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lunes, 15 de diciembre de 2008

La canasta del cubano


Por Tania Quintero

El informe divulgado en 1997 por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), realizado en 78 países en desarrollo de todo el mundo, ubica a Cuba en segundo lugar con un índice de pobreza de 5.1, detrás de Trinidad, Tobago (4.1), y antes que Chile (5.4). El nuevo índice de la ONU mide la pobreza no por el ingreso, sino por la brevedad de la vida (población que muere antes de los 40 años); analfabetismo en adultos y falta de acceso a servicios básicos de salud, agua potable y una nutrición razonable.

Tampoco para la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), Cuba clasifica entre los países empobrecidos pues a la inmensa mayoría de los cubanos les alcanza el dinero para comprar los productos correspondientes a la "canasta básica", y una buena parte, además, dispone de dos y hasta más veces el equivalente de esa cantidad.

La cuestión radica en que el concepto de "canasta básica" en la Isla se limita a la distribución mensual per cápita que hace el Estado de acuerdo a una libreta de racionamiento establecida en 1962 y que actualmente consiste en 6 libras de arroz por persona al mes, 3 libras de azúcar blanca, 3 libras de azúcar prieta, 2 paqueticos de 2 onzas de café mezclado con chicharos, (la distribución es quincenal); 3/4 de libra de sal, 20 onzas de granos (chícharos, frijoles negros o colorados), 7 huevos mensuales, 2 libras de pescado: jurel, merluza o macarela (1 libra cada 15 días), 3/4 libra de picadillo o embutido de soya, un mes sí y otro no.

Carne de res o de pollo dan tres o cuatro veces al año para toda la población, 3/4 de libra cada vez por persona. Para niños de 0 a 13, a embarazadas, y algunas dietas médicas (cáncer, por ejemplo), se distribuye mensualmente una libra de carne de res o de pollo per capita, pero la distribucion no es puntual. Para niños menores de 7 años, un litro de leche de vaca, un día si y otro no. En los casos de niños no tolerantes a ese tipo de leche, se les sustituye por leche evaporada. Para diabéticos, embarazadas, y otros enfermos, todos los meses tienen derecho a adquirir un kilogramo de leche en polvo. Para los ancianos mayores de 65 años, un kilogramo de Cerelac, cereal a base soya.


En el caso de un núcleo familiar compuesto por un anciano enfermo de cáncer, una mujer embarazada, un esposo diabético y un niño de dos años, la canasta básica costaría alrededor de 50 pesos, incluyendo las 14 laticas de compota de frutas asignada a menores de 3 años. En este cálculo no se incluye el Cerelac al anciano enfermo canceroso, por tener derecho a una dieta de leche en polvo. A esa cifra habría que añadir unos 20 pesos más, porque hay artículos como aceite, jabón de tocador y de lavar, detergente líquido, pasta dental, especies, harina de maíz, galletas y espaguetis, entre otros, cuya distribución es dos o tres veces al año. Esos "extras" se completan con las viandas y frutas que vienen al mercado agrícola estatal fundamentalmente papa, plátano burro y cítricos (toronjas, naranjas, limones, mandarinas).

O sea, que una familia de cuatro personas con esas características necesitaría entre 70 y 80 pesos mensuales para comprar en los comercios estatales la "canasta básica", racionada desde 1962. Si cogemos como base 80 pesos por 4 consumidores, el valor de la canasta básica para un cubano es de 20 pesos. Barata, ¿no es cierto?

Mas los números esconden otra realidad: Para sobrevivir en Cuba hay que acudir a tres mercados paralelos: al agropecuario, al negro y al de dólares. Oficializado en octubre de 1996, el mercado campesino o agropecuario es una mescolanza de estatales con particulares y el precio de un limón. por ejemplo, puede costar un peso, y una libra de carne de cerdo, la más consumida por la población, 25 pesos.


Si una persona que trabaja y depende de su salario de 200 pesos y un domingo quiere almorzar arroz blanco, frijoles negros, bistec de puerco, plátanos maduros fritos, ensalada de pepinos y un coctel de fruta, deberá disponer como mínimo de 80 pesos. Una libra de arroz, "por la libre" vale de 4 a 5 pesos; una libra de frijoles negros, de 7 a 8 pesos; 25 pesos la libra de puerco; 3 pesos un plátano vianda; 1 peso un pepino; 5 pesos una piña, 9 pesos una frutabomba pequeña; 1 peso un plátano fruta (tipo Johnson); 1 peso una naranja dulce; 2 pesos un mango; 1 peso un limón o una naranja agria (para adobar el bistec); y si no tiene ajo en la casa deberá comprar una cabeza (un peso). Para freír el plátano debe disponer de 20 a 25 pesos para una botella (1/2 litro) de manteca de cerdo.

Ochenta pesos (menos de 4 dólares) es casi la mitad no solo del salario de la persona que quiso preparar un almuerzo dominical distinto, sino de la mayoría de empleados y personal calificado y de enfermeras recién graduados de una carrera universitaria, que en los dos años estipulados para hacer servicio social, devengan 200 pesos mensuales. Si nuestro imaginario comensal después del criollo menú quisiera colar café, tendrá que acudir al "mercado negro", el otro gran suministrador de mercancías ausentes del racionamiento estatal. Ahí un sobre de celofán con 4 onzas de café mezclado, que por la libreta cuesta 0.24 centavos, le costará 10 pesos (en la capital; en el interior se consigue por menos).

Aunque no hay cifras oficiales, sin temor a equivocación se puede decir que 8 de 10 cubanos "resuelven" una de las tres alimentaciones diarias (pocos se pueden dar hoy el lujo de desayunar, almorzar y comer); se visten y calzan; arreglan su casa y prácticamente se abastecen de cualquier cosa que necesiten, con mercancías provenientes de la economía sumergida. La probabilidad delinquir es grande: del robo y desvío de almacenes estatales procede la mayor cantidad de esta economía. Pero como la necesidad hace parir hijos machos, nadie con dinero en el bolsillo se acostará con hambre, andará descalzo o se bañará con agua sin jabón. Desde que se implantó la libreta de racionamiento (y con la cual nadie puede subsistir), la "bolsa negra" no ha podido ser eliminada. Por el contrario, ha crecido en la misma medida en que la escasez ha aumentado.


El tercer mercado obligatorio son las llamadas "shopping" donde por dólares o "fulas", como popularmente le dicen, se encuentra casi de todo: Desde manzanas chilenas hasta refrigeradores surcoreanos. Se calcula que la tercera parte de la población, unos 3 millones de habitantes, reciben dólares de familiares y amigos residentes en Estados Unidos y otros países. Según informe de la CEPAL, divulgado en el mes de septiembre, solamente en 1996 la comunidad de cubanos residentes en la Florida envió a sus familiares cerca de 800 millones de dólares, casi tanto como los ingresos provenientes del turismo (mil 200 millones), y el triple de lo aportado por cada zafra azucarera (menos de 300 millones de dólares). Eso sin contar que cubanos asentados en los cuatro cantos del planeta envían remesas a sus familiares, y que por lo menos medio millón de cubanos las reciben por otras vías: porque laboran en el turismo y firmas extranjeras, o la ganan legalmente trabajando en el exterior como es el caso de deportistas, artistas, intelectuales y personal de salud.

A esos 3.5 millones de cubanos hay que sumar que a partir de la despenalización del dólar, en 1993, una red de casas de cambio (cadecas) desde junio de 1995 funciona en todo el país, y a ellas tiene acceso toda la población. Actualmente con 23 pesos usted puede comprar o vender un dólar. Prácticamente las tres cuartas partes de la población tiene acceso al dólar, aunque para algunos el estimado no pasa del 40 por ciento.

Errado o no, lo real es que no es lo mismo un billete de 100 dólares en Cuba que en Miami. Aquí un kilogramo de posta de pollo, muslo y contramuslo, en una tienda de la corporación Cubalse cuesta 3 dólares y 3.30 dólares en una de Habanaguanex. Con los precios actuales, 100 dólares alcanza para comer un mes una familia de cuatro personas, donde no haya niños y siempre y cuando no se hagan gastos superfluos (cigarros, bebidas), se preparen cenas modestas, y además de artículos imprescindibles para la higiene personal (desodorante, champú, etc.), no tenga que invertir en ropa ni calzado. Y mucho menos en medicinas en una farmacia internacional: entonces no cuadra la caja con el billete.

Pero el problema no es ése, sino ¿cómo se las arreglan los que no tienen acceso al dólar, sea la mitad, la cuarta o la tercera parte de la población? Varios entrevistados respondieron con un verbo: INVENTANDO -gerundio que en buen cubano significa cobrar el salario o pensión mensual, gastarlo y cuando se acabe, lo que suele ocurrir a las dos semanas o antes, vender bienes personales, alquilar tu fuerza de trabajo (o el cuerpo si aún se puede) o simplemente hacer sustracciones del centro de trabajo (los obreros y empleados son los que más posibilidades tienen de que "se les peguen" cosas). Si se labora en comercios estatales, robarle en el peso a los consumidores. Como dijo un entrevistado: "A nosotros siempre nos dan la mala, por arriba y por abajo".


Con relación a los índices tenidos en cuenta por el PNUD, mencionado al inicio de este trabajo, 23 personas encuestadas coincidieron en que tampoco en Cuba pueden tomarse como ciertos los parámetros del servicio básico de salud, agua potable y nutrición reportados por el gobierno, porque en la práctica "el mambo se baila distinto": Existen médicos, hospitales y es real la baja mortalidad infantil, pero la infraestructura sanitaria es pésima y unos pocos son los pobladores que pueden vanagloriarse de tener agua en la pila todo el día, no importa si viven en la Habana o en Guantánamo.

Una señora ya jubilada que dijo no saber qué era la CEPAL, sugirió que esta organización lo mejor que podría hacer es personarse en Cuba, y, sobre el terreno, determinar los índices de pobreza. "Y no basarse en parámetros fríos. Porque los productos que mensualmente recibimos caben y sobran en una canasta".

Fotos: bobtentour, balmar, gniewosz, cptravelling y stttijn, Flickr

(Publicado el 8 de octubre de 1997 en Cubafreepress)

5 comentarios:

  1. Es deprimente la realidad cubana y no es estupido el relato. No obstante si cada persona pobre describe lo que tiene que hacer para poder comer, pues los cubanos no serian los que mas trabajo pasan y con eso no le quito ningun valor a lo increiblemente dificil de vivir en Cuba. Desgraciadamente con cualquier regimen social Cuba vivira pobre. No somos mejores que ningun pais que nos rodea y si algunos de ustedes a viajado a nos vecinos salvo EU.No se vive bien en AMERICA LATINA. Creo que si un socialismo del siglo 21 llegara a Cuba y sin bloqueo se viviria mejor, pero el relato de lasenora seria diferente, dificil tambien pero la forma de resolver seria de otra naturaleza. Los cubanos pensamos que somos superespeciales ynque nuestra educacion nos sacara del atrazo rapidisimo, pero yo pienso y espero equivocarme que para vivir digamos al nivel de BAHAMAS nos faltan al menos 40 anos, lo siento pero solos los que naceran dentro de 20 anos viviran mejor

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  2. Anónimo 1 y Anónimo 2, lo deprimente y triste, es que Cuba sí fue mucho mejor que cualquiera de sus vecinos. Lo deprimente y triste es que en 1959 los españoles e italianos hacían cola en los consulados cubanos para emigrar a Cuba donde se vivía mejor que en sus propios países. Lo deprimente y triste es que entonces, el PNB per cápita de Cuba era superior al de España, Portugal, Grecia e Italia, y Cuba tenía ya más médicos por 100,000 habitantes que el Reino Unido, según datos de la ONU. Lo deprimente y triste es que ya entonces Cuba tenía educación y salud gratuitas, eso no lo inventó Fidel Castro. Y además de eso la medicina privada era muy accesible: en mi casa, una familia obrera de clase media baja, pagábamos cinco pesos mensuales por atención en una clínica privada. Lo deprimente y triste es que en Cuba se vivía mucho mejor que en Puerto Rico entonces, y hoy en día mientras Puerto Rico se acerca al estándar de USA, Cuba está muy cerca del "estándar" de Haití. ¿Cuándo nos convenceremos que ningún socialismo funciona, por Dios santo! Ni el actual ni el de Marx, ni el del siglo XXI. El socialismo es contrario a las leyes económicas naturales y éstas son tan inexorables como la gravedad. No es el "bloqueo": Cuba tuvo durante más de 30 años la ayuda irrestricta de la URSS, con un río de dinero y petróleo y eso no mejoró ni un ápice la situación. Cuando veo con mis propios ojos que los habitantes de paupérrimas aldeas en los confines del sudeste asiático comen mejor que el cubano promedio, la tristeza invade mi corazón.

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  3. Solo las matematicas dicen lo dificil e imposible de llegar a tener en Cuba un nivel de bienestar futuro aceptable. Para llegar a tener un producto interno bruto por habitantes de 22000 dolares se necesita una economia cubana de 242 mil millones o sea el doble de la economia actual y eso es super dificilisimo y doblando la economia dejaria solo 200 dolares promedio en el bolsillo de las personas al mes. Eso no es nada cuando los que han viajado por los paises del caribe y ALatina saben que todo se vende al mismo precio que en los paises ricos, ropa, jabon, carne etc. Un policia en R.Dominicana gana 6000 pesos dom o
    sea 200 dolares al mes o sea casi nada. Para vivir mas o menos hay que ganar al menos 1200 al mes eso todo el mundo lo sabe. Entonces a olvidarse de eso pues un cubano promedio no ganara eso nunca en CUBA, pues son muy pocos los que ganan sso en el mundo en desarrollo, los argentinos, chilenos y brasklenos medios ganan entre 300 a 800 dolares, normalmente y son paiss con petroleo, y muchisimas mas industrias Cuba no tiene na y ni con capitalismo ni con un sistema de marsianos lograra mas que los otros paises del barrio.

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