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sábado, 19 de febrero de 2011

Mi amigo Pedrito


ITS 3time in Cuba!

Por Tania Quintero

Pedro Contreras nació en La Habana en 1943, un año después que yo. Tiene un amplio curriculum profesional. Pero para mí, era y sigue siendo, mi amigo Pedrito.

En 1974, cuando comencé a publicar en la revista Bohemia, Pedrito pertenecía al Departamento de Diseño, que dirigía el caricaturista Antonio Marín, más conocido por Ñico.

Mi amistad con Pedrito se afianzó a partir de 1979-80, durante mi estancia en el equipo de periodistas de la Sección Económica, al frente del cual se encontraba Alberto Pozo, gran comunicador.

En la Sección Económica de Bohemia era obligado hacer investigaciones. Al inicio, me centré en averiguar todo lo relacionado con la industria de las pieles y el calzado en Cuba. El primero de esos reportajes versó sobre el tiburón. Se titulaba "El tiburón: fiero, pero rentable" y para su emplane conté con el apoyo de Alistoy. Al igual que Pedrito, Alistoy pertenecía al Departamento de Diseño dirigido por Ñico e integrado por Hortensia Dejú, Enrique Agramonte, Xiomara Crespo y Peyi, entre otros.

Con Alistoy llevaría a cabo otras investigaciones, relacionadas con los círculos sociales obreros y el tiempo libre de los jóvenes. Si mal no recuerdo, el tema de la vestimenta lo incorporé a mi agenda periodística a finales de los 70, cuando a nivel de calle se debatía el uso del short en la juventud.

Entre los partidarios de generalizar su uso en un país de clima cálido, se encontraba Raúl Castillo, quien aspiraba a abrirse paso en el mundillo de la moda. Un mundillo complicado, no sólo por las carencias y escasa información, si no porque Castillo, además, pertenecía a una familia humilde de la raza negra. Y en esa época, en Cuba el futuro de los negros estaba en la música y los deportes, no en la moda.

Así que mis primeros trabajos relacionados con el vestuario fueron a partir de haber conocido a Raúl Castillo y éste haber ganado un concurso de diseño de ropa convocado por Cachita Abrantes, entonces al frente de La Maison, hasta hoy, la más conocida boutique y pasarela cubana de moda, en la barriada de Miramar, La Habana.

Después, y con la ayuda de Pedrito, en la Sección Económica comencé a publicar notas sobre moda y diseño. Ya él era licenciado en historia del arte y por su cuenta continuaba ampliando sus conocimientos, pero fue a partir de esa colaboración conmigo que su faceta creativa salió por completo a flote.

A principios de los 90 le vi por última vez. Veinte años después, gracias a internet, me he reencontrado con mi amigo Pedrito. Le deseo mucha salud, para que pueda seguir enriqueciendo su impresionante curriculum.
Foto: La Habana, enero de 2004. Pedro Contreras, durante un conversatorio con un grupo de alumnos del Instituto Superior de Diseño Industrial. Tomada de la web International Talent Support.

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