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lunes, 20 de junio de 2016

Celso Gómez recuerda a Benny Moré



Celso Gómez Suárez vive en la calle Águila entre Trocadero y Colón, en el corazón de La Habana. A sus 86 años, recuerda cada detalle de su vida junto a Benny Moré: fue uno de los fundadores y saxo tenor en la Banda Gigante del Bárbaro del Ritmo.

Lo conoció en Santiago de Cuba después del Benny llegar de México. "Lo recuerdo como si fuera hoy. Corría el año 1950. Yo tocaba con la banda de Mariano Mercerón, de quien Benny era amigo, pues habían estado juntos en el país azteca, y muy pronto se estableció un estrecho vínculo entre Benny y yo, a través de la banda de Mariano Mercerón. Hacíamos programas de radio y bailables", dice Celso.

Un año más tarde, por discrepancias con la dirección de la orquesta, Benny abandonó la agrupación y viajó a La Habana. Más de seis décadas después de su encuentro con el hijo ilustre de Santa Isabel de las Lajas, el octogenario santiaguero cuenta cómo se reencontró con el Benny.

"En septiembre de 1952 fui yo quien viajó a La Habana. Ya en la capital, supe que Benny Moré estaba en la RHC Cadena Azul con la orquesta de Bebo Valdés, creador del ritmo Batanga. Hablé con el Benny y volvimos a trabajar juntos. Entonces, él estaba contratado en el cabaret Cubana Club, a poca distancia del Ali Bar. Era todo un espectáculo. Allí Benny se recostaba en una banqueta, ponía sus propias grabaciones y hacia dúo con su voz. Un show, aquello se llenaba y hasta en las aceras había público".

¿Cómo llega Benny Moré al Ali Bar?

-Cuando Alipio García, el dueño del Ali Bar, se enteró que Benny estaba en el Cubana Club le propuso duplicarle el pago si iba para el Ali Bar. Benny accedió, no solo por el salario sino porque las condiciones eran mejores. Un cabaret más grande, de mayor reconocimiento popular y afluencia de público con una orquesta acompañante incluida y de la cual pasé a formar parte. Desde que estábamos en la orquesta de Mercerón en Santiago de Cuba, yo era quien conocía el repertorio de Benny, los arreglos, en fin todo aquello que era necesario para el buen funcionamiento de una agrupación. Alipio regateó un poco mi entrada a la orquesta, pero finalmente accedió porque fue una de las condiciones impuestas por Benny.

¿Por qué Benny decide hacer su propia banda?

-Transcurridos unos meses, Benny enfrenta algunas dificultades con Ernesto Duarte, que era director de una de las mejores orquestas del momento. Con esa orquesta, Benny grababa en la RCA Victor como artista exclusivo, pero hacía pocos bailables y otras presentaciones en vivo, porque Ernesto Duarte lo tenía un poco relegado.

-Es entonces cuando Benny me llama una mañana y me dice "Pacho, como él me decía, ¿por qué nosotros no hacemos nuestra propia banda y así podemos presentarnos en cabarets, bailables, donde nos venga en gana?"

-La idea la encontré muy atinada. Le ayudé a buscar a los músicos y formamos la Banda Gigante.

¿Quiénes la integraron?

-En las cuerdas de metales estaban Alfredo 'Chocolate' Armenteros, Rabanito, Domingo Corbacho, José Miguel Gómez y Alberto Limonta. En el piano Eduardo Cabrera; en el bongó un músico al que le llamábamos Chicho, y en la tumbadora, Chapoteen, alias Tabaquito. En la batería Rolando Laserie, que después se convertiría en un popular cantante, y en los saxofones, Miguel Franca, Santiago Peñalver, Roberto Barreto, Virgilio Bizama y yo. Y en los coros, Fernando Álvarez y Enrique Benítez. El director musical era Eduardo Cabrera quien también era arreglista.

¿Con la Banda qué países visitaron?

-Estuvimos en Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Jamaica, Haití. En Haití fuimos invitados por el entonces presidente Françoise Duvalier para actuar en una recepción privada, a la cual asistirían ministros, miembros del cuerpo diplomático, empresarios y otras personalidades. La fiesta era en una finca. Todos fuimos excepto Benny.

-Después de 2 horas esperándolo, salimos a buscarlo y lo encontramos sentado en uno de los barrios pobres de la ciudad, cantando y tocando la guitarra. Cuando le pregunté por qué no había asistido a la recepción respondió: “Porque me siento mejor aquí cantándole a esta gente”. Ese mismo día, a Benny lo montaron en un avión y lo enviaron para Cuba. A nosotros nos mandaron un día después.

¿Qué le demostró esa actitud asumida por Benny?

-Su calidad humana, desinterés material, humildad y valentía porque aquello podía ocasionar un problema político de consecuencias insospechadas.

Tantos años junto a Benny le deben haber convertido en testigo de otras anécdotas.

-Cuando comenzó la Banda, el dinero se repartía en partes iguales y fuimos los músicos quienes acordamos que Benny debía ganar el doble de lo devengado por cualquiera de nosotros. Él no quería, pero lo aceptó porque se lo impusimos. Un día nos reunimos tres músicos de la orquesta, Rabanito, Barreto y yo. Sacamos cuenta y vimos que Benny ese año ganó 64 mil pesos. Sin embargo, no tenía ni un centavo.

-¿La razón? Ayudaba económicamente a muchas personas. Usted se le acercaba y le decía, "Benny tengo una receta y necesito 2 pesos para comprar la medicina". Y Benny, sin conocerte, se metía la mano en el bolsillo y te daba 20 pesos y te decía: “El vuelto inviértalo en comprar comida o lo que necesite. ¡Ah, y no me debe nada!".

-Una vez, a uno de los integrantes de la Banda le compró un saxofón que le costó 400 pesos y cuando el muchacho se lo fue a pagar, no aceptó el dinero.

Háblenos de sus condiciones vocales...

-Era increíble, a pesar de no tener formación académica, era tremendo músico. En una ocasión le expresó al director de orquesta Enrique González Mántici su deseo de estudiar música y le respondió: “Tu eres un genio innato, a lo mejor estudias música y no haces las cosas tan extraordinarias y espontáneas que ahora haces”.

-Adolfo Guzmán, catalogado como genio de la muisca, le dijo “No intentes ahora aprender música, porque vas a querer ajustarte a la técnica y a las reglas y entonces no harás lo que hasta ahora has hecho, porque lo que tú haces es natural, Dios te lo dio”.

-En medio de una grabación con Pedro Vargas, actor y tenor mexicano, éste le escribió algunas notas musicales, en papel pautado para hacer las voces. Medio sonriente, Benny miró la hoja, lo miró a él y le dijo: “Maestro, usted me perdona pero de esas letricas no entiendo nada. Arranque usted que yo lo sigo”. Así se hizo. De la grabación salieron temas muy populares, como los boleros Obsesión y Perdón, del puertorriqueño Pedro Flores; La vida es un sueño, del cubano Arsenio Rodríguez, y Solamente una vez, del mexicano Agustín Lara. Pedro Vargas demostró su admiración cuando manifestó: “Lo de Benny es algo asombroso”.

Quienes le conocieron hablan de sus cualidades como director de orquesta...

-Tenía un oído privilegiado. Cualquier anomalía, nota falsa u otra irregularidad no pasaba inadvertida por simple que fuera. Movía la cabeza, se agarraba la oreja y cerraba un ojo para dar a entender que algo andaba mal. Acto seguido se viraba para el director musical y le decía: “Cabrerita, revisa, revisa que algo no marcha bien".

¿Qué representó la muerte de Benny para usted, después de tantos años de amistad?

-Fue un golpe terrible. Ya yo no estaba en su banda, trabajaba en el show del hotel Habana Libre, pero nuestras relaciones continuaban igual. Fue Alberto Limonta, quien me dio la noticia. ¡No lo quería creer! Hablé con Martha Denis, la productora del espectáculo y fui para el hospital Emergencias.

-Cuando llegué, tenían el cadáver envuelto en una sábana. Allí estaban sus familiares y amigos. El pueblo llegó masivamente cuando conoció la noticia por los medios de prensa.

-Mi hermano Mauro, que continuaba en la Banda, unos días antes de su deceso me dijo: “En Palmira, Benny fue dos veces atrás del escenario y vomitó sangre”. Me alarmé mucho, pero nunca pensé que aquel era el final.

-Benny fue un músico de talla extra, con elevados valores humanos, uno los más grandes de todos los tiempos.

María Regla Figueroa Evans
Radio Cadena Habana, 20 de febrero de 2016.


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