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lunes, 23 de febrero de 2015

Un mulato llamado Miguelito Valdés


Miguel Ángel Eugenio Lázaro Zacarías Izquierdo Valdés, más conocido por Miguelito Valdés, nació el 6 de septiembre de 1912, en el populoso barrio de Belén, La Habana, de padre español y madre yucateca. Se crió en el barrio de Cayo Hueso, cuna de rumberos y soneros, en Pasaje Aurora, muy cerca del solar África, donde vivía Chano Pozo y muy jóvenes entablaron amistad y juntos cantaban y tocaban rumbas.

Miguelito cursó hasta sexto grado de la escuela primaria. A los 11 años se vio obligado a trabajar para ayudar a su madre a mantener a sus seis hermanos, cinco varones y una niña. Labora en un taller de automóviles en la reparación de carrocerías. Hacia 1923 prueba suerte como boxeador, con buenos resultados en la división welter.

Su primer ídolo musical fue el cantante mexicano José Mojica (1896-1974), tenor muy famoso por esos años en Cuba. En 1927 Miguelito integra el Sexteto Habanero Juvenil como cantante. Cuando el grupo lo necesitaba, también tocaba el contrabajo, la guitarra y el tres. En 1929, con el apoyo económico de su madre, estudia guitarra con Sol Feggio y se relaciona con la trovadora María Teresa Vera.

Con el Sexteto Occidente de María Teresa actúa esporádicamente como voz corista en las academias de baile Sport Antillano, Rialto y Havana Sport. Desde su fundación en 1929, entra como cantante al Sexteto Jóvenes del Cayo. En sus primeros años en la música, trabaja también con las charangas de Ismael Díaz, la orquesta Gris de Armando Valdés Torres, y Habana de Estanislao Serviá.

En 1933 viaja a Panamá y participa en los carnavales con una agrupación formada para la ocasión. Una vez terminado el contrato, se queda trabajando en el restaurante El Moderno Cubano. Durante una temporada, actúa con la orquesta del panameño Lucho Azcárraga, con la cual logra darse a conocer en distintos escenarios panameños y reunir dinero para costearse su regreso a Cuba en 1936.

Ya en La Habana ingresa en la orquesta Hermanos Castro, una de las más solicitadas Jazz Bands cubanas de la época. En 1937, junto a nueve músicos de esa agrupación, participa en la fundación de la orquesta Casino de la Playa, que tenía carácter cooperativo y había tomado el nombre del exclusivo centro nocturno que los contrató a cambio de que adoptaran su nombre.

Su primer director fue el violinista Guillermo Portela y en el piano contaba con el formidable Anselmo Sacasas, quien escribía los arreglos que rápidamente definieron el estilo de la banda, la más versátil y dinámica de entonces. Todos los músicos de la orquesta eran blancos (como era usual en la mayoría de las Jazz Bands, por exigencia de las directivas de los centros donde se presentaban), excepto su principal atracción: el mulato Miguelito Valdés.

Las primeras grabaciones para la RCA Victor las realizan en junio de 1937, entre ellas Bruca maniguá, de Arsenio Rodríguez, que se convirtiría en una de las piezas que Miguelito cantaría a lo largo de toda su carrera. En esta primera sesión de grabaciones se registra el bolero-son Dolor cobarde, primera composición suya llevada a disco.

En abril de 1938, la orquesta Casino de la Playa graba también, de la autoría de Valdés, las congas Mi comparsa y Los componedores, tema Los componedores de batea, popular comparsa del carnaval habanero. Otras piezas suyas grabadas ese año fueron la guaracha Mi tambó, el bolero Loco de amor y la conga Los venecianos.

Con esa orquesta, el 27 de febrero de 1939, graba Babalú, de Margarita Lecuona, que a partir de entonces será su carta de presentación y empiezan a llamarle Mr. Babalú. Miguelito también propicia la primera grabación del tres cubano en el son pregón Se va el caramelero, de Arsenio Rodríguez, quien hizo el solo de ese instrumento.

El conjunto de grabaciones que Valdés realiza entre 1937 e inicios de 1940 con la orquesta Casino de la Playa cimienta su popularidad dentro y fuera de Cuba. Estas obras demuestran los alcances de su versatilidad y sus extraordinarias dotes como intérprete, dueño de un estilo carismático y personal en diversos géneros de la música cubana: bolero, afro, son, rumba, guajira, pregón, conga y canciones.

En los primeros meses de 1940, Miguelito graba con otras orquestas y grupos, como Havana Riverside, la orquesta de Enrique Bryon y el Septeto Nacional (aunque en los discos aparece este grupo como Miguelito Valdés y su conjunto). En abril parte hacia Fort Lee, New Jersey, con Anselmo Sacasas, quien también había abandonado la orquesta Casino de la Playa. Sin embargo, a lo largo de 1940, en el mercado continuaron apareciendo sus discos con Casino de la Playa: se trataba de placas que habían sido grabadas con anterioridad.

Problemas sindicales impidieron que Miguelito y Sacasas debutaran en el cabaret Riviera de New Jersey, donde habían sido contratados. Valdés se marcha a Nueva York y es contratado por el catalán Xavier Cugat. Debuta el 12 de mayo en el Sert Room del Hotel Waldorf Astoria. Con esta agrupación actua en el Paramount Theater en las tardes, y cada noche en el Waldorf-Astoria Starlight Roof y la Camel Cigarette Show Rumba Revue. La orquesta de Cugat trabajaba seis días a la semana y realizaba grabaciones una vez al mes.

Entre mayo y junio de 1940 el cubano por primera vez graba con la orquesta de Xavier Cugat. Algunas de las piezas seleccionadas eran versiones de números que había popularizado Miguelito con la Casino de la Playa, entre ellos Blen blen blen de Chano Pozo, Mis cinco hijos de Osvaldo Farrés y Elube Changó de Alberto Rivera.

En 1941 realiza nuevas grabaciones con Cugat, hasta que a finales de año abandona la orquesta por diferencias con el director. A pesar de su corta estancia en esa orquesta, dejó grabadas excelentes interpretaciones, como Ecó de Gilberto Valdés, La negra Leonó de Ñico Saquito, Anna Boroco Tinde de Chano Pozo, Los hijos de Buda de Rafael Hernández, Yo tá namorá de Arsenio Rodríguez y Babalú, de Margarita Lecuona, que en Estados Unidos había dado a conocer Desi Arnaz (Santiago de Cuba 1917-California 1986).

Con Cugat y su orquesta, Miguelito Valdés apareció en la película You Were Never Lovelier (Bailando nace el amor), protagonizada por Fred Astaire y Rita Hayworth, estrenada el 19 de noviembre de 1942. Por ese tiempo se presentaba en centros nocturnos de Nueva York como La Martinica, Hollywood Mocambo y La Conga, y actuaba por temporadas con Machito y sus Afrocubans, orquesta con la cual realizó 26 grabaciones para la firma Decca.

En abril de 1943 varios integrantes de la orquesta de Machito fueron llamados a filas para combatir en la Segunda Guerra Mundial, y Miguelito regresa a Cuba contratado por Amado Trinidad, magnate de la emisora RHC Cadena Azul, y poco después viaja a México. En noviembre de 1943 actúa en el teatro Esperanza Iris junto a Agustín Lara, La Panchita, Tata Nacho, Mercedes Caraza, Los Calaveras, María Victoria Meche Barba y el comediante Tin Tan (Germán Valdés), quien debutó en un escenario teatral con ese espectáculo.

Durante casi dos años, Miguelito se presenta en la estación XEW, en el cabaret El Patio y participa en varias películas y cortos musicales, entre ellas Esclavitud, Conga bar (con música de los hermanos Grenet), Estampas habaneras (con Myrta Silva, Sergio Orta y Cecile Abreu), Mi reino por un torero e Imprudencia (todas de 1944, dirigidas por Agustín P. Delgado).

Cuando a inicios de 1945 regresa a Nueva York, graba excelentes números con la orquesta del pianista puertorriqueño Noro Morales. Se presenta en centros nocturnos con una orquesta que formaba cuando obtenía contratos en Los Ángeles y Nueva York. En junio de 1946 aparece cantando en la película Suspense (Choque de pasiones), de Frank Tuttle.

Meses más tarde, hizo posible la llegada a los Estados Unidos de su gran amigo, el tumbador Chano Pozo, y de la joven cantante Olga Guillot, que acababa de ser premiada en Cuba como la mejor cancionera del año. A los dos les proporcionó trabajo y grabaciones.

En 1948 organiza una orquesta con formato Big Band y que en actuaciones posteriores o incluso en algunas grabaciones, reduciría a los formatos de conjunto o sexteto. Con su banda graba, para el sello SMC, un tributo a Chano Pozo tras su asesinato en diciembre de 1948. En 1951 regresa a Cuba y graba con la Sonora Matancera (Seeco).

Aunque en 1957 anuncia su retiro de los escenarios, continúa actuando en televisión y presentándose en Cuba. Realiza un disco de larga duración en México (México, yo te canto) con el Mariachi Tenochtitlán. En 1963 regresa a los estudios de grabación con la orquesta de Machito y graba el disco Reunión (Tico). Para la misma disquera participa en Canciones que mamá no me enseñó, con la orquesta de Tito Puente.

Hacia 1964 se radica en Los Ángeles, California. En 1967 realiza el disco Inolvidables, con dirección y arreglos de Chico O´Farrill (Verve). En la década siguiente hace numerosas grabaciones en México, Brasil, Perú, Colombia y Panamá, países en los cuales continúa presentándose.

A inicios de 1978 sufre un ataque al corazón en México. En mayo de ese año, por sus más de cuatro décadas de carrera artística, recibe un homenaje en el Roseland Ballroom de Nueva York. Participa en una gira por Puerto Rico con la orquesta de Machito, Charlie Palmieri, Johnny Pacheco y Ray Barreto, entre otros. En octubre viaja a Colombia y allí realiza sus últimas grabaciones.

Como compositor, además de las piezas ya mencionadas, se destacan los boleros Ya no alumbra tu estrella, Letargo, Qué tal te va y Dolor cobarde; la conga de Las jardineras; las rumbas Yo soy la rumba, Celina, Esa mulata, Rumba rumbero, Sangre son colorá y Oh mi tambó, entre otras muchas.

Gran parte de su extensa labor discográfica ha sido editada en formato digital en diversas naciones. Fallece el 8 de noviembre de 1978, durante una actuación en el salón Monserrat del Hotel Tequendama de Bogotá.

Biografía tomada de EnCaribe, encicliopedia de historia y cultura del Caribe.

Video: Miguelito Valdés (en la foto con chaqueta blanca) interpreta Sangre son colorá, son-montuno de su autoría. La grabación es de 1947, lo acompaña la orquesta de la emisora Mil Diez, en esa ocasión dirigida por el maestro Roberto Valdés Arnau. En la tumbadora, su amigo Chano Pozo (el negro riéndose en la foto); en los bongós, Filibertzo Sánchez, y al piano Rafael Ortega.

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