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miércoles, 7 de octubre de 2015

Café, ese desaparecido


Mientras los cubanos de a pie siguen dependiendo para su desayuno de esa extraña libación mezclada con una excesiva canti­dad de chícharos, el Estado acaba de facturar una costosa inversión de equipos con tecnología de punta para la empresa procesadora de café Asdrúbal López, Guantánamo, a unos 900 kilómetros al este de La Habana.

El artículo aparecido en el 4 de agosto de 2015 en el periódico Granma, con el título “Instalada nueva tecnología en procesadora de café”, de Jorge L. Merencio Marín, reporta que los medios fueron adquiridos a la firma suiza Bühler, y tienen como prioridad perfeccionar la calidad y la cantidad de los ocho tipos de café que Cuba exporta. La nueva planta se alista para comenzar en septiembre el procesamiento de los granos recogidos en las provincias cafetaleras de Guantánamo y Holguín.

En el artículo se explica que “la selectora óptico-electrónica, por ejemplo, es bicromática y emplea cámaras de alta resolución, lo cual facilitará la detección y expulsión de los granos con defectos, como los negros, fermentados, brocados y manchados, entre otros”.

Pero en todo el país muchos ciudadanos se han preguntado, a su vez, si no habrá mejoría con respecto al café mezclado, distribuido en un envase de cuatro onzas una vez al mes por la libreta de racionamiento, al precio de cuatro pesos y donde lo mismo usted puede encontrar el polvo negruzco con que se cuela el café o restos sólidos de otros granos. Ese engendro lleva años recibiendo críticas y maldiciones por parte de una mayoría de cubanos.

Salí a buscar impresiones sobre este café adulterado, procesado y envasado en una planta ubicada en las Ocho Vías, en el municipio habanero de Guanabacoa, y que en forma de anuncio, en la envoltura de nylon del sobre, impúdicamente plasma, con letras blancas: Mezclado con chícharo al 50 %.

Once de los quince entrevistados al azar en la calle, declararon que eel café mezclado tiene mal sabor, produce irritación en el estómago, y cuesta trabajo colarlo porque tupen las cafeteras y éstas en ocasiones han explotado, produciendo quemaduras y otras lesiones a las personas, roturas en las cocinas y manchas en los techos.

Mayra, ama de casa residente en El Vedado y criada en un campo cafetalero del Oriente cubano, comentó: “Los cubanos siem­pre hemos presumido de consumir un buen café, pero el que nos venden en la bodega no se sabe ni qué cosa es. Yo lo paso primero por un colador, para extraerle los restos sólidos que trae, que lo mismo pueden ser chicharos, frijoles o trozos de semillas de aguacate. No sé hasta cuándo nos seguirán embutiendo con esta mezcolanza explosiva".

Un señor de 85 años, antiguo maestro tostador que prefirió no se mencionara su nombre, nos dijo que durante muchos años laboró en la desaparecida procesadora Pilón, ubicada en Diego Velázquez y Santa María, actual municipio Plaza, muy cerca del Zoológico de 26.

Según este entrevistado, los granos del café han sido siempre uno de los principales pro­ductos de origen agrícola comercializados en los mercados in­terna­cionales y su­pone una gran contribución a los rubros de expor­tación en la isla. Y aclaró que en Cuba el café de buena calidad estaba a disposición de todos, pero después de la nacionalización de la industria cafetalera, los cubanos han sido privados de consumirlo con abundancia y cali­dad tanto en el desayuno como después de las comidas. El café está considerado una de las bebidas sin alcohol más socializadoras.

La empresa Asdrúbal López (Alto Serra es su nombre comercial) de Guantánamo, y la UBC Torrefactora Café Selecto, en Almendares y Santa María, en La Habana, son dos de las más importantes procesadoras de café puro. De ellas sale el Extraturquino Especial, Turquino, Serrano Superior, Caracolillo, Alto Serra, Cubita y Arriero, entre otras marcas cuyas producciones van dirigidas a la exportación o comercialización en las tiendas recaudadoras de divisas.

El café de calidad ha sido expulsado de las costumbres del cubano y de su paladar. Y solamente logrará probar algo mejor cuando alguien lo trae de los campos donde se cultiva (un riesgo que mu­chas personas no se disponen a correr por te­mor al decomiso y a las multas excesi­vas en los controles policiales de las carreteras) o lo adquiere por pesos cubanos convertibles.

Resulta increíble que siendo Cuba un país productor de café a nivel mundial, a sus ciudadanos se les venda café ligado con chícharos. Podrían exhibirlo en una galería de arte surrealista.

Texto y foto: León Padrón Azcuy
Cubanet, 12 de agosto de 2015.

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