentables, sacando de circulación a los equipos más viejos y deteriorados los cuales no podían competir. Se compraban acciones y para mantener el control en las juntas directivas se ponían los ómnibus a nombre de otra persona, que se convertían en “propietarios de dedo”, como les llamaban y servían para mantener mayoría de votos en las elecciones.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) vino a completar el proceso ya que la carencia de neumáticos, y otras piezas, así como la reducción de la gasolina disponible, puso a los pequeños propietarios bajo la égida de aquéllos que con un mayor capital, tenían el control de los almacenes y talleres, y podían distribuir el combustible de acuerdo a sus intereses.

Hacia finales de la década de 1940 e inicio de los 50, la Ruta 4 estaba prácticamente en mano de una sola persona: Elpidio Núñez (3), que incluso había aprovechado la huelga de los tranvías para atraer hábilmente los pasajeros que utilizaban ese medio de transporte.

La Ruta 4 importaba ómnibus de uso, pero en excelentes condiciones y también nuevos (4) y los mantenía en perfecto estado higiénico y mecánico, obligando al personal a vestir correctamente y brindando un servicio contínuo de ómnibus con una frecuencia muy baja entre unos y otros, en ocasiones inferiores a cinco minutos en las horas de más volumen de pasajeros.

Con esta hábil combinación de rejuegos políticos, presiones económicas, buen servicio y cierta relación paternalista hacia los trabajadores, unido al control patronal del sindicato, de una cooperativa de pequeños propietarios, la Ruta 4 devino en un productivo monopolio en manos de un solo empresario.

En los años 40, la fuente de trabajo más importante en Mantilla era el paradero de la Ruta 4, aunque no encontramos datos exactos para definir cuantos choferes y empleados dependían del trabajo en la ruta, pero podemos afirmar, según lo investigado, que sumaban cientos. A ello hay que agregar los pequeños comerciantes, vendedores ambulantes y establecimientos de servicios que se nucleaban alrededor de la terminal de ómnibus.

En las proximidades de la terminal se ubicaban fondas, cafeterías, bares, barberías, bodegas, zapateros remendones, limpiabotas, vendedores de comidas ligeras, dulces, periódicos... Respondiendo a las leyes de la oferta y la demanda, se había creado un sistema de servicios a los trabajadores de la ruta, a los pasajeros y los pobladores local. Era una red económica que abarcaba y daba trabajo a cientos de personas y en gran medida constituía el eje central de la economía de la barriada habanera de Mantilla.

En La Habana, el intenso y concentrado movimiento económico alrededor de las terminales de ómnibus, contribuyó al repoblamiento de las localidades donde estaban situados, además de garantizar quienes trabajaban en lugares distantes pudiesen trasladarse con relativa facilidad y comodidad.

De acuerdo al Censo de 1943, la población de Mantilla solo llegaba aproximadamente a 900 habitantes, para 1953 esa cifra prácticamente se había duplicado. Sin embargo, se mantenían ciertas características rurales: los vecinos de Mantilla vivían en condiciones muy similares a las existentes en unas zonas de la capital que en realidad parecían zonas rurales que urbanas. En gran parte de Mantilla no existían calles, aceras, tampoco alumbrado público. Chivos, caballos e incluso vacas podían verse deambulando por lugares céntricos.

Además de su impacto económico, la terminal de ómnibus tuvo una importante, casi decisiva, influencia en la evolución política y en el desarrollo del sindicalismo en toda la provincia, sin olvidar su significación en el orden deportivo ya que del gimnasio que se constituyó en la Ruta 4 salieron figuras reconocidas como el pugilista Luis Manuel Rodríguez, que alcanzó el título mundial welter y se encuentra en el Salón de la Fama del Boxeo.

El 4 de marzo de 1959 el gobierno de Fidel Castro intervino la COA y comenzó la debacle del transporte urbano. En 1962 fueron retirados los ómnibus General Motors por falta de piezas y el deterioro fue creciendo.

Hoy, en los alrededores de lo que fue el paradero de la Ruta 4, nada recuerde su etapa de esplendor. Mantilla ahora es una población- dormitorio donde sus habitantes deben salir a ganarse el sustento y regresar a dormir. El problema es encontrar un transporte para salir de allí y luego volver.

Waldo Acebo Meirles
Cubaencuentro,
Foto: Paradero de la ruta 4 en la década de 1950. Tomada de Cubaencuentro.

Notas al margen

(1) Preferimos el término población agrupada al de urbana ya que en realidad no reunía los requisitos para ser considerados, desde ningún punto de vista, un pueblo, eran simples caseríos, más o menos dispersos, carentes de calles, iglesias, alcantarillado, alumbrado público, y otros elementos propios de una población urbana por pequeña que sea.

(2) De estas dos compañías la más importante fue la J. E. Barlow que se había establecido desde septiembre de 1898 abriendo sus oficinas en Prado 126, ellos fueron los principales agentes de bienes raíces urbanos y le vendieron al gobierno de Estados Unidos edificios de oficinas, almacenes, etc., e incluso los mil acres de tierra donde se estableció el Campamento Militar de Columbia.

(3) Cuando utilizaba fuentes orales, por no tener otra a mi alcance, al mencionar el nombre de Elpidio Núñez, mi interlocutor ponía una cara indescifrable y evadía el tema. Fue aquí en Estados Unidos que descubrí el por qué de esa reacción.

(4) Los primeros ómnibus fueron General Motors del modelo GM TGH 3101 de 31 asientos, seguido por el modelo TDH-3612 de 36 asientos. Estos ómnibus comenzaron a ser introducidos en las calles de La Habana desde marzo de 1949. Para mediados de los 50, se introdujo el TDH-4512 con 45 asientos, una estructura muy similar a los modelos anteriores, pero más largo para alcanzar el aumento de su capacidad, dotado de transmisión hidráulica y con un novedoso sistema de suspensión de aire. A este último modelo, los habaneros le decían “las divorciadas”, porque en la banda del chofer solo tenían una hilera de un solo asiento en el tramo inicial, a diferencia de la banda contraria con los dos asientos tradicionales.

lunes, 11 de noviembre de 2019

De La Habana musical



Hay muchas Habanas hoy día. Hay una Habana tangible; sufrible y sufrida, amable y amada con igual fiereza; hay una Habana de postal colorida por obra y gracia de filtros y Photoshop, pija y poderosa, potentada, que se empeña en defender una blancura imposible; los límites geográficos de esa Habana no conocen a Atarés, ni Los Sitios, ni La Cuevita, ni La Lisa, ni nada que huela a barrio periférico o marginal; pero La Habana real, la verdadera, la sufrible y sufrida, y también amable y amada, es total y abarcadora y no deja huérfanas -no puede hacerlo- a esas zonas que a veces se prefiere evitar o ignorar, y donde hay cultura raigal.

Y está la otra Habana, la que no existe ya, pero que, aún desde el no ser, se niega a abandonar los atisbos con que ha marcado a todas esas otras Habanas de hoy. Esa Habana que fue y no será más, solo late en el recuerdo de los que la vivieron, pero el latido y la huella es tan enorme e importante que hoy estremece el conocimiento admirado de los que aún no estaban; es origen y crisol de una parte de la cultura cubana de tanto significado, que no muere, que aún está, aunque se desconozca. De esa Habana, en lo musical, hay sitios a los que una excursión turística nunca te llevará:

1. Los Jardines de la Tropical, donde fue habitual Arsenio Rodríguez y su Conjunto, y todas las mejores orquestas. Tocaban en los bailes más fabulosos de los años 40, 50 y e inicios de los 60, que disfrutaron nuestros padres y abuelos. Y ya que está cerca, mencionemos las ruinas de lo que fue también otro memorable sitio donde se medían las mejores orquestas cubanas y la gente gozaba: los Jardines de La Polar. Obra de arquitectos catalanes, estos parques construídos por los dueños de las industrias cerveceras y sus fábricas de hielo, en su época esplendor poco tuvieron que envidiar al famoso Parque Güell de Barcelona. De La Tropical aún se conservan espacios e instalaciones de una belleza que debes conocer. No hay un ballroom en Estados Unidos que tenga la historia acumulada por estos jardines de baile, cerveza, son, guaracha, mambo y chachachá.

2.El Alí Bar, en una zona cercana al Caballo Blanco, el cuartel general de Benny Moré, el sitio que se amoldó a él y a sus éxitos; donde el Bárbaro del Ritmo alimentó una buena parte de sus mitos. Era de esos cabarets que llamaban «de segunda», pero donde dicen se presentaban los cantantes y agrupaciones más populares entre la gente. Y por supuesto, por muy de segunda que fuera, allá iban todos a verlo a él, al Benny. Lo que pasa es que el Alí Bar estaba justo donde Benny quería vivir, en la periferia, no en Miramar ni en el Vedado. Así era él. Con tal historia, El Alí Bar es un olvidado.

3. En la esquina de Prado y Cárcel radicaba la radioemisora RHC Cadena Azul y en el mismo edificio también un discreto hotel nombrado Packard. Chano Pozo llegó a la RHC Cadena Azul, cantó, bailó, quinteó y arrasó. (Sí, ya sé que ahí está ahora un nuevo y flamante hotel Packard, pero los que llevan su publicidad y comunicacion prefiere ignorar al gran tamborero y hablar de otros huéspedes foráneos, también ilustres, como Marlon Brando y Pablo Neruda).

4.El Club La Red, en 19 entre K y L, en el Vedado, hoy tan venido a menos, fue donde La Lupe comenzó a tejer la leyenda de su “arte nervioso” y su buen cantar. Su temperamental modo de asumir una canción, y el modo en que interactuaba con músicos y público, rompió moldes y convenciones y atrajo hacia ese minúsculo semi-sótano de la calle 17 casi esquina a L, en El Vedado, a lo más exótico y rupturista de la intelectualidad habanera de principios de los años sesenta y a muchos nombres importantes que estaban de paso por La Habana. Fueron dos años donde La Lupe escribió el preámbulo de que luego sería su meteórica carrera internacional. Y fue allí, en La Red.

5.El Pico Blanco del Hotel Saint John's, en O entre 23 y 25, Vedado, La Rampa, entonces templo del filin, donde comenzó a cantar Pablo Milanés, y Elena Burke hizo época. En definitiva, meca de los cantantes y músicos del filin, donde confluyeron la generación iniciática con sus continuadores. Marta Valdés se encargó de escribir los inicios de Milanés en este sitio de atractivo innnegable, y de qué modo comenzó a dejar en estado de gracias a quienes acudían allí noche a noche a oirle cantar. Desde allí y aún bajo el influjo del filin, Pablo se lanzó a nuevos descubrimientos y empezó a transitar hacia una nueva canción.

6. El edificio ruinoso del Teatro Amadeo Roldán (antes Teatro Auditorium) aún duele desde la altivez de su maltratada fachada. En su escenario actuaron grandes de nuestra música: Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig, Rodrigo Prats, Jorge Bolet, Esther Borja, Rita Montaner, Rosita Fornés, Zenaida Manfugás, Ivette Hernández, Bola de Nieve, Benny Moré, Leo Brouwer, Frank Fernández o Jorge Luis Prats. De igual forma, acogió en diferentes etapas a la Orquesta Filarmónica de La Habana y a la Sinfónica de La Habana, junto a las que se presentaron importantes músicos extranjeros, como los Niños Cantores de Viena, Herbert von Karajan, Leopold Stokowsky, Erich Kleiber, Ígor Stravinsky, Heitor Villa-Lobos, Sergei Prokofiev, Vladimir Horowitz, Arthur Rubinstein, Claudio Arrau, Andrés Segovia, Yehudi Menuhin y Jascha Heifetz, por solo citar algunos. Y mejor no hablar de la cafetería El Carmelo, cuya exquisitez es mejor hoy no recordar. Situada frente al teatro, siempre fue como una extensión socorrida del teatro, a donde todos nos íbamos al concluir la función. Y cuando digo todos, entiéndase todas las luminarias que por allí desfilaban, y nosotros, los comunes mortales.

7.En la calle Zulueta donde hoy está la ampliación el hotel Parque Central, estuvo antes el cabaret Zombie Club. Allí Dámaso Pérez Prado empezó como pianista su camino hacia la internacionalización del mambo y de sí mismo. Dicen que fue ahí donde comenzó a hacerse notar y asombrar con su tremendo desempeño en el piano.

8.El estudio de Radio Progreso, en Infanta esquina 25, con una historia tan grande como la del estudio Areíto (antiguo Panart) y la ventaja de que allí no sólo se transmitía la programación radial, sino que también se realizaron muchísimas de las más memorables grabaciones de la música popular cubana. En Radio Progreso grabó Benny Moré; allí Celia Cruz con La Sonora Matancera grabaron muchos de los temas que se volvieron íconos guaracheros en la mayoría de sus discos registrados en Cuba. No menos importante fueron los discos registrados en Progreso por la Orquesta Aragón, Cachao, Bebo Valdés, y muchos otros importantes músicos.

9. En las ruinas del Teatro Campoamor, gracias al sabio Fernando Ortiz, por primera vez en un recinto teatral sonaron unos tambores batá en manos de Trinidad Torregrosa, Pablo Roche y Giraldo Rodríguez, con la carga de conocimiento, alarma y ruptura a los prejuicios que aquello conllevaba. El Campoamor tiene una historia cultural imposible de obviar. Sería interminable mencionar todos los importantes artistas, músicos y bailarines cubanos y extranjeros que pasaron por el escenario de este teatro capitalino.

10.En la Playa de Marianao, el Pennsylvania y otros clubes, frente a lo que hoy es el parque infantil (antiguo Coney Island). Ahí, tarde, noche y madrugada, la discreta peregrinación de nativos y foráneos, iba a ver tocar al Chori, desde Marlon Brando y Ava Gardner, hasta Josephine Baker y Tito Puente. Alguna vez Juan Formell dijo que sus inicios como bajista estaban en la Playa de Marianao.

11.El Salón Mambí, creado cuando se decidió hacer de Tropicana un sitio popular. Hoy ese espacio ha sido condenado a ser parqueo del afamado cabaret, pero allí brillaron las más importantes orquestas bailables del momento, y también fue el sitio del bautismo de fuego de Chucho Valdés y su Irakere, cuando desataron el furor de los bailadores al ritmo de Bacalao con Pan y otras de sus primeras grabaciones.

12.La esquina de Humboldt e Infanta donde estaba el desaparecido Bar Celeste: busquen o imaginen la farola que estaba a su entrada, desde la cual, recostada a ella, comenzó a cantar en público la gran Freddy sus boleros de amor y desamor. Por suerte, Ela O’Farrill se apresuró a componer para ella «Freddy» (Soy una mujer que canta / para mitigar las penas…) y Guillermo Cabrera Infante se encargó de convertirla en «La Estrella» de su novela «Tres Tristes Tigres», para, desde su memoria enfebrecida de La Habana, recordarnos que debíamos tener como un clásico el único disco LP que Freddy alcanzara a grabar en sus 28 años de vida.

13.El bar-restaurant Monseigneur, imposible de imaginar sin Bola de Nieve y su piano, cada noche, cada día, durante muchos años. Habríamos querido que fuese para siempre. Allí Bola tuvo su casa y también el crisol donde fusionó y compartió toda la experiencia de sus múltiples andaduras internacionales, que le permitieron una entrega sin fisuras, con perfección y plenitud de sentimientos. En síntesis, cubanía enriquecida.

14. El Johnny’s Dream, en la calle 0 de Miramar, fue lo más parecido a un legendario club de jazz que tuvo La Habana alguna vez, a pesar de que hubo otros intentos. Eran los años 70 y todos los pasos de los músicos en búsqueda de libertad creativa y personal se encaminaban hacia allí. En una noche, sin esperarlo ni proponértelo, podías ver descargar allí a Emiliano Salvador, Nicolás Reinoso y el primer Afrocuba, a Pablo Menéndez o a Paquito D’Rivera. Hoy se llama Río Club y es otra cosa. Qué bien que hubiera sobrevivido para ser, con su carga legendaria, nuestra Village Vanguard criolla.

De los lugares asociados a la rumba en la capital no hablo. Bien se podría hacer una verdadera ruta de la rumba por los barrios habaneros: de Atarés a Belén; de Colón a Los Sitios, de Cayo Hueso a Pogolotti y a Santa Amalia, y revivir el espíritu de los grandes mitos rumberos sin los que esos barrios no serían lo que han llegado a ser en la historia musical de esta capital que cumple 500 años.

Rosa Marquetti Torres
Blog Desmemoriados. Historias de la música cubana.
Video: Fragmento del documental Nosotros la música (1964) del cineasta Rogelio París (La Habana 1936-2016). Miguelito Cuní y Chappotín con sus Estrellas tocan La guarapachanga, del guantanamero Juan Rivera Prevot, en Los Jardines de La Tropical, situado en la localidad habanera de Puentes Grandes.

Ver fotos publicadas en el post, cuyo título original es "La Habana musical: 14 sitios con historia, a los que no te llevará un tour".

Notas al margen.- Muchas veces fui al Pico Blanco del Saint John's a escuchar las descargas de José Antonio Méndez, uno de los padres del feeling, que falleció por un accidente de tránsito el 10 de junio de 1989 en La Habana, la ciudad que le vio nacer en 1927. A pocas cuadras, en O entre 17 y 19, César Portillo de la Luz, otro de los padres del feeling, había hecho suyo El Gato Tuerto, donde en la década de 1960 cantaba y actuaba Myriam Acevedo.Un poco más lejos, en Imágenes, situado en Calzada y C, Vedado, Frank Domínguez cada noche deleitaba a los noctámbulos habaneros. Durante un tiempo, los seguidores de Elena Burke, la señora sentimiento, podían verla en Scherezade, en 17 y M, en los bajos del Focsa, que aún sigue siendo el edificio más alto de Cuba (Tania Quintero).

Leer también: La Habana nocturna.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Tomás Regalado renuncia a la dirección de Radio y TV Martí


Poco más de un año después de haber asumido la responsabilidad, el director de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB, por sus siglas en inglés), Tomás Regalado, renunció al cargo en medio de una crisis institucional profunda relacionada con un escándalo de matiz ético que involucra un familiar suyo.

OCB es el organismo rector de las emisoras Radio y TV Martí, estaciones que dedican una programación de 24 horas orientada exclusivamente hacia el pueblo cubano, con un presupuesto anual de 29 millones de dólares.

En su carta de renuncia, Regalado aduce para la decisión el hecho de que, a fines de mes, el director de la Agencia de Medios Globales de Estados Unidos (USAGM, por sus siglas en inglés) y que controla OCB, John Lansing, abandonará la responsabilidad por lo que Regalado entiende que se debe procesar a un cambio de dirección, una vez que entrará otro director en USAGM, que seguramente deseará promover algunos cambios generales. OnCuba no ha visto la misiva, pero tuvo acceso a su contenido.

Sin embargo, dentro de la institución las dudas son otras. En la mañana del viernes 13 de septiembre, la renuncia corrió como pólvora por los pasillos de OCB en Miami, al mismo tiempo que se convocó una reunión que duró media hora para informar la situación a los trabajadores.

Mientras, en Washington USAGM divulgó un comunicado en el cual confirma la renuncia de Regalado y agradece sus servicios. En esta reunión, Regalado no le comunicó personalmente a sus empleados la nueva realidad porque no estuvo presente. "Ya se había marchado sin dar la cara", lamentó uno de sus empleados.

“Durante su mandato el señor Regalado desarrolló una nueva estrategia de transmisión por satélite, amplió el contenido digital y social y apoyó la creación de contenidos únicos que normalmente no son abordados por la prensa cubana, incluyendo los derechos de la comunidad LGBTQ, el cambio climático y las contribuciones de la comunidad cubano americana”, pero no aborda ninguna de las crisis que atraviesa la OCB.

Es precisamente el último elogio, las contribuciones de la comunidad cubano-americana, las que desataron la primera crisis de Radio y TV Martí después que Regalado trajo a compañeros de ruta de la vieja guardia exiliada y procedió al despido de trabajadores y colaboradores más jóvenes, algunos de ellos que trabajaban desde Cuba, argumentando problemas de presupuesto.

Esto comenzó por crear un mal ambiente dentro de las estaciones, como han señalado varios empleados porque trajo un retroceso a la programación y la pérdida de las ya disminuidas audiencias. “El declive comenzó cuando Tomás trajo a su gente y botó a contratistas preparados y colaboradores en Cuba, gente preparada que solo hacía su trabajo y entregaba un contenido lo más moderno posible”, dijo uno de los trabajadores del área editorial.

A los pocos meses de asumir el cargo, Regalado se vio envuelto en un escándalo ético que no fue creado durante su mandato sino que lo heredó. Tras la denuncia de un blog con sede en Washington, USAGM descubrió un par de programas de televisión de matiz anti judío, que denigraban al financiero húngaro George Soros.

En los programas, posteriormente descubiertos por una investigación interna, se vertieron acusaciones y versiones sin sustentación básica, violando las reglas internas de OCB y USAGM. Regalado suspendió de inmediato a los principales involucrados, apoyó la realización de esa investigación en particular y respaldó otra mucha más amplia relacionada con el contenido en general de Radio y Televisión Martí.

La segunda investigación, llevada a cabo por un panel de expertos en medios de comunicación, concluyó que la calidad de periodismo de Martí dejaba mucho que desear.

“Desde el punto de vista técnico y estético, la calidad de la producción de la radio y la televisión de Martí es mediocre. En la gran mayoría de los programas de radio se escuchan ruidos molestos de fondo. En televisión, la calidad del manejo de la cámara, la iluminación y los gráficos es irregular, lo que refleja una aparente falta de experiencia técnica y profesionalismo. Como resultado, muchas de las producciones parecen obsoletas y antiguas, cuando no vergonzosas”, apunta el informe.

Pero no se quedó por ahí, ya que precisó que “los problemas más serios parecen estar en los estándares del trabajo, ya que muchos materiales que salieron al aire o fueron publicados en la página de Internet martinoticias.com solo citan fuentes de un lado de la historia, no hay equilibrio informativo y ni siquiera está claro si disponen de la competencia necesaria para opinar sobre lo que se les pregunta”. La comisión analizó trabajos emitidos entre el 1 de marzo y el 30 de noviembre del 2018, casi la mitad de ese periodo bajo la administración de Regalado.

Pero el peor dolor de cabeza para Regalado durante su mandato lo proporcionó su hijo, el periodista Tomás Regalado Jr., quien ha sido acusado de falsificar el contenido de un reportaje que el padre le mandó a hacer en Nicaragua en contra de la opinión de algunos editores. Regalado Jr., como se demostró en un video que apareció en los archivos de la emisora, reconstruyó un aparente ataque contra su persona para justificar el ambiente de violencia que se vivía en esos días en el país centroamericano.

Aparentemente, impresionado con la 'aventura', Regalado padre premió al hijo y al camarógrafo que lo acompañó y le comenzó a dar más responsabilidades. Desde la entrada del progenitor ya comenzaron a circular por los pasillos de la OCB comentarios acusándolo de nepotismo, ante los cuales Regalado siempre se defendió y en algunas conversaciones informales alegaba que él no había contratado a su hijo, quien lleva 15 años trabajando en TV Martí. (Hasta la fecha, mientras se lleva a cabo la investigación, Regalado hijo y el camarógrafo se encontraban suspendidos de su trabajo).

El nepotismo, dijeron varias fuentes desde el anonimato (los empleados federales no pueden hablar con la prensa sin permiso de sus supervisores, algo imposible de obtener en la coyuntura actual que vive la OCB), se manifestó en casos como la creación de un noticiero nocturno de televisión, “al cual se le atribuyeron recursos exclusivos para el ‘delfín’, presupuesto personal técnico. Desde que Regalado asumió la dirección, su hijo realizó unos diez viajes nacionales e internacionales a coberturas periodísticas que nunca había hecho, incluso sobre temas de los cuales nunca trabajó durante su carrera de 15 años aquí”, dijo una de la fuentes internas.

El viernes 20 de septiembre, ni Regalado ni su hijo estuvieron disponibles para comentar la renuncia del director de OCB. En la reunión con los trabajadores, la explicación proporcionada se refirió al hecho de que se hace falta, “por conveniencia de servicio” el cambio de la dirección de la agencia federal. “Lo único que nos dijeron fue que la Casa Blanca no tiene intención de cerrar las operaciones de Radio y TV Martí y que siguen apoyando sus objetivos, que no nos preocupáramos con el futuro”, precisó una de las fuentes.

Pero lo cierto es que tienen razones de preocupación porque en estos momentos, el Congreso está terminando la discusión del presupuesto federal y todo apunta a que los fondos de la OCB, que ascienden a 29 millones anuales van a sufrir un monumental hachazo de más de 10 millones, debido al hecho de que la influencia cubanoamericana en la Cámara de Representantes ha mermado sustancialmente en las últimas elecciones.

Tomás Regalado es un viejo lobo de la política, goza de buena salud y se caracteriza por decir abiertamente lo que piensa a todo momento, como lo demostró en una conversación el año pasado con On Cuba.

Periodista de profesión, extrapolado a la política, fue concejal y alcalde de la ciudad de Miami donde se caracterizó por ejercer una mano dura con sus adversarios políticos, pero una atención muy personal a la población ya que comparece habitualmente en lugares públicos, es popular entre los cubanoamericanos y se pudiera decir que es uno de los últimos rezagos de la vieja guardia del exilio miamense.

Pero según un viejo colaborador suyo, se equivoca quien piense que Regalado está acabado con la salida de Radio y TV Martí. Todavía tiene una posibilidad política, dada su popularidad y la estrategia que usó cuando ingresó a la dirección de la OCB en junio del 2018. Como se quejaron varios empleados de la emisora, con los primeros despidos Regalado trajo a Radio y TV Martí a muchos de sus amigos y colaboradores en programas de radio.

Le dio un cambio a la programación y la volcó hacia esa vertiente de nostalgia que todavía rodea a la comunidad cubanoamericana en la Florida. “De repente esto se nos llenó de viejitos”, señaló una de las fuentes. Pero son esos "viejitos" los que constituyen también su base de apoyo político y la próxima semana cierra el período de inscripciones para la alcaldía del condado Miami-Dade.

“Lo ha soltado en varias ocasiones, sin grandes bombazos. Siempre ha dicho en la emisora que no ha dejado la política. Esa banda de veteranos conforman su base política y él los estuvo alentando para cuando llegara el momento lanzarse a alcalde del condado. Y este es el momento”, afirmó un periodista de Radio y TV Martí.

Puede ser. Pero, de momento, el hecho de que Regalado salga de OCB no agota su responsabilidad hacia la emisora. Si las dos investigaciones en curso, el caso Soros y la falsedad de su hijo, concluyen en una acusación criminal, el gobierno federal lo llamará a contar.

Rui Ferreira
On Cuba, 20 de septiembre de 2019.
Foto de Tomás Regalado tomada de On Cuba.

lunes, 28 de octubre de 2019

Benny, sus años mexicanos


Hace 100 años, un 24 de agosto, nació la voz de oro de Cuba -como le decían en México al Bárbaro del Ritmo, Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez (1919-1963), probablemente el más grande sonero que haya dado su país, mejor conocido como Benny Moré.

Quedan pocas personas en México que pueden jactarse de haberlo conocido. Uno de ellos es Arturo Núñez González (Ciudad de México, 1949), hijo del director de orquesta y pianista cubano Arturo Núñez, El Caballero Antillano. Moré fue su padrino de bautismo, como consta en la boleta del Santuario Parroquial de Nuestra Señora de la Piedad, fechada el 25 de marzo de 1950, Aunque su nombre aparece como Bartolo Moré.

En el momento que Moré se convirtió en padrino del niño, trabajaba en la Orquesta de Arturo Núñez junto con el cantante veracruzano Lalo Montané. Moré, quien había llegado a México en 1945 con el Conjunto Matamoros, ingresó a la orquesta de Núñez al salir el cantante Kiko Mendive (1919-2000).

"Cuando Kiko sale de la orquesta, mi papá se queda sin cantante, entonces le hace pruebas a varios. Alguien le recomienda a Benny y se queda con él. Mi papá decía que al principio la voz de Benny no gustaba. Sería porque no estaba acostumbrado a cantar con orquesta, sino con grupos. Tiempo después se convirtió en la gran figura de la música cubana que es", dice Núñez González.

Antes de eso, Moré había trabajado en el Conjunto Tropical Veracruz, de Raúl de la Rosa, junto con Lalo Montané, quien entró después de Benny a la Orquesta de Arturo Núñez. Siempre se ha hablado del "entendimiento" que había entre Benny y Lalo a la hora de cantar. Sólo tenían que mirarse a los ojos para saber qué había que hacer.

Se conocen cinco números que el lajero grabó con la Orquesta de Arturo Núñez. Sin embargo, en el sello del disco no aparecía el nombre de Benny por problemas de exclusividad con la disquera. Núñez estaba en Columbia y Moré en RCA Víctor. Entonces, se lee Dueto Antillano (también se les nombraba Dueto Fantasma) y entre paréntesis "Lalo y Homero".

El cantante y compositor cubano Homero Jiménez prestó su nombre hacia esos fines. Los números que grabó fueron Pensamiento, Tengo para ti, Siguiéndote, Mira que eres linda y El cancán. Núñez González anota: "En los cinco temas Lalo es la primera voz, mientras Benny le hace segunda".

Moré se fue de México a finales de 1950. Núñez también se vio obligado a regresar a Cuba en los años siguientes. Posteriormente mandó a buscar a su esposa mexicana y su hijo, permanecieron unos tres años en la Isla. En La Habana el pianista abrió el bar Guadalajara en la calle Oquendo, allí el niño Arturo tuvo oportunidad de ver a su padrino Benny Moré.

La última vez que lo vio fue en México en 1959: “Vivíamos en las alturas del Casino Antillano (propiedad de su padre), en Artículo 123 número 48. Un día regresé de la escuela y encontré a Benny comiendo y conversando con mis padres. En cierto momento mi papá tenía que ir a trabajar y Benny me preguntó: ‘Mijo,¿qué quieres que te regale?’ S me ocurrió decirle un reloj. Caminamos hasta San Juan de Letrán y nos metimos en una de esas tiendas que vendía muchos artículos cerca del cine Teresa. Me compró el reloj.

"Regresamos, todavía estaba mi papá en la casa. Conversaron otro rato y mi papá le preguntó: ‘¿Quieres que te lleve a algún lado?’ Benny contestó: ‘No, Arturo, ahorita me voy al hotel’. Lo simpático es que mi papá decía que Benny traía muchos dólares porque venía de Nueva York. Sin embargo, salió caminando. Por la calle de Luis Moya había un hotel de mala muerte donde entró para pasar la noche.”

Merry Macmasters
La Jormada, 20 de agosto de 2019.
Foto: Benny Moré con la Orquesta de Arturo Núñez. Tomada de la Colección Gladys Palmera.

Nota que el colombiano Walter Germán Magaña, fundador de Herencia Latina escribió como comentario en You Tube:

"Después de tomar la decisión de establecerse en México, y antes de casarse, Benny se quedó a la deriva. Visitaba con frecuencia a Clemente 'Chicho' Piquero, un bongosero cubano que se encontraba radicado en la capital del país azteca desde 1942, quien le brindaba almuerzo y comida y, algunas veces hasta la dormida. Se encontraba sin dinero, ya había vendido el pasaje de regreso a Cuba que le había dejado Miguel Matamoros. Su amigo 'Chicho' le había conseguido una habitación en una casa de huéspedes muy barata a donde se mudó. Los días transcurrían y el porvenir se vislumbraba poco prometedor, pues no conseguía una sola actuación. Entonces Clemente Piquero le consigue con el secretario general del Sindicato de Músicos, que controlaba las artes y la música de México, un permiso para actuar legalmente. Con la autorización se presenta ante Pancho Aguirre, dueño del Cabaret Río Rosa, quien le dio a Benny Moré la oportunidad de realizar su primera actuación por su cuenta. Allí en ese cabaret conoce, al que se convertiría en su entrañable amigo, Lalo Montané y por primera vez acoplan sus voces interpretando una canción de Matamoros. En este punto, hay divergencias entre sus biógrafos, pero es seguro que realiza sus primeras grabaciones en México en 1946 a dúo con Lalo Montané, conocidos como el Dúo Antillano, con el respaldo de la Orquesta del cubano Arturo Núñez. De acuerdo al escritor mexicano Marcos Salazar Gutiérrez, citado por Cristóbal Díaz Ayala: “Benny grabó con la orquesta de Arturo Núñez y haciendo dúo con Lalo Montané (el Dueto Fantasma) varias grabaciones para el sello Columbia, pero como ya Benny era artista exclusivo de la RCA Víctor, salieron como Dueto Antillano cantando Lalo y Homero.” Entre los números figuran Pensamiento (que es en realidad un medley de tres temas: Pensamiento (Rafael Gómez, Teofilito), Soy Lucumí y El Fiel Enamorado (Paquito Portela), Tengo Para Ti (Arturo Núñez), Siguiéndote (Humberto Suárez), Mira Que Eres Linda (Julio Brito) y La Sitierita (Rafael Ortiz)".

Nota de la periodista.- En You Tube el video que encontré de la Orquesta de Arturo Núñez fue de La Sitiera, una guajira del santiaguero Rafael López y la voz prima no es del Benny, debe haber estado en el coro. Tal vez la confusión venga porque en un estribillo dicen "sitierita, sitierita, sitierita". La canción La sitierita, es del cienfueguero Rafael Ortiz y aparece en este disco junto a La leyenda del beso (de la zarzuela de Soutullo y Vert), pero no pude escuchar si el Benny canta. La Sitiera ha sido inerpretada, entre otros, por Guillermo Portabales, Abelardo Barroso, Barbarito Diez, Daniel Santos, Omara Portuondo, Celia Cruz, Oscar D'León, Silvio Rodríguez y por el pianista Chucho Valdés con su cuarteto. (Tania Quintero).

lunes, 21 de octubre de 2019

Benny Moré, de los duetos a los remixes



La fonografía del Bárbaro del Ritmo nació marcada por los duetos y las colaboraciones y esta singularidad ha resistido el paso del tiempo, el surgimiento de nuevos soportes y nuevas maneras de producir y escuchar la música. Todo desde el primigenio disco de 78 rpm que recogió aquellos temas cantados a dúo con Miguel Matamoros, las numerosas versiones homenajes y hasta los remixes, que cada vez con mayor frecuencia reinterpretan los temas de Benny Moré con sonoridades impensadas y otras maneras de asimilación y consumo.

Sus primeras grabaciones las realiza Benny con el Conjunto Matamoros en 1944 y 1945 y entre ellas, con Don Miguel canta por primera vez a dúo dos sones: Mexicanita veracruzana y Qué será eso, que quedarían registrados bajo el sello RCA Victor.

Será en México, sin embargo, donde Benny hará la mayor cantidad y sus más famosos duetos, como parte de la prolífica discografía grabada en aquel país. En 1947 graba cinco temas con la orquesta del cubano Arturo Núñez junto al veracruzano Lalo Montané. Estas grabaciones para el sello Columbia las haría bajo el nombre comercial Dueto Antillano–Lalo y Homero. Algunas fuentes indican que tal seudónimo fue necesario, ya que Benny no había regularizado su situación migratoria.

Otras, como el cantante mexicano Luis Ángel Silva, apodado Melón, apuntan otras razones. En la columna que mantuvo por un tiempo en el diario mexicano La Jornada, el 13 de octubre de 2013 escribió: “Homero Jiménez, tremendo sonero y compositor cubano, prestó su nombre ya que, por razones contractuales, Benny no podía tener crédito en esas grabaciones. Así nació el Dueto Antillano que más tarde se convirtió en Dueto Fantasma. Esto, porque Arturo era exclusivo de Columbia y Moré de RCA Víctor. Por fortuna, encontraron la solución”.

Si damos como cierto el año de estas grabaciones, el Dueto Antillano Lalo y Homero con la orquesta de Arturo Núñez (1947 y 1948), resulta difícil afirmar si cada una o ambas causas fueron ciertas, pues de 1948 datan las primeras grabaciones de Benny para la RCA Victor, que serían con la orquesta del santiaguero Mariano Mercerón, según consigna Cristóbal Díaz Ayala en su enciclopedia discográfica Cuba canta y baila.

De la escucha de los temas Tengo para ti y el medley que incluye Pensamiento, Lamento esclavo y El fiel enamorado, no quedan dudas que se trata del Bárbaro haciendo una maravillosa voz prima. Como Lalo y Homero, Benny grabaría también en 1948 los boleros Siguiéndote y Mira que eres linda. Presumiblemente integrando el Dueto Antillano y con Arturo Núñez, Benny grabaría el guaguancó El can can. El vínculo de Benny con Arturo Núñez fue importante: los datos disponibles permiten considerar que éstas serían las grabaciones de Moré en México que iniciarían, en 1947, su camino discográfico en ese país.

Después, durante 1951 Lalo Montané y Benny Moré seguirían grabando juntos, esta vez con la RCA Victor mexicana, ahora bajo la razón comercial de Dueto Fantasma-Beny y Lalo, dejando registrados cuatro temas. Quizás uno que los hizo muy populares sea el bolero Mucho corazón, de Enma Rosa Valdelamar, que se sumaría a los boleros Desdichado y A media noche, el guaguancó Rumberos de Ayer y la canción Encantado de la vida. En total nueve memorables temas registrados a dúo por Montané y Moré entre 1947 y 1951. Vale aclarar que Lalo Montané grabó dentro de su contrato con Columbia otra versión de A media noche con un formato denominado Trío Antillano, donde según se escucha, no interviene Benny y parece ser anterior a la versión que ambos fijaron a dúo para la RCA Victor.

Ese mismo año, Bartolo graba con el jalisciense Tony Camargo y la orquesta de Chucho Rodríguez los boleros Esta noche corazón y Sin razón ni justicia. En este último, Camargo asume la voz prima, y con él Benny registraría también la guaracha Deja que suba la marea, con el respaldo del piano y la orquesta de Dámaso Pérez Prado y los coros de las Hermanas Gaona, donde Benny da muestras ya de su talento para la improvisación, junto a la capacidad de dialogar con los asombrosos solos de piano del Rey del Mambo. En otros dos temas, Benny canta también con las Hermanas Gaona y el acompañamiento de Pérez Prado: Guajiro (único en que comparte autoría con Prado) y Dolor carabalí (de su propia autoría), y con ellos cerraría sus duetos con cantantes mexicanos en el país azteca, aunque quedaría otro dueto memorable que tendría a La Habana como escenario.

Ya con el respaldo de su Banda Gigante, entre 1954 y 1955 Benny grabaría sus famosísimos dúos con el mexicano Pedro Vargas, El Tenor de las Américas, cantando los boleros Perdón y Obsesión, del boricua Pedro Flores, Solamente una vez, de Agustín Lara, y La vida es un sueño, de Arsenio Rodríguez. En agosto de 1954 Pedro Vargas estaba en La Habana contratado por el cabaret Montmartre, donde se presentó durante una larga temporada junto a Olga Guillot, Luis Carbonell y Sonia Calero, como parte del espectáculo El solar, creado y dirigido por Alberto Alonso. También lo hizo en el programa televisivo Casino de la Alegría, del circuito CMQ y en el Teatro Martí, que presentaría una versión teatral de ese exitoso show.

Dos meses antes, en su edición de junio de 1954, la revista Show anunciaba que Benny Moré, estrella de la revista del cabaret Montmartre, ha establecido un nuevo record en la venta de discos en el continente. Le ha ganado la faja a Pedro Vargas, que era hasta hace poco campeón invencible. Ambos cantantes, en la cima de la popularidad, eran exclusivos de la RCA Victor y probablemente esta circunstancia y la empatía musical demostrada entre ellos, haya motivado la realización de estas grabaciones a dúo, propiciadas por la presencia de Vargas en La Habana.

Otro dúo memorable saldría también del cabaret Montmartre, concretamente de las escenas del show El solar: En las páginas de la misma revista se comentaban las canciones que Benny interpretaba con gran éxito y junto a Qué pena me da, Manzanillo, Tú me sabes comprender, Dulce desengaño, se destacaba Oye una canción para ti, cantada a dúo con Olga Guillot, pero que Benny había grabado un año antes en solitario. El magnífico dúo con la Guillot quedó registrado gracias a una grabación in situ, sin que llegara a discos comerciales.

Benny saldría también airoso cuando se midió con otro cantante lírico de sólida formación y notoria carrera: el venezolano Alfredo Sadel. Interpretaron a dúo el bolero Alma libre, de Juan Bruno Tarraza, con el respaldo de la orquesta de Aldemaro Romero. Como ocurría con Pedro Vargas, el tenor venezolano había alcanzado gran popularidad en Cuba, desde que se presentara con mucho éxito en el programa Noches de Cristal de Radio Progreso; también en el circuito CMQ y en el cabaret La Campana, en La Habana. Sadel también era artista exclusivo de RCA Victor.

Según indica Díaz Ayala, este tema fue grabado en agosto de 1955, aunque algunas fuentes ponen en duda si la grabación se realizó en La Habana o en Caracas, pues durante 1955 los dos cantantes coincidirían en ambas ciudades en ese mismo año, e incluso en Nueva York, en los primeros meses, en febrero-marzo, cuando, conjeturamos, pudo haber sido la primera vez que el venezolano y el cubano coincidieron sobre un escenario. La revista Show, en su edición de abril de ese año recogía un reporte fechado marzo 17 que subrayaba la presencia de ambos en el Teatro Puerto Rico. Pero lo más importante de la relación Moré-Sadel es, sin dudas, este dúo inolvidable que quedaría registrado para siempre.

A partir del regreso de México del dúo cubano Hermanos Bermúdez, Benny los incorporaría a tres grabaciones: Vagar entre sombras, Dolor y pena y No te atrevas, grabados entre 1958 y 1960. Quedarían incluso imágenes audiovisuales del trabajo de mesa y los ensayos de Benny con los hermanos cubanos Rubén y Armando Bermúdez y que resultarían en una colaboración un tanto sui géneris en la discografía del Bárbaro con su Banda Gigante.

En 1961 se registraría la controversia improvisada que, en los estudios de CMQ, sostuvieron Benny Moré y Joseito Fernández, a partir de Guajira Guantanamera. El duelo amistoso Moré-Fernández ha devenido un clásico del repentismo cubano, donde, cada uno en su estilo, dio los mejor de sí. La cinta, atesorada en los archivos de Radio Progreso, fue incluida en un recopilatorio publicado por RTV Comercial junto a otras directos inéditos del Bárbaro del Ritmo (CD Benny en Vivo).

Otros duetos de Benny no se fijarían en discos, como aquel que hizo en 1949 con la rumbera y cantante cubana Amalia Aguilar, El caballo y la montura, en el filme mexicano Novia a la medida. O los que se sabe, hizo con Miguelito Valdés o Kiko Mendive, por ejemplo. Las fotos dejan constancia que alguna vez compartió micrófono con Paulina Alvarez, René Cabel, Roberto Faz, Fernando Albuerne, Rolando Laserie, y así muchos otros. En sus dúos, Benny recorrió con brillantez disímiles géneros: son montuno, mambo, guaracha, cha cha chá, boleros, y salió triunfal al cantar con dos de los grandes tenores latinos de su tiempo. Sus duetos se han ido convirtiendo en clásicos y vendría después la añoranza de muchos cantantes –Israel Kantor, Mayito Rivera, Jon Secada, por solo citar algunos- por cantar junto a él.

Lo que sí no pudo imaginar el Bárbaro del Ritmo es que muchos años después, esa voz que quedó apresada en los vinilos, cobraría nueva vida, sin romper la clave, pero haciendo trizas cualquier intento de demostrar que la suya, la música de Benny Moré, era algo estático e inamovible. Estos remixes demuestran que su voz no tiene pensado extinguirse y que cada vez llegará renovada, con swing y flow.

Rosa Marquetti
Colección Gladys Palmera
19 de agosto de 2019.
Foto: Benny Moré con Olga Guillot y Fernando Albuerno. Tomada de Colección Gladys Palmera.

Ver Play List en el texto original. Discografía de Benny Moré. Escuchar la entrevista que Radio Wtil, de Puerto Rico, le hizo a Benny Moré en la isla borinqueña y que debe haber sido a principios o mediados de la década de 1950, pues esa emisora fue fundada en 1951 por Gilbert Mamery. A continuación se escucha un locutor hablando con el Benny, durante una de sus habituales presentaciones en Radio Progreso, La Habana. La grabación finaliza con el lajero cantando Cienfuegos acompañado por su Banda Gigante.

lunes, 14 de octubre de 2019

Diez bárbaras barbaridades del Bárbaro del Ritmo



El 24 de agosto se cumplieron 100 años del nacimiento de Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, el gran Benny Moré, inmortalizado como el Bárbaro del Ritmo y el Sonero Mayor de Cuba.

El artista, que puso en el mapa mundial a su natal Santa Isabel de las Lajas, querida, poseía un innato sentido musical que desplegó en géneros como el son montuno, el mambo y el bolero.

Sin apenas estudios, pues abandonó la escuela a muy temprana edad para dedicarse a las labores del campo, su natural talento lo llevó a convertirse en director de orquesta, showman, trovador, bolerista inimitable e inspirado intérprete, tanto de sus propias composiciones como las de otros. Entre otros géneros, sones y guarachas y boleros compuso más de doscientas canciones.

En el centenario de su natalicio, lo recordamos con diez canciones, unas más populares que otras. :

1) Lo romántico es una constante en su música, por eso abrimos esta lista con gran bolero: Cómo fue, compuesto por Ernesto Duarte, del que podemos disfrutar en una de las pocas grabaciones del Benny que circulan por YouTube, acompañado por su Banda Gigante. "Cómo fue,/ no sé decirte cómo fue,/ no se explicarme que pasó,/ pero de ti me enamoré".

2) No hay amor sin conflicto: "Te he pedido perdón con el pensamiento,/ te he pedido perdón,/ vida, sin saberlo tú,/ y es tan grande la pena que llevo en mi existencia,/ que no sé,/ no sé si es posible resistir el dolor…", así le canta Benny a Margarita Bocanegra Durán, una exenfermera de Querétaro con la que se casó en 1945 en México. Dolor y perdón, escrita por el propio Moré, es el tema con el que cualquier romántico querría disculparse, aunque sea mentalmente.

3) Babarabatiri es un mambo que grabó con Dámaso Pérez Prado en su incursión con las big bands, un formato donde el Bárbaro del Ritmo desplegó su genialidad.

4) "Este tiempo/ sin tus besos,/ yo sufro./ Son mis horas/ de agonía/ sin ti./ Oh, oh,/ oh, vida, no te alejes", suplica este bolero compuesto en 1955, con letra de Luis Yáñez y música de Rolando Gómez, que no podía faltar en nuestra lista: Vida.

5) Benny Moré también hacía mover las caderas a cubanos y foráneos, aquí un temazo para recordarlo bailando: Qué bueno baila usted, un son montuno de su autoría que luego han interpretado numerosos artistas, como el venezolano Óscar D' León.

6) "Te quedarás porque te doy cariño,/ te quedarás porque te doy amor,/ te quedarás cuando llegues al nido/ de mi corazón", afirma Benny en esta canción compuesta por Alberto Barreto, otro clásico bolero de su repertorio: Te quedarás.

7) Mi amor fugaz, escrito por Moré, es una ruptura llena de poesía: "Tengo fe en que tú comprendas/ como yo lo he comprendido/ que nuestro amor se ha perdido/ como una estrella fugaz".

8) Con este son del cubano Ernesto Duarte, el Bárbaro del Ritmo puso a bailar a los mexicanos en la película El revoltoso (1951): Dónde estabas tú.

9) Esta composición del cubano Juan Arrondo nos regresa a esos temas de victrolas y cantinas, a esos boleros dolorosos que tan bien quedaban en la voz del Benny. "Arráncame, Dios mío/ esta idea tan morbosa/ de desearla siempre/ sobre todas las cosas", dice una de las estrofas de Fiebre de ti.

10) Cerramos esta playlist con Preferí perderte, un bolero de Ángel Lores: "Dime, por fin, qué sientes/ ahora que estamos separados/ dime, por fin, sinceramente/ si ya me has olvidado…"

Pues no, Benny, no te olvidamos.

Diario de Cuba, 24 de agosto de 2019.
Foto: Benny Moré 1963. Agnes Varda/The Guardian. Tomada de Diario de Cuba.


lunes, 7 de octubre de 2019

Los cien años del Benny


Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez, más conocido por Benny Moré, físicamente no estará presente para celebrar el centenario de su natalicio, el 24 de agosto de 2019. Pero en Cuba y en varios países recordarán al músico más querido y respetado por los cubanos, por los de adentro y los de afuera, al margen de su posición política, su ideología y sus gustos musicales.

Los cubanos todos recordaremos al cantante de voz inigualable, al director de una orquesta, la Banda Gigante, que puso a bailar y divertirse a la gente de su isla, y también a mexicanos, colombianos, peruanos y venezolanos, entre otros ciudadanos del continente. Al compositor autodidacta que escribió más de 200 canciones. Al hombre cuyos defectos no opacaron su sencillez y humildad y que se fue demasiado pronto, el 19 de febrero de 1963, a los 44 años. La mayor parte de las celebraciones tendrán lugar en Santa Isabel de las Lajas, su pueblo natal, actualmente un municipio de la provincia de Cienfuegos, a 235 kilómetros al sureste de La Habana.

Lajas, su rincón querido, Cienfuegos, la ciudad que más le gustaba y Varadero, la playa donde conoció la paz, aparecen en Canto a mi Cuba (EGREM 2006) junto a No hay tierra como la mía, Me voy pa'l pueblo, Mi saoco, Marianao, Maracaibo oriental, Guantánamo, Soy campesino, Santiago de Cuba, Soy del monte, Guajiro, Adiós Palma Soriano, Cómo está mi conuco, A la bahía de Manzanillo y Guajiro de verdad. El disco hubiera quedado más completo si hubieran incluido Vertientes-Camagüey (Florida y Morón), El brujo de Trinidad, Francisco Guayabal, La culebra, El marranito y Como arrullo de palmas, de Ernesto Lecuona y de la cual el Benny hizo una excelente versión.

En Santa Isabel de las Lajas se ha programado una gala cultural frente a la Casa de la Cultura, con artistas lajeros y cienfuegueros. El Centro de las Artes Benny Moré de Cienfuegos, ha sido el espacio escogido para la velada Esperando el Centenario, en la noche del viernes 23, con las actuaciones del maestro Pancho Amat y su Cabildo del Son, del Septeto Unión, Ingrid y su Trova Jazz y otros invitados. En la Cafetería Bartolo, en Avenida 26 entre 25 y 27, Cienfuegos, se iba a presentar el trago Loca Pasión, ganador de un concurso local de coctelería en homenaje al Benny, momento que será acompañado por el Trío Bohemios y Los Naranjos.

El sábado 24, la habitual peregrinación a la tumba donde yacen los restos del artista mayor de Cienfuegos, en el cementerio de Santa Isabel de las Lajas, con la acostumbrada descarga musical. A las once de la mañana, el Toque de Macuta en El Casino de los Congos o Cabildo de San Antonio. Antes, a las diez, inauguración de una exposición dedicada al Bárbaro del Ritmo, con obras del creador cienfueguero Irving Torres, en el Centro de las Artes Benny Moré. Después, una conferencia del proyecto cultural Siempre Bonito y Sabroso de Sagua la Grande, y la proyección de un audiovisual acerca de la vida y la obra del admirado cantante y compositor.

También en la mañana del 24 de agosto, se colocará una ofrenda floral y se realizará un performance del artista plástico Santiago Ermes, en el espacio que ocupa la escultura de bronce del Benny, en el Prado de Cienfuegos, realizada por José Villa Soberón, Premio Nacional de Artes Plásticas 2008. Otras actividades programadas: una parranda campesina, un guateque, una rumba y una descarga con Héctor Téllez. A las 9 de la noche, un concierto en el Parque Martí, con la participación de Bobby Carcassés y artistas cienfuegueros y villaclareños y a las 11, un gran baile popular. Hilda Moré, la hija mayor del Benny y otros familiares estarán presentes en las conmemoraciones en Cienfuegos, ciudad que en octubre acogerá una nueva edición del Festival Benny Moré.

En La Habana, Joaquín Betancourt y su Jazz Band ofrecerán una actuación especial, el 24 de agosto. Los días 6, 7 y 8 de septiembre, el teatro Karl Marx será sede de conciertos a cargo de reconocidos representantes de la música cubana. La Fábrica de Arte Cubano, situada en Calle 26 entre 11 y 13, Vedado, entre los días 22 y 25 de agosto exhibirá materiales audiovisuales, entre los cuales destacan el documental Con la misma pasión, Constante Diego, estrenado en 1980, y la película El Benny, de Jorge Luis Sánchez, que cuando en 2006 se proyectó en los cines cubanos tuvo gran acogída de público. Ese mismo año se presentó en el Festival de Cine de Locarno, Suiza y fue candidata a los Premios Oscar. Por su parte emisoras nacionales y provinciales de radio han diseñado programaciones dedicadas al Bárbaro del Ritmo.

Pero uno de los espectáculos más originales para recordar al Benny, tuvo lugar hace cuatro años en el teatro Karl Marx y se llamó Sinatra Meets Benny Moré. Lo organizó el compositor, guitarrista y conductor de orquesta Leo Brouwer y la interpretación de los números del Benny y de Sinatra estuvieron a cargo del cantante cubano Augusto Enríquez y de la agrupación canadiense The Back Alley Band. La primera parte estuvo dedicada a Benny Moré y la segunda a Frank Sinatra. "La voz de Augusto fue impresionante, su amplia tesitura, su pasión al interpretar los temas del cubano y el estadounidense, evidenció el respeto que siente por cada uno de ellos. Por su parte, la jazz band canadiense hizo un destacado trabajo, sonando como una excelente orquesta criolla", escribió Irina Pino en Havana Times en octubre de 2015.

El peruano Khalil Farach Niebuhr subió a You Tube su personal homenaje al Benny, el cubano que con su bastón y su sombrero para él es sinónimo de sabor, saoco y siguaraya. Las 35 canciones seleccionadas duran casi dos horas.

Por su parte la historiadora musical Rosa Marquetti Torres ha rememorado al cienfueguero más universal con la publicación de dos investigaciones inéditas en su blog Desmemoriados: Mapa inconcluso de Benny Moré en USA y Marta Castillo, la muchacha de la foto con el Benny, y con el artículo Benny Moré, los cien años de un genio, publicado en On Cuba y que el pasado 2 de septiembre reproduje en el blog. Juan Juan Almeida García, en el programa que de lunes a viernes realiza en Miami y trasmite por Facebook, auspiciado por Diario Las Américas, entrevistó a Roly Moré, nieto del Benny, quien contó anécdotas de su abuelo y de su familia.

Un llamativo homenaje ha preparado el profesor colombiano Henry Manyoma GIl, productor, conductor y director del programa Lo que trajo el barco, de Radio Univalle Estereo 105.3 FM, de Cali, Colombia, que lleva más de diez años rescatando canciones perdidas de los vinilos que no alcanzaron fama comercial, muchas desconocidas para los bailadores y seguidores de la música popular, entre ellas la cubana, de la cual Manyoma es un apasionado y en particular de Benny Moré. Al final de un texto titulado "Henry Manyoma Gil y su programa etnoeducativo y musical Lo que trajo el barco se unen a la conmemoración del natalicio de Benny Moré en sus 100 años (1919-2019)", se informa que el Club Tequendama de Cali será testigo de la audición musical que el sábado 24 de agosto, a partir de las 8 de la noche realizará Manyoma Gil y constará de cuatro facetas relacionadas con el Benny: académica e ilustrativa, escuela rítmica, medición de conocimientos y ruta bailable.

El Instituto Latino de la Música, fundado en Ciudad México en 1921, anunció que en una ceremonia que se celebraría en el primer fin de semana de septiembre en La Habana, a Hilda Moré entregarían el premio Estrella del Siglo, que dicho Instituto otorga a figuras paradigmáticas del arte, como Marco Antonio Muñiz, Jorge Negrete, Pedro Infante, José Alfredo Jiménez, Javier Solís, Celia Cruz y Lola Flores.

De los numerosos discos, fotos y otros materiales sobre Benny Moré que posee la Colección Gladys Palmera, una de las más completas de música cubana y latinoamericana de Iberoamérica y a la cual ha dedicado parte de su vida Alejandra Fierro Eleta, mecenas por cuyas venas corre sangre panameña y española, se encuentra el disco-homenaje que la EGREM dedicara a Benny Moré en 1963, el año de su muerte. En la cara A del LP, aparecen cuatro números compuestos por el Benny, dos son montuno, Santa Isabel de las Lajas y Qué bueno baila usted, y dos boleros, Dolor y perdón y Conocí la paz. La lista la completan Y hoy como ayer, beguine de Pedro Vega, y Manzanillo, son montuno de Ramón Cabrera. En la cara B, un solo número de la autoría del Benny, la guajira Cienfuegos. El resto, Maracaibo oriental, changüí de José Artemio Castañeda; Santiago de Cuba, son montuno de Ramón Cabrera, y tres boleros: Tú me sabes comprender, de Ricardo Pérez Martínez, Te quedarás, de Alberto Barreto y Oh vida, de Luis Yáñez y Rolando Gómez. Una verdadera joya discográfica.

Por el centenario del natalicio del Benny, la EGREM lanzó un CD titulado Siempre tu voz, con la participación de Omara Portuondo y la Orquesta Failde, que dirige Ethiel Fernández Faílde, tataranieto de Miguel Faílde, creador del danzón en el siglo XIX. De las versiones más interesantes, las que hizo Omara con la rapera Telmary en Las mulatas del chachachá, de Evelio Landa (que el Benny grabó con su Banda Gigante y también es título de un disco del Cuarteto D'Aida) y con el cantautor William Vivanco, en Mata Siguaraya, número afro compuesto por Lino Frías, pianista de la Sonora Matancera, que ha quedado inmortalizado en las voces de Benny Moré y el venezolano Oscar D'León y cuya letra dice: "En Cuba nace una mata que sin permiso no se puede tumbar, porque son orishas, esa mata nace en el monte, esa mata tiene un poder, esa mata es Siguaraya".

Como invitado especial, el dominicano Johnny Ventura, que interpreta La múcura, original del colombiano Crescencio Salcedo y que después de haber sido cantada y bailada a ritmo de mambo por la vedette cubana Ninón Sevilla en la cinta mexicana Perdida (1950), con el acompañamiento de la Orquesta de Pérez Prado, el Benny la incorporaría a su repertorio. Ya en 1946, en el filme Carita de Cielo, con la Sevilla había interpretado Por el prado y Al compás del Tuñaré, de Juan Blez. Con la también cubana Amalia Aguilar, en Novia a la medida (1949), el Benny cantaría y bailaría El caballo y la montura, de Kiko Mendive, y El baile del sillón, de José Carbó Menéndez. De las películas en las cuales Benny Moré participó en México en las décadas de 1940-1950, una de las más recordadas es El revoltoso (1951), donde el cubano canta y baila Dónde estabas tú, de Ernesto Duarte, con Tin Tan, el célebre cómico mexicano.

La mejor definición del músico que en agosto celebramos el centenario de su natalicio, la dio el poeta nacional Nicolás Guillén: "El Benny extrajo de la vida su más rico jugo y lo devolvió en ritmo y armonía".

Tania Quintero

Video: Con la misma pasión, el documental que el cineasta Constante 'Rapi' Diego (La Habana 1949-México 2006) le dedicó a Benny Moré, fue estrenado en Cuba en 1980.


Aclaración.- En Por siempre Benny, publicado el 24 de agosto de 2019 en Tribuna de La Habana, se afirma que "Benny Moré también trabajó para la emisora RHC-Cadena Azul junto a la orquesta de Bebo Valdés. El presentador de ese programa le puso el sobrenombre de El Bárbaro del Ritmo, dicen que por una canción que interpretaba llamada ¡Oh, Bárbara!, y sin dudas, ya nunca dejó de serlo". Esa canción se titula Ah, Bárbara, fue compuesta por el mexicano Miguel Ángel Valladares (1919-1969) y aparece en el disco Mata Siguaraya (TQ).

lunes, 30 de septiembre de 2019

1969


El verano de 1969 fue especialmente memorable: en julio, el hombre llegó a la Luna y caminó sobre su superficie; en agosto, tuvo lugar el Festival de Woodstock, el más importante de la historia del rock.

La caminata de los cosmonautas norteamericanos Neil Armstrong y “Buzz” Aldrin sobre la superficie lunar (Michael Collins permaneció en la nave) ocurrió el 21 de julio, al día siguiente del alunizaje de la Apolo XI.

El Festival de Woodstock –que en realidad no ocurrió exactamente allí, sino en Bethel, también en el estado de New York- se desarrolló, día y noche, con sol y lluvia, del 15 al 18 de agosto.

Los cubanos supimos poco de la Apolo XI y la caminata lunar. Solo supimos lo que los mandamases creyeron pertinente informar a través del periódico Granma y el NTV (Noticiero Nacional de Televisión), restándole importancia al hecho y agregando la coletilla de que la millonaria suma que se gastó en la expedición hubiese sido mejor empleada para combatir el hambre y las enfermedades en los países del Tercer Mundo.

A los mandamases castristas les picaba que los yanquis lo hubiesen conseguido. Que, apenas una semana después del fallido alunizaje de la sonda soviética Luna 15, la bandera de las barras y las estrellas estuviera en la Luna en lugar del trapo rojo con la hoz y el martillo. Hasta se pusieron escépticos y se hicieron eco -todavía a estas alturas algunos gaznápiros lo hacen- de disparatadas teorías que afirmaban que había sido un montaje “hollywoodense”.

Recuerdo que algunos afirmaban que pudieron ver la caminata lunar a través de las emisoras de televisión de la Florida, como mismo podían ver Midnight Special y Soul Train cuando había buen tiempo, mediante artilugios en las antenas. Los demás nos tuvimos que conformar con las imágenes de solo segundos de duración que tuvieron a bien exhibir en el NTV, comentadas por Manolo Ortega.

Meses después, algunos mostraban con orgullo, como un preciado tesoro, unas postales tridimensionales, que mostraban a Aldrin saludando la bandera estadoundidense en la Luna, enviadas por sus parientes en Estados Unidos dentro de cartas, acompañadas con chicles y cuchillas Gillette, si tenían la suerte de que las cartas no se extraviaran por el camino o llegaran saqueadas y chapuceramente remendados los sobres.

Del Festival de Woodstock no hubo información en la prensa cubana. Qué iban a hablar de esa cochambre hippie, inmersos como estaban en la lucha contra el diversionismo ideológico. Y eso que por aquella época se había levantado la prohibición sobre la música anglosajona. En el programa Nocturno de Radio Progreso, Radio Cordón de La Habana y Radio Liberación, además de los grupos españoles, ya se podía escuchar a los Fifth Dimension en Aquarius, a Santana en Evil Ways (el video es de su actuación en vivo en el Festival de Woodstock en 1969)..


A aquella banda prodigiosa que se llamó Blood Sweat and Tears, los Creedence Clearwater Revival (que en Cuba llamaban Los Aguas Claras) en Proud Mary, a los Guess Who, algo de Led Zeppelin, que acababa de grabar sus dos primeros discos, y hasta los Beatles, que disparaban sus últimos cartuchazos y, pese a que les censuraron Revolution y Helter Skelter, ya habían dejado de ser el epítome de “la decadente música imperialista”.

Un par de años después, en 1971, vendría un nuevo espasmo prohibitivo, y por un tiempo ya no nos permitirían oír ni a los Fórmula V sólo la Nueva Trova y música andina, con quenas y charangos.

Las primeras noticias que tuve del mega festival hippie (y también de la ópera rock Tommy de The Who) me llegaron varios meses después, a través de una revista argentina (Pelo se llamaba) que me prestó un amigo, y de la canción Woodstock que tocaban Crosby, Stills, Nash and Young, y que no me cansaba de escuchar en la WQAM. Demoraría casi treinta años en ver -en video Betamax- las películas que sobre Woodstock hicieron Martin Scorsese y Ang Lee. No tengo que decirles -pueden imaginarlo- cuanto hubiese anhelado estar allí. Pero estaba aquí, sometido al proceso de formación del hombre nuevo.

En 1969, del mundo los cubanos solamente sabíamos lo que nos “informaba” la prensa oficial: que el Vietcong no paraba de dar palizas a los yanquis, que los pueblos latinoamericanos combatían para ser como Cuba, que la Unión Soviética era la mejor y que el futuro pertenecía por entero al socialismo.

Al Máximo Líder se le ocurrió en 1969 hacer una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar, que según aseguraba, conseguiría sacar a Cuba del subdesarrollo. Para ello, puso todos los recursos en función de dicha zafra.

Con aquella manía de ponerle nombre a los años y para que tuviésemos una idea de lo que nos esperaba, 1969 fue bautizado “Año del esfuerzo decisivo”. Aboliendo las navidades y enviando oleadas de hombres a los cañaverales, empataron ese año con el siguiente. Si Manzanero decía que la semana tiene más de siete días, ¿cómo no iba a poder el Comandante en Jefe hacer que el año tuviese los meses de más que a él se le antojaran?

Resultó un disloque donde solo importaba cortar y moler caña, todo el tiempo martillando con el lema: ¡Los diez millones van…De que van, van! Y, ¡ay del que se atreviera a dudar que no irían! Pero no fueron, la economía cubana se hundió y tuvieron que acudir los soviéticos al rescate, mientras Fidel Castro se las arreglaba para “convertir el revés en victoria”. Del famoso lema lo único que resultó fue el nombre de la orquesta que creó Juan Formell en diciembre de 1969.

El peor de los malos recuerdos que guardo de la Zafra de los 10 Millones fue el período de la escuela al campo de 1969, que duró setenta días en vez de los habituales cuarenta y cinco. Se imaginarán el hambre que pasé en aquel campamento en San Antonio de los Baños. Estaba en octavo grado, aún no había cumplido los 14 años, y estaba perdidamente enamorado de una vecina y condiscípula llamada Isabelita. Bajito, flaco y esmirriado como un gato callejero, era un hervidero de hormonas y rebeldías.

En aquellas escuelas al campo, como muchos de mi generación, fugándome, despistando a los chivatones de la Juventud Comunista, robando comida del almacén y fajándome a palos con los “guaposos”, aprendí muchos de los mecanismos y mañas que me han ayudado a subsistir bajo el castrismo. Pero esa es otra historia.

Luis Cino
Cubanet, 24 de julio de 2019.
Video: Marilú, compuesta por Juan Formell, es uno de los doce temas de Los Van Van Vol. I, que el sello cubano Areíto lanzó en 1969. Los once restantes son El penoso, Yuya Martínez, La bola de humo, La campana del amor, La lucha, Laura Chancleta, Soy yo el que te busca, La composta, Chiquita di sí, Fracasé y Los momis.

Leer también: El Woodstock latino.