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lunes, 21 de septiembre de 2020

Graduación


Hace veinticinco años me gradué de Periodismo en la Universidad de La Habana. No recuerdo el día exacto, debe haber sido el 23 o el 24, antes de los feriados, pero es posible que fuera después, el 28 o el 29. Da igual, seguramente mis condiscípulos recuerdan la fecha, y si ninguno la recordara, no importa, ninguno de nosotros está todavía en Wikipedia, si en el futuro hiciera falta la precisión ya habrá alguien que se ocupe de revisar los archivos.

Sí recuerdo que para la ocasión mi madre compró para mí un par de zapatos a uno de los bandoleros de la cuadra, unos mocasines chinos. Le costaron 900 pesos, casi siete veces su salario. Yo tenía en esa época otros zapatos de salir, que me gustaban más, eran los que llevaba al Gran Teatro o al Mella o a cualquier otro lugar al que no pudiera ir con tenis remendados, pero a esas alturas, en el verano de 1995, ya no daban más, estaban despegados por un lado, y a mí me daba pena que alguien lo fuera a notar. Entraba al ballet y me sentaba enseguida.

Mis condiscípulos me habían elegido «Graduado Integral». Fue una gran injusticia, Javier debió haber sido el «Graduado Integral», pero creo que a ninguno de los dos eso nos importa ya. Como alguien notó en aquella reunión para organizar el escalafón y elegir al «Graduado Integral», yo no practicaba deportes, y Javier sí. Pero mis notas eran un poco más altas, y mi grupo había decidido organizar el escalafón usando criterios estrictamente académicos, sin atención a otros méritos, como la asistencia a actividades político-ideológicas o la participación en los Juegos Caribe. El discurso de Javier en el Aula Magna habría sido mejor que el mío, más sincero. El mío era un plagio de Martí. Lo escribí pensando que un día sería publicado, pero, por supuesto, nunca lo ha sido.

Lo he buscado en estos días, pero no lo encuentro. Lo escribí en WordPerfect 5.1 en una de las computadoras de la Facultad, y lo salvé en un disco de 5 y un cuarto, que ya no existe, y si apareciera en algún cajón, sería inútil, dónde voy a encontrar una computadora de aquella época. Va a pasar como con mi tesis de licenciatura, que daba por perdida, y que ha aparecido hace unos días en un cajón en casa de Guanche. Después supe que al Rector no le había gustado mi discurso, que había exigido leer con antelación, pero al final había dado su consentimiento para que yo lo leyera en la ceremonia.

El año anterior, a la «Graduada Integral» de Periodismo, Isabel Estrada, le habían impedido leer su discurso, con la excusa de que no debía haber dos discursos de estudiantes en la misma graduación, y que ese año le tocaba a la «Integral» de Bibliotecología y Ciencias de la Información, la otra carrera de la Facultad, hablar en nombre de todos los graduados. De acuerdo con la leyenda, los graduados de Periodismo se escaparon del Aula Magna y se aglomeraron en los bajos de la Biblioteca Villena, donde Isabel leyó su discurso entre gritos de «Abajo el estalinismo». Esto último debe ser mentira, esos muchachos del 94 no deben haber dicho «estalinismo». Era julio del 94, faltaban unos días para que una tromba de gente pasara frente a mi casa gritando «Pan, justicia, trabajo y libertad». Venían de asaltar la tienda La Filosofía y marchaban hacia la tienda Yumurí.

La graduación del 95 fue mucho más tranquila. Nadie se había vuelto a robar la lanchita de Regla. Ninguno de mis condiscípulos tenía la intención de convertir aquel acto trivial en una protesta contra Stalin. Había mucho calor. Enma Fernández, la decana, presidía, aburrida. Nos miraba desde su poltrona, quizás tratando de adivinar quién de nosotros sería el primero en irse. Yo era el único que tenía corbata, porque se me ocurrió que tenía que ponérmela, para la historia. Uno no quiere salir mal vestido en las fotos que después aparecerán en su propia biografía y en las de sus contemporáneos. Es una suerte de consuelo saber que nadie escribirá nunca mi biografía, hay demasiadas fotos de aquella época que yo preferiría no ver publicadas. Las fotos del día que se fue Lester. Las fotos del día que se fue Osmani. Las fotos del día que se fue Iris. Quizás haya una foto del día que Ricardo fue a despedirme de mí. Es patético, soy un fleco, lo único que le envidio al esperpento que aparece en esas fotos es la edad y el pelo.

El día de la graduación nos tomamos una foto junto al Alma Mater, que es una cursilería, pero no le hace daño a nadie. Yo no tengo esa foto, pero creo que algunos de mis compañeros todavía la tienen, quizás Álvaro o Ileana, y la han publicado en Facebook, que es donde todo el mundo ahora escribe, post a post, su autobiografía. Es una foto conmovedora, como las de todas las graduaciones, ninguno de los que aparecen en ella sabía lo que le esperaba. Salvo Odette, que dos meses después ya se había marchado, no nos dio tiempo de despedirla. Seguro Enma, tan lista, lo adivinó, que Odette iba a ser la primera, ella era la única del grupo que viajaba. Pero se equivocó si pensó que yo me iba a podrir en un periódico en La Habana. A mí me había invitado Eloísa Gil a quedarme en la Facultad dando clases, que no era lo que yo más quería en la vida, pero era mejor que ser ubicado en Granma, que probablemente era lo que me tocaba como «Graduado Integral».

Como parte de mi «adiestramiento», había también empezado a escribir para Letrina, digo, Tribuna de La Habana, un periódico tan modesto que, de acuerdo con Amado del Pino, había nacido con una errata en su primera página: «Tribuna de La Habana surge como una necedad del Comité Provincial del Partido en Ciudad de La Habana». Eso también debe ser apócrifo, Amado lo inventó, no fue el Comité Provincial del Partido, fue el Comité Central. En diciembre de 1996 el Comité Provincial del Partido en Ciudad de La Habana me botaría de Tribuna, acusándome de haber escrito un artículo que había «insultado al pueblo», algo que, por supuesto, yo no sabría cómo hacer si quisiera, no se me ocurre ningún insulto apropiado para los cubanos. Mi carrera periodística se había acabado antes de llegar a los dos años.

Varios años después escribí en Londres mi tesis doctoral sobre «las ideologías profesionales de los jóvenes periodistas cubanos», inspirada en la tesis de Isabel Estrada del 94 sobre el mismo tema. La tesis de Isabel había ganado un premio y había sido incluida en la colección Pinos Nuevos, pero la Seguridad del Estado secuestró la tirada completa del libro antes de que circulara y la enjauló en un almacén, de donde sólo debe haber salido para marchar hacia el paredón. Mi tesis no tenía intención de reemplazar la de Isabel, ni mucho menos acompañarla en su martirologio, yo solo quería graduarme y quedarme en Londres. Un editor chino estuvo una vez interesado en ella, pero después que la leyó, se espantó. Es una lástima, yo habría sido el primer autor cubano de mi generación traducido al mandarín, me habría adelantado a Ena Lucía Portela.

Para esa tesis entrevisté a casi cincuenta graduados de la Facultad de Periodismo entre 1990 y 1998 que todavía estaban trabajando como periodistas, en Cuba o en el extranjero. No eran muchos, la mayoría de los graduados de esos años se había ido del periodismo, si es que alguna vez habían empezado. No nos juzguen, en esa época no existía El Estornudo, ni On Cuba, ni siquiera había llegado Internet a Cuba. No había opción, uno escribía para la prensa cubana, o para IPS, si Dalia Acosta te invitaba, o para Vida Cristiana. O para cualquier panfleto que publicaran Martha Beatriz Roque o Vladimiro Roca, o quizás Oswaldo Payá, algo sumamente peligroso, uno podía ir a parar al mismo calabozo en que estaba la tesis de Isabel, que fue precisamente lo que les pasó a Martha Beatriz y a Vladimiro en julio del 97.

Hablé, para la tesis, con periodistas muy conocidos de los medios cubanos, incluyendo algunos de mis compañeros de graduación, como Arzuaga, el Mejor, que me dio, de hecho, la mejor entrevista de la tesis, está citada más que ninguna, todavía cito en mis clases algo que me dijo sobre la ética periodística. Yo les pregunté sobre su trabajo, sus ideas sobre el periodismo, sus principios, sus jefes, las cosas que querían hacer, las cosas que no los habían dejado hacer, si estaban satisfechos. Las respuestas fueron desoladoras, incluso las de aquellos que más lejos habían llegado en los medios cubanos, como Paquito, que no era todavía «el de Cuba», sino solo Paquito, el del grupo de Iris.

Antes de irme de Cuba definitivamente presenté en la Facultad los resultados de mi investigación, muy pasados por agua. Una profesora se alarmó. «Hay que evitar que esa tesis caiga en manos del enemigo», advirtió. Yo le aseguré que el enemigo no había mostrado hasta ese momento ningún interés ni en la tesis ni en mí. Conseguí la autorización de Machado Ventura para defender la tesis en el extranjero, en esa época el permiso venía directamente de su oficina. He tomado desde entonces todas las precauciones necesarias para no caer de nuevo en las manos de Machado Ventura.

Tengo en mi oficina, en Roehampton, una foto de mi grupo en un campamento agrícola. No es la de El Paraíso, que toda la Facultad se tomó con Fidel en julio del 91. Me imagino que esa foto con Fidel no la pueden poner en un cuadro en la Facultad, la cantidad de gusanos que hay ahí es muy grande. En la foto de mi oficina está Olga, así que eso debe ser en segundo año, en el 92. Mis alumnos ingleses no creen que ese muchacho con tanto pelo sea yo. Paso el dedo por el grupo, Yuri, Dianelys, Carpio, Richard, Leyanis: «Miami, Miami, La Habana, Tenerife, Boston, Guantánamo, Miami, Canadá…» Mi dedo llega a Jorge, y no sé qué decir, todavía me dan ganas de llorar. Jorge desapareció, un día. Ese fue el momento en que yo empecé a hacerme viejo, no cuando me botaron de Tribuna, ni cuando me quedé en Londres.

Hace unos meses murió Ismael, inesperadamente. Ismael no fue mi amigo, pero la última vez que nos vimos, en La Habana, nos abrazamos como si lo fuéramos. Ismael logró hacer algunas películas antes de morir, no está en Wikipedia pero sí en IMDb. La mayoría de nosotros no ha cumplido todavía cincuenta, todavía es posible que uno de nosotros llegue a ser famoso, y aparezca ya no en Wikipedia, donde ya está cualquiera, sino en los obituarios del New York Times, que es el más grande premio que una vida humana pueda recibir. Es cada vez menos probable, yo no voy a salir ni en Tribuna, y si algún chance quedaba, lo perdí con este artículo.

Nuestro tiempo se va agotando, yo pienso cada vez más en mi pensión, y en que tengo que ir al médico en cuanto pase el virus a hacerme análisis, por si acaso. No sé cuándo será la graduación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana este año, o si ya fue. Les deseo a esos pobres muchachos que terminaron la carrera muy buena suerte, aunque no tengo la menor idea de cómo van a hacer periodismo en Cuba, tendrán que adivinar cómo no perder la piel, la cabeza o el corazón, y eso no lo enseñan en la Facultad, sino todo lo contrario. Les aconsejo que se apresuren, que hagan ya lo que quieran hacer, en un abrir y cerrar de ojos estarán donde estoy yo, y no quiero decir Londres, quiero decir esta edad. Aunque quién sabe, también Londres. Miren las becas que hay.

Juan Orlando Pérez
Texto y foto: El Estornudo, 24 de julio de 2020.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Henry Manyoma, un amigo colombiano



A Henry lo conocí vía email, a raíz del centenario del nacimiento de Benny Moré, el 24 de agosto de 2019, cuando en Cuba, Colombia, México y otros países latinoamericanos se recordó al inmortal Bárbaro del Ritmo. Para mí es un placer presentarles a los lectores de mi blog este perfil de Henry Manyoma Gil.

Nacido en Cali, Colombia, se encuentra casado con María Rossiny Leudo Perea, licenciada en docencia preescolar. Con ella tiene dos hijos, Adalberto, médico, y Yaleth Sevigne, abogada. A su carrera como contador público y estudios de Administración del Talento Humano en Colombia, se añade un convenio la Universidad de Pennsylvania, Estados Unidos. Ha laborado como contable, asesor y consultor tributario municipal.

Aún más amplio en su curriculum en el mundo de la música y la cultura: investigador cultural dentro del contexto de la discografía musical de origen afrolatino; productor-director programa etnoeducativo “Lo que trajo el barco", emisora de la Universidad del Valle (105.3 FM) y catedrático universitario en Historia de la Música Afrolatina. Henry también es gestor y productor para la puesta en escena de bailes de salón derivados de la cultural musical afrocubana y afrolatina, como los realizados en los teatros Jorge Isaacs y Enrique Buenaventura, los dos en Santiago de Cali, y gestor de proyectos culturales que redunden en la conservación y preservación del acervo ancestral como herramienta de identidad en Colombia y Latinoamérica.

Además de un melómano y coleccionista de la música cubana y afrolatina, conocido dentro y fuera de su país, Manyoma fue profesor de la cátedra Historia de la Música Popular en Intenalco Educación Superior (2015-2019). Entre los eventos en los cuales ha participado se encuentran: Encuentro Nacional e Internacional de Melómanos y Coleccionistas (CORFECALI, Cali, 1994-2018); I Festival de Música del Caribe (Cartagena, 1982); Encuentro de Charangas con la Orquesta Aragón de Cuba y la Orquesta Broadway de Nueva York, en Medellín, 2015); X Congreso Internacional de Anestesiología celebrado en 2012 en Cali donde se debatió sobre la música como terapia; Encuentro Internacional de Pianistas Populares "Teclas con Paz de Piano", que le dedicó un tema al piano desde la perspectiva evolutiva y de identidad afrocubana, así como un taller pedagógico y académico titulado "El acetato discográfico como instrumento de enseñanza y aprendizaje", Universidad de Chile (dentro de las actividad del VII Encuentro Salsa a la Primavera 2028).

De las actividades llevadas a cabo en 2019 por mi amigo colombiano, destacan el Taller Pedagógico sobre el Acetato Discógrafico que la Universidad del Cauca y la Emisora Unicauca Stéreo 104.1 FM celebraron el 15 de febrero en el Auditorio de la Facultad de Derecho del alto centro de estudios; la conmemoración de los cien del nacimiento de Benny Moré (1919-2019), el 24 de agosto en el Club Tequendama de Cali; el Acetato Discógrafico como Instrumento de Enseñanza y Aprendizaje, un convenio de la Secretaría de Educación Municipal de Cali y los Amigos de la UNESCO, en la Biblioteca Departamental del Valle, el 16 de diciembre, y el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas, que en el marco de la programación de la 62 Feria Internacional de Cali y el centenario del natalicio de Benny Moré, el 29 de diciembre. Por la llegada del coronavirus, en 2020 no pudo cumplimentar varias invitaciones internacionales, tampoco desarrollar sus actividades investigativas y socializadoras.

A pesar de la pandemia, Henry Manyoma Gil espera materializar los dos proyectos que tenía previstos. El primero, titulado la Princesa Cautiva, es una obra musical que recoge la vida de Anacaona, desconocida figura femenina del proceso colonizador en territorios del Caribe centroamericano. Ya estaban adelantados, a nivel documental, tanto la descripción y el papel de cada personaje, como el guión o libreto y se estaban haciendo las gestiones, precisando pormenores y buscando el apoyo de países donde se originaron los acontecimientos y de organizaciones internacionales.

El segundo, el Acetato Discográfico como Instrumento de Enseñanza, es una iniciativa que se basa en el disco como instrumento en la pedagogía y metodología del aprendizaje. Demostrar cómo a partir de un disco, un CD o una memoria puede ser útil en la enseñanza, ayudando a los profesores en sus clases. Y en el disco como instrumento de preservación de la memoria universal a través de la música y que sustentaría ante la UNESCO. Existen en el planeta millones de coleccionistas de discos en pastas plásticas y carbónicas, algunos en buen estado, otros no y que es necesario preservar. La UNESCO cuenta con un programa denominado Memoria del Mundo (Memory of the World) que refleja el apoyo brindado a las iniciativas o propuestas que contribuyan a recuperar y preservar objetos y materiales de gran trascendencia que podrían desaparecer.

Este segundo proyecto, tuvo oportunidad de darlo a conocer en conversatorios que tuvo durante el Festival Habanarte (La Habana, 2015) y en Santiago de Chile (Salsa a la Primavera, octubre de 2018). Termino con el correo que el 8 de junio de 2020 me envió Henry Manyoma Gil y mi respuesta.

Hola, Tania, buenos deseos de salud para ti y tu familia. Por mi lado, gracias a Dios sin ninguna novedad. Sigo con mis actividades pedagógicas radiales y musicales, así como también atendiendo las diferentes consultas que no deben faltar en el campo de la cultura y de la enseñanza. Quería comentarte que en alguna de las temáticas de mis programas radiales, siempre hago énfasis sobre el aporte cubano no solamente desde la perspectiva musical, sino también en el contenido de sus canciones y su significado. Estoy tratando de aclarar, en particular para mis oyentes, ciertos términos utilizados en números musicales cubanos, como Arroz con manteca, interpretado por Miguelito Valdés con la Sonora Matancera. En 1973, la Fania lanzó un álbum titulado Tres de café y dos de azúcar. He estado averiguando y me han dicho que es algo que se decía en Cuba. ¿Sabes que significa? Hay expresiones que no se encuentran en libros ni bibliografías. Con abrazos fraternos, Henry Manyoma Gil

Hola, Henry, prácticamente en cada esquina cubana había una bodega, donde solían comprar las familias, por el gran surtido de mercancías (nacionales y extranjeras), los bajos precios y la cercanía a sus hogares. Cuando una ama de casa iba a preparar picadillo (carne de res molida), le pedía al bodeguero que le diera una ración de aceitunas, pasas y alcaparras. El bodeguero, que casi siempre era español, todo se lo echaba en un cucurucho de papel de estraza. Eso costaba 3 quilos, como en Cuba le llamaban al centavo. El café se podía comprar envasado, en sobres y paquetes, pero también se podía comprar, a granel, acabado de moler. Al bodeguero se le decía: "Oye, dame tres (quilos) de café y dos (quilos) de azúcar", que no lo envasaba junto, como en el caso de las aceitunas, las pasas y las alcaparras para el picadillo, si no por separado, en papel de estraza. Con relación a la canción Arroz con manteca, que también el venezolano Oscar D'León incorporó a su repertorio, puedo decirte que la grasa principal usada en Cuba para cocinar y freír era la manteca de cerdo y a muchas personas les gustaba echarle al arroz blanco un poquito de 'mantequita', sobre todo si era de empellitas o chicharrones de puerco acabados de freír, una costumbre aún se mantiene en los campos cubanos. Para las ensaladas y los potajes de frijoles negros o colorados, judías, lentejas, chícharos o garbanzos se reservaba el aceite de oliva español. Tan popular como el Arroz con manteca de Miguelito Valdés es la Manteca de Chano Pozo y Dizzie Gillespie. Un abrazo, Tania

Tania Quintero

lunes, 7 de septiembre de 2020

23 años de La Patria es de Todos


El 16 de julio del año 1997, los cuatro integrantes del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna, que había sido creado con el propósito de analizar la situación socioeconómica cubana, entregaron en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el documento La Patria es de Todos. El texto, presentado a la prensa unos días días, el 27 de junio, solicitaba a las autoridades del país, que aprovecharan la celebración del V Congreso del PCC, en octubre de ese año, para realizar reformas políticas y económicas necesarias. Recomendaban también el abandono del sistema dictatorial unipartidista y el respeto a los derechos humanos.

Posteriormente serían violentamente detenidos por la policía política en sus domicilios. Permanecieron arrestados en Villa Marista hasta el día del juicio, celebrado el 1 marzo de 1999 en el Tribunal Popular de Marianao. Fueron condenados por el delito de Sedición contra la Seguridad del Estado, según lo establecido en los artículos 100 C y 125 C, del Código Penal.

La economista Martha Beatriz Roque Cabello, graduada en la Universidad de La Habana donde impartía clases en la propia facultad de Economía, fue condenada a tres años y seis meses de prisión. Fue liberada en mayo del 2000. El abogado René Gómez Manzano, fue miembro del Tribunal Supremo de Justicia y ya en la disidencia fundó La Corriente Agramontista, fue condenado a cuatro años de cárcel y salió en mayo del 2000. Félix Bonne Carcassés (ya fallecido), ingeniero eléctrico y profesor del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría fue condenado a cuatro años de prisión y excarcelado en mayo del 2000. El economista y politólogo Vladimiro Roca Antúnez, fue quien recibió la pena mayor de cinco años de privación de libertad en la prisión provincial de Ariza, en Cienfuegos, de donde fue liberado en mayo del 2002.

Desde La Habana, por vía telefónica, Martha Beatriz Roque Cabello destacó que lo más duro ha sido constatar que han transcurrido 23 años y nada cambió. Para ella, La Patria es de Todos sigue teniendo vigencia y asegura que cualquiera que no conozca la historia de este texto podría pensar que fue escrito hoy día, porque el inmovilismo del régimen cubano ha sido absoluto.

Tomás Cardoso, Radio y Televisión Martí, 16 de julio de 2020.
Foto: De izquierda a derecha, René Gómez Manzano, Martha Beatriz Roque Cabello, Vladimiro Roca Antúnez y Félix Bonne Carcassés. Tomada de Radio y Televisión Martí.

LA PATRIA ES DE TODOS
Documento de 1997

INTRODUCCIÓN
Cuando usted termine de leer este documento, nos podrá apoyar si coincidimos en el planteamiento inicial.
El hombre no puede vivir de la historia, que es lo mismo que vivir del cuento; se necesitan bienes materiales, satisfacer su espiritualidad y –de hecho– poder mirar para el futuro con expectativas, pero además, un espacio que todos conocemos como libertad.
El gobierno cubano ignora la palabra “oposición”: los que no comparten su política o simplemente no la apoyan son considerados enemigos y cualesquiera otros sustantivos despectivos que se les desee proferir. Así también han querido dar una nueva acepción a la palabra “Patria”, vinculada distorsionadamente con Revolución, Socialismo y Nación. Pretenden ignorar que, por definición, “Patria” es el país en que se nace.
Obviando todo esto, nuestro Grupo de Trabajo ha analizado el Proyecto Documento elaborado con vista al V Congreso del Partido Comunista de Cuba, el que deberá ser sometido a aprobación durante la celebración de este evento. Como nos resulta imposible emitir aquí criterios públicos al respecto (por estar todos los medios de difusión en manos del Estado), hemos decidido plasmarlos y que de alguna forma se conozca por los cubanos de dentro y fuera de la Isla, defendiendo de ese modo nuestro derecho de opinar, porque estamos convencidos de que LA PATRIA ES DE TODOS.

I. INTERPRETACIÓN DE LA HISTORIA
¿Qué saca un pobre leño, débil juguete de la mar bravía, sin aumentar sus congojas, al recordar las hojas que lo vistieron de verdor un día?
Núñez de Arce

De las 11.080 palabras que contiene el documento, agrupadas en 260 párrafos, más del 80% está dedicado a interpretar la historia. Quieren que aquellos que lo lean queden convencidos de que:
  • Ha habido una sola revolución desde 1868, y
  • Los norteamericanos han pretendido apoderarse de Cuba desde el siglo XIX.
Para tratar de dar fuerza a los planteamientos, ahí está la figura de Martí; a través de ella insisten en el antiguo y absurdo argumento que la existencia de un solo partido único es una idea martiana, porque él fundó un solo partido. No se conoce un dirigente político que haya creado simultáneamente varios partidos, sin embargo, destacados luchadores por la independencia de sus respectivos pueblos, una vez lograda ésta, han respetado el pluripartidismo, tales como Washington, Mahatma Gandhi y el General De Gaulle.
No hay ningún motivo para pensar que Martí, de haber sobrevivido a la Guerra de Independencia, no hubiese obrado del mismo modo, conociendo que tenía criterios tan positivos de la democracia. El Punto V de las Bases del Partido Revolucionario Cubano (1892) plantea: “el Partido Revolucionario Cubano no tiene por objeto llevar a Cuba, una agrupación victoriosa que considere la Isla como su presa y dominio, sino preparar por cuantos medios eficaces le permite la libertad del extranjero, la guerra que ha de hacer para el decoro y bien de todos los cubanos, y entregar a todo el país la patria libre”.
Después de la contienda ningún patriota postuló la necesidad de un partido único. Por el contrario: muchos intervinieron activamente en la política, en diferentes filas y todos respetaron el multipartidismo.
Aunque quieren presentar a la república democrática como una serie ininterrumpida de fracasos y traiciones, ahí están los resultados socioeconómicos obtenidos entre 1902 y 1958, que situaron a nuestro país entre los tres más avanzados de América Latina, por encima incluso, en algunos indicadores, de grandes naciones en el Viejo Continente como España e Italia. Esta innegable realidad habla muy alto de la laboriosidad del trabajador cubano y del espíritu de empresa de nuestros hombres de negocio, máximo que esos verdaderos logros se alcanzaron después de un cataclismo (cual fuera nuestra gloriosa Guerra de Independencia) y a pesar de la terrible crisis económica alrededor de los años treinta. Además, ahí están también los éxitos políticos, como la abrogación de la tristemente célebre Enmienda Platt en 1934, de la cual no habla la propaganda oficial, aunque sí recuerda su imposición en 1901.

La tergiversación de datos también está presente en el documento. Si se consultan las estadísticas anteriores a 1959, veremos que la población cubana analfabeta en aquella época ascendía al 16% y no el 40% como se consignó. También se manipulan las cifras, al decir que el 7% de la población votó en las elecciones de principios de siglo: esto implica que en el 93% restante están incluidas las mujeres (51%) que no sufragaban, los niños y el gran número de extranjeros que vivía aquí, como era lógico en un país que dejaba de ser colonia.
Sobre el debido proceso de juicios celebrados a los batistianos, los castristas hacen su propia interpretación, pero no hay que olvidar que –como reconoce el documento– los mayores implicados huyeron del país el primero de enero, fecha en que comenzaron las ejecuciones masivas; a estos fusilados se les detuvo, acusó, juzgó y ejecutó en menos de 24 horas. El arribo al poder del actual equipo gobernante quedó signado por un feroz ajuste de cuentas: los llamados “juicios revolucionarios” no guardaban la menor relación con lo que es un debido proceso, ni con un verdadero derecho a la defensa. Un ejemplo notorio fue el juicio de los pilotos sancionados después de haber sido absueltos, el cual llevó al suicidio al Capitán Félix Pena.
Cada año, con votación siempre creciente, la Asamblea General de la ONU demanda que se ponga fin al llamado “bloqueo”, esa afirmación es cierta, pero no se dice que, con la misma periodicidad, el actual gobierno cubano es sancionado por sus violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos.
Se menciona la “Crisis de Octubre”, pero se omite que la dirigencia cubana propuso a Moscú asestar el primer golpe, sin esperar que los “yanquis” tomaran la iniciativa. Esto lo reconoce la historia. Un ataque nuclear contra los Estados Unidos hubiera significado una terrible catástrofe para toda la humanidad, pero no cabe duda de que Cuba hubiera sido barrida del mapa.
Esa salida de la crisis fue ofrecida por los mismos miembros del Partido que ahora están preocupados porque –según ellos– su separación del poder implicaría la desaparición de Cuba como nación. ¿Pero podríamos olvidar de la forma inconsulta que se trajeron al país esas armas nucleares y las tropas extranjeras? El pueblo se enteró cuando el problema estaba andando.
Como bien dice el documento: “todo empezó a cambiar el 26 de julio de 1953”, no debemos dejar de destacar que –en efecto– ese día, por primera vez en muchos años, se derramó tanta sangre cubana. Hasta ese momento las muertes en la lucha política acaecidas durante el gobierno de Batista podían contarse con los dedos de una mano. Para encontrar en la historia cubana, un día tan luctuoso y fratricida como éste, tendríamos que remontarnos decenios atrás. A pesar de ser una fecha tan triste, se toma como un día festivo y se celebra como tal, lo que suponemos que tenga el repudio hasta de los propios familiares de los mártires.
Son éstos sólo algunos ejemplos de la forma en que los comunistas, han querido INTERPRETAR LA HISTORIA.

II. EN NOMBRE DE LA UNIDAD
El Partido insiste en la unidad, pero olvida que, para que ésta sea válida y real (y no una mera parodia) es necesario que surja el consenso libremente alcanzado por los ciudadanos, lo contrario es una burda imposición, lo único que tiene de unidad es el nombre. Aquí estamos los opositores para demostrar que en nuestro país no hay consenso.
El texto plantea: “Sólo la unidad de los revolucionarios puede conducir a la unidad del pueblo”. Este razonamiento, así como todo enfoque de este asunto, incurren lo que en Lógica, se conoce como “petición de principios”, que consiste tomar como premisa, lo mismo que se pretende demostrar.
El Partido, atribuyéndose la condición de representante del pueblo, elaboró el documento que conmina a la ciudadanía a que participe en las reuniones de apoyo al mismo. El pueblo, sometido a las presiones del poder totalitario, asiste, y entonces ese hecho se presenta al mundo como un plebiscito de la sociedad cubana. Se dice que es la prueba más evidente e irrefutable que el Partido representa a todo el Pueblo. Precisamente es la misma premisa de la que se partió. Aunque se habla de plebiscito, ya el pueblo ha sentido como se pasa por encima de él. Ahí está aún latente la voluntad popular cuando fueron a fusilar al General Arnaldo Ochoa y a sus compañeros de causa. A pesar que la gran mayoría no estaba de acuerdo, se declaró oficialmente que era una necesidad y se hizo caso omiso de la opinión de las masas.
Si –como afirman sus dirigentes– la generalidad de los ciudadanos apoya al Partido Comunista, no existe razón para que no se convoque a unas elecciones libres, bajo supervisión internacional, lo que haría callar a todos los detractores del sistema.
En nombre de esa unidad, el Primer Congreso del Partido se sintió legitimado para auto concederse la potestad constituyente y aprobar la versión definitiva de la carta magna de 1976, incluyendo su Artículo 5, que proclama al propio Partido como: “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”.
Sabemos que también la historia ha dejado plasmada esta concepción de la unidad: el Partido Comunista de Cuba, al imponer el monopartidismo, se coloca en la poco envidiable compañía de Stalin, Mussolini, Hitler, Franco, Trujillo, Pol Pot y Saddam Hussein, entre otros...
Después de haber concertado las filas de la unidad, no había motivos para que dejaran de afirmar: “El pueblo cubano decidió tener un partido único”. Pero en nombre de esta unidad hemos visto hacer muchas cosas que han de quedar marcadas para la historia, por haber contribuido a crear el caos y la desestabilización del país, bajo el criterio que cuando se comete un error, es de todos; basta citar algunos ejemplos:
  • Intentar desecar la Ciénaga de Zapata.
  • Crear un cordón agrícola alrededor de La Habana.
  • Colectivizar la agricultura.
  • Cambiar la genética ganadera, en particular, en el ganado vacuno.
  • Concebir un plan alimentario y la producción masiva de plátanos micro jet.
  • Desmantelar la industria azucarera y tratar de cambiar las variedades de caña.
  • Imponer ideas que llevan inversiones desastrosas, como la Presa de Paso Seco, que es un monumento a lo que no se debió hacer.
De igual forma, en nombre de la unidad se regaló un central en Nicaragua, se construyó un aeropuerto en Granada y, con el manto del llamado “Internacionalismo Proletario”, se enviaron tropas a matar y a morir en diferentes países, cosa que –por cierto– jamás hizo lo que ellos denominan la “República mediatizada”
, cuyos gobiernos se negaron a enviar tropas a combatir en las dos guerras mundiales y en la de Corea, a pesar que el “imperialismo yanqui” si lo hizo, en lo cual –en verdad– nuestro vecino del norte se diferenció de la Unión Soviética, que propició y financió el envío de tropas cubanas a una serie de países, pero sin predicar con el ejemplo. Por cierto que en el documento se alude de pasada a estas “misiones”, para no aclarar qué se obtuvo de todo aquel esfuerzo baldío, que lo único que significó para el pueblo fue separación familiar, luto, dolor y enfermedades exóticas, entre otras cosas. Por sólo citar dos países, Angola y Etiopía, dejaron atrás un alto número de muertes de compatriotas en aquellas tierras extrañas, y en estos momentos Angola busca una solución nacional con la participación de la UNITA, y el genocida general Mengistu Haile Mariam, condecorado aquí en Cuba con la Orden de José Martí, huyó ignominiosamente de Etiopía.
También cuando se creyó conveniente, se convocó esa unidad para recibir como representantes de la “Comunidad Cubana en el exterior” a los hermanos del exilio, después de haber mantenido separadas las familias y entorpecida la correspondencia para evitar todo tipo de comunicación afectiva. Por lo que ello representaba en las muy desarticuladas finanzas del país, se orientó a los militantes del Partido que podían recibir en sus hogares a los que habían sido vilipendiados como “vende patrias” y “gusanos” y habían tenido que soportar huevos y golpes en las famosas “manifestaciones de dignidad del pueblo”, que dieron lugar a las brigadas de respuesta rápida y a los detestables “actos de repudio”.
En nombre de la unidad se crearon los “pueblos cautivos”, se persiguieron los religiosos, se dejaron a las iglesias prácticamente sin párrocos. Se señala en el documento: “El Congreso aprobó el ingreso al Partido de revolucionarios con creencias religiosas”. Esto implica que se enorgullecen de una decisión que tiene aparejada la vergüenza de más de 30 años persiguiendo a los que profesan ideas religiosas. Si miramos hacia atrás, todo esto se produjo en buena medida por motivaciones oportunistas, ya que algunos militantes se hicieron religiosos para que los separaran del Partido.
La unidad a la que se refiere el Partido no es de ideas, sino la pretensión de que la población esté alrededor de una cúpula dirigente.
Por lo demás, no podemos aceptar que un Gobierno que se ha dedicado a dividir el país, pueda hablar EN NOMBRE DE LA UNIDAD.

III. EL PRINCIPAL OBJETIVO
La filosofía del gobierno no es la de servir al pueblo, sino la de ser su dictador. El principal objetivo no lo constituye garantizar a los ciudadanos una calidad de vida con un mínimo decoroso. El poder a través del control totalitario es el fin que persigue la política.

Ya nadie se engaña con la justicia social que tanto se ha propugnado: el nivel de los salarios, combinado con el estancamiento y otros factores de índole financiera, hace que cada día, sea más difícil la situación de la población, y mientras más se deteriora, más se politizan y militarizan las actividades económicas.
Una significación que es un verdadero dislate es la que se le da a lo que se le denomina “sociedad civil socialista”. Los autores del documento quieren desconocer que la sociedad civil está integrada por elementos ajenos al control del Estado por lo que no puede ser “socialista” (o lo que es igual: gobernista).
Pero ahí está el “imperialismo yanqui”, convertido en el enemigo que les hace falta para hacerlo responsable de todas las ineficiencias, para que cargue con los errores y sirva para exacerbar el falso nacionalismo y la arenga de unirse para combatirlo.
Tal parece que el diferendo con los vecinos del norte es la razón de ser de nuestra sociedad y esto es lo que transmite el documento.

IV.- EL PROGRAMA PARA SOLUCIONAR LA CRISIS
En un párrafo en que se expresan algunos objetivos que ha cumplido el gobierno, se puede leer:
“Nuestro país se llenó de carreteras y caminos, así como de obras hidráulicas para uso productivo, se implantaron el ordeño mecánico, la aviación agrícola, técnicas desconocidas en el medio rural”…
Sin embargo, la realidad nos muestra que:
  • No hay transporte para las carreteras y los caminos.
  • No hay suficiente agua disponible en las principales ciudades, en particular, en Ciudad Habana hay municipios muy poblados con serias carencias del precioso líquido y provincias completas con problemas para los regadíos, Santiago de Cuba es su principal ejemplo.
  • La masa ganadera se redujo. En 1955 alcanzaba un per cápita de 0,82 cabezas por habitante, cuarenta años después, era 0,38. La leche que se distribuía en la década de los 80, procedía de un intercambio con la ex-República Democrática Alemana. Prácticamente no hay vacas que ordeñar, y los medios mecanizados están convertidos en chatarra, por la falta de cuidados en su conservación.
  • Todas las técnicas introducidas, indiscriminada e ineficientemente, lejos de servir para incrementar la producción agrícola de alimentos, a largo plazo, han entorpecido su desarrollo. Al menos el antiguo sistema de producción garantizaba la oferta y permitía satisfacer las necesidades de la población.

Un poco después el documento plantea:
“Más de tres millones de hectáreas pasaron a las Unidades Básicas de Producción Cooperativa”…
Se quiso hacer creer que este era un novedoso método de producción, que sacaría la agricultura de la crítica situación en que se encuentra. Sin embargo, han pasado más de tres años de su instauración y no se han visto los resultados. El propio Gobierno, a través de sus voceros oficiales, ha declarado que sólo el 7% de las UBPC tienen una rentabilidad que puede ser calificada de marginal. A esto se puede añadir que se ha dado una nueva categoría a la contabilidad, designándola como no confiable en más del 60% de las entidades estatales. También han reconocido que los centrales no muelen rentabilidad, y que no se puede tratar de alcanzar este objetivo en base a dejar de producir caña.
Al hablar sobre el conjunto de transformaciones y lo alcanzado hasta el “Período Especial”, se hace referencia a que hubieran permitido desarrollar con éxito el programa alimentario; de donde se deduce que en la actualidad este programa no tiene vigencia. Pero tampoco hay algo alternativo; ni la menor perspectiva que se pueda poner fin al severo racionamiento que dura ya 35 años. ¡Un récord mundial!
Después de analizar los párrafos subsiguientes, se puede concluir que no hay programa tampoco para darle solución a la crisis económica y social. Porque si Cuba debe insertarse en la economía mundial sin renunciar a su rumbo totalitario, el reto es mucho más que difícil, debido a ese inmovilismo que ha caracterizado la política del Gobierno cubano, que cada vez lo separa más de las instituciones financieras, de la ayuda de bloques de países tales como la Unión Europea, e incluso de la posibilidad de llegar a acuerdos bilaterales. La situación de las finanzas externas es tétrica y no hay posibilidades de seguir pagando préstamos a corto plazo, con intereses del 17 ó 18% o niveles semejantes. Incluso los de bajo porciento en el servicio de la deuda, resultan de difícil adquisición.
¿Qué ofrece el Partido Comunista al pueblo?: “Tendremos sólo aquello que seamos capaces de crear”, le dice. Más que una promesa, parece una lúgubre amenaza, por la proverbial ineficiencia del sistema de producción y por tradicionales limitaciones que éste le impone a la ciudadanía.
“La lista de los problemas es enorme”. No obstante la expresión, sólo se anotan algunos de los problemas materiales, pero no se refieren a las carencias espirituales de nuestro pueblo y mucho menos a la falta de libertades de todo tipo.
Para el Partido están claras las tareas concretas, lo que no deja manifiesto para el pueblo son las soluciones a los problemas, los plazos, las perspectivas. Es como si de pronto el futuro se sintetizara en esta consigna: “Ante nuestra dura realidad, sólo cabe la conducta patriótica y revolucionaria de trabajar más y mejor”.
Este pasado que se pinta tan esplendoroso, tendrá que servir para resolver la crisis, porque de todas esas “conquistas”, de todos esos “logros”, se viene hablando desde la década de los sesenta. Eso quiere decir –aceptando lo que los comunistas alegan– que en los últimos treinta años no le han dado nada nuevo al pueblo. Se trata –pues– de un régimen anclado en el pasado, que vive en el pasado, y un pasado bastante remoto.

V. CONCLUSIONES
Cuando este 28 de enero el Gobierno de los Estados Unidos publicó el Plan de Apoyo para la Transición, no hubo una respuesta alternativa, por parte del gobierno cubano, a las posibilidades que en él se plantean para respaldar un proceso de transición. El documento elaborado por el Partido Comunista no es una alternativa, porque no ofrece nada en concreto al pueblo cubano. Quedan sin explicar cuestiones tales como:
  • La forma en que se va a salir de la catastrófica situación económica.
  • Solución para el vacío ideológico que ha creado la crisis política existente (que entre sus consecuencias, ha llevado a la juventud a vestirse con símbolos de banderas extranjeras).
  • Lo que se va a hacer para mantener (al menos) los niveles que alcanzaron la Salud Pública, la Educación y la Seguridad Social y para no incrementar la dolorosa situación de la población.
  • Qué va a convenir al gobierno cubano para solucionar los diferendos internacionales y tratar de insertar tasas de economía globales
  • Las medidas que tomará para la eliminación del embargo.
  • Las vías para recuperar la parte del territorio cubano ocupada por bases militares extranjeras: Guantánamo, Lourdes y Cienfuegos.
  • La manera de encontrar causa al número creciente de personas que expresan su oposición a la política oficial y de dejar de considerar al ciudadano cubano como una persona de tercera categoría en su propio país.
No es un secreto que Cuba tuvo el peor comportamiento de la región en el quinquenio 91-95, y aunque se habla de una recuperación en 1996, el pueblo no la percibió. Al terminarse la ayuda del bloque soviético, se incrementó la ineficiencia del sistema y se redujo el comercio exterior.
No caben dudas de que hay que replantear y rediseñar la política socioeconómica, para mejorar los resultados. Tanto la sociedad como la economía tienen que dejar de ser usadas para ejercer el control.
Para insertarse en el contexto de la intensa competencia internacional y del dinámico cambio tecnológico, Cuba necesita una recuperación basada en altas tasas de crecimiento sustentable. Lo que está planteando el Partido no es esto, sino mantener el status quo del totalitarismo, que ya es obsoleto, y que nos quiere atrapar en el atraso económico y social, en medio de un mundo muy dinámico y competitivo. Nadie quiere volver a la parte negativa de los años 50, como quiere hacer ver el Gobierno: Las realidades del mundo han cambiado significativamente y las de nuestro país, también.
La transición hacia la democracia que queremos lograr está basada en los principios fundamentales de la Constitución del 40, que establece derechos sociales que no tienen nada que ver con el influjo de la extensión del neoliberalismo. En realidad, la situación de hoy, con empresas extranjeras que contratan a sus trabajadores por conducto de un intermediario estatal que los explota y que ni siquiera les ofrece un vínculo laboral estable, si podría ser calificada como neototalitarista.
No brinda el documento la posibilidad de existencia de un estado de derecho, ni un sistema judicial independiente e imparcial que no permita que se rechacen las libertades y derechos individuales y el pluralismo político.
El gobierno, con su actual posición, no tiene la posibilidad de estabilizar la economía rápidamente sin recesión, y ésta es la condición previa para lograr una efectiva recuperación y consolidación económica.
En fin, el Partido gobernante no tiene nada concreto que ofrecer.

VI. RECOMENDACIONES
El documento hace referencia a la apertura económica que conlleva la creación de empresas mixtas y otras formas de asociación con el capital extranjero. Pero esto no ha sido suficiente, ni mucho menos, es lo necesario.
Es un proceso de verdadera apertura económica, que conllevaría una democratización del país, la comunidad cubana en el exterior (un millón y medio de personas) podría contribuir, sin lugar a dudas, a la recuperación sustentable de la economía. De hecho, en estos momentos, la ayuda que brindan a las familias en la isla, es un potencial considerable del poder de importaciones del país. Prueba de ello es que el gobierno no se ha atrevido a gravar con impuestos la recepción de este dinero. También los cubanos de adentro, han demostrado lo que son capaces de hacer con un pequeño espacio de libertad económica. Los cuentapropistas, a los que el sistema ha tratado de ahogar por lo que representan desde el punto de vista político, convierten en un derroche de eficiencia cualquier pequeño negocio que emprenden.
En relación con esto, el documento afirma: “La revolución estimula la creatividad de las masas en todos los campos. Son incontables las soluciones que se han ido aportando a la producción y los servicios”. Si verdaderamente se quiere estimular la creatividad de las masas en todas las esferas, hay que permitirla en el terreno económico, no impidiendo que el cubano pueda invertir, tal y como se le autoriza al extranjero, incluso –para ser consecuentes– se podría extender este método de estímulo al plano político.
Se dice que el Partido “demanda de cada uno de sus integrantes pensar con su propia cabeza y expresarse libremente en el seno de las organizaciones partidistas”. Entonces son 770.000 las personas que cuentan con licencia para pensar y hablar, pero el resto del pueblo, los sin partido, que constituyen la gran mayoría de la población, no tienen posibilidad de expresarse libremente, les hace falta también su espacio.
No deja de resultar curioso el siguiente planteamiento:” Nuestro sistema electoral es ajeno a la politiquería, el fraude, la compra-venta de los votos”. ¡Es que no cabe esperar otra cosa, ya que sería el colmo, que cuando los candidatos responden a la línea del Partido, éste incurriera en vicios y los permitiera!
También dicen: “El Partido no postula, ni elige, ni revoca”. Está claro que no tiene necesidad de hacerlo: ahí están las organizaciones de masas, cuya dirigencia en pleno milita en el Partido. Basta con que ellos participen en el proceso de postulación entera en las llamadas “comisiones de candidatura”. A pesar de todo esto, compulsan a las personas a votar. Lo novedoso sería que permitieran que la oposición formara parte de todo el proceso electoral, contando con sus propios partidos y con la posibilidad de postular a sus candidatos y de hacer campañas políticas; y dándole acceso a observadores internacionales para que supervisen las elecciones.
En el documento se habla de “nuestro Estado de Derecho”. Pero no se puede observar ni uno sólo de los rasgos que lo caracterizan. No se respetan las leyes, cosa que el reciente Decreto 217 demuestra (pues viola lo preceptuado en la Constitución y en la Ley General de la Vivienda), al igual que la práctica sistemática del incumplimiento de la vigente Ley de Asociaciones, en lo tocante a las innumerables solicitudes de ese tipo, formuladas por las distintas organizaciones independientes, las cuales deben ser legalizadas. El Estado no está al servicio del ciudadano, ni siquiera existe entre aquél y éste una relación igualitaria de derechos y obligaciones recíprocas, sino que –por el contrario– el ciudadano está al servicio del Estado. Las leyes no respetan los derechos inherentes a la persona humana, como lo demuestran las innumerables denuncias de las violaciones de esos derechos, así como las reiteradas sanciones a Cuba, por esa razón, en las Naciones Unidas. El gobierno debería solucionar problemas tales como el derecho a entrar y salir libremente del territorio nacional a los cubanos, y permitir el ingreso al país al Relator Especial de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y a su equipo.
No se puede dejar de señalar que no existe seguridad jurídica en el país, porque ha quedado demostrado que las leyes, y hasta la Constitución, pueden ser modificadas de la noche a la mañana, por lo que si se reconocieran otras corrientes ideológicas además de la que propugna el Partido Comunista, se debería convocar a una Asamblea Constituyente que modifique, ante todo la actual Constitución vigente, pudiendo tomar como base, la Constitución del 40, con el fin de posteriormente realizar elecciones pluripartidistas.
Medidas como éstas son las que podría propugnar el Partido Comunista para tratar de evitar el surgimiento espontáneo de cualquier tipo de situación social violenta en un corto plazo. Es imposible seguir llevando esta nación a la ruina, un despertar incontrolado de la población buscando espacios en una sociedad civil con instituciones democráticas, podría acarrear lo que nadie quiere. Es mejor discutir soluciones ahora que enlutar la Patria mañana.

Ciudad de La Habana, 27 de junio de 1997
Félix A. Bonne Carcassés
René Gómez Manzano
Vladimiro Roca Antúnez
Martha Beatriz Roque Cabello

lunes, 31 de agosto de 2020

Reflexiones del Padre Conrado (II y final)


Como ya dije antes de tomar las decisiones más drásticas frente a la pandemia del coronavirus, recibí la visita de dos funcionarias, una del partido y la otra, del ministerio de justicia. Y me comprometí a apoyar las medidas que ya contemplaban las directrices emanadas de la Santa Sede y de otros países. Y así lo hice.

Pero en las semanas siguientes recibí varias visitas averiguando si estábamos ateniéndonos a las medidas. Al parecer, las puertas abiertas del templo (aunque permanecían cerradas las rejas) que impedían entrar en la Iglesia, y mis largas misas diarias cantadas, hacían sospechar incumplimiento mío al respecto. Yo había explicado a la feligresía que se unieran espiritualmente a las celebraciones desde sus casas. Así fue por más de un mes, incluía la Semana Santa, es decir, marzo y abril. El 26 de abril, (llevábamos más de 45 días sin casos de COVID-19 en la ciudad) cuatro personas pidieron de favor participar en Misa dominical y se les permitió. El domingo 3 de mayo vinieron 11 personas. Tomadas todas las medidas de alejamiento (cinco metros, con nasobuco y previo lavado de manos y zapatos, al entrar y salir del templo).

Esa semana recibí la visita de ambas funcionarias para reclamarme por la presencia de esos pocos fieles. Yo les dije que el próximo domingo no dejaríamos entrar fieles. Pero no me había dado cuenta que era domingo de las Madres, muy importante para nosotros, los cubanos. El Día de las Madres, dejamos pasar doce personas y dos técnicos que llegaron temprano para hacer un arreglo urgente de un problema eléctrico en la casa parroquial. Pero a las 9 en punto se cerró la reja para que nadie pasara. Cuando se abrió la reja, al finalizar la Misa, "entró la caballería blandiendo la cimitarra".

Salí a saludar a los "compañeros", que bastante descompuestos comenzaron a discutir con los fieles. La respuesta de los fieles fue contundente: antes de venir al templo habían visto a las gentes arracimadas en las colas, sin medidas de protección y sin policías que las organizaran, a diferencia de lo que ocurría en el templo. Marta, conocida por sus compromisos revolucionarios desde la resistencia ciudadana a la dictadura de Batista, fue la primera en tomar la palabra: "Cuidadito con tocar al padre. El no invitó a nadie a venir. Estamos aquí porque nos dio la gana y las medidas de protección que hemos tenido aquí no las he visto en ninguna parte". "Váyanse a cuidar las colas donde no se guarde distancia, ni se está protegiendo a la gente. Ahí sí los necesitan". Cuando pidieron el carnet, sólo un fiel lo tenía. Pero Martica dijo: "Yo no traigo carnet, pero me sé el número de memoria. Si le ponen multa al hermano, que me la pongan a mí también". Al final, solo a Albertico le pusieron la multa: cien pesos de los 350 de su jubilación mensual. (Pensamos hacer una colecta a un peso por persona, para pagar la multa de Albertico).

Cuando en el pico de la discusión la compañera del Ministerio de Justicia dijo que ella cumplía órdenes, y que las había recibido de Caridad Diego que la había llamado del Comité Central", fui yo el que salté. "Un momento, esta discusión no tiene como causa la pandemia. Esto lo quieren convertir en un asunto político. Por favor dígale, a Doña Caridad que yo no le tengo miedo. Si ella está detrás de esto, es por una cuestión personal. Desde hace 25 años, cuando le escribí a Fidel una carta sobre la desesperada situación del pueblo, esa señora la tiene cogida conmigo. Ella debería obedecer al comandante difunto, que en aquel entonces, cuando ella le pidió instrucciones sobre las medidas que tomarían contra "ese cura ingrato que se atrevió a enfrentar a nuestro comandante", Fidel le dijo "Dejen al cura tranquilo".

Al final, quedamos en tener una reunión al día siguiente, con la responsable municipal de higiene y epidemiología. En un clima de respeto y comprensión tuvimos esa reunión. Yo expliqué que si no rechacé ese domingo a las 12 personas que vinieron fue porque me percaté que estaban estresados, pues la prensa hablaba de los fallos que tenía la atención a la pandemia en Estados Unidos y que ellos tenían sus hijos y nietos y otros familiares en ese país. Y venían a rezar por ellos. En base a las medidas que habíamos tomado en la parroquia yo sabía que aquí estarían fuera de peligro. (En algún momento del día anterior una de las funcionarias dio a entender que no me interesaba la seguridad de mis feligreses… sin tomar en cuenta que la gente también puede morir de estrés, de angustia, no solo del coronavirus). Un guía, político o religioso, debe tener en cuenta todos los factores, (digo yo), porque "no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la Boca de Dios".

Me fijé en la Misa televisada los domingos: hasta 15, o más personas en un espacio cuatro veces menor que mi templo parroquial. Por otra parte yo había conocido de otras parroquias que habían tenido misas con algunos fieles, incluso más que los venidos a Paula estos cuatro domingos, sin ser requeridos ni amenazados por las autoridades… ¡incluso en Semana Santa! Todo eso me indujo a pensar que podría abrir un poco la mano, para ayudar a personas que lo necesitaban, sin crear mayores problemas ni significar una amenaza para las personas. Pero la verdad es que yo siempre he sido un hombre bastante ingenuo… Lo que yo hiciera, fuera lo que fuese, siempre sería mal interpretado por las autoridades…

Al domingo siguiente, 17 de mayo, sólo había 4 personas en Misa. Yo me había quedado dormido y ya estaban en el templo cuando bajé. Es muy duro expulsar a gente que viene desesperada. A la quinta, la siguió, desde su casa hasta la Iglesia, un carro que manejaba un militar con uniforme. A esta señora, la única que preguntó si debía quedarse, le dije, -"Váyase a casa. No quiero que piensen que los estamos provocando. Esa no es nuestra intención". Esta vez el piquete, oficial u oficioso fue mayor. Se sentaron en el parque a esperar el final de la Misa. Pero esta fue tan larga y con tantos cantos, que al final se fueron. Cuando al salir de Misa los pocos fieles que habían participado en ella me comentaron que el parque estaba vacío, les dije, muerto de risa: "No cabe dudas que la Misa tiene la virtud de espantar a los demonios".

A pesar de esta frase jocosa quiero dejar bien en claro que detesto la demonización del diferente, del que piensa distinto o pertenece a "otra iglesia". La postura acrítica que le perdona todo al que piensa como yo, y que ataca a destajo al enemigo, me parece una de las mayores miserias del tiempo en que vivimos. Cuando le comenté a mi hijo español, Felipe Ronda (a quien yo le digo "Felipe I de España", pues el Rey es Felipe VI, ¡y que me perdone la Corona si con eso la ofendo!) me dijo: "Viejo, los políticos manipulan y quieren sacar ventaja hasta de las pandemias. Todo lo vuelven propaganda y manejo del poder. Aquí en España están haciendo lo mismo".

Por eso admiro profundamente a mi amigo el periodista judío-argentino Andrés Oppenheimer, que tanto ha escrito sobre la corrupción, lo mismo en Estados Unidos, que en América Latina, lo mismo a la izquierda que a la derecha. Su primer Pulitzer lo ganó por su investigación sobre el Irán-Contras. Me siento muy honrado por las palabras que estampó en su libro "Crónicas de Héroes y Bandidos" sobre la corrupción lo mismo de políticos y militares, que de empresarios e intelectuales… aunque en su libro habla no sólo de la corrupción, sino de las virtudes y buenos ejemplos de hombres y mujeres, que, a pie o desde el estrado del poder, son ejemplos buenos a seguir: "Para José Conrado, a quien admiro profundamente, entre otras cosas, por su coraje para denunciar bandidos. Tu amigo", Andrés Oppenheimer.

Me gusta siempre hablar "de lo bueno de lo malo". Me parece que el más divino atributo de Dios es que puede sacar bien hasta del mal. Como se las arregla, no me preguntes: mi teología no llega tan lejos. En estos meses se hizo viral una caricatura que mostraba a Dios hablando con el diablo: éste, frotándose las manos le decía a Dios "¿Te fijaste cómo de un plumazo te cerré todos los templos…? Mientras Dios, sonriendo apaciblemente, le respondía: ¿Te fijaste como he convertido cada hogar en un templo? El coronavirus se ha convertido en una lección dura, pero quizá necesaria.

Hay que volver a lo esencial. Dejar a un lado el orgullo tonto, la ambición ciega, la vanidad vacía y descubrir que Dios nos ha dejado dos grandes sacramentos de su presencia: la Eucaristía y los seres humanos: en especial el más necesitado de nuestra solidaridad y de nuestro amor. Hay que apreciar a ambos sacramentos en todo su valor. No olvidemos que el sacramento es no sólo signo, sino instrumento: realiza lo que significa. Cuando no podemos ni abrazar a quienes amamos, ni celebrar la presencia viva de Dios en su Eucaristía, es cuando mejor comprendemos su valor… porque "nadie aprecia lo que tiene hasta que lo pierde", como dice el refrán. Amén.

Nuestros médicos y enfermeros, en Cuba y fuera de nuestras fronteras, nos dan ejemplo de esa entrega que se hace sacrificio, en favor de los demás. Como cada noche a las nueve en punto, mi aplauso para ellos y mi gratitud por lo que hacen. ¡Que Dios los bendiga y dé frutos de sanación a su labor!

Padre José Conrado Rodríguez Alegre.

Carta abierta al Papa Francisco

Querido Santo Padre:

Soy un cura cubano. Un cura de a pie, simple obrero en la viña del Señor. Un cura que lleva en su corazón las marcas de los sufrimientos y esperanzas de su pueblo. No tengo otro título para escribirle que esos desvelos que me llevaron un día a decir "sí" al llamado del Señor Jesús. Por mi doble condición de discípulo de Jesús y de servidor de mis hermanos, me atrevo a dirigirme al que es "Siervo de los siervos del Señor" y compartir con Ud. mis preocupaciones y desvelos.

Recientemente visité a nuestros hermanos del exilio. Y en la capital del Exilio cubano, en la Ciudad de Miami, me enteré del nombramiento de un nuevo obispo auxiliar de origen peruano. No tengo objeciones respecto de las virtudes e idoneidad del nuevo auxiliar. Pero me llama la atención que en la Diócesis en que viven más de un millón de compatriotas y es servida por varias docenas de sacerdotes de origen cubano, que han demostrado su amor a la Iglesia y su entrega al servicio del pueblo de Dios en esa ciudad, no haya desde hace años un obispo cubano que acompañe más cercanamente a nuestra grey allá. Las reacciones de muchos amigos, su extrañeza ante esta situación, me han hecho pensar al respecto. Cuando la desgraciada situación que aqueja a nuestro país afectó a tantos compatriotas, y a lo largo de casi sesenta años, los cubanos encontraron refugio en el país vecino y de manera especial en esa Ciudad, (segunda ciudad con más cubanos, sólo superada por La Habana, nuestra capital). Al llegar nuestros compatriotas, Miami no era "más que un potrero sembrado de gasolineras", (al decir de un amigo sacerdote cubano de allá); hoy es una gran metrópoli, quizá la más pujante de Estados Unidos. Y nadie puede dudar que esto ha sido, en parte muy esencial, obra de los cubanos.

Las particulares características de la inmigración cubana, salida en su inmensa mayoría sin un centavo de Cuba y las páginas escritas por esa inmigración, verdadera epopeya civil y religiosa, que hizo en especial de Miami, la metrópoli que es hoy, reviste tales caracteres que no debieran pasar inadvertidos por parte de la Iglesia que peregrina en Norteamérica, ni por la Sede Apostólica. El empuje de mis compatriotas, los profundos vínculos con sus orígenes históricos y religiosos, son de tal calibre que ignorarlos sería cometer una gran injusticia. Los cubanos se han convertido en la minoría más exitosa de cuantas se han asentado en ese país multiétnico y pluricultural. La cantidad de senadores y representantes, estatales y federales, el calibre y cantidad de los que se han distinguido en el ámbito cultural y académico, la pujanza en el mundo empresarial y financiero, incluso en el aspecto espiritual y religioso, constituye un legítimo orgullo de la Patria cubana. Pero sobre todo la fidelidad a nuestros orígenes y a nuestra identidad y raíces, y a la fe de nuestros mayores, hacen de nuestra comunidad en el exterior un fenómeno sociológico e histórico muy peculiar.

Hace más de 30 años, cuando yo estudiaba en la Universidad de Comillas, la familia de un hermano sacerdote francés, misionero en Cuba, me pagó el pasaje y la estancia en París, donde su congregación religiosa y su familia le celebraban a mi amigo sus bodas de plata sacerdotales. Con mi amigo visitaba el palacio de Versalles cuando nos abordaron tres jóvenes, dos muchachas y un varón, de menos de 20 años. En perfecto castellano nos preguntaron cómo se conseguían las entradas para visitar el famoso Palacio. Me llamó la atención su buen comportamiento y el excelente manejo de nuestro idioma, y les pregunté de donde eran. Ellos me contestaron: "somos cubanos". ¿Cubanos de Cuba, de que parte de la Isla? -"Bueno, nacimos en Boston, pero somos cubanos", me dijeron. Me sentí conmovido hasta las lágrimas. Con qué orgullo me dijeron ¡"somos cubanos"! Santidad, esa cubanía ha sido asediada y herida de tantas maneras, dentro y fuera de Cuba, para los que se fueron y para los que nos quedamos, pero allí estaban esos tres jóvenes para los que el lugar de nacimiento era un mero accidente fruto de las circunstancias, ¡pero lo esencial estaba en la Patria que se lleva en el Corazón!

Ud. nos acompañó en la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, y quizá escuchó, en vivo, las valientes y certeras palabras de nuestro primado, Mons. Pedro Meurice Estiu, al Romano Pontífice en Santiago de Cuba: "Le presento además a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un Partido; la Nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas, y la cultura con una ideología…, se sienten desarraigados… Algunos consideran éstas como una de las causas del exilio interno y externo…" Yo solía llamar a mi querido Arzobispo "el León del Oriente". Éramos del mismo pueblo, San Luis, y nuestras familias eran muy amigas, en especial mi abuelo y su padre. Desde niño él fue una inspiración para mí, y con su visto bueno (era el encargado diocesano de vocaciones ) entré al Seminario. Yo le había pedido a Monseñor Meurice unos meses antes de la visita papal, que le hablara claro al Santo Padre sobre la verdad de lo que estaba pasando nuestro pueblo. "Yo espero que el León del Oriente ruja", le dije. Quince días antes de llegar el Papa a Cuba, recién llegado yo de España, después de almorzar juntos en el arzobispado de Santiago de Cuba, él me dijo: -"Muchacho, el León es un ratón, pero va a rugir de todas maneras". Meurice habló al Papa "del pueblo que sufre aquí y que sufre allá", fuera de la Isla: ambos constituyen al único pueblo de Cuba. Y la suerte de todos los cubanos está, para mí, irrenunciablemente e inexplicablemente, vinculada.

Verdad es que los cubanos somos petulantes, a veces hasta la arrogancia, e irremediablemente parlanchines… Somos bastante parecidos a los argentinos. Aunque sinceramente, y sin ánimo de ofender, Santidad, yo creo que en esa carrera ustedes nos llevan un trecho por delante. Sin embargo yo vivo orgulloso de mi pueblo, que en Cuba y fuera de ella, "lucha, sufre, ama y espera". Si hasta ahora le he hablado de la Cuba que vive fuera de la Isla, ahora debo hacerlo de la que vive en la Isla. Los cubanos de la Isla también sufrimos un destierro de casi 60 años. Lo llamamos "incilio". Somos un país donde los jóvenes no quieren vivir y los viejos no pueden hacerlo. La miseria económica asfixia a mi gente. La violencia interna, y su máximo exponente, el miedo, los atenaza y acorrala. Como dijera al obispo Sarmiento en 1537, Miguel de Velázquez, el primer sacerdote y maestro cubano: Cuba es "una tierra triste, como tierra tiranizada y de señorío". Quinientos años después lo sigue siendo.

Santidad, la pobreza económica, fruto del control absoluto por parte del estado de la esfera productiva y comercial, no solo asfixia la vida cotidiana en ese aspecto, sino que interfiere en todas las esferas de la vida. Estamos a merced de los precios inflados en los que adquirimos artículos de la peor calidad, comprados al por mayor en China y vendidos a precio de millonarios al pueblo. Nos explota nuestro propio gobierno, pagándonos sueldos de miseria y en moneda desinflada, cuando las tiendas, propiedad del estado, venden en moneda convertible. Leemos una prensa que solo refleja una opinión, la oficial, y que calla o tergiversa la realidad y la verdad. Pagamos de nuestro bolsillo los policías que nos reprimen (y que ganan mucho más que nuestros médicos y maestros) y tenemos que aguantar, en nuestra propia tierra, que un turista tenga más derechos que nosotros. Me duele la respuesta de aquel niño al que se le pregunto qué quería ser cuando fuera mayor, y respondió: "quiero ser extranjero".

El destacado intelectual católico José Lezama Lima, fundador con el Padre Angel Gaztelu de la revista "Orígenes" dijo a finales de los años cincuenta, que "el cubano construía sus grandes catedrales en la tierra del futuro". La futuridad era la característica fundamental de nuestra idiosincrasia. A Finales de los 90, un joven filósofo, Emilio Ichikawa, sentenció que "Cuba era el país del no-futuro". En 50 años la esperanza se nos fue a bolina. "La desesperanza inducida" o "indefensión aprendida" constituyen el concepto clave para comprender la realidad cubana, como he explicado en mi tesis para la licenciatura de periodismo (Salamanca, 1999). Un apotegma de carácter popular, expresa esta realidad: "a este gobierno no hay quien lo tumbe, pero tampoco quien lo arregle". Nos sentimos inertes e indefensos frente a una realidad que nos asfixia y nos aplasta, pero que no podemos cambiar. Y sin embargo, desde los años noventa del siglo pasado, vengo diciendo: "En Cuba hay un acuerdo silencioso y unánime: la necesidad del cambio". Aunque también es verdad que siempre le añado a lo anterior… "en Cuba todo el mundo quiere que haya velorio, pero nadie quiere poner el muerto". Hemos perdido ese sentido de civilidad y compromiso que nos lleva no solo al esfuerzo, sino al sacrificio por ayudar a los demás. "Nos han casado con la mentira y nos obligan a vivir con ella", al decir martiano. Como me dijo susurrando, aquella viejecita del asilo estatal de Candonga: "padre, nos matan de hambre…" y hablando más bajo aún, añadió: "pero no se puede decir…" Ya no podemos hacer como la viejita de Candonga… ya no podemos callar más, ya no podemos aceptar vivir en la mentira, "en el silencio de los corderos". Recuerdo aquella canción chilena de los años 70, bajo el gobierno de Pinochet: "Díganle al Papa que vive en Roma, cómo le matan a sus palomas".

Por eso, Santo Padre, su viaje a Cuba en el 2015, resultó para mí bastante frustrante. En varias ocasiones, y respondiendo a la prensa del exterior (en Cuba no existo: ni me preguntan, ni se atreven…), dije que Ud. como Papa, en sus palabras y acciones, "me había sorprendido muchas veces, pero nunca me había defraudado". Seguí con atención sus intervenciones en otros países, en los que no se cansó de proclamar la verdad y de defender al pueblo y sus derechos. Pero en Cuba su lenguaje cambió. Y qué tristeza sentí cuando su santidad guardó silencio ante el atropello cometido contra personas de la disidencia interna, invitadas por Ud. a saludarlo en la nunciatura y en la catedral de la Habana, que fueron impedidas de llegar a Ud. porque fueron detenidas por las fuerzas de la Seguridad del Estado. Ese silencio, Santidad, me dolió. Me avergonzó. Quizá Ud. protestó en privado, pero las detenciones fueron públicas y notorias, injustificadas e indignantes. "¡Díganle al Papa que vive en Roma…!"

Conozco lo suficiente el funcionamiento de la Iglesia como para saber que cuando un Papa visita un país sus palabras y actos, las acciones y reacciones, son pautadas según el criterio del episcopado del lugar y por la nunciatura en ese país. Bien sé que la Santa Sede suele ser muy cuidadosa, y respetuosa, del principio de subsidiaridad. Por eso, lo que he dicho no es un juicio de condenación, es una confesión de cómo me sentí, y conmigo, puedo asegurarle, gran parte de los agentes pastorales: curas, religiosos, religiosas y laicos comprometidos… ¡Y hasta obispos!

Santidad, pienso que es legítimo que cada cual mire la realidad desde su propia experiencia. "Yo soy yo y mis circunstancias", que decía Don José Ortega y Gasset. Esto explica la dureza un poco unilateral de San Juan Pablo II con dos hombres que venero al igual que al formidable campeón de la fe que fue el Papa Woytila: Oscar Arnulfo Romero y el Padre Pedro Arrupe. ¡Y los tres eran santos! Pero desde su experiencia del totalitarismo marxista, el Papa temía que aquellos dos hijos fieles de la Iglesia pudieran ser manipulados y convertidos en "tontos útiles", sin quererlo, al servicio de oscuros intereses. Los dos hijos fieles de la Iglesia sufrieron la incomprensión y se mantuvieron fieles a las mociones e inspiraciones del Espíritu. Y los tres dieron gloria a Dios y ejemplo a los hermanos. Ud. en Argentina sufrió la persecución de los generales golpistas, que se proclamaban católicos pero encarcelaban, y llegaron a asesinar, a obispos como Angeleli, sacerdotes y laicos solidarios con los más pobres. Usted, con razón, es sensible a esa realidad, que compromete la credibilidad de la Iglesia y la mancha con la ambigua situación que genera. Pero "lo cortés no quita lo valiente". Hay que comprender bien la realidad que no hemos vivido, pero que puede ser tan mala, y a veces peor y con mucho, de la que hemos vivido y conocemos en carne propia. Por eso nosotros tenemos que hablar, y con toda claridad. Y Ud. debe escucharnos.

Perdone Ud. si esta carta suena al "discípulo que se atreve a dar lecciones al maestro". En el Libro de los Hechos se nos relata cómo Pablo reconvino a Pedro en la cuestión de los judaizantes… salvando las enormes distancias: era Pablo advirtiendo a Pedro, los dos colosos de la fe. Ahora es un simple cura de pueblo el que se dirige a Pedro, el Pastor Supremo… Sabemos que en este mundo los de arriba dicen y deciden y los de abajo callan y obedecen. En la Iglesia, por el principio de colegialidad y fraternidad, ante las situaciones, podemos y debemos "levantar la voz y advertir el peligro". En esto no hacemos más que cumplir el mandato del Señor Jesús, que después de hablarnos de los grandes según este mundo (los que se presentan como benefactores de la humanidad, pero explotan y aplastan a los pueblos) nos dice: "pero entre Uds. que no sea así… el menor es el más grande y el que entre ustedes quiera ser primero, que primero se disponga a servir". Y yo añadiría… y a escuchar.

Querido Padre, perdone Ud. mi desenfado en decirle lo que pienso. En dos ocasiones anteriores he escrito a los presidentes de mi país: a Fidel Castro en 1993 y a Raúl Castro en el 2009. Fueron cartas fuertes, pero respetuosas. Mas fuertes las he escrito a un cardenal, a un arzobispo, a un nuncio de su Santidad y al Rector de la Universidad Pontificia donde estudié cuando tuve que salir de Cuba, a raíz de mi carta a Fidel. Algunas fueron tan fuertes que desistí de enviarlas, por temor a hacer, con mis palabras, más mal que bien. Porque no otra cosa me impulsa a hablar sino el servicio que le debo a la verdad: en bien de su alma y de la mía, y de servir al pueblo de Dios.

Perdóneme Ud. el atrevimiento y no me aleje de su corazón, ya que me siento su hijo en el Señor. Rece por mí, como yo lo hago, cada día, por Ud. y la difícil misión que le ha sido confiada. Que la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre lo bendiga a Ud. y nos bendiga a todos los cubanos.

José Conrado Rodríguez Alegre, Pbro.
Párroco de Paula. Trinidad. Cuba. Enero del 2018.

lunes, 24 de agosto de 2020

Reflexiones del Padre Conrado (I)


Trinidad, 20 de mayo del 2020. Cuando se declaró la pandemia del COVID-19 en Cuba, fue precisamente en la ciudad de Trinidad, donde vivo y trabajo como sacerdote católico desde hace poco más de siete años, donde comenzó la epidemia: tres turistas italianos y un norteamericano fueron los primeros afectados. Ya sabíamos por las noticias, de la grave situación que afectaba a Italia y España y a otros países europeos. La alarma hizo presa de la ciudad.

Quizá los primeros en reaccionar fueron los dueños de hostales y restaurantes, especialmente amenazados por su cercanía a los turistas. Antes que el gobierno tomara las primeras medidas, ellos cerraron sus establecimientos. Algunos incluso, escribieron al presidente Díaz-Canel, advirtiendo el peligro y exigiendo medidas radicales y urgentes.

Por eso, cuando dos funcionarias del partido y del ministerio de justicia municipal me visitaron para explicarme las medidas que se tomarían, les dije que estábamos de acuerdo y las apoyaríamos sin reticencias pues incluso ya habíamos recibido las recomendaciones que al respecto habían elaborado en la comisión vaticana para el culto divino.

A las funcionarias les expresé mi extrañeza por la demora oficial en tomar las medidas, vista la rápida propagación de la grave pandemia. Incluso las invité a ver cómo ya nosotros habíamos tomado medidas en el templo, separando los bancos, colocando alfombras empapadas en cloro y orientando que se lavaran las manos con agua de hipoclorito, al entrar y salir del templo.

Después me enteraría que en Europa salieron en revistas y periódicos anuncios para visitar Cuba, como destino turístico libre de corona virus y con buen sistema de salud. A un amigo que me llamó desde el extranjero, preocupado por la respuesta cubana para enfrentar el COVID, respondí: "Sabrán hacerlo. Ellos son buenos administrando el desastre. Llevan más de 60 años haciéndolo. Lo que no saben es administrar la prosperidad".

Cuando llegó la orden de alejamiento radical, a finales de marzo, esto suponía cero vistas a las comunidades del campo, y a las familias de la ciudad, que ocupaban buena parte de mi tiempo y la celebración en solitario de la Misa. Uno de los matrimonios de la parroquia se apareció con una enorme jaba llena de arroz, frijoles y carne de ovejo… fue el inicio de una continua arribazón de las más variadas cosas: pomos de leche, carne y pescado frescos y enlatados, sobres de sopa, papa deshidratada, y todo tipo de viandas, verduras y frutas, etc…

Mi refrigerador nunca ha estado más lleno, ni mi mesa tan bien servida como en estos días del coronavirus. Gracias a la generosidad de mis feligreses e incluso de personas que no pertenecen a la comunidad.

Enseguida mi di cuenta que se requería crear una nueva rutina que pautara la vida cotidiana. En mi caso, con marcada tendencia familiar a la obesidad, ya que no tendría la posibilidad de "andar Trinidad", como solía hacer, visitando a los enfermos y a mi feligresía, se requería "hacer ejercicio en casa". Pero mi casa es un cucurucho de maní. La habitación de huéspedes: con dos camas, un armario y un ropero abierto es el receptáculo de cuanto se pierde, maletas, ropa de donación, equipos eléctricos, herramientas… ¡Una verdadera caja de Pandora!

Del mismo tamaño es mi habitación-oficina-sala de recreación: en un espacio de 3x3.30 (metros), están la cama, el escritorio, un gavetero, un closet abierto y un balance (sillón). Las paredes están tapizadas de libros, cuadros y pinturas que me han regalado mis amigos pintores: tres Broches (excelente pintor trinitario y querido feligrés), un paisaje cubano de Calzada, unos girasoles de mi hijo y antiguo feligrés, José Miguel Martínez y un paisaje del camagüeyano Montes de Oca. Aquí decidí poner mi gimnasio diario… sacando cada vez el balance y el ventilador…

Muy temprano en la mañana comienza mi día bailando por una hora al ritmo de Celia Cruz, seguido del baño y el rato de oración mañanero: laudes y el oficio de lecturas, que culminan con la celebración de la Misa a las 8:30 de la mañana.

Después del desayuno comienza "la pastoral del teléfono" desde mi habitación "multi-oficio". He estado hasta ocho horas ininterrumpidas "colgado, literalmente, del teléfono", ¡y con ganas de ahorcarme con él… si voy a ser sincero! Un punto de inflexión para mí fue saber, en la misma semana, la muerte de mi amiga Miguelina Rodríguez, en New Jersey, extraordinaria madre de familia y una católica militante y consecuente, que hizo de su vida un don de amor para los demás. Y de Víctor Batista Falla ¡en la Habana! Gran promotor cultural y mecenas, fundador y dueño de la Editorial Colibrí. Víctor era el tío de María Teresa Mestre Batista, la Archiduquesa de Luxemburgo. Por sesenta años permaneció fuera de Cuba, la mayor parte del tiempo en España. Me había dicho que nunca regresaría a Cuba. Pero al igual que Heredia el poeta del siglo XIX, al final la nostalgia lo venció. A los pocos días de llegar se le declaró la enfermedad. Y murió. La muerte de estos dos grandes amigos me supuso un duro golpe y una manera diferente de percibir el COVID-19.

Por otra parte, al ir llegando las noticias de lo que sucedía en Italia y España, mi angustia iba creciendo. En ambos países tengo una multitud de amigos, de los que nada sabía. Aunque la consigna de ETECSA, la telefónica de Cuba, es "en la guerra y en la paz mantendremos las comunicaciones"… para los que lo han intentado comunicarse con Cuba, o desde Cuba, es una aventura azarosa y no siempre exitosa. Cuando intenté poner el "nauta hogar", me fue negado porque soy institución, no una casa de familia… Por otra parte, mi pastoral con el Exilio, se concentraba en mis viajes fuera de Cuba. Pero al llegar acá yo no insistía en la comunicación telefónica o electrónica, para no interferir con mi trabajo pastoral de acá, más que abundante con una parroquia tan extensa, en la ciudad y en el campo.

Al fin descubrí una cosa que se llama datos móviles, que me da acceso a internet y me permite comunicarme por WhatsApp, una manera barata y bastante expedita. Así me enteré de la enfermedad de mis primos de New Orleans y mi querida amiga Miguelina Rodríguez de New Jersey. Así supe de mi párroco madrileño Jesús García Camón, de mis padres adoptivos de Madrid, Papo y Nena Robles, el Padre José Manuel Sánchez Caro, mi rector en la Universidad de Salamanca, todos sanos y salvos, y de mis antiguos profesores y compañeros de la Universidad de Comillas, en Madrid. Y tantos otros.

En la Misa diaria, rezaba por todos. Estas misas en solitario, me permitieron redescubrir la Eucaristía. Sin público, ya no tenía que preocuparme por el tiempo de duración. Éramos el Señor y yo. Mis feligreses y amigos estaban físicamente ausentes… pero mis misas eran "pro vobis et pro multis": Por ellos y por muchos. Mis misas, sin homilía, podían durar una hora y hasta más.

En la acción de gracias tomaba mi avioneta imaginaria y recorría mi extensa parroquia, luego, toda Cuba, diócesis por diócesis, sus obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos. Después subía hasta Miami, y desde allí, Tampa, Orlando, Jacksonville, San Agustín, Atlanta, Filadelfia, Washington, New Jersey, New York, Boston y desde Boston a Canadá. Allí rezaba por el nuncio Luigi Bonazzi, Sara Olga, Rogelio, Evelin, y tantos otros amigos. Retornaba a Estados Unidos por Wisconsin, Chicago, Kentucky y el Centro-sur de Estados Unidos: Luisiana, Nuevo México. Phoenix, etc. Luego volvía al Oeste, desde Portland, San Francisco, Sacramento y los Ángeles… entraba en México, para luego sobrevolar Centro y Suramérica… hasta el Caribe, las Antillas Mayores y Menores: Puerto Rico, Dominicana, Haití y Jamaica, las Bahamas… Pasaba a España, Italia, Francia… mis amigos de Polonia, Suecia, Alemania, Chequia, antiguos diplomáticos en Cuba y los que me acogieron en esos países, cuando fui a recibir el premio Geremeck… Medio Oriente y Africa donde tantos compañeros de Comillas y Salamanca, africanos, trabajan hoy. Rusia, China, Japón, Filipinas, la India, Viet Nam… Hasta terminar en Nueva Zelandia y Australia. Es decir, el ancho mundo, sin excluir a nadie.

En estos días he descubierto la verdad que encierra el título de aquel libro de Congar: "Ancho mundo, mi parroquia". Países e Iglesias; cubanos, que los llevo siempre en mi corazón, donde quiera que están, católicos y no, creyentes o ateos… Mi Cuba con mayúscula, aún de los que me consideran su enemigo. Aun aquellos que yo pienso que están equivocados, porque excluyeron y desterraron a los que piensan diferente: cómo olvidar lo que dijo el Maestro, cuando se retrató a sí mismo en aquellos versos que aprendimos desde niños: "Yo quiero cuando me muera, sin patria pero sin amo…" Pero sin chovinismo, sin excluir a los que no tuvieron la dicha de nacer sobre esta tierra y bajo este cielo. Porque ellos también, los que no son cubanos, son mis hermanos.

¿Qué nos quiere decir Dios con todo esto?

Me ha llamado la atención que aquí en Cuba, y por lo que veo en otras partes del mundo, la gente ha entendido, casi naturalmente, el COVID-19 como una advertencia merecida por lo que le estamos haciendo a la creación de Dios. No tanto en clave de castigo, sino más positivamente, en clave de advertencia. Yo lo he llamado "el aldabonazo divino". No podemos seguir como íbamos. Quizá el Papa Francisco se adelantó con su preciosa carta encíclica "Laudato si". El Papa, retomando una inspiración y perspectiva franciscana, tan en consonancia con su nombre y su programa como Pontífice… con el valor añadido de ser un jesuita, convencido y convincente.

El Papa nos ha ayudado a entender la responsabilidad que tenemos con el mundo, este regalo magnífico y hermoso, que no excluye, sino incluye al que es la cumbre y corona de este regalo divino, el ser humano, la humanidad. Somos cantores y beneficiarios máximos de la creación, los mayordomos y custodios de este Don que es la vida misma, como misterio y como tarea. Por eso dedico estas reflexiones a nuestro querido Pastor supremo, a veces tan criticado como mal comprendido, hasta desde dentro mismo de la Iglesia. Por eso publico con estas reflexiones, una carta (leer al final) que le envié al Papa Francisco hace dos años. Entonces no la hice pública porque en aquellos días, que coincidieron con su visita a Chile, el Papa fue objeto de tanta crítica y rechazo por diferentes sectores en ese país, que me abstuve de hacerla pública, aunque esa era mi intención, pues era una "carta abierta". Nada más lejos de mí que colaborar con ese ambiente negativo y gratuito, dando pie a que me pusieran en el mismo saco que a esos críticos del momento. El Papa es un profeta, así lo percibo, y por esto quiero darle las gracias, desde este mi rincón perdido entre las lomas del Escambray.

Cristo vino para establecer la koinonia, la comunión, que tiene una expresión concreta y directa en el ósculo de la paz, el abrazo fraterno en la liturgia de la Santa Misa. Normalmente, no me canso de abrazar a mis feligreses antes y después de la Misa dominical: jóvenes, niños, adultos o ancianos.

He recordado en estos días la anécdota que me hizo mi querido amigo, el poeta Eliseo Diego, que debió haber sido el primer cubano en recibir el Premio Nobel. ¡Tan buen poeta era! Recuerdo ahora las palabras de su poema "Testamento", su despedida literaria y espiritual"… "y perdida ya toda esperanza de algún merecido ascenso…", le pago humildemente sus palabras de entonces, respuesta a un pequeño poema que le dediqué, "Padre, es Ud. un verdadero poeta", que dicho por él era para mí más que un premio… Eliseo, prudente chofer, de quien Lezama tan amigo de la velocidad, decía que Eliseo, al llegar a una bocacalle se bajaba del auto para mirar a derecha e izquierda, por si venían carros que le pudieran chocar su Mercedes Benz ronroneante que tanto cuidaba… El caso fue que el párroco de Arroyo Naranjo, que debía llevar los santos sacramentos a un feligrés agonizante, le solicitó su ayuda samaritana.

El poeta, a regañadientes, se puso al volante (poco volador en sus manos) pero en el camino, se le ponchó una rueda. Poco práctico, como buen poeta, Eliseo tuvo que cambiar la goma y embarrarse todo en el intento. Cuando al fin llegó, sudoroso, cansado sucio y retrasado a la parroquia, ya el buen sacerdote, cansado de esperar y con el apuro de la urgencia, se había ido en otro carro. Eliseo entendió el recado del Señor. El favor era de Dios para El. El Altísimo lo honraba montándose en su carro y utilizándolo de chofer. Pero para hacerle ver que cuando Dios te pide algo (o más bien te da la oportunidad de que lo ayudes) has de hacerlo de buena gana, con alegría y prontitud, sencillamente, a última hora, prescindió de él, sin siquiera comunicárselo (no existían los móviles en esa época).

Yo creo que para la mayoría de mis feligreses venir a Misa el domingo es un favor que le hacen a Dios. Pero, ¡con qué facilidad dejan plantado al Altísimo! !Nada se diga cuando están de por medio los negocios! Trinidad, ciudad eminentemente turística, con cerca de 2000 familias que alquilan para el turismo, está llena de estos esclavos voluntarios del "turista-Dios". "Tuve que ponerle el desayuno a mis turistas" es una excusa que oigo más de lo que yo quisiera cuando las personas han faltado el domingo a la Misa.

Hace dos meses que se fueron los turistas… pero mis feligreses se han quedado sin la Misa del Domingo… ¡y cuánto la añoran! En la ciudad se hace sentir el nerviosismo por la falta de alimento… las colas interminables y la creciente falta de dinero tienen a todo el mundo clamando por Dios… "¡Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándonos…Hasta cuando, Señor, esconderás tu rostro!". ¡Y yo mismo cuántas veces me callé cobardemente sin decirles lo que claramente percibía como fallo de mis ovejas! Hace muchos años, en una Misa que celebró en Santa Teresita, mi parroquia de entonces, mi querido Arzobispo Pedro Meurice arremetió contra la tibieza de nuestros fieles. Tan fuerte fue la reprimenda que me sentí impulsado a defender al pueblo recordándole, en plena Misa, a mi arzobispo la difícil vida que llevaban. Mi sabio padre-obispo, cuando yo terminé de hablar, me dijo: -"José Conrado, no los defiendas. Ellos, tú y yo, le estamos faltándole a Dios. Somos responsables de la blandenguería con que servimos al Señor, que lo dio todo por nosotros en la cruz. No les tengas lástima, porque llegará el día en que ellos, y nosotros dos, seremos juzgados de tibieza, si es que antes no nos arroja el Señor de su boca: "porque no eres ni frío ni caliente: porque eres tibio, yo te vomitaré de mi boca". (Ap. 3,16).

Me callé y me senté. Avergonzado, porque me di cuenta que Meurice tenía toda la razón. Nosotros éramos los centinelas, los guardianes del rebaño… pero cuantas veces habíamos olvidado la primera lectura de su ordenación de obispo y de mi ordenación de cura: "No digas que eres un muchacho: que a donde yo te envíe, irás; lo que yo te mande, lo dirás. No les tengas miedo, porque yo estoy contigo… No les tengas miedo; que si no, yo te meteré miedo de ellos". (Jer 1,7-8, 17).

Pastores cobardes de un pueblo cobarde… ¿A dónde vamos a parar? Cuenta la historia que Séneca el filósofo estoico romano, le dijo a su antiguo discípulo, el emperador Nerón: "Todo tu poder sobre mí se asienta en el miedo que te he tenido. Ese poder se desvanecerá cuando deje de temerte. Y, en verdad, ya no te temo más". Nerón lo condenó a muerte, pero Séneca era al fin libre. Libre del miedo y de la vida abyecta de los que venden su primogenitura por un plato de lentejas.

"Sin patria, pero sin amo". La misión de la Iglesia es ayudar a la gente a perder el miedo. Cristo lo dijo tantas veces a los apóstoles: "No tengan miedo… La verdad les hará libres". La "indefensión aprendida" o desesperanza inducida, como expuse en mi tesis para la licenciatura de periodismo, es el arma que permite a los poderosos de este mundo arrebatarnos la responsabilidad, la conciencia de nuestra dignidad, es decir, nuestra capacidad de decir la verdad y hacer el bien. Porque, "libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, a pensar y hablar sin hipocresía" como enseñó Martí a los niños en "La Edad de Oro".

Lichi, el hijo de Eliseo, lo expresó en esta disyuntiva, que tomó del personaje de un cuento de Horacio Quiroga. "…El peón, muerto de miedo pero dispuesto a morir con dignidad, le grita al capataz de la hacienda: Que no te obedezca no quiere decir que te traicione". Lichi continúa diciendo… "Podría voltearse la moneda: que te obedezca no quiere decir que te sea leal. Hoy me escudo en el pecho de Quiroga, concluye Lichi, para decir que el miedo puede explicar buena parte de lo sucedido en mi país".

Esta extraña introducción sirve de exordio a mis reflexiones finales, o más bien a mis experiencias finales.

Padre José Conrado Rodríguez Alegre

lunes, 17 de agosto de 2020

Conversando con el Dr. Sergio Pérez, psiquiatra cubano


El psiquiatra cubano Sergio Pérez, (Bayamo, 1953) es una autoridad mundial en suicidios para los que ha elaborado una estrategia terapéutica basado en que se trata de una muerte evitable y necesitada de que el entorno de la persona con depresión y/o tendencia suicida sepa cuándo hacer la pregunta clave: ¿te vas a matar? Pérez habla sin pelos en la lengua, alejado de cualquier academicismo, incluidos sus enfoques sobre pobreza y represión en Cuba, donde avisó que votar NO al plebiscito constitucional de 24 de febrero de 2019 era una clara apuesta por la salud mental. El periodista no podía dejar pasar la oportunidad y quiso saber su autorizada opinión sobre los efectos psiquiátricos del confinamiento prolongado por la pandemia mundial del coronavirus o los efectos reales de la fe religiosa en la psique de las personas. Pero no se equivoquen, Sergio Pérez no es un incendiario, tampoco un francotirador, solo un médico coherente que hace mucho tiempo tiene su propia clave para ser feliz: trabajar mucho y desear sólo lo necesario. Así anda por el mundo y su entorno bayamés, aunque no deja de mirar con preocupación a Cuba donde la pobreza ya provoca suicidios y se ha producido un intercambio de roles. Ahora, las mujeres se ahorcan y los hombres se dan candela.

¿Cómo influye la pobreza en la salud psiquiátrica de los cubanos?

-La pobreza no es sinónimo de pobreza espiritual. Más que la pobreza, influyen las dificultades para salir de esa pobreza y la incertidumbre de no poder satisfacer las necesidades mínimas cotidianas o hacerlo malamente a costo de un daño no despreciable a la autoestima.

¿Cómo afectan a la salud psiquiátricas de los cubanos los mensajes gubernamentales de imposición de la felicidad y el ocultamiento de zonas erróneas u oscuras de la sociedad?

-Con el acceso a más fuentes de información, cada día son más los cubanos que no creen en los medios de comunicación gubernamentales. El divorcio entre la realidad vendida en los medios, con la realidad propiamente dicha es reconocida por la población y ya ha sido incorporado como chiste, al enfrentamiento de la escasez cotidiana, como por ejemplo, si quieres comer bien, vete para el noticiero de televisión. Los que aún creen en ese mensaje, tienen esperanzas y parafraseando al escritor Augusto Roa Bastos: el peor suplicio que se le puede hacer a un hombre, es engañarlo con la esperanza.


El poder en Cuba sigue teniendo como asignaturas pendientes, la generación de bienestar y asumir la discrepancia política como algo consustancial a los seres humanos. ¿Cómo influye la represión castrista en el ánimo de los cubanos y qué derivaciones psiquiátricas tiene la imposición y sostenimiento de un monólogo totalitario?

-Cualquier represión ocasiona en quien la padece diversos estados anímicos, pensamientos y conductas como consecuencia de ser reprimido. Los que tienen más problemas con la salud mental son aquellos que la aceptan e incluso cooperan con quien la ejerce. Otros, los que utilizan diferentes mecanismos de confrontación, son los menos afectados, pues la hostilidad que genera ser reprimido, es canalizada por diversas vías.

Cuba es una nación con una tasa notable de emigrados y potenciales emigrantes. ¿Qué impacto emocional tiene la emigración en las familias cubanas y cómo puede afrontarse la pérdida de un familiar ahogado en el Estrecho de la Florida o devorado en la selva del Darién, en la frontera entre Colombia y Panamá?

-El impacto emocional de la emigración para los cubanos residentes en la isla depende de muchos factores y para muchas familias es la tabla salvadora para paliar la difícil situación cotidiana en la que sobreviven la mayoría de los cubanos. La pérdida de un ser querido en esas condiciones tendrá una reacción de duelo que tendrá una evolución diferente para los familiares que presenciaron la muerte, que para los que quedaron en la isla. También será diferente para los que mantenían excelentes relaciones con los que corrieron tal suerte o será sentida como un alivio definitivo para quienes mantenían relaciones caóticas. Lo que sí es cierto es que abundan los hogares rotos en Cuba, sea por los que buscan la realización de sus sueños en otros países o los que son utilizados por el gobierno como colaboradores para obtener fuentes de ingresos.

Usted ha dicho que la gente se mata en correspondencia con su cultura. ¿Cómo es la cultura cubana del suicidio?

-Ha variado con el tiempo y la accesibilidad a los métodos suicidas. En las provincias orientales existía el cinturón suicida, conformado por Las Tunas, Granma y Holguín, pues en esas provincias se concentraban las tasas más elevadas y era muy frecuente el uso del combustible como método suicida. Con la migración interna, a los orientales, etiquetados como 'palestinos', se les puede encontrar en Matanzas, Mayabeque, Artemisa o en La Habana, llevándose consigo su cultura suicida e incorporando aquellas propias de estas regiones. El ahorcamiento en mujeres, está siendo frecuente, lo cual no era usual hace décadas, como tampoco lo era el uso del fuego por los hombres. Eso también ha variado. Los motivos económicos no eran motivo de suicidio. Sin embargo, ya lo son.

Usted, que es un reconocido experto internacional en suicidio, ha dicho que es una forma de muerte evitable. ¿Un suicida pretende lanzar un mensaje, culpabilizar a su familia y a su entorno?

-Puede ocurrir que un suicida deje una nota culpando a algún miembro de la familia, o a sus circunstancias. Pero el suicidio es una muerte que se presenta en personas que pertenezcan a algunos de los grupos de riesgo de suicidio, como son los deprimidos, los que tienen ideas suicidas o amenazan con suicidarse, los que hacen un gesto suicida o intentan el suicidio, los familiares del suicida, y los sujetos vulnerables por otras condiciones psiquiátricas no depresivas o enfermedades físicas, que se encuentren abocados en una situación de crisis suicida. Y aunque los motivos más frecuentes sean los conflictos de pareja y familia, no son la causa del suicidio, pues otras personas que no se suicidan, manejan de manera no autoagresiva esos conflictos.

Aunque usted está jubilado del sistema sanitario cubano, ¿maneja cifras recientes de tasas de suicidios por edades en Cuba y, si las tiene, qué lectura hace?

-Las estadísticas, según mi profesor, “es el arte de mentir con los números”. Me he dedicado a los aspectos relacionados con la clínica del suicida, principalmente la psicoterapia de la crisis suicida, y no manejo datos estadísticos. Cuando me inicié en el estudio del suicidio en Cuba, esos datos eran parte del Síndrome del Misterio y no era juicioso manejarlos. De hecho, fui acusado por el Jefe del Grupo Nacional de Psiquiatría, a inicios de la década de los 90 del siglo pasado, de “dar datos de suicidio en el extranjero, que atentaban contra la seguridad del estado” y citado al Ministerio de Salud Pública, para esclarecer eso y también “mis deseos de crear un sistema de salud paralelo en Cuba”. Pero como no tenía ningún dato estadístico en ninguno de mis libros escritos hasta ese entonces, y otros errores cometidos por quien me acusó, no tuve problema alguno.

¿Cómo debemos actuar ante familiares y amigos que sufran depresión o que sean propensos a padecerla?

-Reconocerlos como afectados de esa condición, hacerles la pregunta salvadora, es decir: ¿has pensado matarte? y si responde afirmativamente o no responde, acercarlo a las fuentes de salud mental, pues una depresión no suicida puede, sin tratamiento, trocarse en una depresión suicida.

¿Qué secuelas psiquiátricas genera un pandemia como el coronavirus, en la población mundial?

-Las secuelas psiquiátricas de esta pandemia dependerán de la vulnerabilidad de los ciudadanos y la eficacia o ineficiencia de sus mecanismos de adaptación. Tendrán mayores secuelas las poblaciones con menos factores protectores individuales, familiares y sociales.

¿Podríamos asistir a un incremento de suicidios y de autolesiones en el mundo, a partir del enclaustramiento obligatorio en espacios confinados?

-Todo evento externo actúa a través de las condiciones internas del sujeto. El enclaustramiento obligatorio afectará más a las personas que no han aprendido a estar consigo mismo y no están acostumbrados a permanecer junto a otros. También afectará en mayor medida a las personalidades con serias dificultades en las relaciones familiares que han sido obligados a permanecer juntos. Todo lo que ponga en peligro la vida de manera inmediata, disminuirá las tendencias suicidas.

¿Cómo una persona puede convivir con el aislamiento obligatorio y qué herramientas tiene a su alcance para aliviar su privación de relaciones intrafamiliares y sociales por razones epidemiológicas?

-Ello depende de los mecanismos de adaptación del sujeto. Las herramientas son múltiples y dependen de la creatividad de cada quien y de su capacidad para afrontar las circunstancias adversas.

¿Los sistemas educativos actuales generan conductas suicidas o alejan a los alumnos de esa opción?

-Los sistemas educativos no educan, malamente instruyen. El acoso o bullying puede ser un detonante muy frecuente de suicidio en niños y adolescentes. El suicidio es una desafortunada decisión y hay que enseñar a tomar decisiones no autodestructivas, a resolver problemas y a ser resiliente, sin que esa supuesta resiliencia sea la tolerancia a lo intolerable.

El capitalismo financiero ha generado, en el mundo, una carrera acelerada por ser el más rico del cementerio, virtud que solo está al alcance de una minoría y que genera grandes bolsas de frustrados. ¿Podría influir esta competencia humana en la tasa de suicidios?

-Los que se meten en esa competencia pueden ser candidatos al suicidio. Los que tienen la habilidad de mantenerse al margen, si no tienen tendencias suicidas, es muy poco probable que lo cometan.

La ancianidad es la etapa final de la vida, salvo para los creyentes en la reencarnación. A esa edad, llegan la soledad y la pérdida de afectos contemporáneos, ¿cómo debe afrontarse la vejez?

-La vejez se enfrenta viviéndola de la misma manera que se enfrentó la niñez, la adolescencia, la juventud y la adultez, pues se envejece tal cual se ha vivido. En la vejez no llega la soledad si se considera que nos ofrecen la oportunidad de estar con menos personas durante más tiempo.

La prédica popular asegura que las personas que profesan una fe sobrellevan mejor las pérdidas emocionales y los fracasos que los ateos. ¿Qué herramientas tenemos los no creyentes para hacer los duelos que nos toquen?

-Es una prédica popular que no refleja la realidad. La fe no es privativa del creyente, pues se puede tener fe en las propias potencialidades, fe en un futuro mejor y trabajar hoy para ir lográndolo. Las herramientas son incluir el fracaso y las pérdidas como parte consustancial a la vida y desarrollar el aprendizaje que dejan esos fracasos y esas pérdidas para no repetirnos o aceptar lo que no se puede cambiar. Toda experiencia por muy trágica que sea, es una lección de vida si se la aprovecha.

Imagine que una niña y un niño quieren preguntarle cómo ser feliz. ¿Qué les respondería?

-Que trabajen mucho y deseen poco, solamente lo necesario.
-Que compitan con ellos mismos, para ser mejores cada día.
-Que no hagan daño y que sean congruentes en lo que piensan, sienten, dicen y hacen.

Carlos Cabrera
CiberCuba, 24 de junio de 2020.

Videos: Dos de la veintena de consejos que el Dr. Sergio Pérez ofrece en su Canal de You Tube.