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jueves, 28 de julio de 2016

Los Naranjos: 90 años de música cubana


El 3 de abril de 2016, el Conjunto Tradicional de Sones Los Naranjos, cumplió nueve décadas de fundado. La cultura nacional se enorgullece de contarlo entre sus abanderados.

Su grandeza traspasa las fronteras de Cienfuegos, su provincia natal. nos traspasa. Los Naranjos pertenecen a Cuba y el mundo, como refrendan sus actuaciones en España, Francia, Canadá, Japón y Colombia, los cinco CD de Bis Music/Eurotropical y los tres fonogramas producidos por la EGREM.

Pero su legado lo hace su permaencia en el tiempo y en el arte. La agrupación cienfueguera es sinónimo de cátedra, historia, credo, autenticidad y acervo. Si alguien lo relacionara con una orquesta arcaida, demuestraría su desinformación.

Los Naranjos concitan admiración y respeto porque han preservado nuestro patrimonio sonoro. Y lo han hecho de forma ininterrumpida, desde que aquel 3 de abril de 1926 decidieran formarlo, bajo la dirección de Gumersindo Soriano Zayas.

Casi un siglo después, el septeto es dirigido por el cantante y trompetista Bartolomé Abreu Thompson (Pelencho), al frente de la agrupación desde 2005. La integran los cantantes Luis Martínez y Luis Ramos (llegaron a tener cuatro y hasta cinco vocalistas); Giraldo Pérez, en la guitarra; el tresero Luis Brito; María del Carmen Rodríguez, en el bajo, y el percusionista Feliciano Cárdenas.


Perteneciente a la Empresa Provincial Comercializadora de la Música Rafael Lay, por Los Naranjos han transitado glorias de nuestra música, como Felito Molina, quien en una entrevista realizada antes de su fallecimiento en 2010, nos decía que a Los Naranjos había que cuidarlos y preservarlos.

Sabias palabras, en tanto estamos frente a una reliquia, cuyo valor identitario resulta hoy invaluable, cuando suelen esfumarse esencias, trastocarse nociones y diluirse jerarquías.

En los jardines de la sede de la Unión Nacional de Escritores y Artistas en Cienfuegos, el público puede asistir a peñas semanales con Los Naranjos. Cada domingo ofrecen un concierto en el Salón Minerva y el Café Teatro Terry los ha insertarlos en su programación. Pero Los Naranjos precisan mayor visibilidad, en particular en el universo juvenil, tristemente divorciado del perfil cubano en sus propuestas musicales.

¿Sería descabellado que, por ejemplo, ofrecieran conciertos en las escuelas los 22 de diciembre, Día del Educador? ¿Constituiría un contrasentido llevarlos a las universidades? ¿Resultaría ilógico que estos maestros del pentagrama diesen eventuales clases de apreciación musical en las aulas? ¿Por qué no la organización de programas radiales y televisivos fijos con ellos?

No ofendería a ningún joven el repertorio activo de Los Naranjos, conformado por Veinte años, de María Teresa Vera; El repellito, El palomo y El florero, de Rafael Ortiz (Mañungo); El carbonero, de Arsenio Rodríguez; Sandunguera mujer, de Marcelino Guerra (Rapindey); Déjame vivir en paz, Sabrosura y Como gota de rocío, de Felito Molina o de Eusebio Delfín y Benny Moré, entre otros.


Más de 200 números imperecederos del cancionero tradicional cubano vertebran la propuesta del nonagenario colectivo. Pero no nos engañemos: la mayor parte son desconocidos por las nuevas generaciones.

Tenemos en Cienfuegos una gema que, no obstante las acciones protectoras, los documentales y el respaldo invariable del ente patrocinador, precisa más luz pública e interacción con receptores de La Habana y otras provincias.

La que fuera casa de Gumersindo, Felito Molina, Osvaldo Abreu, Nano y tantos grandes de la música cienfueguera, cuenta en sus pilares con la madera necesaria para magnetizar con su arte, más allá de los tiempos, las edades y los gustos.

Julio Martínez
Portal de la Radio Cubana, 2 de abril de 2016.
Leer también: Los 80 años no tan felices de una charanga.

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