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miércoles, 20 de abril de 2016

Calixto Callava: rumbero, cantante y compositor



Dicen y no sin razón que lo mismo podía crear una melodía de amor que una encendida rumba. Tal fue el caso de Calixto Callava, compositor de no pocas rumbas, sones y boleros. El también cantante nació el 14 de octubre de 1930 en el barrio de Belén, La Habana.

Por eso no resultó casual que desde pequeño se inclinara por el pentagrama, pues la barriada donde también se crió ha sido cuna de famosos rumberos famosos.

Desde muy joven, Calixto admiró a Chano Pozo, a quien veía diariamente transitar por las calles de su barrio. El notable percusionista le inspiraría después dos rumbas: Chano en Belén y El callejón de los rumberos, una de sus composiciones más famosas. Las dos sintetizan el sentimiento fraterno que el legendario percusionista despertara en un habanero llamado a trascender en la música cubana convertido en un mítico rumbero.

Aunque Calixto Callava dio renombre a la rumba como compositor, desde muy joven trabajó como estibador en el puerto de La Habana. La dura faena le permitió subsistir y en aquel ambiente se inspiró para escribir muchos de sus temas. En el puerto, Callava se unió al legendario Pancho Quinto y otros amantes de la rumba. Juntos formaron en 1961 el grupo de Guaguancó Marítimo Portuario, con el cual alcanzaron premios y triunfos en festivales de aficionados.

En 1986 el grupo se reorganizó para dar lugar a Yoruba Andabó, agrupación que también tuvo entre sus fundadores a Calixto Callava. Con Yoruba Andabó no solo cantó: en el repertorio se incluyeron varias rumbas de su autoría, como El congo, Guaguancó sabroso, Mi puchunga de amor, Inútil espera, Tagüiri y Tiembla la tierra. El primer disco de Yoruba Andabó lo tituló El callejón de los rumberos, la emblemática rumba de Callava.

En 1950, Calixto viaja a México en busca de fama. El entonces joven compositor hizo el viaje como polizón, escondido en la bodega de un barco. Ya en tierra azteca, la realidad disipó sus sueños. Deambuló por cabarets y tocó puertas que no se le abrieron. La nostalgia y el infortunio allí vividos lo hicieron regresar a la isla.

Pese a las dificultades, en su memoria quedaron muchas imágenes gratas y eso lo alentó a escribir tres canciones dedicadas al país que le negó los laureles: México, distrito federal, Mande, usted y México, qué grande eres, guaracha que Celia Cruz grabó con la Sonora Matancera.

Calixto es autor de un famoso bolero: Lo añoro, popularizado por Vicentico Valdés y la Sonora Matancera. Fue inspirado en una experiencia amorosa de su juventud: Callava solía reunirse con amigos en un bar-restaurante de la barriada de Colón. Todos los días, alrededor de las cuatro de la tarde, pasaba una muchacha que atrajo su atención, pero como ella no reparaba en él, el compositor decidió propiciar un encuentro. Cuando éste se produjo, le improvisó unos versos y como ella tampoco le hizo caso, le dijo: “No importa, algún día yo tendré una como tú”. Sorprendida, la joven y le regaló una sonrisa. La musa que le inspiró Lo añoro se convertiría en madre de varios de los hijos del rumbero, fallecido el 16 de diciembre de 1990.

Calixto Callava falleció a los 60 años, el 16 de diciembre de 1990. Entre los sones que nos legó se encuentran La tumba brava y El retozón, los dos interpretados por Roberto Faz y su Conjunto, y Tumba Yaya, del cual la Sonera Ponceña hizo una versión. Es igualmente autor de Lo bailo solo, incluido en el repertorio de Pello el Afrokán cuando el ritmo 'mozambique' causaba furor en Cuba. Una de sus últimas canciones fue Canta la ceiba, baila la palma real, grabada nada menos que por Los Van Van:


Grisel Chirino Martínez
Radio Cadena Habana, 8 de enero de 2016.
Video: Yoruba Andabó en El congo, de Calixto Callava (quien lo subió a You Tube al parecer desconocía el nombre del autor y puso DR).

Ver también: La familia Aspirina. Y leer: Cancionero rumbero

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