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miércoles, 4 de febrero de 2015

La muerte en la música cubana (I)



En los 28 años que me dediqué al periodismo en Cuba, veinte como periodista oficial (revista Bohemía y los servicios informativos de la TV cubana) y ocho como periodista independiente (Cuba Press), nunca tuve buenas condiciones para investigar y trabajar en mi casa.

Un pequeño buró con dos gavetas en el cuarto, un estante simple de madera en el pasillo y una máquina de escribir, una de esas grandes y pesadas fabricadas en la antigua RDA, en una mesa metálica con rueditas. Se rompió en 1997, ya era periodista independiente y de la Fundación Hispano Cubana a la agencia de periodismo independiente Cuba Press enviaron tres Olivetti Lettera-25 y Raúl Rivero a Iván y a mí nos dio una.

Hasta mi salida de Cuba, en noviembre de 2003, el "archivo" lo tenía en una caja de cartón: dentro, en sobres o files, más o menos clasificados, iba guardando recortes de prensa. En Suiza tampoco tengo suficientes gavetas para guardar papeles, pero al tener una computadora, abro carpetas en mi correo de Gmail y voy guardando temas y datos, sobre todo para preparar posts musicales.

Cuando en julio de 2013, en Diario de Cuba leí Gore musical cubano, guardé el link, con vista a preparar un post sobre el tema de la muerte en la música cubana. En video localicé algunas de las canciones mencionadas por el autor, Sigfredo Ariel, pero en You Tube encontré unas cuantas más. Comienzo por las más populares:

Papá Montero fue un rumbero de Sagua la Grande y Pedro Ramón López, el autor, no se imaginó que su canción se convertiría en una de las más conocidas del repertorio popular. Seleccioné la interpretación más autóctona, la del Conjunto Típico Habanero.

El muerto se fue de rumba, cantada por los Guaracheros de Oriente, es del cubano Rafael Blanco Suazo, de quien no encontré la fecha de su nacimiento ni de su muerte. Los pocos datos los localicé en Cubarte, web donde colaboraba Senén Suárez (La Habana 1922-2013).

En 2006, Senén contaba que Blanco Suazo era muy amigo de Rita Montaner (La Habana 1900-1958) y ella le montó varias obras, como Ay, José, grabada en 1946. Por eso deduzco que el autor de El muerto se fue de rumba debe haber nacido en la primera década del siglo 20, en La Habana. A inicios de los 60, Blanco Suazo visitaba el domicilio de Senén, quien entonces tocaba con su grupo en el Salón Rojo, cabaret del Hotel Capri, en 21 entre N y O, Vedado.

"Una noche, contó Senén, cuando a la una de la madrugada terminamos de tocar, se me acercó una joven y me dijo que Rafael Blanco Suazo había fallecido y se encontraba tendido en la funeraria de Zanja y Belascoaín. Después de la actuación en el cabaret, a pesar del cansancio, decidí ir a la funeraria.

"Cuando llegué, el féretro se encontraba en el último salón, sin flores ni familiares. Impresionado, me senté, pensaba estar poco tiempo, pues por la mañana tenía trabajo. Pero me quedé dormido y al despertar sentí mucha soledad y tristeza. Salí de la funeraria como a las tres de la madrugada y cuando llegué a mi casa me acosté, pero no pude dormir, pensando en mi amigo Rafael Blanco Suazo, que tantas obras creó para nuestra cultura musical". Entre los números compuestos por Blanco Suazo se encuentran Yembe Laroco, canto negro magistralmente interpretado por Celia Cruz, y Esto es lo último, popularizado por Orlando Guerra, Cascarita.

El muerto vivo, uno de los hits de Rolando Laserie (Santa Clara 1923-Miami 1998), fue compuesto en 1967 por el colombiano Guillermo González Arenas y cuenta la historia de un hombre a quien habían dado por muerto en Antioquia y el tipo se había ido de parranda. La canción fue recuperada por Peret, padre de la rumba catalana, fallecido el 27 de agosto de 2014.

Malanga murió es una columbia (variante de la rumba) dedicada a José Rosario Oviedo, respetado bailador de rumba de Unión de Reyes, más conocido por Malanga. En 1922 encontraron el cuerpo sin vida de Malanga en Ciego de Ávila. Cuatro años después de su misteriosa muerte, José Drake, uno de los tamboreros de Malanga, y Félix Chapé, bailador de Cárdenas, compusieron esa columbia para rendirle homenaje en un velorio simbólico celebrado en Unión de Reyes. Malanga había nacido en Alacranes en 1885 y al morir tenía solo 37 años. La versión que escogí es la de Senén Suárez y su Conjunto.

Chacumbele. Gabriel Astengo, la persona que subió a You Tube el video con la versión que hizo el Trío Servando Díaz, relata la trágica historia de José Ramón Chacón Vélez, como supuestamente se llamaba Chacumbele. Hace un tiempo, en las redes sociales se produjo un debate acerca de la vida y muerte de Chacumbele.

Pero por haberlo conocido en La Habana, le doy credibilidad a lo publicado en 2011 por mi ex colega Orlando Carrió, a quien en 1988, cuando yo trabajaba en el ICRT, lo invité a hacer un programa Puntos de Vista titulado La Pelota (el programa, semanalmente trasmitido por uno de los dos canales nacionales de la televisión cubana, tuvo gran repercusión y fue merecedor de una mención en el concurso de periodismo de ese año de la Unión de Periodistas de Cuba).

Lola, por Rolando Laserie (Santa Clara 1923-Miami 1998). En el video se dice que el compositor es Leopoldo González, puertorriqueño de origen español. Pero Lola, al igual que Chacumbele ha sido motivo de debate en las redes sociales. Cristóbal Díaz Ayala, musicógrafo cubano radicado en Puerto Rico, al periodista habanero Ciro Bianchi Ross le contó una historia que él en 2011 publicó en Juventud Rebelde, y de la cual tomo fragmentos:

"Lola es un bolero-son de Rafael Hernández (Puerto Rico 1892-1965), que en noviembre de 1935 grabó el cuarteto Machín en Nueva York. No recuerdo que en alguna declaración Rafael aclarase si se refería a un hecho real, que pudo haber sucedido en Puerto Rico o en Cuba, donde también vivió. O en Nueva York o México, pues a la canción la suponemos escrita más cercana a la fecha de grabación: en aquellos tiempos, la necesidad perentoria no permitía engavetar las canciones.

"A fines de los 40, y en el programa que María Teresa Vera tenía con Lorenzo Hierrezuelo, en Radio Cadena Suaritos, muchas veces fue cantada. Es posible que por eso la gente situé la canción en 1948.

"Rafael Hernández no es solo el compositor de Lola, sino también de Cachita, El cumbanchero, Capullito de alelí y Campanitas de cristal. Buche y pluma na má por el Trío Matamoros fue el primer gran éxito del compositor boricua interpretado por músicos cubanos. Canciones que en algún momento se han tenido como creadas en la Isla.

Según Olavo Alén y Ana Victoria Casanova, autores del libro La marcha de los jíbaros 1898-1997: cien años de música puertorriqueña por el mundo, Rafael Hernández utilizó los géneros musicales más importantes de Cuba para crear algunas de sus obras de mayor trascendencia. Es posible que las versiones que hicieron los músicos cubanos de algunas de sus obras influenciaran al autor de tal forma que su estilo creativo se fue acercando cada vez más a las sonoridades más auténticas de la música cubana. Es posible también que el contacto de Rafael Hernández con los músicos de Cuba lo convirtiera en un portador de ritmos, estilos, formas de armonizar e incluso de determinados “manerismos” utilizados en la música tradicional nacida en Cuba.

Hernández, escribe Ciro Bianchi, vivió en La Habana entre 1919 y 1922. En esa época el compositor trabajó como trombonista en la orquesta del teatro Fausto. Cuando en 1939 regresó de nuevo a Cuba, era ya todo un maestro a quien intérpretes y compositores cubanos admiraban. En esta segunda ocasión viene comisionado por el sello discográfico Víctor para hacer grabaciones con orquestas y agrupaciones del patio. Trabaja con la orquesta Riverside, bajo la dirección de Enrique González Mantici, y con la de Alfredo Brito que, por deferencia del cubano, conduce el propio Rafael Hernández.

Sobre una tumba una rumba de Ignacio Piñeiro (La Habana 1888-1969), en la voz de María Teresa Vera (Pinar del Río 1895-La Habana 1965). No encontré la historia de la canción, pero sí que ha sido interpretada por Celeste Mendoza, Rolando Laserie, Los Muñequitos de Matanzas y al piano por Bebo Valdés, entre otros.

Boda negra, también en la voz de María Teresa Vera, fue compuesta antes de 1919. La música es del cubano Alberto Villalón (Santiago de Cuba 1882-La Habana 1955) y la letra del poeta colombiano Julio Flórez (1867-1923). En 2001, en Encuentro en la Red, Lázaro Borrell escribe: "Es imposible concebir algo más necrofílico y aunque el autor de la letra no era cubano, esta pieza ha sido recordada por millones de compatriotas, acaso sorprendidos por su rotundidad escatológica.

"Ignoro si el poema de Flórez es aún recordado en Colombia, aunque merecería serlo. Incorporada al repertorio de María Teresa Vera desde el inicio de su carrera como cantante, Boda negra ha tenido múltiples versiones, acaso por ser la más emblemática dentro del subgénero del horror, muy apreciado en las primeras décadas del siglo pasado por las reminiscencias del romanticismo".

A diferencia de Sobre una tumba una rumba, Boda negra tiene su leyenda.

Río Manzanares del compositor venezolano invidente José Antonio López Matas (1821-1971), se convirtió en un hit en Venezuela, Cuba y otras naciones de la región a partir de la grabación que en 1958 hiciera Víctor Piñero (Caracas 1923-1975) con la Sonora Matancera. Antes de ser conocido como 'el rey del merecumbé' a Piñero le decían Marañón, porque uno de sus primeros éxitos fue la guaracha El marañón, del cubano Julio Cueva (Trinidad 1897-La Habana 1975).

En 1945, empieza a cantar con la Orquesta de los Hermanos Belisario, que diez años antes había sido fundada por cuatro hermanos en la ciudad venezolana de Maracay. En 1951 se disuelve y Piñero pasa a cantar con la agrupación formada por uno de los hermanos y con ella graba el son montuno Palma Soriano, del cubano Ramón Cabrera (Bayamo 1918-Madrid 1993). Además de a Palma Soriano, Cabrera le dedicó varias canciones a su tierra: Santiago de Cuba, Guantánamo, Manzanillo, Banes y Oriente querido. En Celia Cruz se inspiró para componer La voz y su número Esperanza se hizo famoso en la voz de Charles Aznavour.

Víctor Piñero era un gran admirador de Benny Moré y en 1958 viajó a La Habana y tiene oportunidad de acompañar al Benny en sus presentaciones por la isla. Su estancia en Cuba fue muy fructífera, pues con el sello Seeco graba cuatro números con la más famosa orquesta de la época, la Sonora Matancera: Máquina Landera, No quiero nada con su mujer, Puente sobre el lago y Río Manzanares.

De esta primera parte me despido con Rumberos de ayer, un guaguancó que Benny Moré compuso para homenajear a Chano Pozo (La Habana 1915-Nueva York 1948) y a los rumberos cubanos fallecidos.

Tania Quintero
Foto: Febrero de 2011. Del homenaje que todos los 19 de febrero le rinden a Benny Moré en el cementerio de Santa Isabel de las Lajas, pueblo de Cienfuegos donde el 24 de agosto de 1919 el Benny nació (falleció en La Habana el 19 de febrero de 1963). Tomada del blog de Kike Perdomo.

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