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lunes, 2 de abril de 2012

Cuba: Revival de las máscaras y el chantaje


Por Zoé Valdés

Dedicado a David Lago-González

En la primera edición de este evento recuerdo que María Elena Cruz Varela subrayó que las persecuciones en Cuba no se habían producido exclusivamente en contra de los homosexuales, lo que sabíamos, pero fue bueno recordarlo. Es la razón por la que me voy a referir de manera más amplia a lo que yo llamo “la especificidad” del castrismo, sus “sutilezas”, las modalidades que utiliza para planearlo todo de manera que la represión no sea apreciada como tal de modo evidente. Como también sabemos que tras esas persecuciones, probadas, que culminaron en detenciones, ejecuciones, desapariciones, asesinatos políticos, y sospechosos suicidios o suicidios reales, también comprobados, llegaron períodos de calma, de una extraña calma, en la que nada fue lo que parecía.

Las máscaras volvieron a esconder las verdades y el chantaje marcó y destruyó vidas. Es algo que no ha acabado, es un modo de actuar a la manera estalinista y totalitaria que está hoy en día más vigente que nunca bajo el Raulato.

En su libro Retrato de familia con Fidel, Carlos Franqui calificó a Alfredo Guevara como el cerebro gris de la revolución cubana. En la novela de Guillermo Cabrera Infante, Delito por bailar el chachachá, el Comisario que enfrenta al escritor tratando de seducirlo intelectualmente no es otro que el mismo Alfredo Guevara. En el primer libro se confirma que Alfredo Guevara, quien es totalmente dependiente de Fidel Castro pese a que él mismo se vanagloriaba de haberlo descubierto y salvado para la causa cuando todavía no se sabía si pudiera haber sido “un gánster o José Martí” (cito entrevista suya con Marta Rojas), devino desde muy temprano el protector de un joven e imberbe Raúl, el mismo joven que debió desarrollarse a la sombra aplastante de su hermano mayor y que se convirtió en el estratega de mano dura al que todos observaban no sin cierta compasión.

No pienso que Raúl Castro sea diferente por esa razón, por haber sido mirado con lástima, ni tampoco como cuenta su propia hermana Juanita Castro en su libro: Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta, que Raúl Castro sea mejor persona. Pienso que por el contrario, debido a esa inmensa e imbatible presencia, por vivir sojuzgado a ella, es que Raúl Castro, trabajando siempre en un segundo plano, desarrolló mecanismos más perversos y peligrosos, aunque en lo aparente menos dañinos. Pruebas nos sobran en la actualidad, pero muchos no han querido verlas.

Raúl Castro defiende el castrismo, porque es él y toda su descendencia son el castrismo. Raúl Castro no embiste de frente, sabe deslizarse fría y calculadamente, no lo hace en solitario, junto a él tendrá a un aliado, que jamás lo abandonó en las meteduras de pata del pasado ni lo hará hoy, y ese aliado no es otro que Alfredo Guevara, el que yo he llamado “el hombre profundo”, porque es a lo que ha aspirado siempre, de manera cínica y oscura.

Tras aquellas primeras persecuciones que se produjeron en La Habana, y en el resto del país, pero con especial encono en la capital, en los años sesenta y setenta, recordemos a vuelo de pájaro el caso PM, las Palabras a los Intelectuales, la Noche de las Tres P, el caso Marquitos (obra de Alfredo Guevara), el Caso Padilla, la cacería de brujas en la Universidad de La Habana, el Quinquenio Gris, el Consejo Nacional de Cultura con Pavón y compañía, y j’en passe…

Alfredo Guevara y Haydée Santamaría idearon aglutinar a una buena cantidad de artistas, de músicos y poetas, en un movimiento contestatario, de canción protesta, en lo que fue el Movimiento de la Nueva Trova, y lo que provocó que la ira, contestación y enfrentamiento de gran cantidad de jóvenes fueran silenciadas ante la presencia de algunos de los perseguidos que adoptaron una actitud obediente y disciplinada, reviraron su contestación contra Estados Unidos (incluso cuando su arte se inspiraba en poetas y artistas norteamericanos) y fueron enviados a la conquista de América Latina y de Europa con la tarea precisa de buscar adeptos a la causa castrista; algunos de ellos también viajaron a África, y allí sembraron, canción protesta mediante, su semillita.

Muchos años más tarde, a su regreso de Francia, y al ICAIC, de nuevo como presidente, Guevara decidió, siempre seduciendo a los jóvenes con su estilo de “hombre profundo y hereje”, de sobreviviente con alma femenina en medio de extremistas y machista leninistas, que a aquellos tres Grupos de Creación que componían el ICAIC con tres directores al frente de cada uno de ellos: Humberto Solás (el más liberal de todos, homosexual y comunista, esa dualidad le sirvió de mucho), Tomás Gutiérrez Alea (polémico, revolucionario, pero antiguevariano), Manuel Pérez (extremista y oportunista), debería añadirse un cuarto grupo compuesto por los jóvenes “desorientados” que pululaban en La Habana de los ochenta. Y así fue como terminó con el grupo de jóvenes cineastas underground que se había formado alrededor de la Brigada Hermanos Saíz, pero que actuaban de manera independiente, haciendo una obra verdaderamente crítica en contra del régimen. Al asimilarlos al ICAIC, los destruyó, y destruyó su iniciativa inmediatamente después. Los anulaba siempre con una respuesta tajante aunque cordial: “Esos guiones no son lo suficientemente realistas y críticos para que me conmuevan socialmente”.

De esa misma manera desguazó a novelistas y a poetas, trasmitiéndoles su propia frustración, sin duda, aunque con un plan muy bien orquestado por encima de todo: Acabar con el peligro que ellos significaban. Anteriormente había promovido y negociado los viajes de los pintores contestatarios de los años ochenta hacia el exterior, mediante permisos de viaje y autorizaciones del régimen, con destino sobre todo hacia México, donde los esperaba a la mayoría galeristas afines al régimen o galeristas del exilio, como es el caso de Nina Menocal.

En fin que hizo con el primer verdadero movimiento contestatario de la cultura joven lo mismo que había hecho Fidel Castro con él en una época pasada, lo de enviarlos a una traversée du désert, bien lejos del acontecer cultural, aunque los condujera a la amargura, al suicidio y al desespero que él mismo experimentó. Con el tiempo, con eso contaba, serían olvidados y borrados. Y en el extranjero no podrían dar rienda suelta al origen de su ira opositora, ¿a quién le interesaría semejante cosa, sobre todo en México?

Entonces prepararon a escritores y a pintores que a cambio de ese viaje pudieran a su vez utilizar, a través de sus máscaras de artistas en una suerte de exilio de terciopelo, para dar otra imagen de “la benevolencia de la revolución”. Durante un intercambio público, que no fue precisamente aquel que se produjera en el ICAIC en el año ochenta cuando Guevara propició el Encuentro entre escritores, profesores e intelectuales del exilio con los cuidadosamente seleccionados de adentro, a la cabeza de ese encuentro estaba Jesús Díaz, secretario general del PCC del ICAIC por aquella época, y como figuras decorativas Manuel Pereira y Luis Rogelio Nogueras; durante un intercambio público posterior, decía, pero donde también se encontraban intelectuales norteamericanos, franceses, y cubanos del exilio, alguien preguntó a Guevara cómo ellos tenían asegurado el relevo. Y si ese relevo se les parecería. Guevara contestó brillantemente: “No queremos un relevo que se nos parezca en lo absoluto. Ya nosotros hicimos nuestra revolución. Les tocará a ellos hacer la suya propia. Sin que nos borren de la historia podrán hacer su propia historia, pero esa historia tendrá que ser revolucionaria, cubana, martiana y fidelista (O sea, Dentro de la revolución todo, contra la Revolución nada). Esos jóvenes no tienen ni siquiera que ser como nosotros, ni ir detrás de las mismas ambiciones, el mundo habrá cambiado gracias a nosotros y ellos podrán apreciarlo y beneficiarse de esos cambios. Ellos sabrán tentar los límites…”

Así se manifestaba el homosexual explícito ante los homosexuales y tapiñado ante las autoridades del Partido, el que aupó el proyecto de Fresa y Chocolate creyendo gustoso que había encontrado un contrincante frente a Reinaldo Arenas, del que decía que era un buen escritor, pero con mucho odio dentro, el mismo que apoyó las UMAP, que puso su fidelismo y su estalinismo por encima de su condición sexual… Parole, parole, como diría la canción.

Las barras de esos límites se han movido siempre a su favor. Y mientras la represión, el horror, se ejercía continuamente contra los opositores y el pueblo, a los intelectuales también se les oprimía, se les chantajeaba, desde otra perspectiva, con otros instrumentos de tortura que a veces de sólo enseñarlos el sujeto se desplomaba. Se les chantajeaba proponiéndoles viajes, o aterrorizándole a la familia, quitándole o entregándole prebendas: viviendas, entregando automóviles, prometiéndoles exposiciones en galerías de arte, publicaciones en editoriales prestigiosas…

El castrismo ha sabido mutar hábilmente, reciclarse, reinventarse. Con el tiempo, la Federación de Mujeres Cubanas, organización de masas del castrismo, represora hasta lo inimaginable (un recuento de sus víctimas está pendiente), bajo el mando de Vilma Espín, y con ella todavía en vida, devino una ONG, beneficiándose incluso de donaciones importantes desde el extranjero. Lo mismo hizo Mariela Castro con la CENESEX, institución que es considerado una ONG fuera de Cuba. Esas ONG’s con máscaras hacia el exterior, tienen como primera tarea controlar, reprimir, a las mujeres antes y en el presente a los homosexuales. Si se es un homosexual anticastrista de inmediato será usted visto como un enemigo del sistema, y será perseguido y reprimido, encarcelado, aplastado. Las persecuciones de homosexuales no se han acabado en Cuba, sólo ha variado el estilo, el formulario ya no es el mismo, han asumido otro rostro. La opresión ha mutado una vez más de máscara, y prima el chantaje.

Lo mismo que Raúl Castro supo convertir a los militares de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en hábiles empresarios de corporaciones mixtas, vigilándose a tiempo completo entre ellos mismos, del mismo modo ha sabido crear un “bastión” (para usar una palabra de ellos) de soldados que dentro de la cultura han sido autorizados a independizarse en un círculo muchísimo más vasto. Pueden viajar, están autorizados incluso a vivir en el exterior, tiene un discurso medianamente crítico, aunque la culpa de todo la tiene el totí del embargo, y ahora hasta invitan a que la obra de los escritores del exilio, nuevamente seleccionado por ellos, sea editada en Cuba, bajo sus condiciones. ¿Habíamos vivido esto antes? Sí, claro, pero lo habíamos olvidado. Lo vivimos cuando aquel encuentro entre intelectuales en el ochenta, y que les acabo de citar. Año ochenta, el año de Mariel.

El intercambio cultural que se está produciendo con los Estados Unidos con el apoyo de Obama lo vivimos cuando se organizaron esos intercambios en Italia y en Brasil, a mediados de los ochenta y a inicios de los noventa, todos preparados por Alfredo Guevara. Esos escritores que hoy vemos copar espacios en editoriales y medios de prensa fuera de Cuba, que han recibido apoyos increíbles para armar ellos mismos periódicos y revistas, no tienen otra tarea que preservar el castrismo en su actual modelo, el del raulato, y destruir cualquier impedimento, cualquier estorbo. Esos estorbos somos nosotros. Y a muchos nos han destruido. ¿Se olvidan los nombres? Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, y a tantos otros artistas y escritores a los que han querido acallar, algunas veces lográndolo con la colaboración de sus agentes de influencia en el exterior.

Raúl Castro, nacido un 3 de junio, siempre citamos la fecha de nacimiento y el signo de Fidel Castro obviando que Raúl es Géminis, de ahí esas dos caras: la de supuesto reformista y demócrata y la de un sanguinario conspirador vinculado a la KGB; además ha conseguido que escritores a los que nadie hubiera publicado, ni siquiera en Cuba, que fueron y siguen siendo agentes del castrismo, se conviertan en agentes de influencia cultural y política bajo la mascarada de disidentes o contestatarios, lo que no son para nada. Mucho antes, su hermano había contado con el apoyo de Gabriel García Márquez para lograr similar objetivo, entre algunos de otros nombres importantes; pero en aquella época era mucho más difícil que un escritor oficialista modelado por Castro I se deshiciera de su langue de bois.

En la actualidad el panorama ha variado, hasta la apariencia física de los agentes secretos ya no es la misma, porque ahora más que nunca los intelectuales también trabajan como agentes secretos. Raúl Castro incluso ha sabido crear una oposición que firma cartas cuyo contenido está destinado a la preservación del modelo del raulismo light, y que de paso condena el embargo estadounidense. ¿Qué clase de oposición es ésa? Se preguntan los pocos lúcidos de este planeta, por cierto, algunos de ellos se han jugado la vida en guerras, y sus familias fueron exterminadas en África por las guerras químicas que experimentaron los soldados castristas en aldeas de ese continente. Raúl Castro ha sabido embelesar a todos, y no solo a los cubanos, con unas medidas aperturistas que no despegan nunca de manera radical y real.

Muchos de esos engañados estarían dispuestos a darle una oportunidad a los Castro, sobre todo a Raúl, el “gran demócrata”. Pero señores, abramos los ojos, como diría David Lago-González en su extraordinario e inolvidable texto: ¿Qué más nos tiene que pasar para que nos crean? Pero sobre todo, ¿qué más nos tiene que pasar para creérnoslo nosotros mismos, para que entendamos lo que nos ha pasado, lo que nos sigue pasando, y que se repite una y otra vez? ¿A cuántos Boitel, Zapata Tamayo, Villar Mendoza nos tienen que matar mientras otros juegan a hacernos fintas patéticas enmascarados con la dignidad empleada por esos mismos muertos? ¿Hasta cuándo vamos a aceptar las máscaras y el chantaje, en nombre de qué y de quiénes?

La vida es una, una sola, y no es justo ni mucho menos humano vivirla sin libertad. Pero lo que resulta ya insoportable es que mientras la vida se apaga y se acaba, y nuestros hijos crecen en el exilio, sigan riéndose, mofándose de nosotros, bajos sus asquerosas máscaras y usando el chantaje que los define como los seres más bajos e inmundos que pueblan este mundo. Muchas gracias.

Nota. Palabras pronunciadas por la escritora cubana Zoé Valdés en la jornada sobre derechos humanos, sociedad civil y homosexualidad en Cuba, celebrada los días 23 y 24 de febrero de 2012 en Casa América, Madrid (http://zoevaldes.net/2012/02/23/a-debate-la-realidad-cubana-por-julio-cesar-galvez/).

Foto: Máscaras. Acrílico sobre tela del pintor griego Kyriakos Klimatsakis (Atenas, 1985).

2 comentarios:

  1. Sinceramente no hablas en este articulo con argumentos creíbles solo hablas como si supieras de esta persona pero igual de psicóloga no posees nada. Y debes de saber que nunca vamos a creer tales patrañas ni tales mentiras. Y sinceramente no se cual es tu inquina personal con la familia de Fidel y especialmente con Raúl nuestro actual presidente porque asta el momento estos solo han llevado en sus hombros nuestro país además de tener que lidiar con la contrarrevolución interna que ustedes provocan sin razón alguna porque solo es una pequeña parte movido por el dinero que le dan a final de semana sin embargo nosotros luchamos por nuestros ideales por nuestra patria por mantener todo aquello por lo cual murieron muchos grandes y que hoy por 2 o 4 que no lo quieran no vamos a dar un paso atrás por ustedes y bueno si te molesta tanto los dirigentes que nosotros tenemos mira coge un avión y vete a ver si te quieren tanto los yankis como ahora que te pagan por hablar boberías de Cuba porque allá estoy segura de que dejan en la calle, porque si traicionaste tu patria no es nada que los traiciones a ellos.
    Viva la Revolución, Viva Raúl!

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