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miércoles, 24 de junio de 2015

La fresa, fruta prohibida para los cubanos



La fresa es una fruta prohibida para los cubanos. Su limitada producción nacional es para los turistas y los jerarcas de verde olivo.

El Estado limita la producción porque ésta se cotiza a 2,40 euros el kilogramo en el mercado internacional. Dicen algunos que en 1965 se introdujo en la Isla. Han pasado 50 años y todavía la población no puede consumirla.

La fresa tiene un ciclo corto y es rica en vitamina C. Sus compuestos tienen un alto poder antioxidante, así como incrementa la actividad anticancerígena, y previene el envejecimiento cerebral.

El pasado mes de febrero tuve oportunidad de hablar con dos vendedores de fresas, quienes indicaron: “Estamos aquí porque nuestro cliente nos dejó embarcado. Tenemos que vender los productos a los transeúntes antes que se deterioren. Vendemos el pote chiquito a 1 cuc y el grande a 3 cuc".

Decidí investigar dónde se cultiva la fresa, con el objetivo de indagar por qué el pueblo no puede comprarla.

Hay que llegar primero a la comunidad Las Cañas, en la frontera entre Alquízar y Artemisa. Luego, transitar por la carretera La Roncha. A partir de ahí comienzan las comunidades denominadas Maravilla, Calipso, Neptuno y La Pluma. Es en estos inaccesibles lugares es donde se cultivan las fresas. Son fincas particulares y pertenecen a la cooperativa Rigoberto Corcho, de Artemisa.

En la finca Calipso, el productor Nadir Jiménez me dio la siguiente justificación: “Lo siento, no podemos dar entrevistas a periodistas extranjeros que no vengan acreditados con una carta de la delegación municipal de la ANAP (Asociación Nacional de Agricultores Pequeños) en Artemisa, o una carta certificada del Ministerio de la Agricultura. Tampoco está permitido tirar fotos a los cultivos. Lo siento, no puedo ayudarte”.

Después, en la finca La Pluma, pude conversar con Julio César, un vendedor, quien fue más explícito: "La fresa es un producto exclusivo, destinado a hoteles cinco estrellas y contratos especiales establecidos con algunos bares y paladares (restaurantes privados), No podemos comercializar la fresa para la población. Los inspectores nos ponen mil pesos de multa y nos decomisan las fincas. Si te arriesgas a ir a La Habana, a vender una lata (5 kg) tienes que esquivar los puntos de control de la policía, de los inspectores y del mismísimo diablo. Si logramos sobrepasar esos controles, en la capital vendemos las fresas en potes de helado, a un cuc el pequeño y 3 cuc el grande".

En la carretera La Roncha me encontré con un matrimonio que había adquirido un pote grande de fresas a 3 cuc. Aunque no quisieron identificarse, dijeron que “si tienes amistades y buenos contactos con los mandamases del negocio de la frase y de la ANAP municipal, te puedes dar el lujo de venir y comprarla. Recomendamos que ningún extraño se acerque por aquí si no viene bien avalado.”

Norberto, un transeúnte, añadió: “La fresa es solo para los gobernantes, los turistas, los militares y la nueva burguesía. No para nosotros. La fresa es una fruta prohibida para los cubanos".

De nuevo en la ciudad, entré al Betty Boom, snack bar con estilo y diseño muy norteamericano, situado en 3ra. y 60, Miramar. Allí me tomé un refresco de fresa frappé que cuesta 2.80 cuc la copa grande.

Texto y foto: Isis Márquez
Cubanet, 17 de abril de 2015.
Leer también: Discurso de Fidel Castro en 1966, en Topes de Collantes, donde anunció el cultivo de uvas, fresas y espárragos en Cuba; Las frutas exóticas del delirio; Redención de las fresas cubanas; Manzanas en Alquízar y Cinco frutas desaparecidas en Cuba.

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