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lunes, 8 de octubre de 2007

ENTRE PILLOS ANDA EL JUEGO

Por Iván García, desde La Habana

Félix Iglesias, 27, vive del "invento" como casi todos los cubanos. Se considera un tipo listo. Le gusta el ron, los cigarros, el juego. Habla alto, gesticulando: un cubano típico.

Pero ese viernes fué un día fatídico para Félix. Salió a sus quehaceres en su bicicleta china. Pensativo y tranquilo rodaba por la céntrica Calzada de 10 de octubre. Se detuvo ante un semáforo. Mientras esperaba la luz verde, se le acercó un mulato alto, jóven, con cara de "buena gente".

-Félix, mi socio, le dijo, ¿no quieres cámaras (gomas) para el chivo (bicicleta)?

-Debes practicar la telepatía, contestó Félix. Justamente, eso es lo que necesito.

-Hoy es tu día de suerte , replicó el mulato con cara de "buena gente".

Llegaron a una cuartería destartalada. "Contra que lástima, el hombre de las cámaras salió. Vamos a esperar un rato, no deben de estar lejos", le dijo el mulato, convenciéndolo. Frente a ellos, en una mesa tres hombres de mediana edad, jugaban a las chapitas.

Las chapitas no es un juego simple. Consiste en un pedazo pequeño de esponja y tres chapas de refresco embotellado. Usted apuesta una cantidad a donde supone que está la chapita que contiene la esponja. Si acierta le pagan; si no, tiene usted que desembolsar. Al parecer no hay trampa. Eso mismo pensó Félix y quiso probar suerte.

Un moro achinado con el hablar característico de los orientales tiraba las chapas. Al acercarse Félix a la mesa, el oriental le insinuó que tenía cara de ser un tipo dichoso. "Prueba a ver si es verdad", dijo en tono provocativo. Y allá se fué el muy "listo" de Félix a regalar su dinero, a hacer el tonto.

Al principio ganó tres dólares, pero terminó perdiendo 40 fulas mulas y su reloj. Cayó en la trampa de los malandrines.

Situaciones como éstas se dan a diario, por cientos, en la ciudad de La Habana. Por doquier se juega a la chapita: por el Parque de la Fraternidad, Luyanó, Santos Suárez, Santiago de las Vegas... Un verdadero ejército de pillos se ha formado, duchos en desplumar al mas pinto de la paloma.

Tuve la ocasión de conocer personalmente a uno. Según contó, había venido de Guantánamo con su pequeño "jolongo" y dos mil 500 pesos. "Aquí en la capital se gasta mucho y me había quedado sin un quilo. Fué entonces que tropecé con un paisano, quien me enseñó a manejar las chapas. Así de la noche a la mañana, este guantanamero se convirtió en chapero. "Nagüe, se gana plata, porque en la calle hay muchos incautos".

-¿Cómo es posible que la gente siga cayendo en la trampa, si hasta en la prensa han desenmascarado el juego de las chapitas?

-Es que los cubanos lo que sienten por el juego es algo simlar a la lujuria. La gente sabe que hay trampa, pero se creen más vivos que nosotros. Al cubano además le gusta probar suerte.

-¿No tienen problemas con las personas engañadas?

-Sí, a veces se niegan a pagar, pero la mayoría se percata de que perdió "legalmente".

-¿Y la policía no los molesta?

-Al principio nos ponían multas de hasta mil 800 pesos. Pero, ¿que pasa? Que casi todos los guardias son de Oriente, y yo he hecho amistad con muchos de ellos, y tu sabes, les gusta 'empinar el codo' (beber), así que a mi, los de esta zona me han dejado en paz.

-¿Cual es el método para atraer a los jugadores?

-Hay varios. El más usado es el del "punto" proponiendo algo para vender, sobre todo en los alrededores de las shoppings, agromercados y otros lugares donde la gente por lo general va con dólares o suficiente dinero en moneda nacional.pesos. Después con cualquier pretexto lo llevan hacia un lugar determinado (como le hicieron a Félix) y ahí hay dos o tres "palas" con bastante dinero, para dar la imágen de alguien que está ganando. Es ahí cuando el cliente cae como "primo", me dice riéndose. Bueno, socio, me marcho, que ya es hora de ir a "pinchar" (trabajar).

¿Tendrá suerte hoy? Seguro que sií. Mientras por la calle encuentre gente que se crea tan pilla como ellos, este juego fullero y estafador continuará.

(Publicado en Cubafreepress el 4 de marzo de 1998)

1 comentario:

  1. me cago en pacheco9 de octubre de 2007, 6:06

    Los orientales no sólo controlan la chapita,tambien la prostitución que gran parte es protegida y ejercida por los otros orientales,es decir los policias.Ahora se hacen de la vista gorda con los boteros pero cuando eran perseguidos yo conocía a un guantanamero que era dueño de tres almendrones y tenía asegurada la protrección policial en su ruta,y no solo eso,ponia a manejar a familiares de policias venidos de ilegales.los Orientales controlan muchos nucleos del partido y presidencias de los CDR,son los más "revolucionarios",oportunistas escaladores con el objetivo de estafar como los indecentes de las chapitas.Los Orientales son los que han sostenido a ese régimen que les ha pagado con ron barato,jabitas para los contingentistas que son los que forman las filas de las brigadas de respuesta rápida.En fín que han jodido la isla,la haitianización que ya se había instalado en Santiago se exportó a La Habana con el fín de reprimir.Son chivas,traidores,cambia casacas,oportunistas,bajos,inmorales borrachones,vagos,por mí que los saquen a todos de la habana y los manden para oriente y luego que partan la isla y se los regalen a haiti.

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